Letal de Paola Traczuk

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Letal de Paola Traczuk

22894272_526547601015508_6978951753125110367_nEllos no tiemblan, nosotros tampoco

Azucena Ester Joffe

La escritura, dramática y escénica, de Paola Traczuk tiene una impronta especial. Letal es una obra que corre los límites de la ficción de tal modo que es difícil definir si la obra dialoga con el espacio o es el espacio quien interviene en la obra. Una propuesta interesante que se estrenó, en noviembre del 2016, en el sótano de un edificio de oficinas cercano a Av. Córdoba y Uruguay, y de la cual trataremos de dar pocos detalles para que cada espectador realice su propia experiencia.

El artista plástico Carlos Regazzoni nos permite ingresar a su singular y amplio atelier, antiguos galpones de la estación terminal de Retiro, donde también funciona el Museo de Artistas Emergentes y el Bodegón Ferroviario El gato viejo. Un sitio que de por sí suspende nuestra cotidianeidad, entre los altos edificios de Av. Del Libertador y la Autopista Illia, y por donde debemos realizar un breve recorrido entre los gigantes de hierros y chatarras que, aún sin forma definida, parecen escoltar nuestros pasos. El inusual espacio destinado para la representación puede llegar a generar cierta sensación de incomodidad en el público reducido. Las precarias luces parpadean y el ruido del afuera irrumpe constantemente -aviones, trenes, autos, ….pero también nos invade la sonoridad del espacio virtual representado -la confusión y el desorden que provocan los gases lacrimógenos. Este es el clima necesario, de tensión y de inseguridad, para el desarrollo dramático. La historia hurga en nuestra memoria: ha desaparecido el cadáver del general y el pueblo exige que el cuerpo sea exhibido en el palacio mayor para su despedida. ¿Qué pasa cuando un cadáver desaparece? ¿Qué sucede si no hay cuerpo para maquillar?1 Dos personajes oscuros, un decadente artista visual, Rocco, devenido en maquillador de muertos2 y su asistente, Irving, quien sin voluntad permite que se lleve a cabo el siniestro plan. Para lograr maquillar perfectamente a un muerto, es necesario que todavía esté vivo. Ambos actores de forma perfecta le otorgan a estos seres la sólida carnadura para que todos participemos de una fatídica noche en la clandestinidad. Un espectro atraviesa sus miradas, sus tonos y sus gestos. El espacio lúdico está saturado de viejos trastos que contienen la memoria de años de historia y entre ellos un maniquí de fuerte presencia; en tanto la iluminación y el vestuario cierran un relato breve e intenso que nos convirtió en testigos desde su primer minuto. Sin dar más detalles sólo diremos que es un hecho teatral que se “oculta” del circuito teatral porteño.letal

Ficha artística: Letal de Paola Traczuk. Actúan: Mauricio Minetti y José Guerrero. Realización de escenografía y vestuario: Lara Yussem Diseño y realización de luces: Lucas Coiro. Diseño sonoro: Ignacio Sanchez. Fotografía y vídeo: Noelia Solmi. Diseño en gráfica: María Lourdes Clavellino. Asistencia de dirección: Bela Carabajal. Producción y comunicación: Euge Tobal. Dirección: Paola Traczuk. Espacio El gato viejo – Carlos Regazzoni. Duración: 40’. Función: martes 20:30 hs. Reservas: 15-6909-9372 / reservasletal@gmail.comletal1

1Según gacetilla de Prensa

2 La tanatoestética es el arte de preparar y maquillar muertos

 

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Diarios del Odio de Silvio Lang

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Diarios del Odio de Silvio Lang

imageCantar para no sucumbir

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Hay algunas situaciones que no pueden ser atravesadas sin un poco de humor y de música. Eso es lo que nos dice Silvio Lang y su grupo de actores y cantantes que desde ese lugar y en dos espacios diferentes, el del protagonismo de las canciones y el de las masas que cuerpo a cuerpo luchan por un espacio, y se agreden con una violencia inusitada, nos presentan en Diarios del Odio, musicalizadas, algunas de las editoriales que estigmatizaban a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Los K, los kukas, choriplaneros, chorros sin más, negros grasa, y un largo etcétera que viene a reemplazar en el sentimiento a los famosos descamisados del gobierno de Perón, allá por el la década entre el ‘45 y el ‘55. Desde la voz de los artistas surge el odio racial e irracional de las palabras que aparecían y aún hoy aparecen en las páginas de los dos diarios más tradicionales del país, y que cubren de norte a sur y de este a oeste, todas las bocas de información posibles, negando la posibilidad a una multiplicidad enriquecedora en la información: Clarín y La Nación. Con historias diferentes, ambos diarios, representativos cada uno de un sector de poder diferente, tienen destinatarios diferenciados también. Sin embargo, a sus lectores en la década anterior, los unió el odio hacia las personas de los presidentes peronistas kirchneristas, cuando estos osaran intervenir en el curso normal de sus intereses: develando la forma de apropiación de Papel Prensa, participando de los derechos humanos en sus asociaciones, con la ley de Medios, que buscaba democratizar su poder monopólico, ocupándose del campo en la figura de la famosa ley 125 que dividió al país entre los que estaban a favor y los que estaban en contra, sin saber algunos los intereses que ambos matutinos tenían con la gente de la rural. A un lado, el dúo “Los Ángeles de Rawson” guarda hacia atrás las máscaras que asumirán cuando el tema lo requiera, con un trío de voces hacia el otro lado del escenario, que vestidos de impecables pantalones y camisas blancas, portando laureles de gloria en su cabeza y máscaras, el relato armado desde la prensa escrita para construir una subjetividad opositora no pensante, se traduce en el centro de la escena con la marcha militar del resto y la fuerza de choque de esos cuerpos que buscan entre ellos la víctima para hacer centro de su deseo de odio. Cuerpos semidesnudos, pintados de rojo y negro; cuerpos transpirados, expuestos, violentados, que atravesarán la platea y conformarán una imagen que guarda en la memoria otra foto congelada, de alguien perseguido intentando escapar y ser rescatado desde arriba en la fatídica jornada de Ezeiza. diarios2

Diarios del Odio es una experiencia performática provocadora e incómoda, en constante tensión de una realidad ficcionalizada. Es la contundente “indagación escénica y musical del poemario homónimo de Roberto Jacoby y Syd Krochmalny” y el primer proyecto de ORGIE (Organización Grupal de Investigaciones Escénicas). Desde su estreno en el Campus UNGS, en abril, la obra se ha presentado en distintos espacios por fuera del circuito teatral -C C Paco Urondo, C C de la Memoria H. Conti, C C Caras y Caretas- debido a una clara decisión política. Para su director la obra está relacionada con estas Instituciones, que interviene y con las cuales dialoga, pues son estos los espacios de formación de discursos que oscilan entre fuerzas políticas y sociales. Es una “obra que trabaja como un discurso pasional y se vuelve performativo, que es el discurso del odio”1. Es el alegato de la violencia verbal, lamentablemente constitutiva de nuestra sociedad, lo que habita el espacio escénico. Si bien no hay una denuncia ni una toma de posición, se ponen en escena ese odio manifiesto. Los cuerpos construyen una corporeidad social atravesada por intensidades, públicas y privadas, y, a su vez, sin invisibilizar las particularidades de cada intérprete. Son cuerpos que se relacionan entre sí e interpelan directamente cada sujeto espectador extendiendo los límites del espacio lúdico. La particular escritura, escénica y dramática, de Silvio Lang construye fuertes imágenes visuales y auditivas, y de forma incisiva no clausura los posibles sentidos sino que, por el contrario, hace estallar cualquier intento de una mirada univoca o de definir y establecer algún tipo de categoría a este hecho escénico que atraviesa nuestra subjetividad, sin previo aviso.diarios3

Ficha técnica: Diarios del Odio. Indagación escénica y musical del poemario homónimo de Roberto Jacoby y Syd Krochmalny. Dramaturgia y dirección: Silvio Lang. Con: Marcos Arriola, Marcio Barceló Mannelli, Eva Calderone, Augusto Chiappe, Juan De Rosa, Tomás Deías Spreng, Julián Dubié, María Jesús González Landeta, Ramiro Guggiari, Rodrigo Hache, Julia Hadida, Soledad Marrero, Hugo Martinez, Javier Olivera, Rodolfo Opazo, Nahuel Vec, Valentin Piñeyro, Juanse Rausch, Flor Sanchez Elía, Nehuen Zapata, Gianluca Zonzini. Diseño de maquillaje y de máscaras: Emanuel Nem. Diseño de luces: Fernando Berreta. Diseño y edición de sonido: Marcos I Zoppi. Diseño Audiovisual: Tomás Deías Spreng. Video: ORGIE, Lac, Sebastián Freire, Daniela Horovitz, Magalí Matilla, Julián Merlo, Yasmín Reguero. Diseño gráfico: Julián Dubié. Entrenamiento corporal: Pablo Fermani. Entrenamiento Coreográfico: Rodolfo Opazo. Asesoramiento de vestuario: Endi Ruiz. Asesoramiento Teórico: Santiago Azzati y Pedro Yague. Asistencia general: Jimena Mejuto y Estefanía Piotrkowski. Asistencia de dirección: Braian Alonso, Sofia D´Amelio y Ramiro Guggiari. Asistencia De Escenas: Ignacio Cerbino. Coordinación de producción: Silvina González, Damasia Lacroze, Malena Levy. Dirección musical: Valentín Piñeyro. Compositor: ORGIE, Valentin Piñeyro. Estreno: Campus UNGS en abril de 2017. C C Caras y Caretas. Duración: 85’.

Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira

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Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. (Alejandra Pizarnik)

IMAGENAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el espacio del Teatro Ift, las tardes de sábado se pueblan de poemas en la presencia de tres enormes actrices y una música, mujeres que nos traen con sus voces y sus acordes las subjetividades de otras tres increíbles y talentosas personalidades dentro del campo de la poesía: Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño. ¿Qué une a estos sujetos que construyen alma a través de un relato rimado, o de una metáfora que nos puebla un abismo o un mundo? La respuesta puede ser sencilla o tan complicada como la espiral de sus vidas. Una posible es que las une el amor, el que está o el ausente, y en esa falta las une la desesperanza, el desasosiego, la guerra interior con su propia alma atravesada por los dardos del vacío que produce su ausencia. Tres mujeres dentro de un campo cultural donde su voz debió abrirse paso como diría un viejo compañero de ruta: a prepotencia de trabajo. Las actrices: Lidia Catalano, Miriam Marino, Stella Matute, la dueña de las armonías en escena: Mirta Alvarez. Una escena en blanco y luz para el espacio, desde arriba hacia abajo, negro para los cuerpos de las recitadoras, asumida al paisaje claro, para la encantadora de serpientes con sus sonidos: piano, guitarra, laúd. Cuerpos, cuerpos en escena que van construyendo mundos interiores con las palabras de otros cuerpos y otras voces que lo hicieron en el espejo cóncavo de la soledad. Porque duele hasta los huesos ser auténtica, y ellas lo fueron en los recuerdos más pequeños de una vida familiar, hasta en la trascendencia de sus caminos por la ruta de la escritura. Las actrices empoderadas con sus relatos, nos los trasmiten con una cuota de humor, de juego, de felicidad compartida con el espectador, en la canción que recuerda a la infancia; la de la novia que se baña mientras el novio espera con alegría, en un final feliz de cuento de hadas. Nada parecido al que le sucede, pero que alguna vez fue promesa. Miedo ante la vida tan distinta, miedo y temblor que dejan trascender en una lágrima, en una voz que se ahoga, en un cuerpo que se encoge ante lo inevitable. Memoria de aquellas, que no son ellas, pero que sienten que podrían haberlo sido, porque poseen la misma sensibilidad ante un mundo tantas veces indiferente a la belleza. “Bájame la lámpara” trae al recuerdo los últimos versos de Alfonsina, antes de la decisión última, y es quien la cuida quien narra. Las tres han tenido con las protagonistas de las historias un contacto personal, y desde ahí nos llevan a adentrarnos en su poesía, en el corazón de esas mujeres que le dieron al campo literario una página diferente en un contexto hostil, donde la escritura en la mujer siempre fue un tema de discriminación y de aceptación como originalidad extrema; la distinta, la rara, la que construye mundos otros, la que no responde al canon que la sociedad impone, la que se busca a sí misma con coraje inusitado, y por eso mismo, produce pánico en las otras mujeres. Las tres poetisas tienen en los cuerpos de las actrices un doble salto mortal, su voz en la garganta de mujeres que también pelean un espacio a brazo partido, porque ser mujer y dedicarse al arte es todo un tema. Hace poco a raíz de una artista audiovisual que nos dejó, Graciela Sacco, sus compañeras de rutas recordándola escribieron un manifiesto sobre el lugar de la mujer en el arte hoy. Entre otras problemáticas, como la de identidad sexual afirmaban:

Las instituciones del estado siguen clasificándonos en varones y mujeres, sea cuales sean sus opciones en términos de identidades sexuales, y sobre esa clasificación discriminan a las mujeres. No solo tenemos que hablar, para mí, de violencia física, sexual, económica, racial, social, también tenemos que incluir la violencia simbólica que elimina las obras o los discursos de las mujeres o los reduce a un 20 %, invisibilizando al 30% o, por qué, no más. Tengo un catálogo de descalificativos, cliches, muy presentes en el mundo del arte. Por eso es un nuevo momento, vuelve visible que la discriminación sigue vigente y fuerte. Y esa conciencia se asocia con otros campos de acción. Es un nuevo momento porque hoy tenemos más cosas en claro1.

Una vez más el teatro nos acerca al arte en todos sus disciplina, en este caso a la poesía, y en ese acercamiento no solo nos encanta con los sonidos armónicos de palabras y de notas musicales, sino que nos proporciona a través de ellas la posibilidad de entender, de llegar a una problemática, que nos atañe a todos. 21730836_1662706333771020_4649096235749285409_n

Ficha técnica: Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira. Elenco: Lidia Catalano (Carmen), Miriam Martino (Ana), Stella Matute (Lvia), Mirta Álvarez (Voz y guitarra). Escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de luces: Carlos Argento. Vestuario: Sandra Ligabue. Asistente de escenografía: Amalia Schiavino. Fotos: Fernando Musante. Diseño gráfico: smm/soluciones gráficas. Producción ejecutiva: Andrea Wideker. Asistencia de dirección: Mabel Rosati. Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar. Espacio IFT. Estreno: 2017. Función: sábados 18 y 25/11/2017 a las 20 hs.

Canciones y poemas: “Bájame la lámpara”, “Carmen y Alfonsina”, “Ana e Idea” y “Livia y Alejandra” de Francisco Pesqueira. Música Mirta Álvarez: “Anillos de ceniza” y “Mendiga voz” de Alejandra Pizarnik, “Ya no” de Idea Vilariño, “Hombre pequeñito” de Alfonsina Storni, “La canción y el poema” de Idea Vilariño. Música Alfredo Zitarrosa: “Oye” de Alfonsina Storni. Música Luis María Serra: “La novia y el baño”. Canción tradicional de Marruecos, “Dis quand reviendras tu?” letra y música de Bárbara.

Bibliografía:

Pizarnik, Alejandra, 1990. Alejandra Pizarnik. Obras completas. Poesía y Prosa. Buenos Aires: Corregidor.

1 Cristina Civale en Jaquealarte. com “Un nuevo feminismo se está gestando: la trama vertiginosa del manifiesto y la Asamblea de Trabajadoras del arte

 

Premios Luisa Vehil 2017

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Premios Luisa Vehil 2017

logoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un año más, una entrega más de reconocimiento al trabajo y la pasión que nuestros actores y actrices ponen en escena cada vez que pisan un escenario, o antes en el transcurrir de los ensayos, en la elección de las piezas; en el maravilloso trabajo en equipo con directores, escenógrafos, iluminadores, músicos; porque el teatro y no por decirlo siempre se convierte en un lugar común, sino por el contrario se transforma en una afirmación para recordarnos que todo es mejor cuando funciona en equipo, en la convivencia en el trabajo: el teatro es un hecho colectivo. Es por eso, que a la hora de evaluar las diferentes puestas, los rubros se expanden en cada participación necesaria para el todo. Cada presencia tiene su propio peso específico en el desarrollo de los trabajos y cada uno merece la mirada aguda de la crítica, como el aplauso que da cuenta de los aciertos. Este año, como los anteriores, las decisiones no fueron sencillas, la elección recae sobre un nombre, pero eso no desmerece a aquellos que fueron nominados, hay que elegir uno entre tantos participantes talentosos, entre tantas piezas que por una razón u otra merecen ser reconocidos. En un año difícil para el campo de la cultura, el teatro es como un faro en la distancia, que nos invita a seguir apostando a la creatividad, a la imaginación y a la fuerza de las palabras y las imágenes para no desistir en la lucha por un mundo más justo y verdadero.

El martes 28 de noviembre a las 19 hs, se realizará la 5ª entrega de los Premios en el Teatro Luisa Vehil, sito en Hipólito Yrigoyen 3133. Desde el 2013 el objetivo de los mismos es “estimular la producción teatral”. En esta oportunidad, los nominados son:

Actriz

Raquel Ameri por Millones de segundos

Carolina Guevara por Los golpes de Clara

Cecilia Hopkins por La memoria de Federico

Lorena Vega por Yo, Encarnación Ezcurra

Actriz de reparto

Ana María Castel por El Padre

Paloma Contreras por La terquedad

Iride Mokert por El avaro

Paula Romina Olea por Ala de criados

Lorena Székely por Abandonemos toda esperanza

Actor

Marcelo Bucossi por Abandonemos toda esperanza

Luis Machín por I.D.I.O.T.A. y El mar de noche

Horacio Peña por Pequeñas infidelidades

Claudio Rissi por Kilómetro limbo

Miguel Angel Solá por Doble o nada

Actor de reparto

Sebastián Holz por Juegos de amor y de guerra

Ariel Pérez De Maria por Pasolini – Invocación V

Mosquito Sancineto por La farsa de los ausentes

Luciano Suardi por Pasolini – Invocación V

Dirección

Marcos Arano por Tierra Partida, lo demás no importa nada

Andrés Bazzalo por Todas las Rayuelas y Yo, Encarnación Ezcurra

Matías Feldman por Pasolini – Invocación V

Omar Pacheco por Dashua

Autor nacional

Cristina Escofet por Yo, Encarnación Ezcurra

Matías Feldman por Pasolini – Invocación V

Manuel Santos Iñurrieta por Buenos Aires Épica (Absurdo para cinco bellas mujeres)

Escenografía

Héctor Calmet por Abandonemos toda esperanza

Jorge Ferrari por El inspector

Norberto Laino por La farsa de los ausentes

Iluminación

Cesar Brie por Orfeo y Eurídice

Félix Monti y Magdalena Ripa Alsina por La farsa de los ausentes

Omar Pacheco por Dashua

Vestuario

Emiliana De Cristófaro por Pasolini – Invocación V

Pía Drugueri por Amarillo

Cecilia Gómez García por El canto invisible

Jéssica Menéndez por Abandonemos toda esperanza

Espectáculo musical

Asesinato para dos

Bollywood. Una industria sin estrellas

La noche a cualquier hora

MamaPunk. Antiópera

Sonetos de Shakespeare

Música original

Patricia Casares por Parias

Agustín Flores Muñoz por Yo, Encarnación Ezcurra

Alejandro Sanz, Juan Concilio, Andrés Parodi Casabona y Claudio Gallardou por Mandinga en el paraíso

Ian Shifres por Tierra Partida, lo demás no importa nada y Donde duermen los grillos

Revelación

Lala Buceviciene por Tierra Partida, lo demás no importa nada y Donde duermen los grillos

Facundo Godoy por Auto de Fe entre Bambalinas

Cecilia Greco por La noche de Rita

Matías Odorico por Uz el pueblo

Lucía Villanueva por Uz el pueblo

Mención especial

Mirta Alvarez por su interpretación en guitarra y laúd en Bájame la lámpara -concierto de palabras

María De Vittorio por su interpretación de saxo en La noche a cualquier hora

La Guiada (Visita guiada del Teatro Cervantes – Teatro Nacional Argentino)

Leonardo Reale, creador y director general de la gala benéfica DANZAR POR LA PAZ

Imágenes de Susy Evans, Briski y Bartís leyendo textos de Eduardo “Tato” Pavlovsky

Trayectoria

Miguel Ángel Solá

Helena Triket

Las mujeres de los nazis de Héctor Levy-Daniel

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Las mujeres de los nazis de Héctor Levy – Daniel

Subjetividades femeninas desde la mirada fascista

000170297María de los Ángeles Sanz

Tres escenas componen el recorrido de la mirada en la construcción de las mujeres que acompañaron, apoyaron e intervinieron con orgullo en la concreción del Tercer Reich, y su guerra interna y externa contra los derechos y la vida de los opositores, encarnados en la persona de los judíos. La construcción del otro, de aquel que lleva el estigma de todo el odio acumulado de un pueblo que se sintió humillado luego de la Primera Guerra Mundial, y el Tratado de Versalles, es en la población judía la concreción del chivo expiatorio, la encarnación del mal. Desde la propaganda, desde el discurso aterrador, dos mundos se construyeron para la muerte, unos como asesinos, el otro el de las víctimas. Levy – Daniel no hace hincapié en el segundo sino en el primero, incursionando en las mentes de aquellos que justificaron en todo tiempo y lugar con sus palabras y sus actos el genocidio. El primer cuadro nos trae como de un mundo de neblina dos figuras en el espacio de un vagón de tren: la mujer de Goebbels, y su antiguo amor, judío, que se reencuentran para explicarse el porqué de un final que no podía ser otro. La mujer y el orgullo de pertenecer a una casta superior, y al régimen de poder, se traslada en el segundo cuadro, cuando una joven enfermera no dudará en ser la asistente de Mengele, porque ama la mirada de los otros sobre ellos cuando recorren los campos juntos recibiendo las próximas víctimas que llegan por cientos en los vagones de los trenes. La primera parece no querer ver ni oír lo que sucede, ya que el paisaje para ella a través de la ventana del tren siempre es el mismo, mientras se escuchan los gritos desesperados, el silbido de las balas, y el ladrar de los perros de caza. La segunda, la pequeña enfermera no, como un oxímoron de su profesión, es consciente de su realidad, la vive con orgullo, y juzgada hasta por su propio padre no siente temor porque está convencida de sus acciones, ni siquiera frente a su verdugo. 000170299Junto a ella, la médica que lleva adelante una labor de muerte que justifica con la posibilidad de salvar alguna vida. La tercera, es tal vez, la que más inocente se nos presente, ya que siendo la sobrina del futuro Fûhrer, tiene con aquél una relación que no desea en su totalidad, aunque también admira su fuerza y su poder y se siente feliz de las miradas de envidia de las otras sobre su situación, aunque le produzca en el fondo rechazo. A su lado, su madre, quien la incita y la lleva a aceptar un camino que considera de gloria para ella. Mujeres que atraviesan una de los momentos históricos más oscuros de la Alemania del siglo XX, mujeres elegidas entre otras, que ocupan diferentes lugares que tienen en común la aceptación de los hechos sin discusión, sin reflexión, y el orgullo. Los personajes masculinos que las acompañan son funcionales a la narración, deben estar ahí para que el sujeto que narra sea narrado por los ojos ajenos. La puesta dirigida por Martín Ortiz, minimalista, utiliza para el desarrollo de las acciones, solo sillas que tendrán diferentes funciones de acuerdo al relato. Un vestuario de época completa la imagen, y nos lleva a un pasado no tan lejano. Las buenas actuaciones logran el clima deseado, sólo el ritmo decae por momentos, en una baja energía que detiene un tanto la tensión. 000170265

Ficha técnica: Las mujeres de los nazis de Héctor Levy – Daniel. Elenco: Marcela Arza, Matías Castelli, Sandra Criolani, Viviana Suraniti, Francisco Civit, Cecilia Labourt, Marcela Fraiman, Esteban Ciulia. Escenografía y vestuario: Jorgelina Herrero Pons. Iluminación: Eduardo Safigueroa. Maquillaje y Peinados: Leticia Chirieleison. Diseño gráfico: Sanfran. Asistencia de dirección: Grace Ulloa y Nadine Cifre. Dirección y puesta en escena: Martín Ortiz. Sala: El Crisol.

Los huesos de Leticia Manzur

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Los huesos de Leticia Manzur

Los huesos hablan del tiempo, de la especie…

huesosAzucena Ester Joffe

Esta interesante obra propone una corporalidad diferente, en ella podemos observar elementos que devuelven al cuerpo su espesor y su volumen. Antes de ingresar a la sala, el programa de mano nos desconcierta de algún modo, luego comprenderemos que sintetiza de forma perfecta la propuesta escénica -sólo un artefacto lumínico y el título de la misma. La coreógrafa Leticia Manzur respondió ante la pregunta por el título:

Por mucha razones me gusta Los huesos. Es algo que todos tenemos, que no tiene género, están, pero al mismo tiempo no los vemos. Es lo más adentro que uno puede ir. Te morís y los huesos quedan, tienen una obstinación por persistir. Los huesos hablan del tiempo, de la especie y tienen la misma materia que el polvo estelar. Es una unión entre algo que está adentro, con algo infinito, impensable e incalculable del universo. Es un dato científico, a la vez romántico y también insoportable1.

En el amplio y despojado espacio escénico, el color negro de sus paredes y del piso destaca la única fuente lumínica en el centro. Al comienzo, al ras del suelo el artefacto ilumina “tímidamente” a los cuerpos a su alrededor, en penumbras, como si fuera un demiurgo, parece mover los hilos invisibles de la escena. Se eleva o desciende por un brazo mecánico y se desplaza a través de un dispositivo móvil a cargo de los mismos intérpretes; de forma precisa focaliza nuestra mirada debido a la pregnancia visual que, a su vez, genera una particular energía en cada performer. En tanto, la música y los sonidos atraviesan arbitrariamente el espacio sin subordinación. Es difícil poner en palabras la experiencia sensorial y emotiva que transita cada espectador en soledad según su sensibilidad. Una narrativa coreográfica inteligente y provocadora, que hace estallar los límites o las definiciones preestablecidas, pues sólo son convenciones que responden a una coyuntura específica. Cinco cuerpos que, al inicio, como si fuera un ritual rodean a esa luz primogenia que parece estar aún dormida. los huesosLuego iremos reconociendo a esos cuerpos desnudos, totalmente despojados de toda connotación sexual -dos mujeres, una chica trans y dos hombres. Sólo son cuerpos con sus particularidades, que se expresan y se relacionan a través de su gestualidad, al comienzo expectantes, luego, a medida que avanza el relato, los movimientos son más intensos, más orgánicos, se acercan y se rozan. Cada una de las coreografías, solos o grupales, dan cuenta de la solvencia escénica de los performers quienes generan un lenguaje complejo donde las palabras resultan innecesarias. La entrega de cada intérprete a partir de la expresividad de su ser establece una conexión subjetiva con el espectador. No hay una historia previa, ni personajes ni roles, hay una textualidad coreográfica donde el movimiento –como modo de expresión a través de tono, actitud, postura, …– establece un diálogo tónico con los otros cuerpos. Contactos que pueden transmitir placer o no, deseos o no, cuerpos grotescos en contacto con el cosmos o cuerpos mecanizados y anónimos de la sociedad globalizada. Son cuerpos que piensan y hablan, cuerpos que tienen su propio peso específico. Con esta fuerza intrínseca, singular y grupal, podríamos pensar que es la puesta en abismo de un acto de total libertad que nos perturba y, a su vez, nos interpela pero no de manera racional. Para su directora:

El trabajo busca poner en evidencia cómo la cantidad infinita de hábitos en los que estamos envueltos diseñan nuestra noción de identidad, nuestra materialidad, nuestro modo de vincularnos, de imaginar, de desear y nuestra capacidad de experimentar la libertad. Investigamos modos de movimiento, organización espacial y vinculación que no respondan a lógicas descifrables. Como si se tratara de una hipótesis imaginaria de otras formas posibles de ser y estar en el mundo2.

Esta obra se estrenó en el Centro Cultural Recoleta y formó parte del FIBA 2017; ahora está presentando su nueva temporada en El Galpón Guevara. ls huess

Ficha técnica: Los huesos de Leticia Manzur. Con: Lucas Cánepa, Ana D´Orta, María Kuhmichel, Valeria Licciardi y Gianluca Zonzini. Música: Patricio Lisandro Ortiz. Diseño de objeto e iluminación: Matías Sendón. Acompañantes del pensamiento: Fernanda Alarcón y Manuel Hermelo. Fotos: Ariel Feldman. Gráfica y teaser: Ian Kornfeld. Asistente de escenario: Santiago Pra Baldi. Producción y Asistencia de dirección: Laura Santos. Dirección: Leticia Mazur. El Galpón de Guevara. Reestreno: 07/11/2017. Duración: 60’. Función: martes 14, 21 y 28 de noviembre 21 hs.

Según gacetilla de prensa

Almas de Griselda Gambaro

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Almas de Griselda Gambaro

Necesito un alma como la mía…

A veces me pregunto

Que pasaría

Si yo encontrara un alma

Como la mía (…)

Un alma que al mirarme sin decir nada,

Me lo dijera todo con la mirada. (María Grever, Alma mía)

alma1María de los Ángeles Sanz

La textualidades de Griselda Gambaro siempre dejan asomar tras las palabras un mundo otro que no podemos rescatar en ellas, sino entre ellas y en los silencios. En Almas propone una historia íntima, tanto que los hechos pasan a segundo plano, cuando quiere exponer al desnudo el alma de una persona que no haya en su geografía, en su contexto, un interlocutor a su altura. ¿Soberbia, incapacidad para ver los valores del otro? Si, puede ser; pero también podemos leer en la pieza un desesperado grito de la autora que se mueve en un contexto que siente que la asfixia porque no puede decir, porque calla obligadamente aquello que desea para sí y para los demás, porque no encuentra con quien entablar un diálogo estético de par a par. Lecturas que provocan las excelentes actuaciones de Mariana Rodrigo y Antonella Piacenti en la construcción de las criaturas que tendrán en ese espacio de una habitación de hotel, la posibilidad de un encuentro que no será. El espacio de la sala de Nivangio ofrece con su escalera y su arcadas en la parte superior, sus puertas que la comunican tanto con el afuera, como con otro espacio interior, una suma de complejidades que la dirección de Mariana Rodrigo convirtió en posibilidad de movimientos para el desarrollo del cuasi monólogo que lleva adelante. Cuasi monólogo, porque en la disociación del personaje dialoga con ella misma, dialogo que se quiebra con la presencia de la criada, y las llamadas inoportunas del teléfono, que como en el absurdo de amenaza irrumpen para desestabilizar la paz buscada tras la tempestad que la arroja allí. almaEse alma atormentada, ha buceado por todos los infiernos posibles para encontrar la gemela, aquella con quien sin decir se diga todo, que intérprete el deseo y la sutileza que se produce, cuando se entiende al otro más allá del discurso. La iluminación logra en ese espacio utilizado con talento, imágenes que destacan la presencia del personaje, que lo ubican desde una tensión creciente, en momentos de abandono y displicencia, de belleza estética. La disociación de cuerpo y alma tan occidental, tan cristiana, que nos ha traído desde la filosofía y la psicología tanto problemas a nuestra unidad de persona, aparece en su más brutal dicotomía en la humanidad del personaje, que siente que puede darlo todo desde el cuerpo pero que el alma se la reserva para un diálogo íntimo con ella a misma a la espera del milagro. El contraste entre la criada que carga con el mundo de los otros, en la imagen de llevar los bultos, y la de la pasajera que carga en su alma el desconsuelo del mundo, está muy bien lograda desde la composición del personaje por Antonella Placenti y la elección del vestuario y el maquillaje de ambas. Un puesta de tensión creciente, que mantiene en vilo y expectante al espectador que no puede dejar de centrar su mirada en la persona de ese alma desolada, capaz de todo por lograr una subjetividad completa y única. alma2

Ficha técnica: Almas de Griselda Gambaro. Elenco: Mariana Rodrigo, Antonella Placenti. Dirección: Mariana Rodrigo. Producción y comunicación: Nivangio. Fotografía: Facundo Manini. Sala Nivangio.

Auto de fe… entre bambalinas de Patricia Zangaro

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Auto de fe… entre bambalinas de Patricia Zangaro

Las trampas del poder.

autode fe 1 (2)Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

El Grupo Rayuela presenta Auto de fe… entre bambalinas, pieza de Patricia Zangaro estrenada en el Teatro Nacional Cervantes en 1996 con un gran elenco integrado por Jorge Mayor, Catalina Speroni e Isabel Quinteros.

Con la dirección de Gustavo Armas, esta puesta despliega nuevamente ante el espectador un tema que no deja de tener actualidad: hasta que punto estamos dispuestos a mantener nuestros ideales cuando el poder nos seduce con propuestas tentadoras. Hasta dónde los seres humanos somos capaces de jugarnos por nuestras convicciones. El espacio de las bambalinas, espacio liminar entre la escena y el afuera, límite entre ficción y realidad, es el lugar donde estos personajes juegan el drama, el del tablado y el de la vida. La pieza de Zangaro se apoya en los textos calderonianos y en consecuencia, pone en escena el enfoque filosófico con que el autor español plasmó la naturaleza más profunda del hombre y de la realidad en la que estaba inmerso. Calderón escribe desde la mirada pesimista que es propia del barroco, poética donde la vida se relativiza, se tiñe de incertidumbre, de subjetividad y se transforma en un eterno peregrinar, siempre a la búsqueda de alguna certeza. La historia se desarrolla en Latinoamérica durante la dominación española, el virrey es quien gobierna. El sueño de la liberación latinoamericana, tal como lo plantea Zangaro, estuvo plagado de proyectos desmesurados que parecían concretarse pero que condujeron a sucesivas pérdidas, fracasos y a nuevas búsquedas en medio de una sociedad en crisis donde la construcción de una identidad sudamericana parece siempre inalcanzable. auto de fe 3 (1)

La puesta intensifica constantemente un procedimiento ya presente en la pieza, la idea de dualidad y desdoblamiento, sentimientos que son resultado de la incertidumbre: ¿es la realidad? ¿es una ilusión? Plantea la dualidad en el deseo. Don Pedrito quiere amar libremente, sin tapujos, en una sociedad que también quiere ser libre pero este deseo libertario tiene en sí mismo el germen del destino trágico que sólo puede culminar con la muerte. Doña Mercedes y doña Ana quieren el éxito escénico pero mientras a la primera, el deseo amatorio no aplacado la conducirá al acto vil de la delación, doña Ana sólo siente el deseo de llenar con amor su inmensa soledad. La fuerza del deseo se desdobla, complazco mi deseo de libertad pero pierdo la vida. Complazco mi deseo de poder pero traiciono por rencor. Complazco mi deseo de éxito pero pierdo a quien me brindó su amor de hermano. Desdoblamiento del actor: es el ser de ficción pero esa ficción se proyecta en la vida. Don Pedrito ama la ficción pero quiere que se concrete el proyecto libertario. Y aquí aparece nuevamente en juego el rol del intelectual en su relación con el poder, ¿el artista debe tener una mirada crítica hacia el poder? ¿puede tenerla en la ficción y distanciarse de Ella en la vida real?

La puesta trabaja con una actuación realista donde los vínculos amor-odio se exhiben con fuerza, con pasión, por momentos con violencia pero siempre, descansando en el texto. El texto y su desmesura se acompañan con la acción, con el gesto, la proxemia y los tonos. Los encuentros personales permiten percibir cómo circula el deseo, cómo fluye de los personajes y expande los cuerpos en el plano de la actuación.

Una excelente puesta de Gustavo Armas que restituye para el espectador un texto muy bello en su escritura e ideológicamente sólido.auto de fe 4 (1)

Ficha técnica: Auto de fe… entre bambalinas de Patricia Zangaro. Teatro: Buenas Artes Social Club. Guatemala 4484. CABA. Sábados 20 hs. Elenco: Inés Caccavo: doña Mercedes. Jorge Ojeda: don Pedrito. Guada Farina: doña Ana. Diseño lumínico: David Rosso. Diseño gráfico: Lucas Di Silvestro. Diseño sonoro: Lucas Jaques. Asistencia de dirección: Gastón Giunta. Dirección general: Gustavo Armas.

Los pacientes de Ana Rocío Jouli

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Los pacientes de Ana Rocío Jouli

Un ensayo sobre la fragilidad

La exigencia de suavidad, una paciencia blanda y sin forma, un pavor apacible en todo caso no puede sostenerse sin la locura de la cortesía

d80da0fe202fcbb277d8596f76d5707eAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La puesta dirigida por Laura Conde sobre la textualidad dramática de Ana Rocío Jouli nos ofrece una mirada del desamparo, de la inevitable fragilidad de los cuerpos en el estado de enfermedad, metáfora de muchos estados dentro del marco social, cuando los sujetos se encuentran en una situación asimétrica con respecto a los estamentos poder. Una dramaturgia construida a partir de la coreografía de los cuerpos en una habitación de hospital, donde las palabras casi ausentes ya que son las acciones sobre ellos y su propia incapacidad los detonantes de la búsqueda de la metáfora, a partir de la poesía, para dar cuenta de una situación que nos obliga a una cárcel donde las rejas somos nosotros mismos. Los personajes, como en la poética de Kantor cumplen funciones, o pueden ser nombrados por los objetos que arrastran: la mujer mayor de la silla de ruedas, el joven del arnés.Elenco Los Pacientes_ Foto por Daniela García Dorato y Wily Poch Los actores no están atravesados por la emoción sino que son seres vivos representando un papel. Son tan reales como fantasmas, de los cuales nos emocionamos solo por el cuadro que conforman. Como en una pintura. El espacio y la muerte como una niebla que lo cubre todo son también elementos que recuerdan su teatro. La dramaturgia de Ana Rocío Jouli, requiere también una poética actoral que se despoje de todo aquello que no guarde relación con los cuerpos indefinidos de personas, lejos de la construcción de un personaje individualizado. La presencia de la enfermedad, y de aquellos que son los encargados de recuperar la salud, conforman una disciplina de ritual, en la reiteración de gestos y palabras, donde todo está milimetrado por la necesidad de seguir los pasos indicados en una orden médica. La asepsia como una forma de marginalidad, de crueldad disfrazada de caridad. Un espacio con camas, una enfermera de noche que vigila, y al mismo tiempo examina tejidos que ve en una pantalla, un médico, y la poesía como detonante, como exorcismo, como catarsis para un dolor controlado desde la reiteración de piezas como engranajes de un reloj que señala las horas que separan la salud del malestar. El reloj en la pared de fondo guarda relación con el tiempo de enunciación, va marcando el tiempo de la intriga con precisión.

La única presencia definida es la de la enfermera que se acerca a poner en palabras el dolor, en una excelente performance de Vanesa González. El resto de los intérpretes, con solidez, le otorgan la carnadura especial a cada personaje. El estilo poético de Ana Rocío Jouli1 permite que un texto que no fue pensado inicialmente para ser representando pueda ser teatralizado a través de una narrativa coreográfica. Pues las coreografías se suceden en el mismo ritmo que marca la fragilidad de un todo, que atraviesa los cuerpos. Un acierto de su directora, Laura Conde, que supo poner en escena la indeterminación del texto primero. Ya desde su título, como aglutinador sémico, Los pacientes podría hacer referencia a la paciencia como la capacidad de soportar determinadas situaciones o bien al paciente que aguarda en un hospital durante una larga vigilia. Un relato donde los cuasi diálogos a media voz nos sumergen en el tiempo indefinido de la espera, entre la vida y la muerte, salvo en la niña que pareciera desprenderse de los cuentos infantiles. Un hecho escénico sin fisuras que atrapa al espectador desde su inicio.pacientes

Ficha técnica: Los pacientes de Ana Rocío Jouli. Elenco: Vanesa González (enfermera), Mr. Miguelius / Javier Bustos (farmacéutico), Roberto Dimitrievitch (paciente), Stella Maris Isoldi / Jorgelina Martínez D’Ors (paciente), Liza Rule Larrea (paciente / médica), Pablo Emilio Bidegain (paciente / médico), Angelina Casco Guiñazú (paciente), Paula Coton (técnica en diagnostico por imagen / performer). Diseño de movimiento: Eleonora Cornelli. Creación coreográfica: Eleonora Cornelli en colaboración con los intérpretes. Diseño de escenografía: Magali Acha. Asistencia de escenografía: Vanessa Giraldo. Realización escenográfica: Los Escuderos y Federico Conde. Voces en off: Horacio Peña y Angelina Casco Guiñazú. Diseño de iluminación: Daniela García Dorato. Diseño de video: Paula Coton. Diseño y realización de vestuario: Laura Staffolani. Caracterización: Agustina Tagle y Paula Conde. Maquillaje para fotografía: Laura Barracchia. Diseño sonoro: Miguel Rausch y Mr. Miguelius. Músicos: Irina Rausch (clarinete), Gisela Weisz (guitarra) y Bruno Weisz (violín) Asistencia de dirección: Daniela García Dorato. Producción ejecutiva: Camila Castro. Asistencia de producción: Ana Paula Figuerero. Diseño gráfico: Pablo Amadeo. Prensa: Débora Lachter. Fotografía: Daniela García Dorato y Willy Poch. Dirección: Laura Conde. El Portón de Sanchez. Estreno: 07/10/2017. Función: sábados 23 hs.

Bibliografía:

Rosenzvaig, Marcos, 1995. El teatro de Tadeusz Kantor. Buenos Aires: Leviatán.

1 Según gacetilla de Prensa: Prof. en Comunicación Social, Magíster en Escritura Creativa por la Universidad Tres de Febrero, y alumna del Doctorado en Letras (UNLP).Redactora y editora de la revista/editorial EME, y reseñista en la revista digital Bazar Americano. Coordinó y participó de antologías poéticas, publicó  los fanzines Tarde, Los viajes y Polaroid, De baúles o jardines; y los libros de poesía Constelaciones (Erizo, Argentina) y Los pacientes (Pez Espiral, Chile; La Bola Editora, Argentina). Fue premiada en concursos y festivales de poesía reconocidos dentro y fuera del país.

Hija de Papá: relato de una noche de Luz Moreira

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Hija de Papá: relato de una noche de Luz Moreira

Los verdaderos monstruos, son los hombres comunes que son capaces de llevar a cabo acciones monstruosas.

AFICHE HDPAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Los secretos, la familia y los silencios es una ecuación que guarda en todas una simetría de dudosa hidalguía. En los años de plomo para América Latina, Chile y Argentina comparten el terrible destino de dictaduras, de muertes y desapariciones, de bebés apropiados; de una memoria dolorosa que no cesa de requerir víctimas y victimarios. Los cuerpos, las almas guardan para sí el recuerdo sin nombrarlo, en la totalidad de su superficie, por dentro y por fuera, los cuerpos tienen en sí las marcas de un pasado atroz, donde la tortura, y el robo de identidad eran una cuestión de todos los días. La enfermedad que surge de ese silencio, no cesa, del cuerpo al alma, va el camino sinuoso de una verdad que busca una salida, una posibilidad de ser. Luz Moreira pone en palabras, y en acciones, fragmentariamente, esa verdad que aparece en flashes, en encuentros casuales, y en un pasado que guardan las cartas del tarot. Saber, por un futuro que le parece incierto es el detonante para que ese presente obturado necesite antes que una luz hacia adelante imponer su fuerza hacia atrás, hacia un pasado que fue inicio del espanto y será epifanía para el porvenir. Jóvenes a los dos lados de la cordillera, unos padres que no son tales, y espacios de tránsito: estaciones, aeropuertos, los no lugares donde la vida está suspendida, a la espera, es la metáfora elegida, para dar cuenta del estado de la niña – mujer que se busca a sí misma. hija de papa

Con una escenografía minimalista, se recrean desde un panel de acrílico transparente, que permite ver y ocultar al mismo tiempo por la imagen difusa que a veces nos ofrece, los lugares de esa día de revelaciones. Los colores resignifican las acciones, cuando los padres que no son, se presentan con los ojos vendados por un pañuelo rojo, como roja es su ropa que está como su vida bañada en la sangre de los otros, los verdaderos padres de Romina. Un nombre, una vida, un futuro, todo se teje en el aire como la tela de una araña cuando no tiene en el centro la verdad; cuando los datos construyen en falso una identidad. Han pasado muchos años y todavía la presencia férrea de aquellos años nos atraviesa, porque muchos viven a espaldas de sí mismos, en una vida que no les pertenece, durmiendo con el enemigo. Porque no saber, es mucho más tranquilizador, aunque nuestro inconsciente guarde las cicatrices propias y ajenas. Las actuaciones llevan adelante una muy buena performance que mantiene la tensión durante el tránsito de una intriga que va develando a partir de la memoria una verdad monstruosa. fotohdp2b

Ficha técnica: Hija de Papá: relato de una noche de Luz Moreira. Actores: Andrea Villagrán (Romina), Gabriel Carasso (El Francés Cordobés), Emilia Rebottaro (Mónica/Padilla), Jorge Vilar (Matías), Stéfano Sanguinetti (Manu. Diseño teatral: Tamara Figueroa AS. Escenografía: Claus Da Silva. Vestuario: Roberto Mancilla Cruz. Diseño de luces y sonido: José Binetti. Fotografía: Alejandro Chaskielberg – Guido Barraco. Teaser: Juan Esteban Montoya. Prensa: Correydile. Asistente de dirección: Virginia Curet. Dirección: Luz Moreira. El Estepario Teatro. Estreno: 30/09/2017. Duración: 70’. Función: sábados 20:30 hs.