El Vestidor (The Dresser) de Ronald Harwood

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El Vestidor (The Dresser) de Ronald Harwood

Versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino

La escena de la guerra es muy clara para nosotros: esa resistencia cultural frente a los avatares de todo tipo que hay en el país. Es como que escuchamos caer la bomba y ahí nos levantamos. A mí me llena de orgullo la verdad, los actores siempre estamos muy comprometidos. Yo creo que lo único que hace de nuestro oficio una profesión es una manera de ver la vida, saber que no es solamente una herramienta de trabajo. (Oski Guzmán)

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La frase de Oski Guzmán sobre la pieza de Harwood si bien no es el nudo gordiano de la pieza, es sin embargo, dentro de la hostilidad presente en las relaciones de sus personajes, una mirada tangencial fundamental para elevarlos del sólo juego de egos de la actuación, a un lugar donde el compromiso y la resistencia ante los avatares que les toca vivir afuera de las paredes del drama contenido del teatro es una pieza fundamental en sus vidas, en su trabajo, en su arte. El artista, se sostiene a partir de la creencia de la verdad del drama que desarrollan, pero también ante el embate de un enemigo común, de la lucha por su libertad y el convencimiento en los valores que se exaltan más allá de los rencores y las miserias cotidianas. La puesta dirigida por Corina Fiorillo, desplaza este punto de vista y centra su mirada en los rigores de una tenaz fuerza de orgullo que sostiene al personaje que lleva adelante Jorge Marrale, y que lo hace mantener en una relación humillante a su vestidor, Arturo Puig, y al resto de su elenco, con quien mantiene una actitud distante y orgullosa. Se lo admira, y respeta por su presencia en escena, pero se sabe de su pequeñez humana fuera de allí, y se lo soporta porque es la cabeza de una compañía que lo necesita. En un espacio decadente, el camarín de un teatro de provincias, las mezquindades se desatan dentro del espíritu de Shakespeare y su imaginario inmortal, y entre el afuera y el adentro de un momento crucial para la vida del país. La Alemania nazi desata una tormenta sobre el cielo de Inglaterra, mientras otra se produce entre las frágiles paredes del teatro. La vida y la muerte como un oxímoron se dejan sostener entre los pliegues de una lucha que no cesa de atravesar los cuerpos de los personajes. Las actuaciones mantienen un semitono y tienen buenos momentos en algunos de los encuentros personales que se producen. unnamed2

El punto de partida para el texto dramático, estrenado en 1980, fue la propia experiencia del escritor, guionista y dramaturgo sudafricano, Ronald Harwood, al unirse a la Shakespeare Company y ser el vestidor personal de Sir Donald. Luego, en 1983, se realizó el film homónimo dirigido por Peter Yates1. El autor deja plasmado en este vínculo personal entre ambos protagonista la dependencia que se ha construido a lo largo de los años. Una relación íntima que se clausura más allá de la actividad teatral. En ese juego Puig y Marrale le otorgan el ritmo oscilante entre la tensión y distensión, entre el drama y la comicidad, que se modifica según la situación dramática. Un dueto que desde el lenguaje verbal y corporal construye el clima de cierto ocaso más allá de la metateatralidad.

Ficha técnica: El Vestidor (The Dresser) de Ronald Harwood. Versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Elenco: Arturo Puig – Jorge Marrale, Gaby Ferrero – Ana Padilla – Belén Brito. Dirección: Corina Fiorillo. Música Original: Ángel Mahler. Diseño de Escenografía: Gonzalo Córboba Estévez. Diseño de Iluminación: Ricardo Sica. Diseño de Vestuario: Silvina Falcón. Diseño de Maquillaje y Peluquería: Sofía Núñez. Diseño Gráfico: Pablo Bologna. Fotografía y retoques: Nacho Lunadei. Prensa & difusión: WE Prensa & Comunicación. Asistente de Dirección en preproducción: Mercedes Torre. Asistente de dirección en funciones: Marcos Moriconi. Vestuarista: Celestes Bulfoni. Maquilladora: Sofía Núñez. Producción comercial: Guillermo Masutti. Producción ejecutiva: Sebastián Arcos. Producción asociada: Mac Lambrich. Producción general: Ángel Mahler – Leo Cifelli. Paseo La Plaza: sala Pablo Picasso. Estreno: 09/05/2018. Funciones: miércoles y jueves 20.00 hs, viernes 21.00 hs, sábados 20.00 y 22.00 hs, domingos 20.00 hs. 

Hemeroteca:

Guzmán, Oski, 2006. “Una visión del mundo” en Suplemento Radar en Página 12. Diciembre 17.

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El Legado de Merceditas Elordi

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El Legado de Merceditas Elordi

Una obra de ficción inspirada en hechos y testimonios reales

El Legado 1María de los Ángeles Sanz

Una voz en penumbras nos recibe detrás de un biombo donde figuras chinescas a través de la luz de una vela, nos cuenta en silencio y movimiento parte de una historia que conoceremos después. Una sala, una pequeña mesa preparada para servir un té o un café, un mueble simple de madera y una maleta antigua sobre él. De pronto la luz, y la figura de una mujer mayor, munida de un andador, nos recibe entre sorprendida y agradecida de nuestra presencia, y nos invita a participar con ella de la narración de un relato que la involucra y que también a nosotros nos involucra en nuestra memoria colectiva, en nuestra responsabilidad social. Mercerditas Elordi, es la actriz que da cuerpo a esa mujer y a esa historia que se desarrolla desde el presente hacia el pasado, para poder entender que fue de su hija, como de tantas otras, que tras una utopía, una ilusión de crear un mundo mejor, fueron atravesadas por la furia de la última dictadura cívico – militar. El cuerpo de la actriz se transforma, desde el afuera, tras el biombo y la penumbra, desde adentro delante de nuestros ojos, que ven con asombro como la anciana se convierte en una joven mujer que ríe y canta una canción armenia, que recuerda la alegría de sus hijos queriendo cambiar el mundo, de su ayuda materna, de la búsqueda infructuosa de su nieta, Silvia, porque así se llamaría la pequeña si estuviera donde debiera estar en el seno de su familia de sangre. La violencia, la sinrazón, la apropiación de bebés, el terror impuesto como una mordaza a la conciencia, van haciéndose presentes ante nuestra mirada atenta, y nuestra escucha que contiene el aliento ante la tensión dramática que desde la sencillez de la textualidad dramática se produce en la voz y la corporeidad de la actriz. Tras cuarenta años de lucha contra el silencio y el ocultamiento, las madres, y la de la escena que representa a todas, siguen en pie con una constancia que nos admira por su perseverancia en el amor, en la verdad y en la justicia. Relatos fragmentados, voces que aparecen en el momento menos pensado trayendo retazos de un rompecabezas que parece que nunca será terminado definitivamente, la complicidad de una sociedad que como los monitos de la prudencia, prefiriere no saber, no oír, no hablar. El Legado 2La culpabilidad de quienes tienen la información y la guardan en su perversión bajo siete llaves, pero al mismo tiempo reclaman perdón y olvido. La discusión por el número como si eso fuera lo importante, no el crimen, la vejación, la impunidad, que son los cimientos de una construcción que nos va dejando como estamos atomizados y aterrorizados de nosotros mismos, olvidados de nuestra capacidad de cambiar la historia. El nunca más será un significante vacío si dejamos que lo que nos pasó, porque nos pasó a todos, aún a los que tuvimos la suerte de sobrevivir sin cicatrices propias, se convierta en relato pasado que debemos superar olvidando y construyendo un futuro desde la ignorancia. El legado que el personaje nos trasmite en la última escena es un compromiso profundo con nuestro pasado y con la concreción de nuestra realidad posible en el tiempo. La actriz logra con su talento que sintamos en el cuerpo la pasión que la recorre, ella es esa madre que no cesa de parir a su hija / o todos los días para que no muera definitivamente. La que sabe que su nieta / o está allí, en una calle cualquiera, y que seguramente a esta altura de los acontecimientos ya tendrá también sus propios hijos, que crecen y respiran en una mentira y en una confusión entre su genética y una crianza que le niega sus deseos más profundos, los que nacen del legado de la sangre. Una obra dura, sin desmesuras, en un medio tono, que pone toda su fuerza en ese cuerpo que se transforma para darnos a nosotros testigos insospechados, la posibilidad de repensar y reflexionar sobre lo vivido, y a aquellos que lo descubren por primera vez, la posibilidad de abrir los ojos y querer a su país con sus blancos radiantes, sus grises y su oscuridad más terrible. El sol y la sombra, la vida y la muerte, como la mujer de la escena que llora, lucha y a la vez canta con toda su voz, la canción armenia, o la que su hija cantaba bajo el gomero junto a sus compañeros de ideales. El Legado 3

Ficha técnica: El legado de Merceditas Elordi. Intérprete: Merceditas Elordi. Escenografía e Iluminación: Edgardo Aguilar. Vestuario: Silvina Zorzoli Carrasco. Fotografía: Marcelo Núñez. Prensa: Antonella Santecchia. Dirección: José Toccalino. El Ópalo Espacio Teatral.

Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

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Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

Por Los Internacionales Teatro Ensamble

20180521_104759War is over!

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una sala que se adecua tras la colocación de un lienzo traslúcido como pantalla, no en el fondo del escenario sino como límite entre el espectador y la acción. El cuerpo del actor detrás de ella, nos interpela desde una escenografía que contiene un perchero que guarda el vestuario que va a acompañar su fluido y profuso relato, una serie de banquitos, una pequeña guitarra roja, objetos y símbolos de una revolución que necesita ser revisada. El actor se introduce en el cuerpo y el pensamiento de Carl Marx, el actor se declara un payaso, que busca esclarecer la palabra del economista y filósofo más famoso de los últimos tiempos, y para ello le pone el cuerpo y la voz a la escena. Marx y el presente, Marx y la tecnología que solemos frecuentar, su teoría y la lectura de la misma a partir del Twiter, el WhatsApp, el Facebook. En el medio de la presencia y en relación con ella, el rock, la música, y las figuras rebeldes de los sesenta: Los Rolling Stones. Dos personajes más aparecen haciendo pequeñas intervenciones: Atilio Borón, un singular taxista que mantiene un sabroso diálogo con el viejo Marx, y Raúl Serrano que propone la discusión estética, y la dialéctica del escenario. La dialéctica, viejo término que se renueva ante cada crisis mundial, concepto que se dio por muerto allá en los noventa, tras la caída del muro, y que sigue vivito y coleando por todos los rincones, y por las ya casi intransitables rutas de nuestro país. La lucha de clases, la dicotomía entre pobres y ricos, entre el capitalismo y el socialismo, que propone una nueva manera de relación pero que para ser sinceros, cada tanto, y contexto histórico mediante, necesita ser revisada. El actor toma para sí el desafío de ser uno de los personajes más admirado y más vilipendiado de la historia; creador de una teoría económica que luego daría lugar a más de una revolución, pero sobre todo a una, la Revolución Rusa de 1917, que cumplió ya sus primeros cien años. A partir de ahí, a fines del siglo pasado, y el comienzo de éste, la caída del muro, la de las torres gemelas y una nueva definición sobre la historia y su presencia, y el avance de una post – modernidad que suma los avances tecnológicos en materia de comunicación, y el avance de una verdad construida desde la mirada subjetiva, sin recurrir a los hechos, sino a los sentimientos y sensaciones de quien enuncia, la post- verdad, la figura de Marx debe ser traída a nuestra presencia desde la escena para con humor, a través de la parodia, mezcla de admiración e ironía, nos deje a los potenciales espectadores más dudas que certezas, como corresponde a nuestro tiempo, pero la posibilidad una vez más de comprender que el arte, el teatral, es una herramienta posible y necesaria, potencial arma de develamiento siempre lista para despertar conciencias, manipuladas desde otras formas de interacción lingüística. Una vez fuera de personaje, la verdad escénica, las figuras de Claudio Gallardou, y Diego Maroevic, y el diálogo con lo hecho, con el acto en sí. 000177558

Un acontecimiento teatral con mucho de humor e ironía, y, a la vez, profundo e inteligente que lleva adelante Manuel Santos Iñurrieta1. Hablar de su ductilidad y de su potencia actoral podría parecer redundante pero en este unipersonal convoca de manera perfecta a los distintos personajes, “padres”, reales y ficticios, de nuestra realidad y de nuestra historia. Santos Iñurrieta le otorga un ritmo especial a cada escena, a veces más intenso y en otras no tanto, que mantiene al espectador atrapado en una vorágine que se construye ante nuestra atenta mirada. A partir de su “payaso de valija” el dramaturgo, quien primero se considera actor, actualiza los escritos de Marx como si recobraran vida de una biblioteca cualquiera, y con la inmediatez de las redes sociales ese pasado se convierte en presente. El excéntrico vestuario acorde a la propuesta y la precisa iluminación, que se desplaza por distintos espacios y tiempos, terminan por crear el clima que requiere cada situación entre la comicidad y la teoría, entre la construcción del artificio y El Capital. Un continuum escénico atravesado por el teatro y por la praxis. Un hecho teatral vertiginoso, interesantemente brechtiano, que nos interpela desde su inicio. 000177557

Ficha técnica: Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación. Por Los Internacionales Teatro Ensamble. Texto y actuación: Manuel Santos Iñurrieta. Asistencia técnica general: Marina García – Diego Maroevic. Diseño gráfico y audiovisual: María Eugenia Summa. Escenografía y utilería: Diego Maroevic. Vestuario: Marina García: Peluca y Pato: Alejandra y María Alonso. Música: Pablo De Caro. Fotografía: Agustina Haurigot. Sonido: Daniel Alvarenga. Iluminación: Horacio Novelle. Prensa: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Participación en video: Raúl Serrano, Atilio Borón, Claudio Gallardou, Diego Maroevic. (Engels) Dirección General: Manuel Santos Iñurrieta y Los Internacionales Teatro Ensamble. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: 12/05/2018. Duración: 60’. Funciones: sábados 22:30 hs.

1 Manuel Santos Iñurrieta dirigió durante 17 años a El Bachín Teatro y en la actualidad a Los Internacionales Teatro Ensamble, con otra obra en la cartelera porteña: Buenos Aires Épica

https://lunateatral2.wordpress.com/2017/09/07/buenos-aires-epica-de-manuel-santos-inurrieta/ [15/05/2018]

120 Kilos de jazz de César Brie

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120 Kilos de jazz de César Brie

unnamedSe ruega a las espectadoras traer una prenda lila”1

Azucena Ester Joffe

Una propuesta distinta, en clave de comedia, del reconocido dramaturgo y director, donde el humor deja paso a la reflexión sobre nuestra actualidad. Como un alto en el camino, César Brie da cuenta de la ductilidad con la que se puede correr de su particular estilo dramático y mantener el principio constructivo de su poética: el largo exilio. 120 Kilos de jazz es la simple historia de El Gordo Méndez, un joven perdidamente enamorado que tampoco puede controlar su otra pasión: la comida. Y es capaz de llevar hasta las últimas consecuencias su obsesión por ir a la fiesta donde estará Samantha Mariana. Obviamente, nunca ha sido invitado y la bella jovencita sólo parece registrar su excesivo peso.

En el centro del espacio escénico observamos una silla y no es necesario más, pues el intérprete, cual demiurgo, lo hace habitar por las criaturas que van surgiendo con ritmo sostenido.url3 En algunas escenas, a partir de su juego teatral, la platea es cómplice del relato pero sin sobresalto para el espectador desprevenido. Nos transformamos en una especie de copartícipes de la particular narrativa. Como ya nos tiene acostumbrados, Brie le otorga la carnadura necesaria a cada personaje y, en especial, al dejar en descubierto la humanidad del protagonista. Sus movimientos en el espacio lúdico, la expresividad de su cuerpo y de su gestualidad nos permiten ver, más allá de la ficción, a El Gordo Méndez y su voluminosa contextura física. A sus redondeces que de manera casi coreográfica se desplazan por los distintos sitios -como cuando acude sólo para verla de lejos o cuando intenta justificar el reemplazo del verdadero contrabajista de la orquesta de jazz. El joven posee la extraña habilidad de emitir los sonidos que produce un contrabajo, aún sin saber tocar el instrumento. El contrabajo y El Gordo Méndez son como las dos caras de la misma moneda. Ambos de considerable tamaño, poseen, el primero, una exquisita melodía a partir de sus tonos graves, y, el segundo, un excelente ritmo que logra, a modo de Beatbox2, ganar el aplauso de los invitados de la velada.

Una fiesta atravesada por los mariachis bolivianos, quienes representan el punto de encuentro con la historia reciente de Bolivia. Las continuas represiones, las verdades dichas a medias, y el posterior documental realizado sobre la Matanza de Pando, Tahuamanu – Morir en Pando (2010) dirigido por César Brie y Javier Horacio Alvarez, fue el comienzo de una nueva partida. El momento para cerrar un catulo en la vida y en la obra del dramaturgo. La música y la iluminación terminan por cerrar los distintos climas de una obra que comenzó siendo un cuento allá por 1994. Este unipersonal ya ha recorrido distintas ciudades del Interior de nuestro país. Un hecho escénico sin fisuras, en el cual todo encastra perfectamente, también la risa y la reflexión, el espacio público y el privado, porque así es César Brie.url2

Ficha técnica: 120 Kilos de jazz. Texto, dirección y actuación: César Brie. Fotografía: Paolo Porto. Técnico: Vera Dalla Pasqua. Prensa y difusión: Carolina Alfonso. Tráiler y video: Juan Barone. La Carpintería Teatro. Estreno: 09/05/2018. Funciones: miércoles 20:30 hs. Hasta fines de Junio.

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Luego de la función del estreno de 120 Kilos de jazz se realizó la Presentación de Teatro reciente, el nuevo libro de César Brie3, con la presencia de Marita Foix, quien realizó el prólogo, y de Ezequiel Gusmeroti, a cargo de la compilación y del estudio crítico. El libro abarca el período 2010/2018 e incluye las obras: Árbol sin sombra, Karamazov, Fui, La voluntad (fragmentos para Simone Weil) y Orfeo y Eurídice -las tres últimas fueron estrenados en la cartelera porteña. 20180426_221311Esta edición de sus obras la tercera en Argentina- es más cercana en el tiempo y corresponde a la etapa posterior de su permanencia en Bolivia.

Brie reconoció y agradeció el arduo trabajo realizado, primero por Marita y luego por Ezequiel, quienes además tuvieron que lidiar con sus “errores del exilio” bolivianismos e italianismos. Y comentó también que, en este sentido, estas tres publicaciones representan un ciclo nuevo como escritor, pues durante su período en el país andino las obras se imprimían a modo de folletín y eran vendidas a un precio por demás accesible después de cada función.

Una noche interesante bajo la rúbrica de César Brie.

1Un pedido especial de C. Brie en el flyr de la obra.

2Se denomina Beatbox, el arte de simular con la boca diferentes ritmos.

https://www.minutouno.com/notas/57640-el-beatbox-es-una-tecnica-que-demuestra-que-la-boca-se-puede-hacer-algo-mas-que-hablar [15/05/2018]

3Su autor comentó, según gacetilla de Prensa: “Estas son obras escritas todas en Italia, Árbol sin sombra es mi adiós a Bolivia, donde viví veinte años;  es una investigación sobre la masacre de campesinos del 11 de septiembre de 2008. Karamazov, basada en la novela de Dostoievski, fue el resultado de un encuentro con un talentoso grupo de jóvenes actores italianos, a los que dejé tres años después con cuatro obras escritas y dirigidas para ellos. Orfeo y Eurídicetrata, a través del mito, el tema de la muerte digna, y está basada en un caso real. Fui es una falsa autobiografía que interpela las biografías de los espectadores. Y La voluntad (fragmentos para Simone Weil) es mi primer acercamiento a la filosofía francesa –a mi juicio, la más grande pensadora del siglo veinte. Este libro, curiosamente, marca el inicio de mi nueva (y final) vida en la Argentina, de la que me fui a los 19 años y a la vuelvo a radicarme a los 62.”

Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

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Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

Creemos profundamente en el teatro como arma de construcción masiva, de sanación y de verdad. Creemos en esto porque somos esto. Y entonces la denuncia se vuelve un arte que envuelve. Que llega y conmueve. Que golpea y cuenta. 1

000164006Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tres mujeres y sus cajones nos esperan en escena, son sólo tres, pero su pregnancia invade todo el escenario, sin embargo, su trabajo está delimitado por un cuadrado dónde ellas llevarán adelante sus movimientos, una coreografía funcional a la palabra que surgirá de sus gargantas: voz, grito y llanto. Las historias se suceden y ninguna nos puede dejar indiferentes. Todas son espantosas, por la falta de humanidad de parte de aquellos que las protagonizan en su accionar violento, los victimarios, y la falta de posibilidades de defensa de aquellas que la sufren, las víctimas: niñas, adolescentes, jóvenes mujeres, que son torturadas, violadas, despojadas de su identidad de personas, para luego ser quemadas, muertas, tiradas como basura, al costado de una ruta, en un basural, dentro de un contenedor. La cosificación del cuerpo femenino, y la violencia ejercida sobre él, no es una novedad en una sociedad que durante siglos nos limitó en nuestra ciudadanía, considerando a la mujer al mismo nivel que los niños y los deficientes mentales, siempre bajo la tutela masculina; y una Iglesia que tardó siglos en entronar la figura de la virgen María, y que cuando lo hizo, fue con el sólo pretexto de inducir a la virginidad para conservar la línea paternal de los bienes; que discutió también por siglos, si contábamos o no con alma. Siempre ninguneadas en las disciplinas artísticas, vistas como prostitutas cuando nos atrevíamos a cruzar los límites y transgredir un universo de exclusividad masculina, las mujeres botín de guerra, y territorio de venganza de los pueblos2, somos las víctimas propiciatorias de las disputas ajenas, y los intereses de otros. Somos lo otro, lo distinto, el continente negro, que no puede ser comprendido, de una sensibilidad que ofende y a la vez provoca. Las historias cuentan como las violadas, lo son dos veces, en el momento donde actúa la manada, o el lobo aislado, y luego cuando hacen la denuncia. Momento en el que pasan a ser acusadas de busconas, por su manera de vestir o comportarse. Lo que no se cuestiona en el accionar masculino, si es objeto de reprimenda en la mujer. Siempre sospechada de ser Eva y su fatídica manzana. Los crímenes contra ellas, contra todas, son de lesa humanidad, porque son muchos, porque son universales, porque cuentan con el aval del Estado, que en sus dependencias: policía, abogados y jueces hacen la vista gorda, cuando no están directamente comprometidos en el delito: la trata. 24232910_10211988487321925_5772206266790690586_n

Piel de Cordero. Estoy Acá es mucho más que una obra de teatro, es una fuerte denuncia y un llamado de atención que nos involucra a todos, como sujetos sociales que somos. En el espacio escénico totalmente despojado no hay ficción sino testimonios que se cruzan y multiplican sin color local y un punto en común: mujeres latinoamericanas. Zuleika Esnal tuvo la difícil tarea de unir las verdades que le iban llegando, como pedazos de vidrios rotos que lastiman más allá del cuidado. En ese espacio de la sala habitamos todas las mujeres sin importar la edad, porque la potencia actoral de las actrices no tiene matices, no tiene medias tintas, es todo o nada. La intensidad expresiva, los dolorosos tonos e inflexiones de la voz y el sonido de las cajas peruanas, a modo de lamento y de rebeldía, hurga en nuestra piel. No hay nada que pueda distraer nuestra atención, ni el simple y cuidadoso vestuario de color negro, quizá a modo de luto por tantas voces acalladas, mientras la precisa iluminación solo acompaña sin sobresalto el descenso a los infiernos. El tiempo real de la obra es corto pero será eterno para nosotros, pues una vez concluida casi no podemos aplaudir y será imposible olvidar la experiencia. Sólo nos resta decirles a todas/os que hicieron posible la escenificación, sin caer en lugares comunes y con mucho respeto por las víctimas, de una realidad que nunca debemos invisibilizar: Muchas gracias por semejante entrega!!!000173328

Ficha técnica: Piel de cordero. Estoy acá de Zuleika Esnal. Elenco por orden alfabético: Cecilia Cósero, Antonia De Michelis, Zuleika Esnal. Diseño de movimiento: Omar Saravia. Música original: Willy Díaz. Diseño de Iluminación: Leandro Calonge. Ilustración: Vanesa Costabile. Asistencia de dirección y producción: Maxo Belevicius. Producción Ejecutiva: Gabriel Cabrera. Puesta en escena y dirección: Patricia Tiscornia. Patio de actores. Estreno: 2017. Duración: 55’. Funciones: lunes 20:30 hs.

1 Programa de mano

2 Durante la guerra civil española (1936 – 1939) para dar sólo un ejemplo, Gonzalo Queipo de Llano, referente de la falange española, una vez que ésta tomó la ciudad de Sevilla, desde la radio de esa localidad, emitió más de seiscientas soflamas incitando a violar a las mujeres republicanas, aunque griten y pataleen entre 1936 y 1938. Queipo de Llano utilizó la violación como propaganda de terror en la contienda. “La República, -decían las mujeres entonces – mujeres españolas, nos ha elevado a la categoría excelsa de ciudadanas, reconociéndonos la plenitud de derechos iguales al hombre”. ”La dictadura –de Franco- supuso para la mujer un drástico retroceso histórico en esa igualdad de derechos jurídicos y políticos, que la retrotrajo al papel doméstico y servil de la pasada centuria.” De la misma manera, actuaron los militares en la última dictadura cívica – militar en la Argentina. (Blogs de la memoria, por Félix Población, 5 / 4 / 2018. El salto digital.

Romeo y Julieta por Romeo y Julieta

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Romeo y Julieta por Romeo y Julieta

000178626 Romeo y Julieta xSusana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

En el hermoso y muy nuevo edificio del Club de Cultura Céspedes, emprendimiento de la Universidad Popular de Belgrano “Alfredo Fazio” y Biblioteca Popular, se estrenó Romeo y Julieta por Romeo y Julieta, adaptación que María Inés Falconi realizó sobre la obra de William Shakespeare.

Tal como el título lo indica, a partir de un juego de flash back son los mismos protagonistas quienes van contando su historia. La pieza comienza con el baile, la fiesta donde se conocen Romeo y Julieta y esta fiesta se inicia en el hall de entrada del teatro, previamente, a medida que el público llegaba se nos ofrecía antifaces y debíamos colocárnoslos. En el momento en que se inicia la función, bailan los personajes e invitan a bailar al público, con música de ritmo “bailantero”, luego Julieta indica que ya se puede acceder a la sala y así bailando, comienza la puesta.

La adaptación mantiene las escenas del original si bien se introducen algunas palabras que remiten al habla que utilizan los jóvenes en el momento actual. Los personajes están delineados con fidelidad al texto salvo en el caso de Mercucio que presenta rasgos homosexuales, lo que le imprime simpatía y gracia a su personaje, particularmente en el momento de su enfrentamiento con Tybaldo. En cuanto a la espacialización, dos tarimas, una en cada costado connotan el enfrentamiento de las dos familias: Montescos y Capuletos. Entre ambas, el espacio a nivel es el lugar común: la calle donde se encuentran unos y otros y se define el enfrentamiento de los miembros de las familias, por donde va y viene el ama-mensajera, el jardín de los encuentros entre Romeo y Julieta y la cripta donde yace Julieta.

Una escena a destacar es el momento en que la desesperada Julieta descubre a Romeo muerto: dolor, rabia, pasión y desesperación se mezclan en la reacción de la joven. Hay justeza en sus movimientos, dramatismo en su llanto y un excelente manejo tonal. Personajes con largas túnicas marrones rodean la escena y ofician de coro generando una imagen muy hermosa. La música ocupa un lugar de relevancia, en especial, los coros a capela. La guitarra de Luis Aguilar marca tiempos y crea climas dándole una belleza especial al espectáculo. Una puesta con muy buenas actuaciones, un elenco muy parejo, donde todos los signos escénicos contribuyeron para lograr un espectáculo de calidad.000178625 Romeo y Julieta x por Romeo y Julieta

Romeo y Julieta por Romeo y Julieta adaptación de María Inés Falconi. Teatro: Club de Cultura Céspedes. Céspedes 3929 – T.E.: 4552-8969 – clubdecultura@upebe.com.ar. Domingos a las 21:30. Elenco: Federico Vera Barros. Tati Martínez. Matías Hirsch. Santiago Desch. Leonardo Spina. Graciela Bravo. Claudio Provenzano. Laura Mazzoncini. Marcelo Balaá. Mauricio Dreiman. Martina Zumárraga. Federico Berra. Constanza Trípodi. Guitarra: Luis Aguilar. Realización escenográfica: Claudio Provenzano. Diseño e iluminación: Miguel Coronel. Prensa y Difusión: Simkin & Franco. Diseño de vestuario: Lucía de Urquiza. Diseño de escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de coreografía: Tati Martínez. Diseño gráfico: Beatriz Besteiro. Fotografía: Chiara D’Amico. Música original: Ricardo Scalise. Asistente de dirección: Ana Faggiani. Puesta en escena y dirección general: Carlos de Urquiza.

Ramón no es nombre para un gato blanco de José Antonio Lucia

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Ramón no es nombre para un gato blanco de José Antonio Lucia

[…] buscamos acomodar una imagen corporal propia a la imagen corporal social,

en general muy exigente, que tiene que ver con una crueldad social que le cuesta

mucho respetar a las personas desde su vitalidad…1

cartel okAzucena Ester Joffe

El dramaturgo y actor español redobla su propuesta anterior, Alacrán o la ceremonia2, y si bien también es un unipersonal se adentra en los oscuros espacios, públicos y privados, de una clínica clandestina de cirugía estética.

La pregnancia escénica de José Antonio desde el inicio focaliza nuestra mirada en ese ser que, como un sobreviviente, mira hacia afuera esperando algo que nunca llegará. Durante la noche, cuando los pasillos parecen estar desolados, comienzan a surgir los distintos personajes, con sus miserias y sus miedos, espectros de un mundo que impone la imagen modelada por la sociedad de consumo y que, a la vez, esconde los fantasmas en el propio cuerpo sumergido en el anonimato. El hilo conductor es llevado adelante por Botones, un ser casi siniestro, que responde a las órdenes del doctor Don Ramón, quien tiene en su haber un pasado dudoso, y mientras limpia el lugar, hurga en la intimidad de los pacientes -la joven Charco, Piluca e Índice- con cierto humor trágico y de la enfermera Regina -ciertamente cómplice de todo este perverso sitio. Más allá de la teatralidad del género, José Antonio Lucia construye cada situación dramática, cada breve historia, con un sólido trabajo actoral. Pues a partir del discurso -verbal y corporal- cada criatura se adueña de su alma y de la nuestra. Especialmente con sus diferentes registros, su rostro y la intensidad de su mirada nos devuelve la fragilidad oculta de cada personaje. Imposible desviar nuestra atención ante algo que se construye y se desvanece al mismo tiempo, quizá a imagen de nuestra actual existencia.

En el espacio escénico observamos algunos elementos de limpieza, una camilla / mesa, sábanas verdes,…, y, en el otro extremo, la pequeña mesa con un juego de ajedrez y un reloj que tiene la urgencia del tiempo detenido en los límites que el intérprete van creando a partir de la ficción. Por otro lado, la precisa iluminación, con mayor o menor intensidad, acompaña esta trama inquietante y nos ubica como mudos pacientes en una noche cualquiera. En determinados momentos, la música irrumpe creando un clima especialmente corrosivo.

Una historia intrincada y un relato dicho de modo visceral; un hecho escénico sin fisuras que demuestra que la escritura dramática y actoral, en este caso, se conjugan de manera perfecta en primera persona: José Antonio Lucia.000171527

Ficha técnica: Ramón no es nombre para un gato blanco. Dramaturgia y actuación: Jośe Antonio Lucia. Dirección: Pedro Luis López Bellot. Producción: Muratica Teatro/Glauka Producciones. Foto y video: Félix Méndez. Timbre4: sala Boedo: Estreno: 04/05/2018. Duración:60′. Funciones: viernes 23:30 hs. y domingos 21 hs. Hasta el 27 de mayo.

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Muy amablemente José Antonio Lucia respondió nuestras preguntas a propósito de Ramón no es nombre para un gato blanco:

¿José, cuál fue el punto de partida de la dramaturgia de Ramón…?

La primera idea surge a raíz de la reflexión sobre la imagen que tenemos de los demás y de nosotros mismos y de cómo el que es diferente no es aceptado en el grupo o le cuesta un sacrificio enorme.

¿Cómo definirías al protagonista, Botones?

Botones es el que narra en primera persona la labor que realiza, como celador y guardián, en una clínica de cirugía estética clandestina. Es el que tiene más desarrollo y, por tanto, al que se le ven mejor las costuras de la miseria humana: traiciona, miente y juega con el resto de los personajes. Un sobreviviente sin demasiados escrúpulos. Aunque con ciertas dosis de empatía que dan que pensar.

¿Cuántos personajes se van cruzando en el relato?

Botones cuenta cómo cuida a personajes que vienen a cambiar partes de su cuerpo e ingresan en la clínica en busca de la transformación… Charco -una muchacha de 17 años que viene huyendo de un tal Pepe Los Ajos, Índice, Piluca, Regina -la enfermera especialista en sangrías. Todos personajes grotescos. Y situaciones surrealistas con momentos para el  humor, con algunas carcajadas aunque muy oscuras.

¿Los breves momentos del tema musical están relacionados con generar más corrosividad a la puesta en escena?

Exacto, es también la búsqueda de romper el carácter íntimo que el unipersonal tiene. Apoyar y darle también sentido a la hora de dibujar la personalidad de Botones por medio de la música y no sólo de la palabra.

Esta obra es más intensa y oscura que la anterior, Alacrán… ¿Tiene qué ver con una búsqueda personal?

No sé si es más intensa que Alacrán o la Ceremonia porque El Alacrán es el Alacrán y tiene su enjundia. Creo que es más oscura. Pienso que el teatro siempre tiene que ver con una búsqueda personal. Esta realidad de hoy es muy oscura.

Soy más optimista pero porque creo que ahora es obligatorio serlo como una forma más de compromiso. Hay una invitación a la reflexión en la obra. 

El sentirse único y diferente, el aceptarse, es también una forma de revolución consciente porque va en contra de la alienación del pensamiento y del comportamiento unidireccional. La obra habla también de eso, en segundo plano del conocimiento, que no será un valor al alza en estos días porque no siempre va ligado a la realización profesional. Pero el que conoce tiene más opciones siempre.

El Doctor Ramón, álter ego de Botones, sabe mucho más que los pacientes que vienen a su clínica y por eso acaba haciendo con ellos lo que él quiere.

Interesante reflexión…

La obra es de alguna manera metáfora de esta realidad tan presente. Hoy deberíamos más que nunca estar leyendo, pensando y compartiendo de verdad. Por eso el teatro es bueno, porque en él convergen estas tres herramientas vitales: pensamiento, palabra y acción.

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Cerramos nuestra nota con un importante anuncio: Alacrán o la ceremonia realizará tres funciones en Junio -1, 7 y 8 a las 21hs- en el Paseo La Plaza: Espacio Código.

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1Matoso, Elina, 2008. El cuerpo, territorio escénico. Buenos Aires: Letras Vivas, pág.23.

La radio, un tiempo para la nostalgia…

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La radio, un tiempo para la nostalgia…

Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

IMG-20180421-WA0014 (2)Porque sabemos que es para nosotros un gran desafío artístico y estético confrontar esta propuesta con la habitual realidad del espectador, hoy saturada de imágenes impuestas, de tiempo fugaz y vertiginoso, donde no hay espacio para escuchar y reflexionar. María Mercedes Di Benedetto (autora)

La radio y su magia… La radio y nuestra imaginación que vuela, que recrea tiempos, rostros y espacios. La radio que pobló nuestra infancia y mucho más para quienes transcurrimos esa infancia y adolescencia en el interior de país. La radio que traía las noticias cuando no llegaban los diarios y revistas, que nos conectaba con la gran ciudad, con el mundo real y con el universo ficcional. Quien no recuerda a Tarzanito, Los Pérez García, ¡Qué pareja rinsoberbia!, Catita, Felipe, la locución de Julio César Barton, El Glostora Tango Club… Y el futbol relatado desde radio “El Mundo” por Fioravanti compitiendo con José María Muñoz desde “Rivadavia”. Y los radioteatros!!!: los ciclos de Nene Cascallar, Elcira Olivera Garcés y Jorge Salcedo, la voz de Oscar Casco, soñábamos y esperábamos con ansiedad la hora del radioteatro.

La puesta que presenciamos en la “Botica del Ángel” tiene como antecedente el ciclo “Crónicas que hicieron historia” . Historias de hombres y mujeres que son recordados por ser figuras de ruptura; o por sus éxitos, a veces con un triste final; por ser un hecho de fraude o un cuento que llama a ordenar nuestro interior. De esta manera el ciclo tomó a Julio Sosa, Regina Pacini de Alvear, Rufina Cambaceres, Juana Manuela Gorriti, Alfonsina Storni y Horacio Quiroga, el escándalo de Los Niños Cantores y El hombre de la lluvia. Las puestas se desarrollaron en distintos espacios: en el 2011 en “La Piqui Piqui”, restó ubicado en San Isidro. En el 2012 continuó en el “Espacio Sumaga” en el Barrio del Abasto. En el 2013 en el “Teatro Gargantùa”. En el 2015 y 2018 en “La Botica del Ángel”.

La puesta nos presenta el espacio de una sala de radio ambientada en 1960. La locutora elegantemente vestida, el locutor de traje y corbata, ambos, de pie delante del micrófono (algo que contrasta notablemente con las imágenes actuales de locutoras y locutores en sus momentos de trabajo radial). La voz algo engolada. La mesita en un rincón donde se ubica la persona que realizará todos los sonidos. En esta puesta de “radio en el teatro” se desarrolla la vida de Trinidad Guevara. De esta manera desfilan quienes fueron sus compañeros en la vida artística: Luís Ambrosio Morante con quien formaba la pareja favorita del público, Anita Campomanes, Juan Mariano Velarde, el simpático asistente de dirección (si es que en ese momento existía ese rol) Pepe De la Cazuela, el amante de Trinidad que precipitó su vida en un infierno. Trinidad Guevara tuvo valentía y talento para responder con inteligentes y adecuadas palabras a las ofensivas del padre Castañeda en el mismo periódico en el que él la agravió.

La autora realizó un excelente recorte de la vida de Trinidad, logró apresar los momentos pregnantes de la apasionada vida de la actriz, quien nunca renunció a su forma de vivir, a su forma de amar y de jugarse por aquello que creía justo. El elenco de manera armónica da cuerpo a esa estructura que va de la ficción-Trinidad Guevara a la otra ficción-publicidad. Esta alternativa confiere a la puesta un ritmo sostenido donde la fractura: ficción dentro de la ficción marca un juego doblemente interesante: entrada y salida del personaje, el radioteatro hacia la vida de radio.

La forma de “decir” (no olvidemos que en la radio lo central es la palabra) contuvo los tonos justos, la voz que supo dar carnadura a las publicidades del “vino Uvita”, “Usted camina, camina y al final llega a Sadima (…)”, “Odol! Odol! Odol!!!” y a otras que han quedado en la historia de la publicidad radial, tanto como la que supo dar fuerza y vida a Trinidad y a los personajes que tejieron su historia. La iluminación definió tenuemente los dos espacios en un escenario complejo por tu tamaño. Un excelente trabajo de dirección donde se observa la armonización de todos los signos escénicos.

Una puesta muy bella y nostálgica para quienes la vivimos y que sin duda puede despertar curiosidad e interés en los jóvenes que sólo oyeron comentarios sobre esa radio tan distinta a la actual en su forma y contenidos.IMG-20180505-WA0042

Ficha técnica: Radioteatro a la hora del té. De Crónicas que hicieron historia de María Mercedes Di Benedetto. Trinidad Guevara. Así en la vida como en el Teatro. En Museo de Arte “Botica del Ángel”. Luís Sáenz Peña 543. C.A.B.A. Elenco: Julieta Bottino. Norberto Vázquez Freiló. Cristián Sabaz. Flavia Vitale. Gabriel Schapiro. Intérprete de Máscaras y Movimiento: Mariana Danani. Locución y Relatos: Walter Presa. Pato Outeda. Sonidos de Mesa: Virginia Visino. Operación de Luces y Asistencia de Dirección: Carlos Fernández. Producción Ejecutivo: Volver a Ser Pibes. Dirección: Norma Peña.

Acreedores de August Strindberg

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Acreedores de August Strindberg

He roto con la tradición de presentar a los personajes como catequistas que con preguntas estúpidas provocan la réplica brillante. […] Para ello he hecho que las mentes trabajen de un modo irregular, tal y como ocurre en la realidad, donde en una conversación nunca se agota el tema, donde un cerebro trabaja como una rueda dentada en la que el otro se engrana a la buena de Dios. Por eso el diálogo anda sin rumbo. He proveído en las primeras escenas de abundante material que en el desarrollo se elabora, se trabaja, se repite, se amplía lo mismo que el tema de una composición musical. (August Strindberg)

000177816 AcreedoresMaría de los Ángeles Sanz

Acreedores es una pieza de Strindberg escrita en 1888, pero la puesta que dirige Francisco Civit, elige trasladarla temporalmente a un tiempo màs contemporáneo; y situarla en un espacio conocido, cuando el presunto amigo entona un tango. Punto de vista que pone el acento no en la reconstrucción del texto sino en una lectura que se centra en el conflicto psicológico de los personajes, eterno como el cielo y el agua. En el espacio de un hotel de clase media alta, dos artistas, marido y mujer, transitan el recuerdo de su amor, y la distancia que el tiempo ha producido. En una competencia donde los celos están presentes, los profesionales y los que produce el miedo a perderse, el amor va desgajándose y provocando un problema existencial en èl. La presencia de una tercera persona, el exmarido, desencadena el drama. El espacio esta trabajado en composè con el vestuario, en un tono beige para los trajes de los personajes masculinos, en el mobilario y el cortinado, en contraste, con el rosa / rojo del vestuario de Tecla, la mujer; centro de la pasión de ambos, punto de inflexión en sus vidas. La música en escena, Alfredo Staffolani toca el piano, y lleva adelante el papel del marido / amante, nos recibe ni bien entramos a la sala, y se mantiene creando ambiente hasta que la platea queda en silencio, y expectante. Musicalidad que le pertenece a Fernando Migueles y Francisco Civit. Los actores se enfrentan a una dramaturgia naturalista que pasa su punto de vista por el peso especìfico de la palabra, y entonces propone encuentros personales de alta tensión y discusiones entre los tres que dejan a la mirada y oìdo del espectador, la escucha del pensamiento de Strindberg sobre la mujer, el matrimonio, el arte, y la fragilidad de los sentimientos humanos. El dramaturgo sueco tiene una buen ganada fama de misógino, y una vida turbulenta en cuanto a su relación con el gènero femenino. De alguna manera sus obras incluyen la materia prima de su propia experiencia personal, junto a la crìtica a las instituciones burguesas, como el matrimonio. Con muy buenas actuaciones, que nos mueven a ser testigos de la irracionalidad de algunos pensamientos, pero armonizadas de la mano de la dirección de Civit, se construye el verosímil de esa encrucijada en la vida de los personajes, donde se decidarà el futuro de los tres, y los acreedores cobraran su deuda definitivamente. 000177815Acreedores

Bibliografìa:

Strindberg, August, 1994. Teatro Completo. I La señorita Julia, Acreedores, Padre. Buenos Aires: Fray Mocho.

Ficha técnica: Acreedores de August Strindberg. Traducciòn: Bàrbara Togander. Versiòn de Francisco Civit, Roberto Monzo. Elenco: Roberto Monzo, Verònica Pelaccini, Alfredo Staffolani. Escenografìa y vestuario: Cecilia Zuvialde. Iluminaciòn: Facundo Estel. Mùsica: Fernando Migueles y Francisco Civit. Colaboraciòn musical: Alfredo Staffolani. Fotografìa: Josè Miguel Carrasco. Diseño gràfico: Josè Marìa Barrios Hermosa. Prensa: Sonia Novello. Producciòn ejecutiva: Graciela Barreda, Zoilo Garcès. Jefe de escenario: Jonathan Kostiak. Asistencia de dirección: Lorena Dauti. Direcciòn: Francisco Civit. Teatro: El Extranjero. Duraciòn: 60 minutos. Estreno.

Museo Ezeiza 20 de junio de 1973.

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Museo Ezeiza

20 de junio de 1973. Instalación teatral de Cooperativa Ezeiza

Dirección Pompeyo Audivert y Andrés Mangone

Compañeros / No nos dejemos engañar por este autodenominado Museo Ezeiza 73, se trata una vez más, de un intento del enemigo de desvirtuar nuestra épica. La maniobra es muy simple: Sobre los soportes del Museo que recortan un fragmento y lo iluminan con una luz y un cartelito, el Museo ha colocado algunos restos de aquella gesta, objetos que se han encontrado en el suelo de Ezeiza después del desbande (…) Son fragmentos insignificantes del acontecimiento que alcanzan por haber pertenecido al hecho y estar situados allí, el nivel significativo a la vez ridículo y sagrado del fetiche. (Programa de mano)

000165618 MuseoMaría de los Ángeles Sanz

Cuerpos a través de sus objetos, objetos que se subjetivan para hablarnos de los cuerpos, y un momento de la historia socio política del país que no puede quedar en el olvido si queremos edificar un futuro diferente. En la sala A del Centro Cultural San Martín, Pompeyo Audivert y Andrés Mangone, realizan una vez más la puesta de su instalación teatral Museo Ezeiza. De forma gratuita, para que más ciudadanos puedan acceder a la categoría de espectadores, de un momento crucial de nuestro pasado reciente, y de un acontecimiento artístico que nos lleva algunos al recuerdo de esa encrucijada, y a otros a ser testigos de una mirada sobre los hechos desde el lugar de las víctimas. La penumbra, la semioscuridad que nos envuelve cuando ingresamos, se hace densidad en nuestros cuerpos que interpelados por los objetos parlantes nos narran microhistorias, pequeños pedazos de un rompecabezas que iremos armando recorriendo cada una de las mesas de soporte, atravesados por las zorras que arrastran los cuerpos, guiados por la voz autoritaria de los guardias. Los cuerpos / objetos nos interpelan, nos dirigen su mirada de súplica, o nos piden que los ayudemos para encontrarse a sí mismos, y a lo que fueron dejando atrás. En el espacio son muchos, por los pequeños intersticios que nos dejan entre mesa y mesa, circulamos, recordamos canciones, consignas, y protagonistas: Leonardo Favio, las agrupaciones políticas, la gente de inteligencia, sus trajes y anteojos negros, su oscura y peligrosa presencia, y la espera de Perón, que no podrá aterrizar allí, cuando todo se convierta en un caos, de sangre y muerte. Los espectadores entonces, somos parte atomizada del escenario que la instalación propone, los actores y las actrices rememoran, no construyen personaje, sino que traen desde la memoria colectiva, los nombres de aquellos que vivieron la jornada, no sólo como testigos de su época sino como protagonistas de un momento bisagra de la relación del gobierno con gran parte del pueblo. Hablar de Instalacióni es abrir la escena a un género, si puede llamárselo así, que proviene de otra disciplina, la plástica, y que por su manera de exponer los objetos permite entonces romper con la convencional relación artista / espectador, y lograr un fluido constante entre los vasos comunicantes entre el que mira y el que es mirado. 000077166Museo

Instalación, señala Josu Larrañaga (2001) “es un término recurrente para denominar las propuestas artísticas a las que no se les podía aplicar fácilmente aquellas categorías tradicionales de pintura y escultura, y que, por otro lado, tampoco podían ser ubicadas en calificativos más recientes”. (En Daniela Berlante, (UNA / UBA)

En la plástica pasamos de las dos dimensiones a las tres, y por otra parte, el espacio se transforma en el soporte fundamental de la propuesta. No es sólo el lugar donde aparecen las obras especialmente distribuidas para ser observadas, sino y ahí viene su transferencia a lo teatral, para ser vividas por el espectador, recreadas junto con él, en una sensación de que el pasado y el presente se cruzan en la intersección de ese momento único que la instalación procura. Es entonces, que el trabajo de Audivert y Mangone, que ya lleva varios años en escena, propone una visita a la memoria colectiva, pero no de manera estática y pasiva sino involucrando los cuerpos, las mentes y las almas en ese momento, que para algunos es un recuerdo doloroso y glorioso al mismo tiempo; y para las nuevas generaciones, la oportunidad de sentir de alguna forma, las sensaciones, el clima de una época que no termina de ser transitada. Una interesante forma de documentar desde el teatro, desde un museo viviente, con actuaciones muy buenas que logran hacernos vibrar en un sentimiento colectivo, aunque no unìvoco, el rescate de la memoria, en la búsqueda de un destino común, aunados por nuestras voces, cantando el himno nacional. 000077167 Museo

Bibliografía (On line):

Berlante, Daniela. La instalación teatral como agente de … – Territorio Teatral

territorioteatral.org.ar/html.2/articulos/pdf/n12_01.pdf

Ficha técnica: Museo Ezeiza de Cooperativa Ezeiza de Pompeyo Audivert y Andrés Mangone. Elenco: Adela Busquet, Adolfina García Zavala, Adrián Almaraz, Adrián Tùfolo, Alejandro Aisen, Aldana Torlaschi, Alejandra Buitron, Alexis Dalessandro, Ana Audivert, Anabella Sarrias, Amalia Cárdenas, Amalia Denébola Salerno, Amalia Verbitsky, Álvaro Panaro, Andrés Buzurro, Andrés Mangone, Ángeles Martínez, Ángeles Villa, Carlos Arzulian, Carlos González, Carolina Fernández, Casandra Velázquez, Cecilia Labourt, Corina Berman, Cristian Paolucci, Danae Cisneros, Daniela Gau, Diego Bollero, Diego Vegezzi, Dulce Ramírez, Elisabet Moino, Emanuel Tomé, Fernanda Lucena, Fernando Arfuso, Fernando Khable, Fernando Naval, Florencia Vincentelli, Lución Palacios, Gabriela Ram, Gino Fusco, Glenda Pocal, Gonzalo Cenizo, Gonzalo Dutria, Guillermo Amaral, Gustavo Castro, Gustavo Saborido, Hernán Crismanich, Hilda Frisari, Hugo Cardozo, Ignacio Nazareno Ciminari, Ignacio Rodrìguez, Iván Altschuler, Ivana Zacharski Muchnik, Jorge Ramos, José Molfese, José María Villani, Juan Foucault, Juan Guiraud, Juan Ignacio Manghi, Licia Tizziani, Lilèn Durante, Liliana Cobe, Lorena Alejandra Castro, Lorena Salvaggio, Lucas Solustri, Luis González, Macarena Aniyar, Macarena Jaramillo, Manuel Contreras, Mara Campanini, Marcela Díaz, María Eugenia Ledesma, María Fernanda Pintos, Mariana Brarda, Mario Di Nicola, Martín Scarfi, Melina Benítez, Melina Diamante, Mercedes Coronel, Milagros Fabrizio, Natalia Torrado, Nicolás Lisoni, Noemí Ron, Nora Goldberg, Oscar Grillo, Pablo Clerici, Patricia Roncarolo, Pupi Carmona, Rodríguez Martínez Frau, Ramiro Álvarez Peña, Rosario Ferreiro, Rubén Parisi, Sabrina Pérez, Sandra Fiorito, Santiago Martinelli Massa, Sergio Cacavelos Riviere, Sergio Fernández, Sofía Ganzero, Sonia Poberezny, Soledad Carosella, Susana Herrero Markov, Tania Dick, Tamia Rivero, Valentín Godoy, Valeria Di Toto, Valeria Piscicelli, Valeria Tercia, Verónica Costa, Verónica Feuring, Verónica Litvin, Viviana Inga, Yasmina Cura, Zoe Báez. Fotografía: Matìas Barutta. Dirección: Pompeyo Audivert. Sala A Centro Cultural San Martín. Entrada gratuita.

i Josu Larrañaga entiende que instalar tiene que ver con conferir estatuto artístico a un espacio. El espacio se revela un elemento nodal en la medida en que va a situarse ahora en el centro de la propuesta plástica. “La instalación es una nueva forma de expresión que viene a reconsiderar las condiciones espaciales de presentación de las propuestas artísticas” Ahora bien, el espacio deja de ser soporte de la obra para volverse parte prioritaria de la misma, funcionando a la manera de un tejido intertextual. El espacio no es ya un recipiente nuevo en el cual se depositan los objetos artísticos, sino que debe leerse como un conjunto de mecanismos dispuestos por el autor que necesitan ser activados por el espectador para comenzar a funcionar. En este sentido, el artista instalador propondría una zona abierta de interacción, de intercambio y de diálogo con el espectador quien –en definitiva- será aquel que otorgue contenido a la obra en el acto mismo de recorrerla. (2006,2) (Daniela Berlante, (UNA /UBA)