Laberintos de Andrea Castelli

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Laberintos de Andrea Castelli

Intervención coreográfica en la ex Biblioteca Nacional

No habrá nunca una puerta. Estás adentro/ Y el alcázar abarca el universo/ Y no tiene ni anverso ni reverso/ Ni externo muro ni secreto centro (J. L. Borges)

44513257_549588928800707_7829371668576337920_nAzucena Ester Joffe

La narrativa coreográfica de Andrea Castelli, a partir del emblemático edificio ubicado en México 564, nos propone un recorrido por demás interesante, no sólo por el espacio físico sino también a nivel subjetivo, pues las coordenadas espacio-temporales parecen desaparecer. Durante las cuatro funciones, el reducido público pudo disfrutar de la propuesta escénica como parte del Proyecto Museos en Danza; lo efímero de cada función como contrapartida al tiempo detenido en la antigua Biblioteca Nacional1

Laberintos no es una experiencia caótica sino que muestra una complejidad dancística que se adueña de cada recoveco, de cada rincón. Laberinto como principio constructivo y, quizá, como metáfora de nuestra actual coyuntura, y de un cierre programado para su restauración (ojalá así sea en un futuro no tan lejano). Desde que ingresamos, acompañados por El anfitrión, Germán Álvarez, nos resulta imposible separar lo fantástico de lo real, porque cada intérprete es como un personaje borgeano con su propio laberinto. En un increible continuum, que no clausura el pasado sino que lo expande sobre nuestro presente, quedamos atrapados, suspendidos, en el necesario extravío. Cada sala o sitio -la imponente escalinata, el despacho de Borges, la enorme cúpula que parece ocultarse a nuestra mirada, la gran sala de lectura con sus estantes vacíos,…- tiene una impronta diferente a partir de esta intervención coreográfica. El audio con la voz de Borges narrando sus poemas, la musicalidad del tango o del folklore, la impecable ejecución del piano por Gustavo Álvarez, son las diferentes sonoridades que evocan los recuerdos de la época o los silencios que se adueñan de los espacios, la historia del propio edificio -el destino previsto y el cambio casi sobre su inauguración, el inmortal escritor y su ceguera.

Los bailarines/as del Ballet Folklórico Nacional en cada preciso movimiento dan cuenta de la 43756766_1437582976374903_102963281051779072_nsolvencia estilística y construyen el entramado con los retazos de la memoria –privada y pública. Cada coreografía refuerza la jerarquía propia del diseño arquitectónico -por ejemplo cuando se deslizan por las barandas o columnas o quedan suspendidos- en un profuso diálogo de tal forma que las potentes imágenes visuales serán difíciles de olvidar. El acertado vestuario y la precisa iluminación terminan por construir un mundo otro para esta hermosa y breve velada. La densidad poética para el perfecto cierre, como el sueño que antecede a lo fantástico y el merecido aplauso por esta “efímera” intervención, pero también por esta vuelta al pasado y por esta acción de resistencia artística.

Es necesario un punto y aparte para la trayectoria de la talentosa bailarina y directora/ coreógrafa Andrea Castelli2, quien con un estilo muy personal ha realizado obras escénicas donde puede prevalecer tanto lo teatral como lo performático o la intervención. Una interesante mixtura cuya base siempre es y será la danza y, en especial, el tango.

Ficha técnica: Laberintos. Dirección de Andrea Castelli. Participan: Integrantes del Ballet Folklórico Nacional, Centro de Documentación Jorge Luis Borges, Área de Producción Centro Nacional de la Música y la Asociación para la Promoción y Difusión de las Artes Performáticas, PerformArtes.

Bailarines Ballet Folklórico Nacional: Sabrina Castaño, Juan Federico Santucho, Jimena Visetti, Mariángeles Regiardo, Gabriela Ponce de León, Rodrigo Colomba, Alexis Bogado, Belén Italiano, Juan Manuel Visetti. Anfitrión Biblioteca: Germán Álvarez. Piano: Gustavo Álvarez, integrante de la Banda Nacional de Ciegos. Asistencia de Dirección: Carina Mele. Asistentes Coreográficos: Sabrina Castaño, Juan Federico Santucho. efe Técnico del Área de Producción Centro Nacional de la Música: Rodrigo Parise. Fotografía: Mariano Longo Guillermo Dorfman. Vestuario: Renata Schussheim (vestuario para obra a estrenar de Oscar Araiz) y Carlos Kern. Funciones: 24 y 25 de octubre de 2018, a las 20,30 y 21,30 hs.

1La Biblioteca Nacional fue creada en 1810 mediante un decreto del Primer Gobierno patrio. En 1901 la institución se trasladó a este edificio, que en un principio había sido proyectado para albergar la Lotería Nacional, pero fue cedido a la Biblioteca antes de su finalización. La construcción de estilo Beaux-Arts fue obra del arquitecto italiano Carlos Morra. Aquí, entre 1955 y 1973, el escritor Jorge Luis Borges ocupó el cargo de Director de la Biblioteca Nacional. Al asumir, Borges ya había perdido la vista, circunstancia que lo llevó a escribir su célebre “Poema de los dones”, cuya primera estrofa reza: “Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría/ de Dios, que con magnífica ironía/ me dio a la vez los libros y la noche”. En 1992, la Biblioteca Nacional se trasladó a su actual edificio, ubicado en Avenida del Libertador y Austria.

https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/otros-establecimientos/antigua-biblioteca-nacional [12/11/2018]

2 Entre sus trabajos como directora y coreógrafa se incluyen: Al Bataclán, Tangos Capitales, Ecos y premoniciones, Fabulandia en Querida Elena, Tove`s Tango en Dinamarca, Suecia y Argentina, Volver, en el Museo Casa Carlos Gardel; Enaguas en el Museo Nacional de la Historia del Traje, Eva, un recorrido, Museo Evita; Taxidermia, Museo Bernasconi; Modulor, Danzar el Espacio, Casa Curutchet – Le Corbusier en La Plata, Fabulandia y Absencia en la Botica del Ángel, Barroco en Barracas, Las novias del Templo Escondido en el Complejo Historico Sta. Felicitas, Cuerpos soberanos en el Museo de las malvinas e Islas del Atlántico Sur, Lo que cuentan las paredes.. Museo Casa de l Libertad Bolivia, Cuerpos Cartográficos, en universidad de las Artes, Bogotá. Ha recibido en varias oportunidades el apoyo para la Creación Artística que otorga el Fondo Nacional de las Artes y auspicios del Ministerio de Cultura de la Nación y del Instituto ProDanza entre otros. http://www.alternativateatral.com/persona19399-andrea-castelli [12/11/2018]

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Todo lo posible de Lorena Romanin

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Todo lo posible de Lorena Romanin

Y, al final, nos damos cuenta de que absolutamente todo importa.

000189562 Todo lo posibleMaría de los Ángeles Sanz

Luego de Como si pasara un tren, Lorena Romanin nos ofrece su pieza Todo lo posible, donde màs allà de la anècdota y los personajes, hay un fondo temàtico que abarca a las dos historias: las relaciones familiares, y sus espiraladas situaciones cuando la realidad lleva a sus personajes a un lìmite, a un estadio, donde cada uno debe asumir su lugar. Cuatro jòvenes y su manera diferente de ver las cosas, en un mismo momento de sus vidas, sin embargo, cada uno tiene una perspectiva distinta que difiere de la de los demàs, donde todo se mira de acuerdo al lugar que ocupan dentro del entramado de sus relaciones. De esta manera, el artefacto que nos enfrenta al ingresar a la sala es una calesita sin figuras, manual, que ellos mismos mueven, y que es la metàfora exacta de la vida, todo se mueve, cambia, parece y no es, nos deja en un lugar otro, cuando se para de repente. El dispositivo escènico le sirve tambièn a la dramaturga y directora, para interpelar al pùblico, si quiere subirse a su ritmo, lento o ràpido segùn las circunstancias, y desde ahì en movimiento, dentro del circuito o fuera, llevar adelante un clima de complicidad con el espectador. Los personajes estàn bien delineados, y con una muy buena perfomance de parte de los cuatro actores, la pieza comienza cuando el conflicto de uno de ellos, el maestro de un jardìn infantes plantea una problemàtica, que lo atañe, y que defiende contra viento y marea, a pesar de saber que le ocasionara su salida del trabajo, la libertad de ser quien uno quiere ser desde la niñez, desde el educador el respeto al educando en su comportamiento personal y sus elecciones, algo que todavìa requiere una aceptaciòn que las ùltimas disposiciones parecen querer atropellar. Las relaciones filiales, las de pareja, la mirada de la amistad entre pares, que a veces disfrazamos de amor o viceversa, y una realidad cambiante, que muta, y nos obliga a seguir sus pasos tratando de adaptarnos a lo posible, a lo que podemos hacer, es la tònica de la puesta. Con un manejo inteligente del humor negro, negrìsimo por momentos, la dramaturgia nos lleva a reir, y entretenernos con el desarrollo de la intriga, mientras la mùsica nos da un alivio, entre lo real concreto y el deseo que circula entre los personajes sin tregua. Deseo y necesidad de compañìa, una bùsqueda de mirarnos a la cara, en vez de comunicarnos con emoticones, proxemia que la propuesta nos ofrece en la cercanìa fìsica de los personajes entre sì, y en la bùsqueda de la mirada còmplice con el pùblico. Una puesta con recursos simples pero de buena factura que logra interesar al espectador, e involucrarlo no sòlo en la temàtica de relaciones que propone sino en la necesidad de tomar distancia de lo que nos impide ser màs francos, màs cercanos a los sentimientos.

Ficha tècnica: Todo lo posible de Lorena Romanin. Elenco: Marco Gianoli, Salomè Boustani, Claudio Mattos, Guido Botto Fiora. Diseño de dispositivo escenogràfico: Isabel Gual, Facundo Guerreschi. Realizaciòn de dispositivo escenogràfico: Facundo Guerreschi. Vestuario: Lorena Romanìn. Diseño de luces: Diego Becker. Diseño gràfico: Mariana Rovito. Prensa y difusiòn; Carolina Alfonso. Asistencia de direcciòn: Jimena Morrone. Direcciòn: Lorena Romanin. El Camarìn de las musas. Duraciòn: 70 minutos.

Severino. La otra historia de Marcelo Camaño

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Severino. La otra historia de Marcelo Camaño

No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegí la lucha. Pasar monótonamente las horas enmohecidas de la gente común, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir, es solamente vegetar, llevar encima una masa informe de carne y huesos. A la vida hay que ofrecerle la exquisita rebelión del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso. (Severino)1

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

45782390_10157488829389381_7306302934629744640_nQuién era Severino Di Giovanni, el anarquista, lobo solitario, fuera del marco de sus propios compañeros de lucha, que se cortaba solo porque veía la inercia de los demás, sus luchas puramente declamatorias, sus ideales que volaban tan solo en las palabras de los panfletos; o era también el hombre enamorado de la causa, de la justicia para todos los hombres y mujeres, y de Fina, de la niña -mujer que lo enamora desde los ojos, y lo lleva al delirio de casarla con otro, para emanciparla, porque él ya estaba casado y tenía además cuatro hijos. Lo que la dramaturgia de Marcelo Camaño no olvida es que el hombre Severino era una subjetividad dividida entre el deber y el deseo, entre la lucha y la culpa, la contradicción del peligro, la llegada de la muerte, y su inevitable proceso para todos, pero necesitando darle un sentido. Pablo Razuk, tiene en sus manos una textualidad que lo lleva a un trabajo actoral exigente, que lo obliga a ser en escena ese manojo de contradicciones, que harán que el espectador se sienta distanciado y empatizado a la vez con el personaje. Junto al programa de mano, se nos entrega una carta que el escribe a su amor; el dato no es menor es una manera indirecta de decirnos desde la dirección cuál es el punto de vista que quiere que nos llevemos de la puesta; el hombre enamorado a quien lo mueve la pasión dividida entre la vida y la libertad, para la justicia, y la pasión de la carne. “Amiga mía: Tengo fiebre en todo mi cuerpo. Tu contacto me ha atestado de todas las dulzuras. Jamás como en estos larguísimos días he ido bebiendo a sorbos los elixires de la vida…” La imagen entonces que no olvidaremos es la de un hombre movido por una fuerte pasión. Su fusilamiento fue un acontecimiento nacional, un escarmiento a lo Sacco y Vanzetti, aunque él si había hecho aquello de lo que se lo acusaba, sólo que los motivos iban en contra de los intereses de los de siempre, y la comprensión de parte de su abogado, un suceso más de lo que la pasión puede cuando se desata en las palabras sin límites. De ese momento, dieron cuenta una de las aguafuertes de Roberto Arlt, He visto morir, testigo presencial junto a otros colegas, de otros medios, del acontecimiento, nos parece oportuno recordar sus palabras; las primeras fueron censuradas, las que aparecen nos hablan con la fuerza de lo no dicho:

Las 5 menos 3 minutos. Rostros afanosos tras las rejas. Cinco menos 2. Rechina el cerrojo y la puerta de hierro se abre. Hombres que se precipitan como si corrieran a tomar el tranvía. Sombras, que dan grandes saltos por los corredores iluminados. Ruidos de culatas. Más sombras que galopan. Todos vamos en busca de Severino Di Giovanni para verlo morir.

En una escenografía funcional, los elementos van conformando una posibilidad para los efectos de la narración de una épica solitaria, que el propio Severino nos narra, con la fiebre de un cuerpo entregado a la causa. El trabajo del actor es intenso y logra transmitir el malestar, las dudas, el amor, y la conciencia clara de un destino que se está labrando en cada acción, en cada pensamiento que lo acosa. Severino.011080_1

Ficha técnica: Severino. La otra historia de Marcelo Camaño. Con: Pablo Razuk (Severino). Asistente de Dirección: Mauro Holzmann. Voz en off: Paloma Sivak (Fina). Realización y Diseño Escenografía: Carmen Ladio y Ana Tolosa. Dirección y Puesta en Escena: Norberto Trujillo. En Korinthio Teatro. Funciones: los 4 sábados de noviembre 20:30 hs.

1 Según programa de mano

 

Almost a Widow de Susana Hornos

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Almost a Widow de Susana Hornos

Casi una viuda / Casi una mujer viva

44262514_351274252113122_1752158038984228864_nAzucena Ester Joffe

La actriz y directora española presentó, con una única función, en el Teatro Picadero el homenaje a su compañero de vida y su gran amor: Federico Luppi. El 14 de noviembre Almost a Widow estará presente en Madrid, en la sala La Mirador, y el próximo año seguirá viaje a USA.

El texto dramático fue escrito en inglés, por un lado, porque el grupo actoral que ha contenido a Susana Hornos, después de la pérdida de “Fede”, son de diferentes países y es el idioma común entre ellos; por otro lado, porque fue una manera de tomar distancia de tanto dolor para poder seguir andando el camino que iniciaron juntos. Pero esto no es problema para el espectador, pues la escritura escénica de Eloisa Tarruella y el potente trabajo actoral de Hornos nos permiten involucrarnos en el relato más allá de conocer o no la intimidad de una historia de amor que duró 18 años.

El unipersonal tiene la textura de las pequeñas cosas, de la vida cotidiana junto a un hombre mayor cuya salud comenzó a deteriorarse. Los momentos felices y de complicidad, como cuando aceptaban para la tranquilidad de terceros ser padre e hija o cuando él se encargaba de las tareas domésticas para que ella descansara al llegar a la casa. También, aquellos días de angustia donde había que lidiar con el mundo hospitalario y todo lo que ello implica. Esa primera vez en sentir un extraño sentimiento ante la posible viudez, acostumbrarse a pasar el tiempo en las Guardias y en las salas de espera, a las cirugías y la posterior recuperación, a encontrar la posición adecuada para intentar dormir algo o saber como dominar casi a la perfección a una simple máquina expendedora de café, …

Susana Hornos va construyendo esa intimidad a partir de los diferentes tonos de voz, la sinceridad de su mirada y un lenguaje corporal que denota cada una de las diferentes situaciones atravesadas. En cada sonrisa o en cada silencio es ella, la mujer/ esposa/ actriz/ la “casi viuda”, que hace habitar en el espacio escénico dos almas que se encontraron en un momento de la vida y apostaron al amor, sin importar la diferencia de edad. A un año de haber perdido a su hombre, oscila entre ser un fantasma y una sobreviviente, que la mayoría de sus amigos no comprenden porque no entienden que es un largo camino de soledad hasta convertirse, eventualmente, a partir de ese amor, en “casi viva”.

En un clima íntimo, necesario para que los buenos momentos puedan desplazar a aquellos otros, con el enterizo negro que a veces cubre con un piloto beige, la talentosa actriz desnuda su alma sin temores ni dobleces. En el espacio escénico observamos muy pocos elementos: una gran valija que contiene pequeñas cosas, una mesa, dos sillas, … en tanto la acertada iluminación acompaña sus desplazamientos sin romper la temporalidad suspendida. No es necesario más porque el dolor personal de la intérprete se va transformando en un hermoso recuerdo junto a la necesidad de “seguir adelante”, por él y para él.

En la función de Bs. As., Susana Hornos estuvo acompañada por numerosos amigos y colegas del quehacer teatral. Una propuesta escénica que nos demuestra que un doloroso relato de vida se puede transforma en un hecho teatral sin fisuras, que nos sensibiliza sin caer en golpes bajos. Primero, fue el merecido aplauso para la real protagonista y todo el equipo que hizo posible Almost a Widow, luego de que ellos se retiraran del escenario el cerrado aplauso fue para Federico Luppi. 44130508_351637735410107_7626027030357737472_n

Ficha técnica: Almost a Widow de y por Susana Hornos. Dirección: Eloisa Tarruella. Iluminación: Leandro Crocco. Vestuario: July Harca. Música: Leandro Calello. Fotografía: Valeria Sigal. Diseño gráfico: Iolanda Rubio. Asistencia en función: Leidy Gómez Roldán, en Buenos Aires, y Iolanda Rubio, en Madrid. Prensa y comunicación, Argentina – España: Marisol Cambre. Asistencia en producción y gira, Argentina – España – USA: Iolanda Rubio. Teatro Picadero, 16/10/2018.

El casamiento de Witold Grombrowicz

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El casamiento de Witold Grombrowicz

Cuando la realidad se esconde en lo onírico

Armida María Córdoba – armida.cordoba@gmail.com

Susana Llahí – chumbitoplus@yahoo.com.ar

EL CASAMIENTO_Horizontal - copiaWitold Gombrowicz (1904-1969), novelista y dramaturgo polaco, autor de esta pieza -su segunda obra de teatro- escrita entre 1944 y 1948, llegó a la Argentina en 1939 en misión periodística. Aquí lo sorprendió el inicio, el 1 de septiembre de 1939, de la Segunda Guerra Mundial, lucha que comienza con el avance de las tropas alemanas en Polonia. Ese fue el motivo por el cual decidió permanecer en nuestro país, estadía que se prolongó hasta 1963.

La obra cuenta cuando Enrique, soldado polaco, sueña su regreso de la guerra y cómo encuentra a su hogar degradado, transformado en una sucia taberna, a su madre indiferente, a su novia como sierva y prostituta, a sus amigos como torpes borrachos. Todo se desarrolla entre sueño y realidad La escritura de Gombrowicz revela una estética absurda y paradójica: para restituir el honor familiar y de su entorno social Enrique decide elevar a su padre convirtiéndolo en rey y el honor de su novia transformándola en su esposa, finalmente con un parlamento profundamente reflexivo renuncia a todo ante el horror que le provocan sus propios actos.

Hay, en el manejo de los cuerpos, de la mueca, de los tonos el desborde que implica la traición, el desamparo y la destrucción provocada por la guerra. Para Enrique es tan grande el cambio, tan horrorosas las consecuencias, que confunde sueño con realidad. ¿Es real lo que encuentra? ¿O es tan horroroso que no puede ser más que una pesadilla, un sueño del que en algún momento despertará? Enrique razona de manera coherente, pero su padre en lugar de construir, destruye y todo su accionar se convertirá en una cadena de fracasos. La voluntad de Enrique no es suficiente. No comprende lo que ocurre en ese lugar. La indiferencia ante su llegada le muestra la pérdida de los afectos y en él comienza una progresiva rebelión por recuperar el lugar perdido. El padre, un rey loco y decadente, es coronado por Enrique con una corona realizada con tenedores y cucharas. La Corona, uno de los atributos reales por los ricos materiales con que se realiza y adorna y que connota poder y opulencia, carece de todo valor, es ridícula. ¿Quién tiene el poder? ¿Cómo nos manejamos para dominar al otro, para someterlo a nuestros deseos? ¿Cómo hacemos para compartir con él cuando la guerra nos acostumbró al todo o nada, a vivir o a morir, a sojuzgar para que no nos sojuzguen? Las actuaciones fuertes, intensas y el ritmo es ágil, sostenido; se destacan entre ellos por su fuerza Enrique y el Padre en ese clima entre onírico y real. La puesta en escena remite a la estética del feísmo, está muy bien lograda y es sumamente conmovedora. La iluminación lleva a pensar en la estética expresionista, también en el maquillaje y en los aspectos negativos de los personajes, negatividad no reconocida por ellos (por lo que no son sufrientes como en la canonizada estética expresionista) salvo Enrique, por lo que podría considerarse como parodia, irónico homenaje al género melodramático. La escenografía nos ubica en una suerte de decadente taberna donde se encuentran ollas, sartenes, platos y vasos propios de tal actividad, así como elementos que connotan pobreza y suciedad. Los personajes están vestidos con ropas ajadas. Las hilachentas cortinas parecen los barrotes de celdas donde tratan de ocultarse los personajes y la música en vivo le da un ritmo muy especial..

Witold Gombrowicz, a quien podemos considerar como paradigma del hombre envuelto en los interrogantes políticos de su época, nos lleva a reflexionar sobre lo que entronizamos o destruimos, con la misma facilidad, sin darnos cuenta de cuánto de nosotros mismos arrastramos en ese gesto.ElCasamiento1 (123) (1) - copia

Ficha técnica: El casamiento de Witold Gombrowicz. Teatro: El Extranjero, Valentín Gómez 3378. Informes 4862-7400. Domingos 18 hs. Intérpretes: Mariano Bassi (Enrique), Hugo Dezillo (Padre), Mónica Driollet (Madre), María Colloca (María), Hernán Lewkowicz (Borracho, canciller, acordeonista), Víctor Salvatore (Pepe, guitarrista), Luciano Nobati (Dignatario, violinista). Escenografía: José Escobar. Iluminación: Cristian Domini. Vestuario: Cintia Miraglia. Música Original: Danial Quintás. Supervisión artística: Gabriel Guz. Diseño gráfico: Clara Frías. Producción: Natalia Gauna. Prensa: Silvia Pizarro. Asistente de dirección: Francisco Barceló. Dirección Cintia Miraglia

Marco Canale: Reivindicación, visibilidad y teatro en la villa 31

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Marco Canale: Reivindicación, visibilidad y teatro en la villa 31

Daniel Gaguine1

Tras presenciar la conmovedora “La Velocidad de la Luz” en la capilla del Padre Mugica, en la 31, era menester charlar con Marco Canale, sobre la puesta que dirige. Interiorizarnos sobre su concepción y los variados aspectos que toca, días antes de su despedida. Esto no quita que Canale anticipe su planes futuros y su visión del teatro actual en una charla dinámica y enriquecedora. 

Entrevista realizada junto a Azucena Ester Joffe (Luna Teatral)

 -Marco, ¿cómo fue volver con esta obra?marco_canale_caleidoscopio

– Bien, la verdad que bien. Fue un gran esfuerzo porque es muy grande la obra. Además, sabíamos que no podíamos hacer lo mismo del año pasado (N de R: se había presentado en el marco del FIBA 2017). Cuando uno busca repetir, falla por lo que había que dar una vuelta de tuerca. Igualmente, nos habíamos juntado todos los jueves en la capilla, a la mañana, a dar un taller. Después hubo algunas cosas que pasaron, como dos compañeros que fallecieron en el verano, lo cual se cuenta en la obra. Falleció “El chavo” que hacía de gaucho y ahora lo hace Flora, que se pone un bigote y lo dota de su propia magia. A partir de ciertas cosas que perdimos, le encontramos una vuelta nueva, más allá de la pérdida del Chavo y de Anita.

-Las señoras que actúan, ¿querían volver?

– La verdad fue por ellas. Si hubiese sido por mi, no sé…porque era mucho esfuerzo. Ahora que ya se hizo, te digo que está muy bueno. También era la certeza que la obra nos pertenece a todos. Ellas están en un momento de su vida que es “ahora”. Estaban con ganas y le metimos para adelante. Fueron ellas las que empujaron esta vuelta.

-¿Van a hacer algunas funciones más o termina este sábado?

– Mirá, este sábado es el último. En Diciembre vamos a presentar el nuevo proyecto que estamos empezando a crear, con el apoyo de la embajada de Francia y tal vez, en alguna de las presentaciones, hagamos alguna función de “La velocidad de la Luz” ya que vamos a estar todos juntos. De este bloque es la última pero puede ser que metamos alguna más en diciembre.

-Contanos sobre este nuevo proyecto

– Es con las mismas señoras y se llama “Los nacimientos”. Asi como “La velocidad de la luz” narra el regreso a los lugares de origen, antes de morir, esta obra va a abordar los viajes de ida, hacia la 31 y la construcción del barrio. Se va a hacer a través de un relato mítico, con objetos y títeres (no sabemos bien que se va a hacer), que se inician desde varias partes del mundo. Ellas se van a representar de niñas y cabalgarán en diferentes animales. Aves, chanchos, serpientes, peces…Es el viaje de estas niñas con estos animales a partir de una especie de llamado, al cual acuden con una piedra a un lugar, sin saber bien porqué. Escapan de diferentes situaciones. Es una aventura. Los cazadores son una alegoría a los militares. Después está el relato de las señoras que fueron aquellas niñas…con los desacuerdos entre lo que se cuenta y esas mujeres. “No te levantó un cóndor sino que te había raptado tu tía y te tuviste que escapar de tu casa”. Esa disonancia entre lo que cuenta la niña y la adulta. Lo que queremos trabajar es con ellas, dándole vida a las niñas que fueron.

– ¿Cómo surgen las historias?

– Escribo bastante pero hay textos que se construyen colectivamente. Lo vamos consensuando. Esta idea de los animales surgió de una de ellas. Lo lindo del proyecto es que, no solamente te cuenta lo que realmente se vivió sino también el territorio de lo onírico y los sueños. Lo deseado.

-En “La velocidad de lo mismo” ocurrió lo mismo…

– Si. También hay cosas de ellas que son ficciones a partir de ellas. María, en la obra, hace lo que no pudo hacer en la realidad.

-¿Cuánto hay de catarsis en estas señoras a través de la obra? Si es que se puede hablar de catarsis…

– Si…y también hablaría de lo lúdico. Hay algo creativo y sanador aunque no me gusta hablar de teatro como terapia. También hay algo de viaje…Es un proceso transformador pero no me gusta esa terminología rimbombante y “oenegeras” de “arte por la transformación”, ¿no?. El sanamos…transformamos…Pero hay algo muy vital y poderoso. Para mi fue muy importante el proyecto a nivel personal. Venía de una época difícil, de haber estado mucho tiempo viviendo fuera del país y estar acá, en la 31, con ellas, me enraizó de nuevo.

-Es muy bueno lo que se hace con la obra…Más que nada porque –lo digo a título personal- el teatro porteño no se mete mucho con lo que ocurre en los márgenes y las periferias.

– No soy tan conocedor…En mi caso, lo viví por una necesidad personal. Venía trabajando en esos países donde estuve viviendo.  El padre Mugica tenía una frase que la citamos en la obra, “la villa es el subconciente de los porteños”. Es una gran frase. Creo que en Argentina, en consonancia con lo que decís del teatro y también más allá del teatro, vivimos un apartheid mucho más grande del que nos damos cuenta. Cuando uno va a otras ciudades del mundo es muy raro que estén estos lugares donde gran parte de la población nunca entró o ni sabe lo que es. Se tiene una visión muy sesgada. Es muy fuerte la frontera que hay. Mucho más de lo que pensamos. No sé si somos una sociedad explícitamente racista pero vivimos con mucha naturalidad esa ajenitud. Ojo, también pasa lo mismo con las culturas de los pueblos originarios, con gente que vive sin agua en el norte del país. Es más, te fijas en los programas educativos y no se habla nada de las villas. Es muy loco eso.

-El trayecto que se realiza en el micro, desde la Plaza San Martín a la capilla y su vuelta, muestra dos mundos completamente diferentes…

– Si. La obra pega muy fuerte pero no porque estamos señalando con el dedo. La obra, simplemente, permite un encuentro profundo donde vos te encontras con una realidad que desconoces. Te das cuenta que es otra cosa y que todos nosotros somos lo mismo. Eso es shockeante. La gente sale muy conmovida por eso. Una vez, le preguntaron a María (en el marco del FIBA 2017 en funciones en las que llegaban a mostrar donde ellas vivían) si no le daba vergüenza mostrar su casa. Ella respondió que no tenía porqué tener vergüenza mostrar su casa. “Podré tener menos plata que vos, más problemas que vos pero vos y yo somos seres humanos. Somos iguales, somos de carne y hueso”. La persona que preguntó lo hizo desde un lugar de si la estaban utilizando, pero en el fondo hay algo de lo básico que no hay que perderlo de vista. Si entrás en la 31 a la mañana, está lleno de pibes con guardapolvos que van a la escuela y la gente no lo sabe. Piensan solamente que es un territorio narco. Hay muchos problemas graves, obviamente, pero no saben que los que más sufren la inseguridad son los propios habitantes de la villa. Los pibes y las familias. Hay muchas cosas en las que nos comemos un buzón terrible que no es tal como lo muestran. Hay una visión muy sesgada, de mucho desconocimiento, marcada por los medios. En las villas hay una cultura que podemos ver en la obra con la  guaraní, quechua, aymara, que es maravilloso y lo tenemos en una caja llamada “villa”.

-En el caso de la obra, se visiblizan esas culturas. En la historia de María, que la que lleva adelante el relato, es como una “gira trágica y misteriosa”.

– Si. Hay un elemento clave que es la fe. Más allá de las creencias religiosas, ellas son mujeres de fe. Eso atraviesa todo. Hay una fuerza de la fé en la obra que, para mi, es muy fuerte. Va más allá de ser creyente. Es el “tener fe”. Algo de lo trascendente, que va con el misterio de la raíz y del más allá, que forma parte del trabajo, no solo dramatúrgico.

-¿Cómo recordas el primer día que fuiste a presentar el proyecto en la villa?

– No me acuerdo tanto…El grupo ya estaba formado. Ellas ya se reunían los jueves, en la capilla donde los curas villeros dan como un desayuno a un grupo de mujeres y hombres mayores. Se fortaleció mucho el proceso a través del teatro. Se sumaron nuevas personas. Se laburó mucho a nivel teatral para llegar al nivel que están ahora.

-Se genera algo, que no es fácil, que es muy movilizante. Termina la obra y el público tiene la necesidad de abrazarlas y decir “Gracias”

– Es muy loco eso y pasa en todas las funciones. Es muy espontáneo. Ellas saludan y no hay una noción de “cuarta pared”. Termina la obra y todos se emocionan. Pero hay algo del abrazo final del público que se dio siempre. Se genera una energía muy movilizante. Está muy buena la palabra “gracias”. Ellas también lo agradecen a su manera. Hay un agradecimiento en el sentido más sabio de la palabra, con culturas que lo tienen en el centro. En ese sentido, siento que todos agradecemos. Hay algo que gira y circula. Me emocionó mucho la función del último sábado.

-¿Pasó entre el público que va y dice “que equivocado estaba” con respecto a esta gente?marco_canale_velocidad_luz_caleidoscopio

-No nos pasó así, directamente. Vino gente que nunca había entrado a la villa. Creo que la obra más que dejarte culpa –por decirlo de alguna manera- o la conciencia de un “me di cuenta”, es un lenguaje que entra más por el corazón que por la razón. La gente sale más movida por ahí. Si logramos algo, en alguna gente, es por ahí. La idea es abrir el juego. Creo que es la manera para empezar a encontrarnos más. La próxima obra también podrá ser vista por todas las edades. El vacío que hay con respecto a la interculturalidad es muy grande. Es clave, para mi, empezar a compartir esas realidades e historias y generar cruces.

– ¿Cómo definirías a la obra?

– Es un teatro que se alimenta de diferentes fuentes. Hay quienes lo llaman “teatro posdramático”; en España lo llaman “teatro de artes vivas”. No me gustan mucho las etiquetas. Lo que hago es teatro y ahí entra un poco de todo. No lo digo por esquivar el bulto, eh! (risas). Hay algo del proceso que es bastante comunitario en un sentido pero tampoco se parece tanto a lo que sale del teatro comunitario. Hay un elemento popular y también contemporáneo, que dialogan. Está todo más mezclado de lo que parece.

-El año pasado, se hacía una procesión y quizás tenía elementos performáticos…

– Si. Totalmente. Es como que hay algo de encuentro y experiencia.

-Cuando empezaste este proceso, hace dos años, ¿se te había cruzado lograr esta visibilidad?

– Siempre trato de hacer proyectos a partir de motivaciones personales. Volví a Argentina tras vivir trece años en España y Guatemala. Cuando volví, no entendía nada y me sentía extranjero. Ahí me vino una visión de entender a mi ciudad y mi país a través de los viejos. Ese fue el inicio del proyecto, que no nació en la 31 sino en un trabajo con adultos mayores. Asi fue que empecé dos talleres, uno afuera y otro adentro de la 31. Los hice separados, después nos encontramos y quedaron las tres compañeras (Paula, Beatríz y Ana María) que son de otros barrios. Tuve un impulso que sabía que podía detonar en una obra. A los ocho meses o al año, lo invitamos a Federico Irazábal -director del FIBA- a que venga a un ensayo. Ahí fue que arrancamos. Fueron muy importantes Irazábal y los curas villeros.

-Irazábal había dicho que le interesaba realizar para el FIBA, obras políticas pero no tanto partidarias, sino más ligada con lo social. Ahí es donde entran ustedes.

– Hubo buen dialogo con Federico y pienso algo parecido. Creo que el teatro tiene que abrir más preguntas y hacernos ver zonas que están más en la sombra. Eso no quita que haya cuestiones más urgentes desde la política partidaria para abordar, ejercer, militar o accionar. Pero creo es interesante que el teatro pueda encontrar otras zonas, que están más en lo subterráneo. Es lo que a mi me interesa.

-¿Proyectos futuros?

– Estoy haciendo “La velocidad de luz” en Alemania, en Hannover, con el Theaterformen, que produjo “Campo minado” de Lola Arias. Es con alemanes, sirios, y lo estreno en julio del 2019. Después, en el 2020, será en Japón, en Tokio. Voy a estar trabajando con adultos mayores alemanes, japoneses, sirios, de la comunidad judía y rusa. Después estoy con las obras acá, con las señoras. Estoy aprendiendo alemán. Todavía no japonés. Tengo una traductora conmigo pero necesito saber que están diciendo los actores.

Sería, en el caso de Alemania, sería el trabajo con refugiados sirios pero también tomamos el tema histórico alemán, como es el Holocausto en relación con lo que está pasando ahora con la inmigración y el racismo. Hay mucho alemán en la pieza y una mujer turca. La comunidad turca es muy fuerte. Hice dos viajes para allá. Hago un tercero en enero y después me quedo a vivir allá en marzo, para estrenar en junio.

-¿Y en Japón?

– Hice un viaje en la primera mitad del año y después me tiro a vivir allá en agosto a abril del 2020. El núcleo del proyecto inicial es estudiar y entender  a los países y las ciudades a partir de las personas mayores diversas. En Japón, queremos hacerlo en un templo –algo muy polémico-, que trabaja con los caídos en las guerras del Japón.

La Velocidad de la Luz“. Última función: 10 de noviembre, 10 hs. Punto de partida: Monumento a los Caídos en Malvinas, Plaza San Martin (Retiro). Entrada gratuita. Cupo Limitado. Reservas lavelocidaddelaluz2018@gmail.com 

Premios Luisa Vehil 2018

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Premios Luisa Vehil 2018

Azucena Ester Joffe

El lunes 26 de noviembre a las 19 hs, se realizará la 6ª entrega de los Premios en el Teatro Luisa Vehil, sito en Hipólito Yrigoyen 3133, CABA.

El año está llegando a su fin y, paralelamente, comienzan a sucederse las ceremonias con respecto a las premiaciones a lo ocurrido en el año en el teatro porteño. Tal es el caso de la próxima entrega de los Premios Luisa Vehil 2018...

Creado en el año 2013, “con el objetivo de estimular la producción teatral”, los mismos se han caracterizado por no limitarse al denominado “teatro comercial” sino la posibilidad de poner sobre el tapete todas las actividades de las artes escénicas, sin división de categorías. De ahí, lo ecléctico de las nominaciones.

En esta oportunidad, los nominados son:

Actriz

Belén Blanco por “Kinderbuch”

Erica Rivas por “Matate amor”

Pilar Gamboa por “Petróleo”

Actor

Roberto Romano por “La empresa siempre perdona”

Daniel Hendler por “El inestimable hermano” y “Ping pong”

Luis Longhi por “Enrique”

Fabián Minelli por “La Reina del Pabellón”

Actriz de reparto

Anahí Di Napoli por “Como una estrella apagada”

Gabriela Saidon por “Los rotos”

Miriam Odorico por “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant”

Cecile Caillon por “Poema ordinario” y “Las Encadenadas”

Actor de reparto

Daniel Campomenosi por “La Reina del Pabellón”

Leonel Elizondo por “Los Rotos”

Fernando Contigiani García por “Los Rotos”

Dramaturgia

Gonzalo Demaría por “La Reina del Pabellón”

Norman Briski y Vicente Muleiro por “La conducta de los pájaros”

Pompeyo Audivert por “Operación nocturna”

Dirección

Gonzalo Demaría por “La Reina del Pabellón”

Piel de Lava y Laura Fernández por “Petroleo”

Pompeyo Audivert por “Operación Nocturna”

Escenografía

Marcelo Valiente por “Vientre, el hueco de donde venimos”

Guillermo Jorge Bechthold por “La conducta de los pájaros”

Rodrigo González Garillo por “Petroleo”

Iluminación

Alejandro Le Roux por “El hipervínculo (Prueba 7)”

Diseño de actores para “Operación nocturna”

Alejandro Velázquez por “Vientre, el hueco de donde venimos”.

Vestuario

Jazmín Savignac por “Vientre, el hueco de donde venimos”

Micaela Sleigh por “El bosque de leche”

Josefina Tarquini y Tamarindo por “Le corviné, la legendaria historia de Ivonne, princesa de Borgoña”.

Música original

Fernando Tur por “Entonces la noche”

Sergio Vainikoff por “Moscú” y “A la izquierda del roble”

Quique Sosa por “La vida puerca”

Comedia musical

Divino Amore” de Alfredo Arias y René de Ceccatty

La Desgracia” de Francisco Martinez Castro y Juan Martín Delgado

Mamá está más chiquita” de Ignacio Olivera y Juan Pablo Schapira

Revelación

Antonia Bengoechea por “Moscú” y “Creo en un solo Dios”

Maite Lanata por “Jazmín de Invierno”

Junior Pisanú por “Monte Chingolo”

Mención Especial

– 40 Años de Libertablas, dirigido por Sergio Rower, Luis Rivera López y Gustavo Manzanal

– Teatro El Brío por el trabajo de investigación en las obras “Hedda” y “La Bestia Invisible”

– 30 años del Grupo Kukla con el espectáculo “Circo Focus Bocus”, dirigido por Antoanaeta Madjarova

– “Piel de cordero. Estoy acá”, de Zuleika Esnal, por la función social en la lucha contra la violencia de género

– Roberto Aguirre, investigador y director por el trabajo que realiza en Vicente López

– Mario Gallina, historiador de teatro y cine, por su libro “Los caminos de Alfredo Alcón”

Trayectoria

Luis Campos y Cristina Banegas

***

En esta edición, el Jurado coordinado por Linda Máximo está integrado: Rosa Celentano, Silvina Diaz, Daniel Gaguine, Alicia García Barral, Silvana Hernández, Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz, Ana Seoane.

Cae la noche tropical de Manuel Puig

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Cae la noche tropical de Manuel Puig

Versiòn de Santiago Loza y Pablo Messiez

El aterrizaje en Rìo fue particularmente suave y los pasajeros aplaudieron la maniobra del capitàn (M. Puig, 221)

María de los Ángeles Sanz

000191249 Cae la noche tropicalLa novela de Puig, Cae la noche tropical, tiene en su escritura un componente esencial, la nostalgia. Dos hermanas viven de sus recuerdos, en un Brasil cálido, no sólo por su clima sino por los que ellas sienten en él, contención. Su vida, su pasado es atravesado por el presente y el futuro incierto de una vecina que con su juventud y la dificultad para encontrar el amor, les agrega pimienta a un tiempo que carece de acción, y que sólo transcurre entre relatos e historias idas. Los que no están, los que están lejos; tejen un marco de soledad en compañía, al que la presencia de Silvia introduce un punto de inflexión que les permite, crear y recrear sus vidas desde el interés por ese otro ser que las necesita. La soledad, el amor, las relaciones filiales, y las diferencias generacionales son una temática que aparece en su literatura, desde una mirada intensa y compasiva sobre sus criaturas. La dirección de Pablo Messiez hace una inteligente lectura del texto de Puig, y construye una textualidad dramática que intensifica el clima de la novela, sin perder ninguno de los procedimientos caros a la escritura primaria. Todo está allí: los personajes entrañables, los amores contrariados, los boleros, las cartas, y el paisaje propicio para desarrollar un sentimiento que necesita ser explorado en el contexto adecuado. Un texto que cuenta con la versiòn escènica del director y del dramaturgo Santiago Loza. Con una escenografía arquitectónica que permite el espacio donde se desarrolla la puesta, los lugares de encuentro y desencuentro se suceden a partir de las escaleras y vericuetos propios de un edificio, donde prima una imponente palmera que marca procedencia y una sucesión de macetas que son otro de los pequeños alicientes de las hermanas, sobre todo de Luci. Un edificio cortado verticalmente, que nos permite apreciar los interiores, y ver los movimientos tanto en el departamento que habitan las hermanas como en el que vive Silvia. Puertas que se abren, ventanas que corren prudentes cortinados, y una movilidad funcional, son elementos que enriquecen el relato que establecen los diálogos, y logran la fluidez y el ritmo de la pieza, haciendo que ambas no decaigan las casi dos horas que dura la escena. Las actuaciones son maravillosas, los tres personajes, cada uno en su rol, consiguen el efecto de verosimilitud que requiere la poética del autor, y construyen a Nidia, Luci y Silvia, con una calidez entrañable; consiguen la empatía, y la sonrisa, ante su aparente ingenuidad, y esa picardía tan propia de las novelas de Puig. Las voces en off, reponen un externidad necesaria para la historia, y junto a la exacta iluminaciòn, y un vestuario que nos ubica en el presente del enunciado, todo conjuga para que disfrutemos de la escritura de un autor que tambièn fue dramaturgo, y de la excelente presencia de sus personajes en acciòn, palabra y cuerpo en una performance sin fisuras. El universo Puig està presente, no sòlo en las palabras que animan la novela, sino sobre todo en la presencia escènica. Todo está en su exacta medida, y el espectador agradecido devuelve con un aplauso cerrado y continuo, el disfrute del tiempo compartido entre el escenario y la platea. 000191248 Cae la noche tropical

Puig, Manuel, 1988. Cae la noche tropical. Barcelona, España. Editorial: Seix Barral / Biblioteca Breve.

Ficha tècnica: Cae la noche tropical Manuel Puig. Versiòn escènica: Santiago Loza, Pablo Messiez. Elenco: Nidia, Leonor Manso; Luci, Ingrid Pelicori; Silvia, Fernanda Orazi. Voces en off: Ñato, Javier Rodrìguez Cano; Comisario de abordo, Lalo Rotaverìa. Coordinaciòn de producciòn: Marìa La Greca. Producciòn tècnica: Emilia Martìnez Dòmina. Asistencia de direcciòn: Fernanda Machado, Marìa Leiva. Apuntador en ensayos: Federico Ramòn. Asistencia de iluminaciòn: Paul Pregliasco. Asistencia de vestuario: Mariana Seropian. Asistencia de escenografìa: Sofìa Eliosoff. Colaboraciòn artìstica: Patricio Binaghi. Asistencia artìstica: Florencia Wasser. Preparaciòn fìsica: Lucas Condrò. Mùsica original y puesta de sonido: Carmen Baliero. Iluminaciòn: Gonzalo Còrdova. Vestuario: Renata Schussheim. Escenografia: Mariana Tirantte. Direcciòn: Pablo Messiez. Duraciòn: 105 minutos. Sala Casacuberta. Teatro San Martìn.

La velocidad de la luz de Marco Canale

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La velocidad de la luz de Marco Canale

Atravesamos muchas situaciones, como la luz, de una manera simple1

20181027_105008Azucena Ester Joffe

La velocidad de la luz es un vívido encuentro teatral, una experiencia distinta y emotiva, “una obra de ficción que abordara el viaje de todas ellas [las increíbles protagonistas de la historia], atravesando Latinoamérica para regresar a los lugares adónde habían nacido antes de morir”2, comentó su mentor y director, Marco Canale. Se estrenó en el 2017, con el apoyo de los curas villeros y como co-producción del FIBA. Con algunos cambios, en esta oportunidad con sólo cuatro funciones, la obra se realiza en la Capilla de Cristo Obrero de la Villa 31, donde están los restos del Padre Mugica. Un sitio por demás emblemático para todos aquellos que tenemos memoria.

Si el punto de partida fue la búsqueda personal de Canale, ésta encontró el anclaje perfecto en un grupo de personas mayores que aceptaron el desafío y se animaron a soñar, a ponerle el cuerpo a un proyecto que ojalá tengamos la oportunidad de volver a disfrutar. El director, a su regreso de una larga estadía en el exterior, se incorporó al taller que funciona todos los jueves a la mañana y le otorgó otra dinámica, una puesta a punto creativa. Tarea que también realizó en otro taller fuera del Barrio. Y este hecho teatral es el resultado de ese proceso de más de dos años “como algo comunitario”.

La cita es en el Monumento a los Caídos en Malvinas (Retiro), y ahí distinguimos a María con su traje típico boliviano, quien nos recibe con una sonrisa junto a dos compañeras del elenco. A modo de adelanto, todos entonamos aquel bolero que hizo historia, Bésame mucho del Trío Los Panchos. El viaje comienza para nosotros también con una energía particular hasta la Capilla del Padre Mugica en la soleada mañana. Allí nos espera otra realidad que nos pertenece aunque haya gente que la niega e invisibiliza. En ese momento, nos entregan una compilación de varios textos, un material precioso para la posterior lectura en soledad.

La historia es simple: “están ensayando una obra pero han decidido obligar al director a vender su auto para financiar un proyecto ambicioso: hacer una road movie que les permita regresar a los pueblos adonde nacieron antes de morir”3. El hilo conductor es el relato de María que se va entrecruzando con las otras pequeñas historias. La oración por un ser querido, la ocupación de la vivienda, el sueño de ser bailarina clásica, el galán feo pero buen tipo, el director del proyecto… En tanto, la acertada música en vivo -Juan Baya Casal/ José Tolaba- con varios charangos, quena, bombo y guitarra eléctrica, es el otro pilar de la travesía, entre las distintas danzas, canciones y las diferentes lenguas -guaraní, aymara,…- que construyen ante nuestra atenta mirada esa pertenencia latinoamericana que tanto nos hace falta, en especial a los porteños. Este interesante entramado, ficción y realidad, juegos y sueños, a partir de cada una de estas mujeres nos interpela pero desde otro lugar que es difícil poner en palabras. Y el humor constante da cuenta de situaciones difíciles que son parte de la identidad personal y social -dictaduras, violencia, migraciones que apartan de los afectos, adaptación a una sociedad hostil,… Pero es a nivel del sentimiento, a flor de piel, de corazón a corazón, que todo el colectivo se conecta con nosotros. Es tan espontáneo, fresco, simple que nos conmueve desde el inicio. Con muy buen ritmo, desde el espacio escénico, nos brindaron todo construyendo un sólido punto de unión. Al finalizar, más allá del merecido aplauso, necesitamos acercarnos para darles las gracias a cada integrante por lo vivido. Porque hay dramaturgia, hay actuación, hay una puesta en escena, pero hay una instancia de comunión, a nivel profundo, que será imposible de olvidar. Sólo nos resta decir: Gracias!!! A Marco Canale4 y a todo el grupo que hace posible este viaje íntimo, con distintos recorrido según el espectador/ra, en cada función.44356065_10156392878419892_5434145592454414336_n

Ficha técnica: La velocidad de la luz de Marco Canale. Con María Rojas Zambrano, Candelaria Ospina Montañez, Romilda Marecos Ruiz, Ramona Escalante, Francisca Vedia Mendoza, Marta Giménez, Flora Solano, Beatriz Spitta, Paula Severi, Ana María Pico, Adelaida Franco y Esther Juárez. Dirección musical: Juan Baya Casal. Dirección Música Andina: José Tolaba. Charangos: Clementina Huaranca, Doly Butron, Roberta Reloj, Marta Huarachi, Marcelina Paredes y Jacinta Álvarez. Bombo: Marta Huarachi. Solista de Charango: Nicolás Faes Micheloud. Diseño de jardín: Manuela García Faure. Producción ejecutiva: Mariano de Mendonça y Malena Sánchez Olmo. Ayudante de dirección y producción: Gonzalo Facundo López y Lucas Martinetti. Dirección vocal: Cecilia Madanes y Tom Harris. Dirección coreográfica: Leticia Mazur y Margarita Molfino. Producción: FIBA y Parroquia de Cristo Obrero (Villa 31 – Barrio Padre Carlos Mugica), con el apoyo del programa de Mecenazgo, CCE/BA (Centro Cultural de España en Buenos Aires). In memoriam: Jorge “Chavo” Villanueva y Ana Vázquez. Funciones: 20 y 27 de octubre, 03 y 10 de noviembre de 2018. Punto de partida: Monumento a los Caídos en Malvinas, Plaza San Martin (Retiro). Duración: encuentro 10 hs y regreso 13:30 hs

1Del compilado entregado a modo de programa de mano.

2Según gacetilla de Prensa

3Idem

4Es creador escénico y audiovisual, trabaja en proyectos donde lo escénico se cruza con la biografía, la investigación y la historia. Entre el año 2001 y el 2014 residió en Madrid y Guatemala, donde creó, entre otras obras La Puta y el Gigante, El nacimiento de mi violencia, La huella que deja la tierra, La alambrada, Las Poderosas y El futuro empezó ayer. Sus trabajos se presentaron en barrios y espacios como el Festival de Edimburgo (Reino Unido), Haus der Kulturen der Welt (Berlín), Theatre Clurman (Nueva York), Festival Re/Posiciones (México D.F), Escena Contemporánea (Madrid), Young Vic Theatre (Londres), el Festival Iberoamericano de Cádiz (España), BAD (Bilbao), Casa de América (Madrid) y el FIBA. En la actualidad trabaja en la versión alemana de “La velocidad de la luz”, producida por el festival Theaterformen (Alemania).