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Simpatizo con todo

de Rolando A. Pérez[1]

Azucena Ester Joffe

Los rostros son enigmas que esconden pasiones y emociones, verdades y mentiras que a veces lava una sonrisa. Son el poder de la mirada fija en la mirada del otro que es doble, su cómplice o enemigo. (Matoso, E. – M. Buchbinder)[2]

Rolando A. Pérez, escritor de amplia trayectoria en distintos soportes de expresión artística – teatro, cine, televisión y comic, a partir de un hecho real y con un estilo propio construye a sus personajes subsumidos en una temática difícil de olvidar. Según la información que recibimos junto al programa de mano:

El templo Long Fa Tang -Templo de los Dragones- en el sur de Taiwán es al mismo tiempo un santuario y una prisión para setecientos pacientes psiquiátricos que trabajan en la granja de pollos del recinto religioso, la mayor de la isla. La mayoría de los pacientes fueron abandonados en Long Fa Tang por sus familiares. El templo no proporciona ni medicamentos ni tratamientos, sino cadenas “terapéuticas”. Unidos físicamente de dos en dos por una cadena alrededor de sus cinturas, el más estable se supone que debe ayudar al menos lúcido en sus quehaceres cotidianos. Chien-Chi Chang, fotógrafo de la agencia Magnum, registró la situación de estos pacientes en una serie de retratos compilados en su libro “The Chain”.

Desde el mismo título hay algo de incertidumbre. “Simpatizar” con un otro implica una relación afectiva y una percepción de uno mismo a partir de la mirada de ese otro. Es inquietante la imagen visual al ingresar a la sala: en el centro del espacio escénico un pequeño circulo construido por alambre, donde los “pollitos” – pequeñas muñecas – están esparcidos por doquier. Éste será el acotado recinto donde las insanas conviven sin una idea clara del tiempo ni del espacio: una exaltada  y otra melancólica, una actriz y otra bailarina, la más estable debe ayudar a la menos lúcida en las tareas diaria dentro de la granja de pollos. Poder darle una corporalidad inacabada a estos dos personajes enajenados, una parte por el todo, no es tarea fácil. Son un cuerpo despojado de vitalidad, son un rostro no desplegado a la comunicación, un rostro “desprovisto de las referencias culturales de su entorno”[3],  un rostro sin un otro. Ahora bien, si el esquema corporal es siempre una construcción mental y es el modo en que el individuo se siente parte del grupo, ambas internas carecen de él y parecen no sentir la violencia que el psiquiátrico ejerce sobre ellas, ni el aislamiento de las paredes, siendo la cadena “terapéutica” el único contacto con ese otro posible. Hay una cierta complicidad entre ambas, que por momentos alcanzan algún nivel de comunicación, mientras en los intersticios del discurso verbal podemos vislumbrar la brutal soledad que las contiene. A partir de sus breves movimientos, de la gestualidad fragmentada y del tono de la voz, las actrices (Etchebehere y Forni) focalizan nuestra atención de manera acertada y nos hacen temer por la fragilidad de ese hilo de vida. El tercer personaje (Albéniz) es la narradora que rompiendo la cuarta pared nos involucra dándonos un informe que poco tiene que ver con la salud mental sino, más bien, con el inhumano mercado. Personaje siniestro y omnipresente, que le pone algo de humor al relato y de cierto modo está mimetizada con las gallinas. Un hecho espectáculo sin fisuras que logra sorprender al espectador, más allá del texto dramático que trata sobre la discriminación y el sufrimiento físico y moral. Un clima opresivo que se extiende hacia el espacio del público, un grupo de profesionales que le dieron a la obra un ritmo especial en el equilibrio de dos fuerzas: por un lado, la locura y el desplazamiento de su entorno familiar. Y, por otro, la crudeza y la ferocidad de la ley del mercado sobre dos cuerpos en aparente reposo y sin vitalidad.

Ficha técnica: Simpatizo con todo de Rolando Ariel Pérez. Actúan: Raquel Albéniz, Paula Etchebehere, María Forni. Diseño de escenografía e iluminación: Magali Acha. Diseño de vestuario: María Valeria Tuozzo. Diseño y realización de objetos: Daniel Hernández, Daniel Romano. Música original: Lautaro Cottet. Fotografías: Alejandra López. Maquillaje y peinado para fotos: Alberto Moccia. Diseño gráfico: María Forni. Asistencia de dirección y producción: Daniela Martínez. Dirección de actores: Raquel Albéniz. Dirección general y puesta en escena: Paula Etchebehere. Prensa: María Sureda. Producción general: Grupo S C T. Espacio de Cultura NoAvestruz

 

Bibliografía

Le Breton, David, 2010. Rostros. Ensayo de antropología. Buenos Aires: Letra Viva.


[2] En el Prólogo Rostros. Ensayo de antropología (11)

[3] Nos parece productivo este concepto de Le Breton aunque el autor se refiera al niño autista (114)

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Simpatizo con todo de Rolando A. Pérez

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