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Cram

Creado por Kampras de Gonzalo Orihuela

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La incertidumbre, y el afán de reconstruir y volver a empezar habita en estos personajes…habita en nosotros. Gonzalo Orihuela

Un micrófono y un actor dirigiéndose al espectador en un ambiente de semipenumbra y en una lengua otra. El actor es además músico, un contrabajo en la otra esquina del espacio escénico lo espera. Un dispositivo que se mueve de la mano de otro, en este caso bailarín, incorpora a la escena al resto del grupo y a los instrumentos que conforman la banda, compuesta por tres mujeres y dos hombres, al que se sumará el músico invitado, el contrabajista. El espectador a veces, porque es su lengua la que escucha, sigue el hilo de un relato, que de todos modos está fragmentado; otras es la melodía de las voces, el murmullo de una fonética conocida, francesa y sueca, la que seduce al auditorio; heterogéneo ya que algunos podían decodificar sin problemas algunos de los otros idiomas. Una valija, da la idea de la suma de viajes, paisajes e historias que se tejen a través de la música y la danza, donde la palabra es un elemento más en la sumatoria de relatos que aparecen y desaparecen entre los giros incesantes de la coreografía. Cram desde el inglés podemos traducirla como atiborrar, (…) “La usamos para referirnos a la necesidad de encerrarse en espacios reducidos, a delimitar. A amontonar la vida en un solo espacio geográfico, a un solo idioma, a una sola religión, a una familia” se afirma en el programa de mano. De hecho el espacio escénico es un espacio delimitado, pero uno de los danzantes, cinta en mano, marcará también los límites en ese suelo universal que es recorrido por los cuerpos en la ceremonia ritual del baile. Espacio atravesado, colmado desde la voz hasta el desplazamiento nunca silencioso de los cuerpos, atravesados a su vez por el color de la música y de un vestuario que construye sensualidad y subjetividad. La multiplicidad de lenguas se da también en la fusión de la música que toma cuerpo desde el tango como género núcleo. Pero es también en alemán “mercachifle” vendedores itinerantes de su arte; y abrazo en sueco, abrazo que es a la vez límite y refugio. Ciudadanos universales que añoran el retorno al principio, para tomar la energía suficiente que asegure la partida. De una ciudad cosmopolita como Buenos Aires, al mundo para mostrarle que somos una mixtura de todo lo que en él existe. La compañía se formó hace ocho años junto a Solange Chapperon, Gonzalo Orihuela y Julián Rodríguez Orihuela, acompañados de forma habitual por Diego Mauriño y Rodrigo Fonti, a los que se suman artistas invitados. Artistas jóvenes con amplia formación y trayectoria en las artes escénicas y una propuesta estética, Cram, que supera el concepto de teatro-danza: perfecta conjunción de diversas disciplinas y de talentos particulares. Con naturalidad el cuerpo de cada intérprete es el intermediario de una energía interior que trasciende sus límites físicos para poner en un espacio “otro” algo que no pertenecer a nuestra cotidianidad. Tarea difícil para cada espectador atento tratar de retener la imagen visual y auditiva que surge en el espacio lúdico pues, inmediatamente, surge otra tan atrapante como la anterior. Polifonía de registros para crear un mundo escénico y onírico donde nada queda librado al azar, donde cada sistema significante tiene la precisión minuciosa del mecanismo de un reloj. Los movimientos – cotidianos o extra-cotidianos, codificados o no, recuperación o caída,… – son resaltados, sugeridos y acompañados por el dispositivo lumínico. Sin olvidar, por supuesto, la música en vivo y la relación con nuestro tango, como también los monólogos o los solos que realiza cada personaje, todo confluye en un hecho espectáculo a mitad de camino entre situación dramática y estructura coreográfica. Interesante discurso escénico que da cuenta de la postura estética, de la reflexión e indagación constante sobre el quehacer artístico de Kambras[1].

Ficha técnica: Creador, productor, director y técnico: Gonzalo Orihuela (SA-Arg). Coordinador musical, y actor: Julián Rodriguez Orihuela  (Arg). Bailarina y asistencia coreográfica: Solange Chapperon (Arg). Bailarín y multiinstrumentista: Pablo Rodriguez (Arg). Bailarina, pianista y guitarrista: Natalia Fures (Arg). Bailarín, bandoneonista, pianista: Juan Fossati  (Arg). Violinista: Mayumi Urgino (USA-Fil). Reemplazos: Julian Hahn (Ger). Diseño de Iluminación: Claudio Alejandro Del Bianco (Arg). Diseño de Sonido: Anibal Tonianez (Arg). Diseño gráfico: Virgen – Guapo, Esteban Ibarra (Arg). Teatro Abasto.


[1] Según gacetilla de prensa: Kambras es un colectivo itinerante y de actividad irregular con un pié en Argentina y otro en Alemania. El grupo está conformado por artistas provenientes de diferentes disciplinas y países con la temática tanguera como género predominante. Se fue desarrollando y creciendo en diferentes áreas artísticas con la inclusión de artistas que desempeñan su labor más allá del tango danza y su música.

Cram

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