Una trayectoria de gloria por el cine nacional

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Canción de cine / Homenaje a las Canciones del Cine Argentino

Francisco Pesqueira / Ramiro Pettina

Nuestro cine lo merece

 

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

 

Los productos de la pantalla fueron acompañando el proceso transformador, así como sus crisis de crecimiento, y hoy, mirando hacia atrás, el cine permanece como testigo viviente, voluntario o no, de los cambios y del paso del tiempo. (España, 2000: 24)

 

En el teatro La Comedia, el premiado musical1 que llevan adelante Francisco Pesqueira y Ramiro Pettina, bajo la dirección de Carlo Argento, retoma sus presentaciones ovacionado por un público entusiasta, lleno de fervor por nuestro cine y por el sentido y merecido homenaje que la voz de uno y la música al piano del otro nos hacen transitar. Con un pantalla de cine a foro donde las películas y actores mencionados aparecen en pequeños fragmentos de sus filmes más famosos, y con la potencia de la voz de Pesqueira, nos vamos deslizando en la memoria perdida de aquellos actores y actrices que el tiempo ha cubierto de una pátina sepia, y que aunque parezca increíble, son desconocidos por una gran parte del público actual. La mayoría emergentes del teatro popular, del famoso género chico, fueron artífices de los sueños y deseos de la infancia y la juventud de muchos de los allí presentes. Seres angelados, tocados por la magia del arte escénico como Tita Merello, Luis Sandrini, Niní Marshall, Zully Moreno, Libertad Lamarque, Isabel Sarli, todos firmes en el recuerdo, junto a los que siguieron su camino y aún presentes nos ayudan a la difícil tarea de vivir con una ilusión: Norma Aleandro, Juan José Camero, presente en la sala, Graciela Borges, China Zorrilla y Antonio Gasalla, y la mítica Esperando la carroza(1985) que dirigió a principios de los ochenta Alejandro Doria; Dario Grandinetti junto a Luis Brandoni en Darse Cuenta (1984), la película que rompió con tabúes que hoy parecen imposibles, Otra historia de amor(1986) de la mano de Arturo Bonín y Mario Pasik, entre muchas más. El espectáculo tuvo momentos de fuerte emoción al recordar al zorzal criollo, Carlos Gardel, y a la primera película sonora Tango (1933)[2], en la figura de Azucena Maizani; en la selección de filmes de un director emblemático como Leonardo Favio: Nazareno Cruz y el lobo (1975), Gatica, el Mono (1993)  y la versión danzada de El romance del Aniceto y la Francisca, Aniceto (2008) su última realización cinematográfica; en el recuerdo de Lolita Torres, y en la memoria del sexy simbol de los cincuenta y sesenta en el país y en Latinoamérica: Isabel Sarli. Recuerdo, memoria que Pesqueira y Pettina traen a la retina a través de las canciones que identificaban las “cintas”, como tal vez diría la madre actor. Una nostalgia cargada de ternura y agradecimiento, es expresada desde el escenario por el cuerpo y la voz de Francisco Pesqueira, con un gran dominio del espacio escénico, que sólo se veía interrumpido por la pantalla y que estaba limitado por el piano de Pettina y su brillante ejecución y por dos butacas de cine de barrio, en su rojo tradicional, que también nos llevaban desde su muda presencia a un pasado de ensueños. Un evento artístico a modo de la película La cabalgata del circo que mantiene viva nuestra memoria. En primer lugar, en aquellos espectadores con algunos años y, en segundo lugar, para contribuir a construir la memoria social especialmente en aquellos jóvenes que ven y/o vieron muy poco cine argentino. Gracias al vasallaje cultural que nos impone el “libre mercado” y el monopolio estadounidense, tanto en las salas de cine como en la televisión, el vídeo, DVD, el ordenador… Pequeños  flashbacks que se encabalgan y cuentan breves pero importantes momentos de la historia en tiempo presente, porque el cine les permite a nuestros artistas que sigan vivos por siempre. Un recorrido no lineal en el que se puede observar como la década de 1930 fue de aprendizaje para los actores, como el sistema industrial necesitaba de la figura de la estrella para la formación del star system nacional; o bien, como en la década del ’40 el cine intentó capturar a un nuevo público a partir de otros procedimientos. Así el cine fue adaptándose a los cambios de época, tanto a nivel local como a nivel internacional. La estructura temática da cuenta de la investigación y del conocimiento cinéfilo de Pesqueira, el relato supera nuestras expectativas al abarcar sin dificultad 80 años del cine nacional (1933/2013). Una propuesta desde la pasión, desde el ámbito de lo privado que se expande a lo público, desde la memoria íntima a la memoria colectiva. Un hecho teatral y musical con un dinamismo propio que no decae, por el contrario, mantiene a toda la platea en actitud expectante. Otro acierto es la perfecta elección de los fragmentos de celuloide como también de los grandes artistas y de sus inolvidables canciones. En lo personal, una caricia para el alma y los recuerdos, en lo general, un gran homenaje a nuestro “amado” cine nacional: al de ayer, al de hoy y al que todavía no se gestó.

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Ficha técnica: Canción de cine/ Homenaje a las Canciones del Cine Argentino por Francisco Pesqueira y Ramiro Pettina, (voz y piano) Diseño gráfico: Patricio Azor. Fotos de retratos: Sann Suárez. Diseño de luces: Carlo Argento. Entrenadora vocal: Alejandra Cánepa. Operador de video: Anahí Frías. Operador de luces: Emiliano López. Supervisión técnica: José “Poty” Frías. Maquinista: Gustavo Vallejos. Sonido: Lavecchia Sonido. Fotos: Silvina Macri. Prensa: Varas Otero. Multimedia: Nikolai Proaño. Producción ejecutiva: Andrea Widerker. Dirección: Carlo Argento. Teatro La Comedia.

 

Bibliografía

España, Claudio, 2000. “El modelo institucional. Formas de representación en la edad de oro” en Cine argentino. Industria y clasicismo 1933/1956. Volumen I. Bueno Aires: Fondo Nacional de las Artes: 22-156.


1 El espectáculo el año pasado, 2013, recibió el Premio Hugo, al mejor Unipersonal Musical.

[2] El cine clásico argentino es el período de institucionalización de los modelos de representación (1933/1957). Además comienza con el cine sonoro un avance hacia el realismo como sucedía en el cine a nivel mundial. La primera película sonora de Argentina Sono Film fue el melodrama de arrabal ¡Tango! estrenada el 24 de abril de 1933, y a pocos días después se estrenó Los tres berretines, la primera de Lumiton, el 18 de mayo de 1933.

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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