Rompiente

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Rompiente

Espectáculo Unipersonal con

Silvia Aguado

El juego construyendo un relato rompiendo lo previsible

 Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un escenario despejado, un faro, la rompiente1 del mar presente desde el sonido, y la presencia del clown que cargando una pesada mochila de viaje, comienza su historia donde la naturaleza se siente desde la gestualidad y las palabras. El humor, la conexión con el espectador buscada con recursos sencillos, con reiteraciones que aseguran la semántica, una complicidad que quedará asegurada en la grabación de un viejo aparato. Rompiente como accidente geográfico, y como significante que nos lleva a pensar en la ruptura que el arte hace de lo cotidiano para sumergirnos en una realidad que construimos desde lo lúdico, con humor y algunas certezas. La ternura que Silvia Aguado le impone a su personaje, es también un plus que atrapa al espectador, los objetos que va extrayendo de la inmensa mochila / vida, son un reservorio de memoria, que como los recuerdos a veces son demasiados para cargarlos en la pequeña espalda de una criatura humana, ‘mucho’ repite Ruda cada vez que ve como se acumulan al pie del faro: una muñeca, una lata de galletas, pequeñas almohadas, una brújula, una banana, cuadernos y más, trebejos que se duplican, al igual que en la vida, donde las cosas se convierten, a veces, en una pesadilla que nos agobia. La reiteración como temática se traduce en los grabadores con micrófono, que van a reproducir no sólo la historia y las canciones de la protagonista, sino las ocurrencias de los espectadores invitados a participar. El vestuario divertido y funcional, sobre todo en el momento que extrae objetos del mismo, como lo hacía de la mochila, las cintas del casette, el casette, buscado con desesperación, y que aparece dentro de su ropa como por arte de magia; es también una acumulación de la que se va despojando la actriz a medida que va quedándose libre como por capas cuyo última máscara es la nariz de clown. La actriz ya nos ha demostrado su ductilidad a la hora de crear al personaje[2], y en este unipersonal le pone el cuerpo a Ruda desde la gestualidad corporal y las breves palabras tan significativas.  Pero, lo obra no logra tener un ritmo sostenido y en algunos momentos la intensidad dramática decae. Quizá porque apela más a la emoción que a la risa, no obstante logra crear un clima de ensoñación a mitad de camino entre el pasado y el presente y entre el futuro y el presente.  La protagonista junto a su mudo partenaire, la pesada mochila, realiza el ritual frente al faro despojándose de elementos innecesarios (viejos recuerdos materiales) en un presente que se expande (como la playa y el mar) mirando hacia un futuro precioso (de sueños, de deseos, de metas). Esta superposición del tiempo en un espacio real y acotado (el presente de la representación) es también subrayado por la iluminación: el aquí / el ahora es lo que nos hace mantenernos vivos. Ruda nos plantea preguntas a nivel filosófico y de vital importancia: con el libro en la mano ¿De dónde venimos?[3], necesariamente siguen luego otras dos preguntas: ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos?  Por lo tanto, la mochila deberá ser liviana para que nos permita continuar con nuestro camino. Más allá del puro artificio del clown el hecho teatral nos aborda desde “un otro lugar”.

 

 

Ficha técnica: Rompiente de Silvia Aguado, Agustín Flores Muñoz, Lila Monti. Espectáculo unipersonal de: Silvia Aguado. Gestación: Lila Monti. Asistencia de dirección: Carolina Díaz Benavides. Asistencia de escenario: Agustina Aguirre. Asistencia de dramaturgia: Mariano Saba. Diseño de luces: Ricardo Sica. Escenografía y vestuario: Silvia Aguado. Música: Agustín Flores Muñoz. Entrenamiento físico: Erica Ynoub. Diseño gráfico: Andrés Kyle. Fotografía: Laura Wohlgemuth, Natalia Rubinstein. Video difusión: Ignacio Gutiérrez Arribére. Asistencia en función: Andrea Böhrn. Prensa: Marisol Cambre. Producción general: Silvia Aguado. Sala: No Avestruz.

 

 


1 Rompiente Son los lugares donde se rompen las olas. Se presentan con gran cantidad de espuma en lugares de poco fondo. Si se producen en una playa con pendiente gradual, homogéneo y con oleaje vertical se verán líneas de rompientes paralelas (si son inclinadas es que hay corrientes). Cuando se producen en arrecifes, bajos o barras, se presentan como líneas irregulares y se debe tener en cuenta que la espuma está a sotavento de ellos y que puede haber remolinos fuertes en las proximidades.

[3] ¿De dónde venimos? de Peter Mayle Arthur Robins, se publicó por primera vez en Argentina en 1975 y es considerado por muchos como un clásico para la educación sexual de los niños.

 

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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