Emilia de Claudio Tolcachir

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Emilia de

Claudio Tolcachir

Una vida entre dos cerrojos

Una puesta dolorosamente excelente

María de los Ángeles Sanz

Una mujer dentro de un espacio circundado por multitud de almohadones, monologa. En su relato sin estridencias, a medio tono, nos va contando fragmentos de su vida y de la vida de aquellos que fueron fundamentales en el camino. Madre sustituta, madre real, Emilia1, la que trabaja con esfuerzo, es el eje de una historia que lleva con excelencia sobre las espaldas la actriz, Elena Boggan. Presa entre las paredes de una cárcel, presa entre los muros del recuerdo, Emilia va desplegando sin orden cronológico los avatares de una vida difícil, siempre supeditada a la figura de un niño / hombre que es su amor y su centro, para ese ser pleno de carencias. Walter, Charlito, ha crecido, ya es un hombre y un hecho circunstancial pone a la criatura y a su madre de crianza enfrentados a una situación que el primero no sabe resolver. En una narración minuciosa con el pasado y horadada en el presente, donde la subjetividad atraviesa el recuerdo y lo modifica, el mundo del hombre que lleva adelante con solvencia y maestría Carlos Portaluppi, aparece ante su niñera con una apariencia2 feliz que esconde una violencia enferma en la que se mueven sus relaciones y que desborda en el cuerpo del hijo, Leo, una excelente composición de Francisco Lumerman y en el de la mujer, Caro, Adriana Ferrer, que sostiene su personaje desde un casi autismo suicida, pero que en su silencio construye una fuerte tensión sobre el espectador, ante lo que se intuye no dicho. Porque en el presente que aparece ante Emilia, hay secretos dolorosos, presencias peligrosas, y un dolor incalificable, que se esconde entre las cajas de una mudanza, que es mucho más que un cambio de habitat. Partiendo de un relato cierto3,  Claudio Tolcachir, como en el mejor realismo, construye situaciones que las palabras ocultan, que los diálogos difieren, para luego hacerlas estallar en mil pedazos cuando el encuentro real entre los personajes es inevitable, porque los acontecimientos no se sujetan más al deseo del otro. El espacio eficazmente trabajado por la iluminación marca los límites entre el adentro y el afuera de ese círculo infernal, mientras es recorrido por los personajes en los momentos que marcan las acciones que van a precipitar el desenlace. La entrada en escena de Gabriel, Gabo Correa, que devela a Emilia y al espectador el valor de  su presencia, y lo real concreto de la situación, es determinante en una historia que carga con una intriga que explota, para luego tomar el cauce suave de la voz de Emilia, cerrando el sentido de esas vidas. Los tiempos se suceden sin continuidad lógica, sino que como en una espiral avanza sobre todos, para traernos como espectadores a un presente que debe ser explicado por aquella que se hace cargo de los errores ajenos. La fidelidad de un amor a la persona y al recuerdo de la vida con ella, cumple su último capítulo necesario. La fidelidad también se juega en Caro, que a pesar de la gratitud sigue amando al padre de su hijo, y de Leo que sabe, a pesar de todo, cuidado por él, guarda amor por Walter. Gabriel que es el detonante que hará estallar el conflicto, también mantiene por esa mujer y su hijo una fidelidad sin herramientas para concretarla en hechos. Todos a la vez son víctimas y victimarios de los otros. Islas ciegas, en un pozo donde el amor se siente pero no se realiza. Todos son personajes cuya marca, cuyo estigma es la falta de afecto, de quienes se supone, o el imaginario social supone, deberían recibirlo. Emilia es un sustituto, Walter lo es a su vez, Caro y Leo quieren serlo, sin lograrlo del todo, y Gabriel, es la realidad que se impone con su violencia. Una obra de una potencia textual que se expande en el escenario, con la fuerza de las muy buenas actuaciones, que logran el clima necesario para transmitirnos todas las sensaciones que se iban sucediendo en el relato de Emilia. Una Emilia, contenida en sus emociones, por momentos ambigua, pero que se abrazará al recuerdo, este donde este.

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Ficha técnica: Emilia de Claudio Tolcachir. Elenco: Carlos Portaluppi, Elena Boggan4, Adriana Ferrer. Francisco Lumerman. Gabo Correa. Diseño de escenografía y asistencia de dirección: Gonzalo Córdoba Estevez. Diseño de iluminación: Ricardo Sica. Fotografía: Gustavo Pascaner. Realización de escenografía: Néstor Martinagro. Producción general: Timbre 4 / Maxime Seugé y Jonathan Zak. Dirección: Claudio Tolcachir. Prensa: María Laura Lucini Monti.


1 El nombre y su significado es la primera marca que tiene Emilia en el momento de su presentación. El personaje desde el comienzo se hace cargo de las decisiones de otros, su nombre, que admite no le gusta, se le impuso porque era el nombre de su tía que la crió.

2Esa apariencia es también trabajada desde el vestuario, los personajes se despojan de la ropa para luego volver a ponerse la misma u otra, pero toda encierra un significado.

3 Cuenta el autor el material de donde surge la obra: Una noche, para el cumpleaños 40 de su hermano mayor, le tocó pasar a buscar a la mujer que lo había cuidado durante años. En el viaje, esta señora comenzó a contarle con infinidad de matices y con tanto cuerpo involucrado historias de su vida que a él, casi, le resultaban ajenas. “La situación me mató porque para ella eran cuestiones fundamentales que yo ni recordaba”, reconoce ahora en un bar de Palermo el director, actor y dramaturgo Claudio Tolcachir. Esa señora había llegado a la casa de sus padres cuando tenía 14 años. Estuvo cuidando a su hermano y a él otros 14 años. Un día dejó la casa de los Tolcachir porque había conseguido un trabajo mejor. “Durante aquel viaje en coche me sentí injusto, desagradecido -sigue él-. Esa mujer habíaestado conmigo un montón de horas, años. Por ejemplo, yo pensaba que era muy tímido y ella me dijo que hacía lo que quería; que, en mi soledad, no tenía ley. Todo era muy raro. Por otro lado, me quedaba claro que había estado conmigo porque era su trabajo. Esa situación tan desequilibrada de afecto me quedó ahí, atornillada en el cuerpo. Con el tiempo, me di cuenta de que esa molestia fue la entrada a una obra que, luego, se despliega hacia otras zonas.” blogteatro.blogspot.com/2013/04/claudio-tolcachir-emilia…

 

4 Emilia está a cargo de una actriz de más de 70 años que vive en Chivilcoy y que, el año pasado, comenzó a tomar clases de teatro en la sala de Boedo. “Elena Boggan es una actriz muy importante en su ciudad. Es una mujer de campo maravillosa.

 

 

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