Maravillosa Infancia Artificial

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Maravillosa infancia artificial de

Gustavo Cornillón

Experimento Científico – Teatral

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pieza de Gustavo Cornillón tiene en el Teatro del Abasto su segunda temporada, la propuesta que se presenta en escena tiene una especial mirada sobre la ciencia, y toma dos líneas de la historia que tejen una sola trama donde lo subjetivo prima sobre la objetividad. Por un lado, la de las hermanas, las dos científicas Anette y Lys, que guardan un secreto y que encuentran en la ciencia la forma de reconstruir un pasado que las abruma desde la infancia; por otro lado, su trabajo está supeditado por el ejército y el poder norteamericano que les pide la manipulación de la mente de sus soldados para borrarles aquellos recuerdos desestabilizadores en cuanto a su desempeño en batalla. El deber patriótico supuestamente pesa en estas decisiones que convierten al progreso científico en una pesadilla de ribetes siniestros, grotescos, en su desmesura, su falta de límites. Teatro de denuncia, si tal vez, la propuesta nos quiera advertir de una posible, aunque parezca fantástica, forma de trabajar los cerebros para desde el inicio modificar químicamente nuestros más íntimos recuerdos. Delimitado al campo militar, trasladado al ámbito familiar, que nos impide pensar que otros medios, más sofisticados y sutiles no estén haciendo lo mismo, sin que parezca paranoia. La ciencia como la última máscara posible para impedir el acceso a la verdad que nos lástima, lleva a los personajes en su caída, cuando lo concreto se hace real, a la tragedia. Una nueva manera de grotesco1, pero que al fin pretende como aquel sin moraleja alguna, dar cuenta de una realidad que por evidente no se ve. El soldado, conejo de indias de ambas, en segunda instancia, porque la primera ha sido la selva donde él y sus compañeros a cargo también han funcionado como ratas de laboratorio. El blanco invade el espacio escénico, e indica la asepsia propia del trabajo científico, y su fría y medida objetividad, que se hace trizas cuando entran en juego los deseos personales. Humanos al fin, los científicos traicionan y se traicionan a sí mismos cuando su vida es puesta al límite. Así, los expertos alemanes nazis se entregan y le entregan a sus captores americanos sus conocimientos a cambio de la vida, y éstos traicionan los ideales por los cuales pelearon para obtener una información útil para dominar a su vez a un mundo de peones sin decisión propia. Una propuesta estética para un tema ético, pues en nuestra sociedad actual los avances científicos / tecnológicos parecen estar por fuera de cualquier discusión. Los tres personajes sobreviven en un mundo donde los códigos sociales fueron reemplazados por  la sospecha y la manipulación como también la eliminación y la simulación. La denuncia está realizada: el individuo va perdiendo su identidad y terminará convirtiéndose en un esqueje vegetal, sin memoria ya no tendrá recuerdos que lo vuelva vulnerable. El soldado está encerrado en un cubículo donde se observan algunas plantas de potus mientras las científicas intentan por medio de una computadora y un viejo reproductor de cassette programar su memoria. Con profesionalismo el elenco materializa un relato que se desarrolla en dos niveles cuestionando, a su vez, conceptos como ciencia / ficción / realidad. Por un lado, una mirada hacia el futuro cuando la identidad del hombre sea suprimida para lograr su mayor funcionalidad. Y, por otro, una mirada retrosprectiva remarcada por el vestuario sesentoso, el uso de la casetera, y la figura de la mujer científica, que aparecía habitualmente en las series de ciencia – ficción de la época2; como si el presente de  la historia hubiese desaparecido. La ciencia desde siempre ofrece al narrador de ritos e historias la posibilidad de producir efectos de ilusión, a la vez siniestros y seductores, en el medio del juego que propone la alquimia; el hombre / la mujer, el gran titiritero para quienes no creen en un poder superior, porque ese poder para la ciencia es concreto, está detrás de bambalinas, y se mueve entre los hilos de la propia ambición o de los recovecos de la subjetividad, allí donde la ética baja sus banderas.

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Bibliografía:

Carbone, Rocco; Croce Soledad, 2013. Grotexto. Buenos Aires: El 8V0 Loco Ediciones.

Ficha técnica: Maravillosa infancia artificial de Gustavo Cornillón. Adaptación dramatúrgica: Schiappacasse, Rodríguez, Castagnetti, D’Agostino.  Elenco: Alejandra D’Agostino, Paula Castagnetti, Alejandro Schiappacasse. Música original: Caio Kosiner. Diseño sonoro: Nicolás Gallo. Diseño escenográfico: Julieta Potenze. Realización escenográfica: Ariel Vaccaro. Vestuario: Inés López, Laura Etcheverry. Diseño de luces: Sergio Cucchiara. Diseño gráfico: Nicolás Gallo, Paula Castagnetti. Producción ejecutiva: Miguel Ángel Ludueña. Producción general: Itai Doshin en colaboración con el Teatro del Abasto. Fotografía: Magdalena Jiménez. Asistente: Javier Piazza. Asesoramiento artístico: Alejandro Schiappacasse. Dirección general: Germán Rodríguez. Prensa: Octavia Comunicación. Teatro del Abasto.


1 Lo grotesco como categoría estética, posibilita representar la perplejidad que provoca un mundo como el nuestro, mostrar el tipo de relación que mantenemos en un espacio que, globalizado, atomiza y mata, indicar un modo de comunicación que, comunicando, separa y aísla. Cuando el mundo puede ser relato como un rostro sin rostro, cuando puede ser pintado a través de figuras sin figura y cuando puede ser teorizado en términos de un mundo humano deshumanizado, definitivamente, nos encontramos en el campo de lo grotesco.(Soledad Croce, 2013,23)

2 En la década del 60/70 el avance de la mujer sobre territorios masculinos era una búsqueda y una lucha, es decir, se comenzaba a dar los primeros pasos de un largo camino, que con todos sus escollos, ha logrado, científicas, policías, militares, de sexo femenino. En las series de ciencia ficción de la época su presencia en medio de las discusiones en ámbitos científicos tenía que ver con un tiempo futuro donde eso pareciera posible, como un rasgo más que señalaba su proyección.

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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