Pinedas tejen lirios Un camino que recorren las mujeres

Estándar

Pinedas tejen lirios de
Susana Hornos y Zaida Rico
Una casta de mujeres fuertes

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz
Las Pinedas son una casta de mujeres fuertes, más allá de la debilidad que les impone una sociedad machista, arrinconándolas con la violencia que da la fuerza física, y el derecho de una construcción imaginaria como objetos de deseo. Objetos, es decir, cosas que pueden y deben ser utilizadas para el favor o el deseo ajeno, miradas como un otro peligroso que debe ser neutralizado de cualquier forma. El miedo, al fin de cuentas, es el que engendra la violencia, mientras a ellas no las paraliza, no las detiene, en aquellos que terminarán siendo sus verdugos es la punta de lanza que se clavará en su costado. Miedo a un poder que subyace en las palabras, en los gestos, en la ternura, miedo a un poder que tiene su máxima expresión en la resistencia de los cuerpos y las almas. El recorrido que hacen las autoras sobre un relato histórico, cierto, instituido en los libros como objeto estudio, y en los corazones de los pueblos como lámpara votiva para iluminar el camino de todos, es de una calidad y calidez que traspasa la cuarta pared del escenario, porque se eleva en el aire y nos atraviesa. Los tres actores que llevan adelante el desafío de mantener viva la memoria de los tres personajes, con su carga simbólica que los sobrepasa en su sufrimiento individual, logran conmover con su sola presencia y la danza ritual de sus cuerpos. Porque Mariana Pineda, la heroína española de la Primera República, es la mujer comprometida de los setenta en Argentina, la muchachita ilusionada de Ciudad Juárez, y la madre primeriza que se enfrenta a una sociedad que la castiga en la figura de Pedro, porque no admite trasgresiones a la ley que le impone su hombría. Hombres y mujeres, son a la vez víctimas y víctimarios de dos tipos de violencia, la primera que no discrimina, que desde su verticalidad nos abarca a todos, y nos convierte en número, nuevamente en cosa, para disponer de nuestros cuerpos a su antojo; el otro que necesita discriminar para marcar la diferencia, un poder que necesita al diferente para existir, y que se da muchas veces en la intimidad de las relaciones personales. A Mariana Pineda bien pensado no sólo la mata la disposición real de Fernando VII, también la mata la frustración de Pedraza de no obtener de ella nada, es decir, el fracaso de no poder doblegar su voluntad. Es un doble círculo opresivo, un corset cada vez más estrecho, que se cierne sobre los que la mirada del poder considera inferiores, débiles. Un corset que a lo largo de la historia construyó un ideal de belleza femenina, un cuerpo “modelado” y privado de su libertad de ser como es. En el centro del espacio escénico despojado el enorme corset será como un personaje mudo, mientras las distintas Marianas sufrirán opresión al ser encorsetadas y ser sometidas a diferentes “normas” según la coyuntura histórica. Una línea en el tiempo, cuatro micro-historias, y un espacio lúdico que se expande gracias al profesionalismo del elenco. Solo tres cuerpos en escena que dan cuenta de la lucha de estas mujeres – y de aquellas anónimas – por un mundo sin violencia física ni psicológica. Si Arantza (Mariana) apenas se desplaza y con ductilidad se mantiene en el centro pues es el núcleo duro de la historia; Laura (Petra) y Ariel (Pedrosa) a través de la percusión corporal – sobre el pecho, los sonidos realizados por la boca y el chasquear los dedos –, el taconeo y el canto construyen el clima de cada micro-relato. Otro acierto es el ocultar sus rostros con el propio cabello cuando deben hacer presente a las voces acusadoras, agresoras y arbitrarias. La propuesta no solo plantea la violencia de género sino también la violencia estructural de la sociedad y en cada espectador quedará instalada la pregunta: ¿dónde está la Mariana de hoy? Susana Hornos comentó “hay que seguir tejiendo lirios” y esto no es solo preocupación de las mujeres sino además es tarea de los hombres. Si en Granos de uva en el paladar – la primera parte de la Trilogía Republicana – el rojo es imperativo, en Pinedas tejen lirios el amarillo focaliza nuestra atención y construye la textura soporte para que la intensidad dramática emerja con energía creativa y vital. La presencia del juez Baltazar Garzón3 en la sala, como ya había sucedido con Granos de uva en el paladar, afirma la voluntad de los creadores de la trilogía de traer a nuestro presente inmediato una problemática difícil de aceptar, dolorosa pero ineludible.

Ficha técnica: Pinedas tejen lirios de Susana Hornos y Zaida Rico: Elenco: Arantza Alonso, Laura Lebedinsky, Ariel Pérez de María. Iluminación: Nacho Riveros. Vestuario y escenografía: Daniela Taiana. Realización: Valeria Álvarez, Javier Laureiro, Mariana De Paoli. Maquillaje: Ana Noguera. Peinados: Néstor Burgos, Ana Noguera. Percusión: Carmen Mesa. Versión “Romance de Mariana Pineda” (anónimo):
Luis Pastor. Fotografía: Akira Patiño. Diseño gráfico: Sergio Calvo. Realización gráfica: Silvia Barona. Prensa: Marisol Cambre. Producción ejecutiva: Silvia Barona y Lorena Carrizo. Dramaturgia y dirección: Susana Hornos y Zaida Rico. Teatro El Extranjero.

1Según la gacetilla de Prensa: Esta obra cuenta con el apoyo de la Oficina Cultural de la Embajada de España y CCEBA (Centro Cultural de España en Buenos Aires). Auspicia: Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Patrocinio: Amnistía Internacional

2http://lunateatral.blogspot.com.ar/2012/02/granos-de-uva-en-el-paladar-version.html

3 El juez Baltasar Garzón asistió al estreno de prensa de la nueva obra de las dramaturgas españolas Susana Hornos y Zaida Rico, Pinedas tejen lirios. La misma forma parte de la trilogía republicana que las dramaturgas vienen gestando con Granos de uva en el paladar, aún en cartel los jueves a las 21 en el extranjero teatro.
Palabras de Susana Hornos y Zaida Rico: En Pinedas tejen lirios tomamos un personaje emblemático a Mariana Pineda. La Segunda República y Lorca le dieron un lugar en la memoria y en el teatro por su coraje y por el motor de cambio que supuso para la mujer español Después de Granos de uva en el paladar necesitábamos seguir explorando el universo de la lucha de la mujer a lo largo de la historia, y también el castigo hacia ésta, fue un objetivo común reflexionar sobre la maternidad y la violencia de género desde un lado no complaciente ni feminista; quisimos además seguir expresando nuestra poética con una puesta en escena despojada de escenografía y un fuerte contenido simbólico. Unido a todo ello, no pudimos olvidar nuestra condición de emigrantes, nuestra vida entre Europa y América Latina, es un deseo y casi nuestra obligación, seguir estrechando lazos entre el público español y el argentino.

 

 

 

Anuncios

Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s