Estela de madrugada

Estándar

Estela de madrugada de
Ricardo Halac
Imágenes de una desilusión

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz
Ricardo Halac lleva a escena Estela de madrugada en 1965 y su puesta formó junto a Fin de diciembre también de Halac, parte del concurso de premiación que organizaba la revista Teatro XX. Pronto se encontró en el centro de la polémica entre realistas reflexivos y neovanguardistas; las dos poéticas teatrales que tenían dentro del campo una tensión en busca de la centralidad. La otra pieza que formó parte de esta discusión fue El desatino (1965) de Griselda Gambaro. La pieza de Halac pertenece a un realismo que buscaba reflejar el desaliento en que estaba sumida la clase media luego del golpe del ’55. Sus autores todos provenían de la misma, y todos ellos consideraban que era su clase la que debía modificar su forma de pensar y encarar la vida desde otra perspectiva dentro de la sociedad. Para ello su escritura construía intrigas donde el referente eran sus pequeños anhelos, sus deseos insatisfechos, la búsqueda de los pequeños placeres que pudieran provenir del trabajo honesto, la fe en el trabajo y su angustia ante un sociedad que cada vez más voluble no le daba un espacio donde reconocerse, y donde ella no conseguía ubicarse y accionar. Las obras de este realismo que estaba en contacto con el sistema americano y sus dramaturgos más reconocidos: Arthur Miller y Tennesse Williams, construían personajes, lejos de la dicotomía buenos y malos, y más humanos los mostraban en toda su debilidad, sus ansias, y sus fracasos, en un tiempo histórico de grandes cambios, de promesas de infinitas posibilidades, de creencias firmes en el futuro. El duro contraste entre lo que parecía que podía lograrse y la realidad cotidiana dejaba a las criaturas conformadas desde su escritura, en una soledad y una incertidumbre acuciante sobre el porvenir. La puesta que lleva adelante Lizardo Laphitz respeta el clima y la semántica del texto dramático, reconstruye un tiempo y un espacio que alejado en años, sin embargo, todavía tiene conflictos que hoy desvelan a la sociedad. El cuidado en la elección del vestuario también es un acierto, pues si bien nos traslada a un tiempo pasado no nos ancla en ninguna época en especial, lo cual colabora en actualizar el sentido de la escritura dramática. Las muy buenas actuaciones, el dispositivo escénico y el lumínico terminan de darle espesor al signo teatral. El amplio escenario de la Sala Muiño permite, por un lado, un espacio íntimo para dar cuenta de cierta decadencia que sufren los integrantes de la familia de clase media, mientras el espacio virtual representado se filtra para marcar la dicotomía entre centro y periferia. Por otro lado, un espacio privado más luminoso, quizá por ser céntrico y pertenecer a otra clase social, que no es afectado y puede sostener un mundo de mentira e hipocresía. Queda así el espacio escénico dividido en tres: el comedor de la casa de Estela; el living de Jorge, y la confitería sobre la General Paz, donde la protagonista del relato toma las decisiones fundamentales para su vida, como aceptar finalmente una relación posible con Jorge. Estela es la figura femenina de una época que promete para la mujer nuevos rumbos pero que la deja librada a su criterio entre el límite de una tradición a romper y una nueva vida a crear desde los despojos de la anterior. Tensionada por su propio deseo y el de los demás, Estela es el paradigma del personaje femenino fracasado que el realismo reflexivo proponía. Una característica de la escritura de Halac que pone en la mujer al sujeto de la acción que lleva adelante la intriga, arrastrando tras de sí al resto de los personajes. Sus decisiones no son inocuas tienen, como afirmaba por aquellos años la filosofía sartreana, sobre los demás consecuencias para bien o para mal.

Ficha técnica: Estela de madrugada de Ricardo Halac. Elenco: Alejandro Fain, Cristina Dramisino, Brenda Bonotto, Gastón Cocchiarale, Emiliano Delucchi, Francisco Prim, Victoria Carchi. Escenografía y vestuario: Silvia Rodríguez. Dirección musical y Música original: Mirko Mescia. Diseño de iluminación: Fabricio Ballarati. Diseño gráfico: Silvana Sabetta. Fotografía de gráfica: Franz David Toro. Fotografías en escenografía: Mauro Bonotto. Asistente de dirección: Victoria Sarchi. Dirección: Lizardo Laphitz. Sala Muiño. Centro Cultural San Martín.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s