El Cuidador

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El Cuidador de
Harold Pinter
“En nuestro mundo de hoy todo es incierto y relativo. No hay puntos de apoyo.
Estamos rodeados de lo desconocido, y el hecho Imagen

de estar avocados a lo desconocido nos conduce al próximo paso que manifiesto en mis obras: se crea cierto horror y creo que este horror y lo absurdo de nuestras conductas son inseparables.”

María de los Ángeles Sanz

En la Sala subsuelo del Camarín de las Musas, bajo la dirección de Agustín Alezzo, se lleva adelante la puesta de la obra que Harold Pinter escribió en 1959, El Cuidador1. Tres personajes que establecen una relación inusual, en un espacio claustrofóbico, de los cuales no sabemos si hay entre ellos algún pasado en común. La situación dominador / dominado, la humillación y el humillado, giran entorno a un pequeño suceso extravagante. En esta etapa de su creación Pinter desarrolla lo que luego se conocerá como absurdo de amenaza; el peligro acecha aunque todo parezca cercano a la normalidad, pero el afuera es siempre una posibilidad cierta de desestabilización, la psiquiatría para Aston, la figura de Davies para los dos hermanos, la marginalidad para Davies ¿Quién es ese personaje que no posee nada, sólo un pasado desconocido y oscuro, pero se maneja con los demás desde el orgullo, reclamando protección, comida, ropa, un lugar en el mundo? ¿Quienes son los dos hermanos, cuál es su historia, porque están viviendo en la vieja casa derruida? No es lo más importante, si lo es la tensión de fuerzas que se establecen cuando las coordenadas del destino los pone frente a frente en una situación extraña ¿Quién es el cuidador en una historia que los encuentra al borde de un abismo? Alezzo conoce el sentido que Pinter construye dentro del sentido común, atravesado por el absurdo que la vida de todos los días encierra, de esa manera, conectó de forma eficaz las presencias escénicas de los actores y logró que cada uno construyera su personaje delineando muy bien cada característica de su subjetividad. Los tres desarrollan sus perfomances dentro de un lugar atiborrado de objetos en desuso, dos camas establecen los límites para Davies (José María López) y Aston (Santiago Caamaño); una puerta marca la diferencia entre el afuera hostil y el resguardo del adentro, aunque la intemperie atraviese la ventana o marque el tiempo con el sonido intermitente de una gotera sobre un balde de aluminio. Sin embargo, esa extraña pareja no está sola, la presencia inquietante de Mick (Federico Tombetti) irrumpe en un contrato sin papeles, para desequilibrarlo, porque la necesidad de uno es la amenaza para el otro. Personajes diseñados desde el absurdo para dar cuenta de una soledad que no logra apagarse ni con las palabras ni con el contacto cercano de un prójimo que se sabe extraño; y que plantean una situación que no deja de estar cargada de humor e ironía, herramientas que Pinter necesitaba para hablar de una realidad que no podía sostenerse con una descripción objetiva de los hechos sin bucear en los pliegues profundos de la mente humana. El Cuidador junto con Viejos tiempos y El Coleccionista compone una trilogía donde Agustín Alezzo2 pone en escena toda la fuerza de la escritura de Pinter, y una semántica que necesita de los mundos oscuros y cerrados, ominosos, para dar cuenta de las máscaras que la sociedad utiliza para sobrevivir en un imaginario donde todos estamos atravesados por la mirada ajena. Un texto político3, desde la semiótica del sentido que construye una multiplicidad, una polisemia hacia el espectador desde una lógica poética que descree del sentido común, y que necesita de la percepción atenta del mismo para producirse.

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Hemeroteca:

Yacar, María Daniela, 2013. “Debajo de los buenos modales se esconden cosas terribles” en Cultura / Espectáculos, 19 de enero.

Ficha técnica: El cuidador de Harold Pinter. Traducción de Federico Tombetti. Elenco: Federico Tombetti, José María López, Santiago Caamaño. Diseño de iluminación: Félix “Chango” Monti. Diseño de escenografía: Marcelo Salvioli. Diseño de vestuario: Agustín Alezzo / Andrea Lambertini. Diseño de sonido: Agustín Alezzo / Federico Tombetti. Asistencia de dirección: Germán Gayol. Prensa y difusión: Simkin y Franco. Diseño Gráfico y Fotografía: Ramiro Gómez. Dirección: Agustín Alezzo. El Camarín de las Musas.

1La primera producción de El cuidador, que tuvo lugar en 1960 en el Arts Theatre Club de Londres, estableció la reputación de Pinter como dramaturgo. La obra fue transferida al Duchess Theatre en mayo de 1960 y tuvo 444 representaciones, y recibió el premio Evening Standard para la mejor obra de teatro de 1960.

2 El director afirmaba en una nota para el diario Página 12: “He trabajado durante los últimos diez años sobre muchos materiales de este dramaturgo. Los he estudiado. Creo comprenderlo mucho más profundamente ahora. He ganado terreno en ese sentido”, desliza Alezzo, en la víspera de un ensayo que presenció Página/12.

3 Como señala Umberto Eco, la semántica política de un texto dramático se genera a partir de tres procedimientos: el sujeto de la enunciación externa, el texto en sí, y la actividad del receptor. Esta semántica se puede sintetizar en los siguientes interrogantes: cómo es el campo de poder, quién discute dentro del mismo, a quién discute y desde que concepción del presente y el futuro en cuanto a la escala de valores, con la ayuda de quienes los apoyan y la oposición de quienes los degradan.

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