El Topo de Luis Cano

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El Topo de Luis Cano

 

Su pequeña vida dentro de un teatro (un teatro de los de antes) del que nunca salió

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

2 el topoLa Sala 3 de La Comedia a pesar de ser reducida adquiere un mayor volumen más allá de los límites edilicios. Pues la dupla Cano / Suardi le dan vida a una criatura que atraviesa años de la historia en el hacer teatral y se filtra en nuestra memoria de tal forma que quedamos suspendidos a merced del demiurgo. Por un lado, la escritura poética del autor que nos atraviesa con agudeza y hurga en nuestra memoria y, por otro lado, un trabajo actoral que desde lo verbal y lo corporal nos sorprende a cada instante. El topo es un personaje que la vida pone en una instancia teatral desde el momento de su nacimiento, en el marco de un teatro cuya estructura es cosa del pasado, un narrador en tercera persona, monologa, y nos relata a los posibles espectadores además de las relaciones de esa criatura marcada por la desgracia, estigmatizada por un defecto físico evidente, todo un mundo cuyos procedimientos necesitan una definición de diccionario por anacrónicos[i]. Desde la nostalgia por una poética que ya no es, Luis Cano recorre los vericuetos de un espacio tras la figura fantasmal del topo, ese ser inefable, testigo de la cúspide y el fracaso de una época. Un texto interesante que cobra dimensión humana en el cuerpo del actor Luciano Suardi[ii] que con excelencia toma para sí el compromiso de darle voz a todos los personajes que construyen ese mundo,  y que mantiene desde la narración un hilo expectante entre unos y otros, los del escenario y los de la platea; que imantados por su decir vemos y sentimos con él los acontecimientos que describe. Un teatro que ya no existe en sus recursos, que ha dejado atrás una poética y un tipo de relación, la de la compañía de repertorio, que temporada tras temporada constituía una familia peculiar, entre escenarios y bambalinas. Al inicio de la obra el mismo director nos hace partícipes del ritual, “Empezamos”,  y en el despojado espacio escénico solo el esqueleto de un sillón donde ya no quedan jirones del tapizado, un telón de fondo pintado monocromático y una iluminación que recorta la figura del interprete. El cuidado vestuario nos ubica en aquellos momentos de gloria escénica mientras la música contribuye a crear un punto de encuentro o de reencuentro con esa tradición. Todo unipersonal es un desafío pero con ductilidad Suardi va materializando a El Topo y a los otros personajes secundarios en este relato con algo de nostalgia – el tío Alonso, Elvira, Ana,…- cuyos nombres “corresponden al Don Juan escrito por Tirso de Molina”.

el topo 1Personajes que como espectros de aquel pasado recuperan el histrionismo olvidado a partir de los tonos, de la gestualidad y de las miradas del actor, entre la tragedia y la comedia las dos máscaras que se fusionan en un solo cuerpo. Así  se materializan ante nosotros asombrándonos como en un acto de magia, imágenes visuales que actualizan el mundo siempre ilusorio, un relato que nos hacer perder el centro de gravedad para recorrer entre las bambalinas del viejo teatro y pone el acento en nuestra memoria. Siempre deberemos recordar más allá de ese destino, que tal vez se podría modificar o alterar, el universo inacabado del rito teatral. Destino de extinción, atravesado por la pala de la demolición programada, que sin embargo, no destruye su espíritu, ni agota su esencia y que guarda entre las ruinas los fantasmas de un pasado de gloria.

 

Ficha técnica: El Topo de Luis Cano. Intérprete: Luciano Suardi. Diseño de escenografía y vestuario: Rodrigo González Garillo. Realización de escenografía: Gustavo Di Sarro. Pintura del telón de fondo: Marcelo Seoane. Realización de vestuario: Patricio Delgado. Zapatería: Julio Dozo. Fotografía: Lucía Galli. Piezas gráficas: Lía Parsons. Música original: Diego Vila. Dirección: Luis Cano. La Comedia

 

[i]Un souvenir que nos es entregado junto con el programa de mano y que podremos consultar cuando sea necesario.

 

[ii] Actor, director y docente. Estudió con Alejandra Boero, Augusto Fernandes y Vivi Tellas. Becado por la Fundación Antorchas se perfeccionó en el Lee Strasberg Theatre Institute de Nueva York. Como actor trabajó bajo la dirección de Alejandra Boero, Agustín Alezzo, Rubén Szuchmacher, Lía Jelín, Daniel Veronese, Alejandro Tantanian, Laurent Berger, Matías Feldman y Mariana Oberztern, entre otros, participando de numerosos festivales y giras nacionales y en el exterior. Dirigió espectáculos de su autoría y de Chejov, Miller, Albee, Wesker, Reza y Diego Manso, entre otros, en el Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires, el Teatro Nacional Cervantes, el Centro de Experimentación del Teatro Colón, el circuito comercial, el teatro independiente y en ciclos en el país y el exterior. Fue distinguido por su labor con numerosos premios. Fue artista en residencia en la Akademie Schloss Solitude de Alemania y en el McCarter Theatre de Princeton en los Estados Unidos. Dictó seminarios en Universidades nacionales y extranjeras. Actualmente es profesor de Actuación IV en la Licenciatura de Actuación del Departamento de Artes Dramáticas del IUNA. [Gacetilla de Prensa]

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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