Los Hechizados

Estándar

Los Hechizados

de Héctor Levy- Daniel

Inspirada muy libremente en “Lástima que sea una puta” de

John Ford

 

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

los hechizados 2John Ford fue un dramaturgo de la etapa isabelina del teatro inglés, que se atreve en una pieza escrita en 1633 a tocar con crudeza un tema tabú: el incesto. La pieza que en la época victoriana fue llamada “Lástima que sea una ramera”, fue llevada al cine trescientos años después por el director Giuseppe Patroni Griffi1, en 1972, bajo el nombre de “Adiós hermano cruel”. La versión que lleva adelante Héctor Levy desde el 2013, mantiene la semántica del texto, pero sitúa las acciones en un espacio – tiempo indefinido, que por las características que se dejan deslizar en los diálogos,  reforzadas por el vestuario, traslada la intriga a la pampa argentina. La fuerza de la pasión que une a los protagonistas, se asimila a la violencia que cabe en la venganza por el engaño, y en aquella que reivindica una libertad de amar más allá de la muerte. La tragedia que desata el amor de los hermanos, tiene un destino anunciado desde el principio y anticipado por el personaje de la sirvienta, -una excelente actuación de Silvia Villazur[2]– que de cara al espectador nos va narrando lo que viene, y lo no dicho. Cada uno de los personajes tiene su monólogo, aquél que revela más allá de las acciones, su verdadero sentir, su temperamento. Un texto que trabaja por un lado sobre el honor mancillado por la conducta de una mujer, caro a todo el teatro barroco, que retomará luego el romanticismo; y por otro, expone el concepto del amor de pareja desde un lugar que pierde los límites marcados por el decoro social, la moral, y una ley que de romperse o transgredirse, de producirse la hybris, debe ser castigada sin remedio. El lugar de la mujer como objeto: de deseo, para su hermano y sus múltiples pretendientes, como solución para la economía familiar; es siempre víctima de todos ante la imposibilidad de decidir en libertad sobre sí misma y sobre su cuerpo. los hechizados 1La dirección respeta el escenario despojado del teatro isabelino[3], sólo dos grandes baúles ocupan el espacio, marcando la frontera entre la casa de Ada y la de Toranzo; simbolizando el traslado de Ada de un amo a otro, sólidos y firmes e incapaces del viaje que llevaría a los amantes lejos del peligro; las entradas y salidas de los personajes son llevadas mediante una coreografía que los pone en el centro de la escena o los reintegra a las sillas que están por delante de la platea;  el clima de tensión es sostenido por la música y una iluminación que busca construir locus y elevar el tono de las pasiones. En ese espacio despojado no es necesario más, pues el elenco con ductilidad va construyendo a sus personajes, criaturas atrapadas en el núcleo duro de la historia. Núcleo que pareciera tener dos centros, siendo el más visible el mito del incesto mientras que por detrás se encuentra parte de la historia argentina en función de los más poderosos. Al inicio ambos hermanos focalizan nuestra mirada al cruzar sus relatos en sitios distantes y aislados rompiendo con la cuarta pared. Un espacio preciso – nuestra pampa – que a pesar de su extensión con las constantes lluvias e inundaciones cerca a sus personajes como si un alambrado invisible no les permitiera salir para terminar hundiéndose en el trágico lodo. Así pareciera también estar marcado por el continuo desplazamiento de estos personajes en círculos; entretanto el predominio del color marrón del cuidado vestuario los ancla en la tierra de tal forma que se van mimetizando cada vez más con ella. Antes nuestra atenta mirada las imágenes visuales y auditivas corresponden más a un desolado páramo que a un lugar campestre y bucólico. Un hecho teatral que desde el inicio la tensión in crescendo nos subsume más allá de nuestro lugar en la sala.   Ficha técnica: Los hechizados de Héctor Levy – Daniel. Elenco: Pablo Razuk, Melisa Freund, Martín Ortiz, Silvia Villazur, César André y Enrique Papatino. Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo. Diseño de iluminación: Ricardo Sica. Música original: Sergio Vainikoff. Diseño coreográfico: Teresa Duggan. Diseño gráfico: Marcelo Farías. Fotografía: Camila Levy – Daniel. Realización de escenografía: Verónica Grau. Asistente de dirección: Nicolás Munguía. Dirección: Héctor Levy – Daniel. Prensa: Marisol Cambre. Teatro: El Crisol Teatro.   Bibliografía: Perinelli, Roberto, 2011. Apuntes sobre la historia del teatro occidental. Buenos Aires: Instituto Nacional del teatro   1 El filme contó con la participación de Charlotte Rampling y Fabio Testi. Ignacio Apolo, escribió también una versión libre sobre la obra, en “Dios Perro” (2003). En el campo cultural de la danza en nuestro país, Julio Bocca y su compañía de ballet, llevaron en 2008 una versión de la obra de John Ford.   [2]Silvia Villazur ha sido ganadora recientemente del  Premio Trinidad Guevara a la labor teatral 2013: Mejor actuación femenina de reparto porLoshechizados   [3] (…)” el teatro isabelino carecía de decorados, dotado si el escenario sólo por cortinados a foro, para las entradas y salidas de personajes, y algunos trastos que alcanzaban condición de signo.” ( Perinelli, 211)

Anuncios

Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s