La Zapatera prodigiosa

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La Zapatera prodigiosa de

Federico García Lorca

la-zapatera-prodigiosa 1María de los Ángeles Sanz

La pieza de Federico García  Lorca es un clásico dentro del campo teatral de Buenos Aires y la puesta dirigida por Martín Vives, es respetuosa del texto dramático del autor español y de su sentido profundo, en defensa de la libertad de las personas por ser y sentir ante la mirada crítica del resto que se creen autorizados a opinar y accionar sobre el derecho íntimo de los otros. Resumiendo el total de los personajes que pensó Lorca para su farsa en sólo ocho, falta por ejemplo la voz del autor y su prólogo1, donde se dirige al público, donde da cuenta de lo que se ofrece es teatralidad pura, logra sin embargo, situarnos en los hechos y en la tensión dramática propuesta. Porque el amor entre la zapatera y su marido es controversial por las diferencias de clase y de edad, pero lo es además porque no responde a las convenciones establecidas para el comportamiento de la mujer en la sociedad andaluza de la época en que Lorca escribió el texto. El Teatro Cabildo ofrece para el desarrollo de la misma un espacio pequeño donde sin embargo la dirección supo encontrar en él la geografía para que apareciera la extraescena necesaria para el desarrollo de las acciones: una ventana que permite la entrada de la voz y la presencia de las vecinas; una aparición por platea de los personajes que no pertenecen a la casa y del marido arrepentido. Los actores encuentran el tono y la postura corporal de sus personajes; Don Grillo, y su exasperante tono al hablar, y el mismo zapatero cargado en un principio por sus propias dudas; así como las vecinas y el mozo, y el alcalde cumplen bien su rol, aquel que conforman los representantes de esa sociedad hipócrita y hostil.

la zapatera 2Giselle Mestre se luce en su zapatera que tiene la gracia y el donaire que necesita y pasa de un registro a otro con fluidez. Con un vestuario sencillo que respecta la temporalidad del relato, todos llevan adelante las acciones con muy buen ritmo que no decae, ya que en el momento de corte de acto, al bajar el telón, la voz de Marina Falcón nos lleva con su canto a mantener el sentido y disfrutar de un plus dentro la trama, mientras disfrutamos de un jerez o una limonada, para ingresarnos en el segundo acto donde la protagonista se convierte, por obra de la necesidad, en tabernera. Como prefería Lorca para su escritura, el teatro dentro del teatro se hace presente, para contar al pueblo y al espectador una historia que precipitará el desenlace y el final de la historia que como toda comedia farsesca terminará con un final feliz, y una moraleja para todos: Vivir y dejar vivir. Un párrafo para la actuación de Casandra Ragusa, la niña, que tiene un muy buen desempeño en escena, como partenaire de Giselle Mestre, y en su papel de mensajera que previene y advierte al personaje. Esta es la segunda temporada que el grupo nos presenta a La zapatera… seguramente habrá una tercera para un espectador que quiera ver en acción el talento del poeta y de los actores.

Ficha técnica: La zapatera prodigiosa (1930) de Federico García Lorca. Elenco: Giselle Mestre, Casandra Ragusa, Gustavo Anastasio, Marina Falcón, Sergio Ferraro, Ignacio Myler, Juan Manuel Amas, Marta Gadpen. Cabina: Yoel Muratore. Edición de sonido: Martín Rodrigo Vives. Fotografía: Sergio Gustavo Ferraro. Dirección y Puesta en escena: Martín Vives. Teatro Cabildo.

1 EL AUTOR. Respetable público…

(Pausa.)

No, respetable público no, público solamente, y no es que el autor no considere al público respetable, todo lo contrario, sino que detrás de esta palabra hay como un delicado temblor de miedo y una especie de súplica para que el auditorio sea generoso con la mímica de los actores y el artificio del ingenio. El poeta no pide benevolencia, sino atención, una vez que ha saltado hace mucho tiempo la barra espinosa de miedo que los autores tienen a la sala. Por este miedo absurdo y por ser el teatro en muchas ocasiones una finanza, la poesía se retira de la escena en busca de otros ambientes donde la gente no se asuste de que un árbol, por ejemplo, se convierta en una bola de humo o de que tres peces, por amor de una mano y una palabra, se conviertan en tres millones de peces para calmar el hambre de una multitud. El autor ha preferido poner el ejemplo dramático en el vivo ritmo de una zapatería popular. En todos los sitios late y anima la criatura poética que el autor ha vestido de zapatera con aire de refrán o simple romancillo y no se extrañe el público si aparece violenta o toma actitudes agrias porque ella lucha siempre, lucha con la realidad que la cerca y lucha con la fantasía, cuando ésta se hace realidad visible (…) Federico García Lorca.

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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