Terrenal de Mauricio Kartun

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Terrenal de Mauricio Kartun

Pequeño misterio ácrata.

La luz y la sombra, Caín y Abel.

Entre el “ser” y el “estar”, un conflicto americano.

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

terrenal 1Un espacio teatral de raídos telones grises, oscuridad y ausencia de Tatita que hace ya veinte años dejó a sus monas criaturas allí, para que tuvieran una geografía donde “estar”. En ese lugar mundo teatro se suceden las vidas de Caín y Abel, y la tragedia bíblica, de la que somos herederos, se produce nuevamente por la gracia de la palabra dramatúrgica de Mauricio Kartun. A la derecha de la escena que siempre será la izquierda de Dios, Caín, siente la presencia de su hermano menor Abel como una sombra, la mayor de todas las que siente que lo persiguen eternamente. Caín y la propiedad privada, el derecho del trabajo constante, la vida de la obligación, la avaricia, el lucro y la plusvalía, la libertad y no el libertinaje, y un deseo oculto de “ser” sólo en este mundo, sin nadie con quien compartirlo. Mezquino hasta en el amor, entregado al vicio de poseer sin límite ni descanso, asesino, no genocida, porque al matar a su hermano está matando en él a la mitad de la humanidad posible. Siempre siendo, sin tiempo para “estar” en comunión con el cosmos ni con los demás. Del otro lado, Abel, que sólo quiere estar junto a la naturaleza, acompañando sus extraños ritmos, viviendo y dejando vivir, sin abarrote ni ambición sobre las cosas, las personas o la tierra. Abel víctima propicia del capitalito, cordero del sacrificio de la acumulación de bienes, denostado, censurado e invisibilizado por los muros de la ignorancia y la usura de Caín.

Terrenal  2Una categoría verbal curiosa ésta española del estar, que no en todas las lenguas tiene su equivalente. Nada resignado –a diferencia del ser,  tan estático-, el estar plantea una condición móvil,  transitoria (estar libre vs. ser libre), una dialéctica en potencia que expresa bien la condición de lo pasajero, lo efímero, y lo dota de una paradójica condición dinámica. (Kartun, 68)

Mauricio Kartun atraviesa la tragedia humana, la bíblica, y la sitúa en un territorio conocido, donde el lenguaje y sus giros son el sello de distinción para la identidad de los personajes. Interpreta discursivamente, entre bambalinas, la fatalidad americana, que mata todo lo que lo une al paisaje natural y construye incansablemente una realidad mezquina con  reglas distorsionadas. Con un vesturario que recuerda a los cómicos del cine mudo, incluido el ridículo sombrero de medida equivocada, y un Tatita que calza bombachas y botas como un pater noster de las pampas, la vieja historia que recogiera Flavio Josefo1, en el primer siglo después de Jesucristo, se hace presente de la enunciación a través de la voz y los cuerpos de los actores que llevan adelante el relato con excelencia y un tipo de actuación que le debe mucho al género chico criollo. Voz y gestualidad, unidas a un cuerpo siempre quebrado o inarmónico, donde lo exterior nos sitúa en una problemática que se enuncia, en versos simples, construidos con ironía y humor, que sin embargo logran expresar su sentido profundo. Kartun esta vez nos sorprende con una escenografía austera,  trabajo de Gabriela A. Fernández, luego de la escena barroca que ofreció en Salomé de Chacra; a la que se suma la iluminación de Leandra Rodríguez y la musicalización de Eliana Liuni, que logran el clima necesario para el desarrollo de las acciones. Excelentes actuaciones que realzan el texto dramático, hacen de Terrenal una puesta que nos habla al centro de nuestra propia inquietud, desde el lugar de un humor sacrílego que logra provocarnos, llevarnos desde la comodidad de la butaca hacia la conformación de un pensamiento reflexivo, que nos permite reírnos de la sociedad de Caín, es decir de nosotros mismos.

Terrenal 3

Ficha técnica: Terrenal. Pequeño misterio ácrata, de Mauricio Kartun. Elenco: Abel, Claudio Da Passano; Caín, Claudio Martínez Bel; Tatita, Claudio Rissi. Escenografía y vestuario: Gabriela A. Fernández. Iluminación: Leandra Rodríguez. Diseño sonoro: Eliana Liuni. Fotografía: Malena Figó. Asistencia de escenografía y vestuario: María Laura Voskian. Realización escenográfica: Gonzalo Palavecino y Lucía Garramuño. Realización de vestuario: Mirta Miravalle. Asistencia de dirección: Alan Darling. Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin. Dirección: Mauricio Kartun. Teatro del Pueblo.

Bibliografía:

Kartun, Mauricio, 2006. Escritos 1975 – 2005. Buenos Aires: Editorial Colihue / Teatro.

Kusch, Rodolfo, 2008. “Cultura y época” en La negación en el pensamiento popular. Buenos Aires: Editorial Las Cuarenta.

1 El programa de mano trae la historia que Josefo narrara casi veinte siglos atrás, punto de partida de la humanidad judeo cristiana, mito de epifanía del duelo eterno entre el bien y el mal, o como afirma el personaje de Dios en la tierra: dialéctica.

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