La amante de Bertolt B.

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La amante de Bertolt B. de

Marcelo Mangone

Una historia de amor entre las ruinas del odio

María de los Ángeles Sanz

LA AMANTELa pieza de Mangone desde el título sugiere una historia de amor entre el dramaturgo alemán y una actriz, pero nos propone por el contrario el tema del amor como concepto en dos sentidos, al deber y a un ser que también se mueve en esa encrucijada a que la vida la enfrenta. Tres personajes, una muchacha, Anne, dueña del lugar que la guerra ha convertido en minusválida; un hombre, Hans, que tiene una tarea que el partido considera necesaria y una mujer actriz, María, que es arrojada a la arena del espionaje, en la creencia de que es capaz de construirse un rol, porque ser otras es la profesión de su vida. Los tres, se encuentran en la casa – bar de Anne por motivos ajenos a los sentimientos, sin embargo, se verán envueltos en un juego que mucho tiene que ver con ellos, a pesar de sí mismos. En un espacio que recuerda la Europa de posguerra, un café berlinés, una escalera que permite la entrada y salida de ese sótano bar, lámparas que invaden el espacio con una luz de roja sensualidad, se desarrollan los mundos paralelos y a la vez convergentes de esos tres seres, que tienen la obligación de convivir en él por motivos que el tiempo irá cruzando. Un tiempo marcado por un almanaque que produce los saltos temporales que identifican la historia: 1956, 1949, 1951, 1955. Los últimos años del autor alemán[i] en el Berliner Ensemble como director, aquellos que el poder que se ejercía desde Moscú buscaba controlar hasta en sus mínimos detalles, a partir del partido Socialista Alemán. La dirección, elige dar prioridad a la palabra, en una pieza centrada en los encuentros personales y que se extiende en reiteraciones no siempre efectivas. Sin embargo, las muy buenas actuaciones, construyen cada una de las personalidades con acierto, conformando un universo donde las contradicciones y el pasado tienen un peso específico sobre sus vidas, que no pueden soslayar. Todos son individualidades en estado de pérdida, los tres tienen el alma atravesada por el dolor, pero eso no les impide apostar a una idea, a un futuro, a un deseo. La ruptura de la cuarta pared, propone la incursión del espectador en ese mundo cerrado que se sostiene en el silencio, y el ocultamiento; zona de registro de las acciones ajenas, y de un amor cuyo dios cruza sus dardos infructuosamente. La música en escena, nos brinda el presente de una Alemania herida de muerte pero que a través del arte busca una epifanía, al igual que desde el teatro Brecht buscaba un diálogo productivo con el horror. La muerte es el contexto que rodea la historia, y es también un personaje con quien los sobrevivientes mantienen un pacto intransferible. En el medio, sentir es casi un imperativo categórico para los tres, que necesitan saberse vivos. El sentido del teatro puesto en tela de juicio por el stablishment, cuando confiere a la actuación el concepto de engaño, tanto en la figura del autor, que se supone traiciona a la causa y en el de María, que puede lograr su objetivo, porque sabe fingir, es actriz. El teatro lugar de la búsqueda de la verdad, es bastardeado por un pensamiento mezquino, por el miedo y la desconfianza, y por un escenario donde la guerra fría entre los poderes que se dividían a Alemania y al mundo, era el espacio de todos. Mangone ofrece una textualidad construida desde el realismo histórico, en clave mínima, íntima sino fuera por la trascendencia de aquel que es el centro del relato aunque nunca se convierta en personaje en la escena. Sombra que recorre los espacios, los discursos, los silencios, y el deseo que late en ese sótano sin encontrarse finalmente con su destinatario.

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Ficha técnica: La amante de Bertolt B. de Marcelo Mangone. Elenco: Andrea Julia, Mario Petrosini, Verónica D’amore. Escenografía y vestuario: Carlos Di Pasquo. Música original: Sergio Vainikoff. Dibujos y pinturas: Beatriz Bekerman. Diseño de luces: Fernando Díaz. Asistencia de dirección: Nicolás Lecuna. Diseño gráfico: Marcelo Mangone. Fotografía: María Gutiérrez. Producción: convexa producciones. Prensa: Tehagolaprensa. Producción ejecutiva: teatristas del imaginario. Dirección: Marcelo Mangone.

[i] A comienzos de 1949 se trasladó con un pasaporte checo a través de Praga a Berlín Este. Vivió en la «Casa de Brecht» en Weissensee. Comenzó a trabajar en la obra de Sófocles Antígona, en versión alemana de Friedrich Hölderlin. También trabajó en otra obra importante, el Pequeño Organum para el teatro, siendo director general del Deutsches Theater. En otoño fundó junto con Helene Weigel el Berline Ensemble. A continuación trabajó de una manera muy comprometida para el teatro. Son años de escenificaciones y publicaciones espectaculares en los que llegaría a hacerse famoso y en los que tuvo algunas actuaciones por invitación en capitales europeas, lo que causó tensiones con la dirección del SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands: Partido Socialista Unificado de Alemania) así como con representantes de la burocracia cultural y de la vida del teatro. En 1955, Brecht recibió el Premio Stalin de la Paz. Al año siguiente, el 14 de agosto, contrajo una inflamación del pulmón y murió de una trombosis coronaria en Berlín del Este.

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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