Juan Fernández de Julio Cortázar

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Juan Fernández de
Julio Cortázar
Todo lo que en tu ciudad esté vivo proclamará tu
Nombre
Y te verás honrado
Y tú mismo dirás tu nombre como si te miraras al
Espejo
Porque ya no distinguirás entre los adoradores y el
Ídolo. (Sobre el crepúsculo, Cortázar, 1984)

María de los Ángeles Sanz

Cortazar 1El hallazgo de un texto desconocido es siempre un motivo de satisfacción para los que nos dedicamos de alguna manera a las letras, y específicamente al teatro. El texto que Leila Schmukler lleva a la escena es uno de los últimos trabajos escritos del autor Julio Cortázar, es un rara avis, que el autor crea buscando nuevas formas de expresión, dejando en el radio teatro y la poesía un pensamiento dialógico con su tiempo1. El año de la fecha tanto del poema como de la pieza, 1984, es el año del regreso a la democracia en la Argentina y del regreso de Cortázar2 a un país con el que convivió desde su infancia hasta la década del cincuenta. Un texto donde la metáfora está presente, como no podía ser de otro modo, para dar cuenta de una ideología que Cortázar abraza desde los años sesenta, la del socialismo, en la búsqueda de una sociedad más justa, donde el calor de lo colectivo se opusiera al frío de las ciudades y su alienamiento e individualismo feroz. Sin abandonar algunos de sus procedimientos surrealistas, el centro de la historia es la metatextualidad con la novela de Daniel Defoe, Robinson Crusoe (1719)3, que en un camino de regreso hacia la isla que quiso civilizar en la persona de Viernes, se convierte en cárcel donde su presencia es ignorada, retaceada para la mayoría de la población, que ha tomado un camino donde la igualdad lleva a todos a un proceso colectivo. El espacio escénico al mismo nivel del espectador, ofrece a través de sus dos puertas la posibilidad del uso de la extraescena que la dirección supo utilizar con acierto. Los movimientos coreográficos que simulan el vuelo en avión, la entrada del personaje femenino Nora, Josefina Basaldúa, la relación dialéctica de los tres personajes es sincronizada, y los módulos que cumplen diversas funciones permiten una movilidad interesante para la puesta.

cortazar 2La música en vivo, y el juego de luces que establece la iluminación, ofrecen un clima sicodélico que el texto permite con sus juegos de palabras en diálogos a veces atravesados por una teatralidad propia del absurdo. Sin embargo, el texto es claro en su mensaje, y sin llegar al alegato, pone en boca de Viernes, Agustín Clusellas, el pensamiento del dramaturgo. Maximiliano Farber hace con justeza verosímil su personaje, el desconcertado Crusoe, que del optimismo por el retorno pasa a la desazón de una soledad que no comprende, sin terminar de entender cuál es su rol en la isla, ya que de sentirse rey se ha convertido en alguien que debe ser ignorado, ajeno a la vida que se desarrolla en ella. Textualidad y puesta se conjugan en las muy buenas actuaciones, que dejan fluir sus caracteres, y producen en el espectador las sensaciones diferentes por las que son atravesados. Una puesta sobre una pieza corta, diferente, que tiene sin embargo mucho para decir, desde la propuesta que se basa en la novela, hasta la lectura sobre el contexto de su escritura, y sobre el continente de su enunciación que sigue interrogando al espectador sobre los valores de una cultura que se cree a sí misma superior, y que sin embargo logra para sus destinatarios la esclavitud más perversa, la de su propio egoísmo.

Cortazar 3Ficha técnica: Juan Fernández de Julio Cortázar. Elenco: Maximiliano Farber, Agustín Clusellas, Josefina Basaldúa. Música en vivo: Tomás Lidejover. Vestuario: Soledad Alastuey. Escenografía y máscara: Sebastián Mouriño. Audiovisuales: Álvaro Simón Padrós. Diseño gráfico: Alexis Paredes. Diseño de luces: Alejo Fanego. Producción: María Eugenia Fittipaldi. Asistencia de dirección: Sofía Naara Malgrino. Dirección: Leila Schmukler. Sala Crearte.

1 Es una exquisita coincidencia que como su amiga de años Alejandra Pizarnik eligiera también el teatro como la última forma de expresión de un continente que lo abarcaba por completo.

2 Julio Cortázar (1914-1984) llegó por última vez a Buenos Aires el 12 de diciembre de 1983. En silencio y sin noticias de su llegada, ingresó por el aeropuerto de Ezeiza dos días después de que la Argentina recuperara la democracia formal tras la asunción a la presidencia de Raúl Alfonsín (1927-2009). No hubo homenajes oficiales ni reconocimientos literarios, sino una vergonzosa indiferencia oficial y un gran cariño en las calles para el que fue uno de los más grandes escritores argentinos. De aquí se fue el 12 de enero de 1984, con el mismo silencio y cargando una leucemia que amenazaba llevárselo como se había llevado a su esposa Carol Dunlop (1946-1982) un tiempo antes. Un mes después, exactamente, moría en París habiendo cumplido uno de sus últimos actos: recorrer las calles de ese Buenos Aires que narró como nadie. Había vuelto a pasear por el puerto, se paró frente al Luna Park, saboreó sus recuerdos de la confitería Las Violetas y se bebió un último café en la Richmond de la calle Florida. No obstante, hasta último momento se mostró jovial, optimista, dispuesto a hablar del futuro y de su trabajo, cosa que hizo con el periodista Alberto M. Perrone. La entrevista se publicó en la edición nº 870 de la revista “Siete Días” de febrero de 1984. (Blog, El Jinete insomne: abril 2009)

3 Uno de los temas principales de la novela es la superación de la adversidad y es ascenso del protagonista al gobierno de su entorno. Robinson Crusoe  llega a la isla sin nada y acaba dominando tanto a la naturaleza como a los animales. Cuando aparece Viernes ya se considera el “rey” de la isla, y a pesar del afecto que siente por éste, su relación es de señor y lacayo. Es frecuente la interpretación colonialista de la novela, incluso al final de la misma se refieren a la isla como una colonia. También se ha considerado que la idealizada relación señor-lacayo entre Crusoe y Viernes representa el Imperialismo cultural donde Robinson Crusoe representa al europeo educado mientras que Viernes es el “salvaje” que solamente puede ser redimido de su bárbaro modo de vida a través de su asimilación en la cultura europea. Sin embargo, la postura de Daniel Defoe ante el colonialismo no es totalmente acrítica y durante la novela también condena la conquista española de América. (Wikipedia)

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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