TEATRO INDEPENDIENTE VS. PENDIENTES DEL TEATRO

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TEATRO INDEPENDIENTE VS. PENDIENTES DEL TEATRO

Vanesa Dunand1

Hace tiempo que las palabras me parecen haber dejado de tener como único sentido, un “querer decir”, “querer hacer entender”, “querer explicar” o comunicarse y dialogar a través del lenguaje, para pasar hacer además “una forma de decir”, y esto me ocurre a diario cuando digo algo y seguido de las frases, los dichos, o los pedidos tengo que aclarar “es una forma de decir” en donde las palabras no son, solo por sí mismas, sino que además son lo que uno termina haciendo con ellas, según el uso que le queremos dar, (esto me ocurre en gran parte con mis hijos pequeños, para los cuales el significado, y uso de las palabras “parte del lenguaje” tienen mayor relación).
De ahí en más, las palabras muchas veces derivan al dialogo y las relaciones entre pares, mal entendidos, interpretaciones erróneas, diferentes significados y usos, donde la comunicación termina teniendo varias maneras y formas de ser interpretadas.

La temática del trabajo practico surgió de las clases, y de planteos que anteriormente me se había hecho sobre dichas cuestiones e interrogantes, aparece ahí la palabra “Independiente”, unida a “Teatro” (Teatro Independiente) “Independiente” como nombre y/o característica de la práctica, la realización de una disciplina, el surgimiento, y desarrollo de ciertos sujetos del arte, que involucrados en dicho movimiento, respondían a las motivaciones y objetivos de su tiempo.

Deberíamos entonces pensar en las palabras, no solo como vehículos del “decir”, sino también con el compromiso en la elección de las mismas para aquello que “queremos decir” cuando decimos.
Pensar en ser independientes me resulta casi una utopía, cuanto más independiente somos de algo, más nos acercamos a ser dependiente de algo más, parece un juego de palabras, de ordenamiento, como si en cada afirmación el pensamiento filosófico pudiera estar haciendo de las suyas, para hacernos dar cuenta de que no todo, no siempre, es absolutamente como parece.

Entonces queriendo responderme algunas preguntas, y haciendo reflexión y crítica de las mismas, partí de la necesidad primero que nada, de pensar en qué entiendo yo por INDEPENDIDENTE, y por sobre todo qué significa, cuál es su antónimo, y definición.

Independiente.: 1. adj. Que no tiene dependencia, que no depende de otro.2. adj. autónomo.3. adj. Dicho de una persona: Que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena. 4. adv. m. Con independencia. Independiente de eso. 1
Antónimos
 Independiente dependiente • dominado • colonizado
 Dependiente independiente • superior

De esta forma como antónimo de independiente encuentro la palabra dependiente, pero de ambas me surgió una tercera elegida de forma arbitraria, que me da la posibilidad de no polarizar, una u otra, sino como lugar de consenso, esa palabra es “Pendientes”.

“Pendientes del Teatro” es desde mi punto de vista, el lugar de importancia a desarrollar, a encontrar como toma de posición: pendientes de la expresión artística, pendientes de los actores, de los autores, de nuestra problemática, de nuestro querer contar, transmitir, de nuestras formas, de nuestro tiempo y espacio (como momento histórico y territorio geográfico).
1 Real Academia Española. Ref.: http://lema.rae.es/drae/
Significado antónimo. Ref. http://www.diccionariodeantonimos.com/

Si en un momento lo que conocemos como “teatro independiente” tenía objetivos, tenía una forma, una manera de llevarse a cabo, una independencia que ganar a otro que oprimía, que amenazaba, que no dejaba ser o hacer, me pregunto: ¿quienes ocupan esos lugares en la actualidad, cómo son llenados, de qué manera, forma, y con qué propósitos?

Intentando responderme “quienes” me surgen más de un sujeto de acción, interactuando en la escena teatral, el sujeto –autor, el sujeto- director/productor, el sujeto-actor, y el sujeto-espectador que a su vez puede dividirse en dos, aquel que observa el espectáculo y aquel que observa y que analiza (crítico de teatro).
Estos lugares pueden mutar, y los sujetos ocupar más de un sitio al mismo tiempo. Todos son necesarios, motivo por el cual crean una forma de dependencia, unos de otros y ha sido así ayer y hoy.
Tal vez hoy se suma en forma impensada tiempos atrás, el rol de la publicidad y la difusión, condimentos no menores y no con menos propósitos que los mencionados dentro del arte.

Pensarlos y encontrarlos me resulta muy difícil en comparativa, si bien podemos leer obras que datan de más de 50 años y encontrarlas muy actuales, los protagonistas en la escena artística ya no son los mismos.
Aquellos protagonistas tenían miedo a perder la vida, estos el miedo a perder el trabajo.
Aquellos protagonistas soñaban con ser ellos mismos, estos con ser conocidos.
Aquellos con enriquecer el arte con su trabajo, estos con enriquecerse trabajando.
Aquellos se exiliaban escapando, estos posan su mirada afuera proyectando su futuro.
Aquellos escribían lo que podían, lo que les era permitido…. Estos escriben para el lector, para la moda, los requerimientos de producción, lo que les es pedido….
Aquellos veían, disfrutaban, comentaban y analizaban, recomendaban y reflexionaban en sus vidas, en sus realidades, estos ni siquiera pueden recordar apagar sus celulares antes de comenzada la función, preguntan “cuánto tarda” en vez de “cuánto dura”, “quién actúa” en vez “de que trata”, buscan descuentos, promociones, gastar poco y reír mucho.

Ni bueno, ni malo, ni todos, ni ninguno, pero diferentes y parecidos: ¿pueden seguir llamándose iguales, “Teatro Independiente”? ¿O es lo que queda como medio publicitario?
Y si fuese como un deseo a ser revivido, ¿que nos están queriendo decir “aquellos” que fueron, a los que hoy somos o queremos ser? ¿Nos dicen tomen la bandera, por la independencia de la hegemonía? ¿No olviden el para que elegimos ser artistas? ¿Nos dicen disfrutemos del arte sin desvalorizarlo, compartámoslo y fomentémoslo a otros?
Mucho costó hacerlo nacer y llevarlo adelante, mucho sacrificio, muchas vidas, muchos escritos quemados y rotos, muchas partidas de último momento, muchos incendios y bombas, muchos decir entre líneas, muchas horas al servicio, muchos silencios…. Démosle el mejor premio de serles fieles, de recordarlos, de valorarlos, de llevarlos a la escena cada vez que podamos, de elegir verlos, y aplaudirlos por valientes, y comprometidos, estemos pendientes.
En el “cómo” encuentro también más de una respuesta, vemos producciones despojadas de escenografía, con vestuario mínimo, con poca difusión, en espacios llamados “off “, actores muy buenos pero de poco reconocimiento público, deseosos de llenar sus salas, repercutir en los medios o en el público, ser catapultados al éxito, y hasta incluso por qué no, ser galardonados con algún premio, cuando esto último pasa muchas veces me he escuchado diciendo – ¡Qué bien este actor mira donde llego! ¡Se le dio! ¡Logro un lugar! y muchas cosas más, llenas de suposiciones dadas como certezas.

Si pensáramos en el transitar, el arte, si hiciéramos aquellas cosas que nos dan satisfacción, si nos ocupáramos en trasmitir a través de las distintas expresiones, en aquello que podemos cambiar o reafirmar, si los que escriben pudieran ver en sus raíces, y no en lo que está de moda, pondrían sus raíces de “moda”, la brecha entre el “off” y “comercial” sería más chica, hasta podría desaparecer y no por dejar de existir sino tan solo porque podríamos ver actores reconocidos (para la mayoría) en teatros chicos y en barrios alejados de la calle Corrientes y artistas desconocidos (para la mayoría) teniendo la posibilidad de pasar por las grandes salas, al igual que en otras disciplinas, dando a conocer su profesión en escuelas, charlas acerca de la profesión, acerca de problemáticas sociales, con un compromiso más cerca del arte como vehículo liberador y expresivo, que como mero espectáculo o divertimento.
Creo que ahí se podría tener una idea de independiente, independiente de lo esperado, independiente de la repercusión mediática, del bordereau, despojado no por vacío, sino por esencial, con libertad de objetivos, con el propósito de dar, una sonrisa, una lágrima, un recuerdo, una reflexión a lo cotidiano de la vida. Que al pasar el tiempo podamos rememorar aquello que vimos, aquello que escuchamos, un artista que nos erizo la piel, que nos emocionó, que nos llenó, que nos despertó de alguna manera, que dejo huella.

¿De qué manera, forma y con qué propósitos a través del arte, siendo fieles a sus presentes, podrían los artistas y afines llevar adelante el teatro hoy día?
Esta pregunta parece no tener respuesta, ya que de encontrarla sería algo así como un dictamen, una receta a seguir, o más cerca de algo imposible de realizar o bien de sostener a largo plazo.
Lo que si me nace como premisa es seguir siendo observadores, críticos y autocríticos, curiosos, reflexivos, responsables, creativos, en las formas más diversas, de la manera menos conservadora, más profunda, inclusiva, y respetuosa. Todas cualidades posibles, todas que muchas veces adormecida creemos no tener, y por comodidad ni siquiera intentamos recuperar.

Porque si no, lo de independiente como lo conocemos, de otras épocas solo podría tener lugar cuando hay opresión, cuando hay dictadura, cuando hay miedo, y nada habríamos aprendido. En estos tiempo también hay que ser independientes, pero de otra manera, y hasta tal vez sea necesario crear un nuevo termino, genero, que dé cuenta que crecimos, y que la historia no es en vano, que se puede tener una mirada reveladora hacia nosotros, con un tiempo propio, con una idiosincrasia autóctona, tenemos a quienes escribirles, tenemos temas, tenemos salas, publico esperando que los artistas se acerquen, artistas esperando ser convocados, soñadores a montones.

El propósito es sanar, es crecer, es descubrir nuevos espacios de expresión, es comunicar, es transitar, crear un lenguaje que las palabras no puedan explicar, no puedan confundir o teñir de “una manera de decir” sino de un querer sentir.
Sentir libertad más que independencia, sentir libertad más que miedo, libertad por sobre objetivos económicos, libertad por sobre conveniencia, que no sea una utopía sino una realidad posible y al alcance, el ser y hacer a través del arte, esto nos va a convertir en sujetos pendientes.

¡Y si estamos pendientes cuando las cosas buenas pasen, nos va a encontrar bien despiertos!

1 Vanesa Dunand es actriz y está haciendo su profesorado en Artes Dramáticas en Andamio 90. Ha tomado clases de canto con Sebastián Mazzoni y de cine con Osvaldo Santoro, en C.I.C. (Centro de Investigación Cinematográfica) Desde 1998 ha participado en los grupos: Nómade, El Quijote, en el Centro Integral de Comedia Musical “Protagonistas” dirigido por Hernán Kuttel .y en Instituto de Artes y oficios dirigidos por Dora Baret. Participó en sus inicios en un Taller de teatro vocacional dirigido por Boris del Río y luego en un Curso de Teatro del Centro Cultural San Martín, dirigido por Gabriel Molinelli. <vasca36@gmail.com>

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Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

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