La Fiera de Mariano Tenconi Blanco

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La Fiera de
Mariano Tenconi Blanco
Cuando la justicia tiene cara de mujer

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

unnamedUna leyenda tucumana, la del uturunco1, una cuestión de género, la violencia que el hombre ejerce sobre la mujer cuando la cosifica y la toma a su antojo para sus placeres sexuales, aunque sea una niña, aunque sea su padre; la trata de personas, un comercio vil y despreciable que nos infecta como sociedad a lo largo y ancho del país, a lo largo y ancho del mundo entero, y una actriz increíble que encarna la figura de la vengadora con una crueldad que su apariencia de animal de caza naturaliza. Todos y cada uno son los elementos que la pieza de Tenconi Blanco pone en escena bajo su dirección en La Fiera, un acontecimiento teatral imperdible, una experiencia para el espectador difícil de olvidar. El trabajo que lleva adelante Iride Mockert es desde el primer instante que aparece en el espacio escénico de una pregnancia incontenible, todo en ella es fuerza y expresión, su cuerpo es como una caja de herramientas, o mejor como una orquesta donde cada uno de los instrumentos tiene su momento de protagonismo y todos juntos conforman una melodía. La mujer tigre, versión femenina de la leyenda tucumana, se nos presenta con una ferocidad que sin embargo ante el relato que no declama sino que describe la necesidad de lo actuado, nos pide y obtiene una solidaridad en la que complacientemente aceptamos su recorrido que dicho de otra manera, con otra sensibilidad, nos parecería intolerable. Ella sin olvidar los matices de un humor negro tinta, negro noche, nos habilita a ingresar en ese mundo construido desde la desesperación de un personaje que contiene un dolor que sólo calmará la sangre. Un escenario despojado, sólo un banco de madera funcional al relato, unas luces que desde el piso van concentrado los climas necesarios, y el contrapunto de la música en vivo, son los únicos elementos que conforman el continente de una narración en primera persona, que rompe la cuarta pared y mira al público buscando la comprensión y el entendimiento a su drama. La selva tucumana se aparece ante nuestros ojos sin un solo elemento que la simbolice, es el discurso y el cuerpo de la actriz los que van construyendo una geografía donde lo real y lo imaginario tejen una red de justicia. suardi-teatro7

La marginalidad, lo obsceno y escatológico pueblan el mundo de la mujer tigre, que guarda su amor maternal hacia María, su hermana menor, y por extensión a todas las mujeres que como aquella han sufrido en sus cuerpos la violencia y la tragedia. En un mundo machista, ella es la fiera, la que busca igualar los tantos en esa ecuación asimétrica entre los sexos. Ahora bien, después de lo dicho, es imposible no reconocer que el hecho teatral logrado por la dupla Iride / Mariano excede cualquier intento de categorización, pues supera lo meramente teatral. Es la impronta de un cuerpo que se transforma ante nuestra atenta mirada como el único mediador entre una individualidad precisa, mujer, y un medio cruel, violento en demasía. De manera amplia, podríamos pensar que es la puesta en escena de “la imagen corporal”2 femenina en tanto “es la síntesis viva de las experiencias emocionales del individuo” (Pérez Cubas, 2011: 28). Personaje a mitad de camino entre lo humano y lo animal que solo se puede construir a partir del autoconocimiento y del conocimiento en las técnicas de diferentes disciplinas –música, danza, teatro,…- que enriquecen el desempeño actoral de Mockert. Pues, siguiendo a Gabriela Pérez Cubas:

Al establecer nuevos vínculos simbólicos el actor acciona con su esquema y su imagen corporal; son ellos quienes establecen un puente entre su subjetividad y la realidad objetiva. El sustrato simbólico y el sustrato biológico que constituyen su existencia entran en juego en este proceso. Se sensibiliza la percepción y ser enriquece la motricidad. (2011: 66)

Otro de los tantos aciertos de la obra es la musicalización: por un lado, al poder disfrutar la ejecución de la música en vivo desde el ingreso a la Sala y en determinados momento cuanto la tensión dramática alcanza un punto alto como también de las canciones originales interpretadas por la actriz.

La fiera, de Mariano Tenconi Blanco

Ficha técnica: La Fiera de Mariano Tenconi Blanco. Actriz: Iride Mockert. Música en vivo: Sonia Alvarez – Ian Shifres. Escenografía: Oria Puppo. Vestuario: Paola Delgado. Iluminación: Matías Sendón. Coreografía y diseño de movimiento: Carolina Borca. Diseño gráfico: Gabriel Jofré. Prensa: Ángela Carolina Castro. Producción: Ángela Carolina Castro. Asistente de dirección: Ignacio Bartolone. Canciones: letras de Tenconi – Bartolone y música de Alvarez – Shifres. Realización escenográfica: Valeria Abuin. Asesoría Tucumana: Esteban Castellote – Carlos Sims. Video: Martín Cámpora – Micaela Freire. Fotografía: Lucas Coiro. Dirección: Mariano Tenconi Blanco. Espacio teatral: Teatro El Extranjero.

Bibliografía:
Pérez Cubas, Gabriela, 2011. Cuerpos con sombra: acerca del entrenamiento corporal del actor. Buenos Aires: Inst. Nacional del Teatro. Colección Estudios Teatrales.

1 El uturunco Es un hombre que vendió su alma al Diablo para convertirse en “tigre”. Para convertirse en el animal, extiende un cuero de tigre sobre el piso y girando sobre él dice unas palabras mágicas. Posee una gran fuerza y ferocidad y por su inteligencia ataca a los hombres sin que ellos se den cuenta siquiera. Devora todo tipo de animal, por lo general los más grandes y gordos. Cuando se lo mata recobra su forma humana. Otra forma de romper el encanto o combatirlo es quemando el cuero que le da el poder.

2 Françoise Dolto desarrolla los dos conceptos de “esquema corporal” e “imagen corporal”. La primera identifica al individuo como parte de una especie en particular. Las diferentes lesiones transitorias o no que sufre el cuerpo estructuran el “esquema corporal” y su evolución se realiza a través del tiempo y del espacio. En cambio, la “imagen corporal” tiene que ver con la individualidad propia de cada sujeto y de su historia personal. “Ella se estructura mediante la comunicación entre sujetos y por tanto debe ser entendida exclusivamente en el plano de lo imaginario, en una intersubjetividad marcada de entrada en el ser humano por la dimensión simbólica. La imagen del cuerpo es a la vez memoria.” (Pérez Cubas, 2011: 28)

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