Los paraguas son más caros cuando llueve de Héctor Trotta

Estándar

Los paraguas son más caros cuando llueve
de Héctor Trotta

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

los paraguas son más carosLa puesta dirigida por el mismo autor es sobre una dramaturgia premiada por el Instituto Nacional de Teatro1, dato no menor ya que los concursos tienen a veces la virtud de poner dentro del campo textualidades y dramaturgos de una escritura inquietante que merecen visibilidad como en este caso. Un texto que contiene muchos de los procedimientos del realismo reflexivo, pero que se permite introducir un grado de subjetividad que logra exponer no sólo lo real descripto por las palabras, sino el absurdo de nuestra vida cotidiana. Dos parejas de clase media, progre e intelectualizada, que desarrollan sus encuentros en el espacio recurrente del living de sus respectivas casas, donde mantienen diálogos atravesados no sólo por la acidez de un humor cínico, sino que en ellos se producen juegos verbales que van rizomáticamente sugiriendo otras temáticas, exponiendo otras verdades. Los antihéroes de entonces, los personajes fracasados que tan bien construyeron autores como Roberto Cossa, Ricardo Halac o Roberto Perinelli, presente en la sala, por nombrar sólo algunos, tienen en la escritura de Trotta, un condimento diferente que los acercan a un espectador ávido de ver en escena, una problemática común. Al igual que aquellos autores Trotta realiza un recorte sobre la clase social que trabaja, no es toda la clase media, es cierta sector relacionado con la palabra desde diferentes aristas: la escritura, la edición, la docencia, la producción. La discusión de géneros, Ana escribe ciencia ficción y teme por la validez de su elección; la dramaturgia compleja que no encuentra quien pueda decodificarla de Tomás, el tema del dinero y como sobrevivir en un campo donde el mismo no debería ser la primera variable a considerar, la juventud de los personajes que tienen en sus padres a jueces implacables, y en sus pares a seres desorientados, Víctor y su riesgo produciendo a Tomás, y Catalina desafiando a Ana en su edición; son los puntos que aparecen en la trama y se cruzan con una temática mayor que involucra el amor, la soledad y la libertad. Un lenguaje, el teatral, cruzado por otro el del cine europeo, François Truffaut, la filosofía sartreana y la escritura de Simone de Beauvoir, y la impertinencia de abarcar lo irracional del arte dramático de Harold Pinter. Ese recorte en la materialidad de su escritura se complejiza si nos acercamos a sus anteriores trabajos donde se suman otras contextualidades pero siempre atravesadas por una preocupación constante: las relaciones de pareja en un mundo que ha perdido la certidumbre y cuya única certeza posible es la inestabilidad. paraguas

Por eso en la puesta de Los paraguas… todo lo que las palabras afirman se vuelve labil en el presente de los personajes, y los grandes autores de las certezas son arrojados al piso, pisados y alejados como objetos sin sentido pero coreográficamente, salvando así el gesto de belleza que encierran. La Sala del Espacio Polonia no es convencional y desde que ingresamos tenemos la sensación de un tiempo no real. En el espacio escénico pocos elementos, funcionales y dinámicos, que permiten crear los dos espacios privados de ambas parejas. Cada integrante del elenco construye a su criatura con cierta distancia, seguramente, como marca de la dirección. Esta aparente frialdad podría estar relacionada, por un lado, en cuanto a una crítica a las relaciones amorosas y a la convivencia y, por otro, en cuanto principio construido de la puesta en escena. Pues el ritmo propio del discurso verbal pareciera ir en sentido opuesto al discurso corporal, aunque los tonos son pausados y podrían resultar monótonos para algún espectador, lo cierto es que genera una fuerza extraña. La presencia de un ritmo constante y artificial a través de elementos banales como es el acto de encender un cigarrillo tras otro o bien de beber un vaso de whisky. Quizá como único modo de evasión ante el círculo vicioso o como parodia de un modo de actuación naturalista de los años sesenta. Esto genera un clima casi exasperante ante la parsimonia de los personajes, una tensión que no excede la cuarta pared y que genera un peligroso equilibrio en el relato. Como un presente inestable que asfixia a los personajes donde no hay claras coordenadas temporales mientras los libros, o mejor dicho la escritura que los aglutina son esparcidos constantemente por el suelo.

los paraguas

Ficha técnica: Los paraguas son más caros cuando llueve de Héctor Trotta. Elenco: Stefanía Koessl, Agustina Benedettelli, Nicolás Fiore, Julián Smud. Animula Vagula Teatro. Iluminación: Ricardo Sica. Música original: Pablo Casals Diseño gráfico: Nicolás Smud Escenografía y vestuario: Animula Vagula Fotografía: Natalia Labaké Prensa: Marisol Cambre Producción: Animula Vagula.

1 Obra ganadora del Primer premio por la región Centro en el Concurso Nacional de Obras de Teatro – Dramaturgia Regional, organizado por Instituto Nacional de Teatro (INT) Las anteriores puestas donde se conjuga dramaturgia y dirección de Héctor Trotta y la compañía Animula Vagula son: Anomalía de la tristeza (2006); De espaldas a mis ojos (2007); La nieta del pogo (2008); La respiración del vacío – Trash (2009); Otro sábado por la noche (2011/12)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s