Archivos Mensuales: febrero 2015

Esperanza desubicada de y por Maru Dorrego y Pablo Ibarluzea

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Esperanza desubicada

de y por Maru Dorrego y Pablo Ibarluzea
No soy de aquí, no soy de allá…

María de los Ángeles Sanz

la 1Una Esperanza desubicada es casi un oximoron cuyo primer término de la ecuación habla de un camino hacia delante, y el otro de uno que gira sobre sí mismo sin encontrar la salida, un punto fijo. En el Espacio La Lunares [1], en el corazón de Almagro, la actriz y clown Maru Dorrego se encarna en el personaje de Esperanza y pone en acto la temática dura, sensible y real de la inmigración. Desde la salida de su lugar de origen, el transcurso de su vida en el lugar de arribo, y el regreso no deseado pero necesario para recuperar el alma, va precipitándose de la emoción que la esperanza y el deseo le provoca hasta el choque con la dura realidad, de ser el otro, el diferente. El Buah y Buuu, que marca la diferencia entre lo que se descubre como novedad y superior y lo que se pierde en el tiempo y la distancia, va destiñéndose con el paso de las acciones, en un relato que busca concientizar desde el humor ingenuo a un espectador que no siempre se detiene a pensar en las circunstancias del que se va, a veces para no volver. Recursos sencillos que se apoyan en la gestualidad de la actriz, que logra desde allí mostrar todas las sensaciones que el desarraigo produce. La ruptura de la cuarta pared funciona como una manera, no siempre efectiva, de introducir a su público, y como un recurso de metateatralidad para exponer el revés de la trama, las dificultades de su métier, y el de todo artista que debe recurrir a su bagaje de técnicas para expresar una idea, para contarnos una historia. Desde un vestuario naif, rosa con detalles que podrían indicar la región de origen, las llamitas de adorno en los bolsillos, los aros de aguayo, el gorro de lana, el calzado, nos habla desde allí un espacio desde Jujuy hacia el norte. Al igual que la cajita que ella destapa y huele como el recuerdo de lo abandonado, y a la que le incorporara luego algo de lo vivido en la vuelta donde la esperanza de encontrar un lugar mejor, es ya una utopía sin realizar. La música de Pablo Mengo y Agustín Flores Muñoz acompañan su travesía, así como la iluminación de Ricardo Sica que construye climas, y delimita espacios. La actriz que vivió más de diez años en Barcelona realiza su trabajo bajo la dirección de Pablo Ibarluzea, pero su formación la llevó adelante en Buenos Aires con maestros como Augusto Fernández y Lorenzo Quinteros. En el camino de buscar un lugar otro, lo que aparece con claridad es la búsqueda de una identidad que el desplazamiento muchas veces logra confundir, como a la pobre Esperanza. La construcción implica dejar y tomar objetos, situaciones y personas, y cuando la ecuación no cierra es porque el dolor de lo perdido es mayor que el deseo de lo ganado. Esperanza en el camino de encontrarse a sí misma también se encuentra con sus pares, con quienes siente que podría unirlos algo más que el espanto de la soledad, y la intransigencia. Y una historia de amor, ficticia, esto no sucedió así nos aclara, Manuel que también forma parte de una hoja más de su decepción. Un pequeño cuaderno donde le escribe a aquellos que dejó, una valija tan pequeña que sólo trae lo esencial, nada al venir, casi nada al volver.000109143
Ficha técnica: Esperanza desubicada de Maru Dorrego y Pablo Ibarluzea. Intérprete: Maru Dorrego. Vestuario: Maru Dorrego. Música original: Pablo Mengo y Agustín Flores Muñoz. Iluminación: Ricardo Sica. Diseño de escenografía: Maru Dorrego y Pablo Ibarluzea. Audiovisuales y fotografía: Javier Varela Sosa. Diseño gráfico: Kevin Orellanes. Asistencia en general: Christian Chapi. Asistencia de escenas: Ramiro Delgado. Dirección: Pablo Ibarluzea. Producción ejecutiva: Siu Jing Apau Giraldo. Prensa: Tehagolaprensa. Espacio: La Lunares.

[1] La Lunares (Teatro y más……es un atractivo multiespacio que nace a partir de una casona antigua restaurada en el barrio de Almagro. Dispone de una sala de teatro con capacidad para 40 personas; y un sector de bar y comidas con rincones acogedores donde pasar la tarde tomando café y leyendo, además de ricos platos para saborear las noches. Cuenta también con un patio para las calurosas noches de verano y los primeros rayos de sol de la primavera.

Hija boba y otras obras de Maruja Bustamante

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Hija boba y otras obras
Maruja Bustamante
Buenos Aires
Editorial Blatt y Ríos, 2014.
Páginas 180

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

hija bobaLos personajes que construye la textualidad dramática de Maruja Bustamante son en su mayoría figuras femeninas que encierran en sí mismas la debilidad y la fuerza, y una manera particular de mirar y ser miradas por ese otro, el hombre, el permanente objeto de deseo y de enfrentamiento. La mirada masculina se vuelve insuficiente, es entonces, que la Bustamante bucea en su propia experiencia y deseo, para dar cuenta de ese mundo complejo, el mundo de la mujer, y su relación con el amor, la soledad, el sexo, las ilusiones, las esperanzas, y con la infinidad de encrucijadas que se construyen como una red territorial a partir de la búsqueda de relacionarse con los demás: hombres, mujeres, amigos, enemigos, parientes y otras yerbas. Todo atravesado por una muy buena cuota de amor irónico, por momentos cínico, otras veces tierno y fundamental para los fluidos diálogos que conforman cada una de las piezas. El cuerpo y el alma de la mujer disociados en los relatos, dan cuenta de las necesidades de ambos, donde el problema reside en que no encuentran un en común que conforme la armonía de sentimientos. El cuerpo desea, el alma duda, tiene miedo, retrocede o se escuda en una maldad pueblerina. En La que besó y la que no besó (2002) la historia familiar es narrada por una voz masculina en off, la de Tránsito, que evoca con una memoria tangencial, momentos, fogonazos de recuerdos en la vida de los tres sujetos de la acción que llevan adelante la intriga: Rosalba, Concordia; las primas casi olvidadas de Tránsito y Virginia, la prometida de Tomás; y de su propia historia.

Tránsito: (…) Me enteré de algunas cosas de ellas. Se dice que se dedican hacer magia negra y que nunca salen. También se dice que Rosalba se fue a trabajar a París de prostituta. Pero nadie se encargó de averiguar bien. (9)

Tránsito: Tenemos un tío, el hermano de nuestro padre que es muy de la farra y que hace unos años tuvo un hijo de casi mi misma edad. Ellos son de Corrientes, pero mi viejo vino para Entre Ríos porque podía trabajar mejor. Mi abuelo se llamaba Tránsito y por eso así me llamo, pero resulta que tanto mi padre como su hermano querían ponerle Tránsito a su primer hijo mayor y, bueno… (11)

Las tres mujeres en busca de una vida compartida que las aleje de la soledad y la mirada intencionada de una sociedad en celo, tienen en Tomás un punto de encuentro, ya que es para todas el objeto amoroso, como pasatiempo que pueda volverse realidad, o como una realidad a futuro que no sea sólo un pasatiempo. El sexo para esas primas casi olvidadas, atrapadas en la red de la maledicencia familiar y social, es una manera de atravesar las horas y los días con un condimento distinto que no sea el apetito culinario. La comida es otra temática recurrente en el universo Bustamante que está presente también en esta pieza, las tortas fritas, el mate, el chimichurri, la invitación a comer, las naranjas, su olor, su sabor, su presencia como marca de identidad. Los cuerpos en la geografía litoraleña tienen una consistencia y un peso específico que se defiende de las figuras estereotipadas de la estética marcada por las revistas y la moda: “Rosalba: No es horrible…es flaca.” (24) Virginia es el enemigo, joven, delgada, universitaria, comparte la carrera con Tomás, la contracara de las dos primas que han establecido su casa como un bunker a defender donde esperar y provocar la llegada del otro es un juego de manipulación cotidiano. Cierra la narración la voz de Tránsito que vuelve a ese presente continuum del recuerdo, de la memoria del personaje, para dar cuenta de por qué esa rama de la familia sigue perdida, atropellada por el olvido:

Tránsito: Con Concordia planeábamos huir de casa. Nos íbamos a tomar el ómnibus de la madrugada que iba a Rosario, ahí me esperaba un amigo que me guardaba un trabajo. Rosalba lo descubrió y lo dijo. Mi madre decidió mandarlas a ellas a Buenos Aires con una tía de la que no sé la dirección. Concordia no me escribió ni trató de contactarme, me dijeron que la tía murió. Mamá hace años que no las visita, a veces les habla por teléfono. Y yo nunca más la volví a ver. (42)

De 2006 es el texto que sigue, Adela está cazando patos (Tragedia rural a la hora de la siesta) [1] textualidad que bajo su dirección tuvo tres años después una puesta en el Teatro del Pueblo. La siesta es el ritual impostergable de ciertas zonas del país que están acostumbradas a un ritmo menos intenso que la capital porteña. La siesta es también un horario que desde niños es el momento ideal para la fantasía, los juegos prohibidos, las escapadas, la desobediencia. Tiempo guardado en el recuerdo, quien no tiene alguna anécdota perdida en la somnolienta memoria de una siesta. En la intriga que teje la dramaturga es también el tiempo de la construcción de una venganza. El sabor amargo de la década del ’90 es el disparador confiesa Bustamante para la concreción de la pieza; la sensación de un tiempo diletante, en el que todo parece haber sido un mal sueño, una fantasmal aparición a la hora en que todos o casi, duermen. Un texto que la memoria emocional está cruzada por la lectura de un clásico shakesperiano. Un Hamlet femenino, las mujeres siempre son sujetos de la acción, que busca un resarcimiento por la muerte de su padre, una venganza que también recuerda a la que Ema Zunz perpetró bajo la pluma de Jorge Luis Borges. La figura del padre va más allá de un recuerdo feliz.

Padre: Me morí…
Adela: ¡Qué notición! ¿No querés dedicarte a la videncia?
Padre: Adela, escuchá, fui a una fiesta…una de esas…
Adela: No hace falta que la describas con detalles…
Padre: Llena de gatos…Tomé como siempre pero en un momento me sentí mal y me fui a un sillón a recostar…no sé que me pasó. (53)

Un Hamlet de tragedia costumbrista, pedestre, sin el marco de la supuesta dignidad que rodea un reino, sino un padre que clama justicia en el contexto de una fiesta descontrolada. Una pieza que desacraliza la tragedia y la convierte en grotesco, conformando personajes desbordados que relativizan la muerte, la vida, y cuyo norte es el dinero. Una familia ejemplar, de una década que dio por terminada la historia, muertos los grandes discursos, y puso a la verdad en el banquillo de los acusados. Por otra parte, como en la pieza anterior una geografía no habitual en la dramaturgia, con la incorporación de la leyenda y la magia, de aquello que no se puede explicar desde la razón. Dos culturas relativizadas, puestas al mismo nivel para ser cuestionadas ambas.

Adela: El Yasy Yateré… ¿habla?
Francisco: (se ríe) Por supuesto. A veces los duendes avisan cuando habrá sequía o si vendrá un mal al pueblo… Dejan los mensajes en los cuerpos o sobre pasto quemado… A veces marcan la tierra, como cuando se hacen figuras con una ramita, ¿las ha visto?
Adela: Y… ¿aciertan?
Francisco: Sí, señorita… Los duendes no hablan por hablar (60)

El uso de los puntos suspensivos en su escritura refuerza semánticamente el punto de vista de la incertidumbre que envuelve a Adela, todo queda suspendido en una posibilidad incierta. Los lineamientos de la intriga siguen el curso folklórico de la tragedia isabelina, pero Adela será hacia el final cuidada y protegida luego de atravesar una verdad que niega la necesidad de justicia. En su locura, se cruzan las figuras de Hamlet y Ofelia, y el espacio geográfico del litoral.
Ese espacio se renueva en Paraná Porá (2009), se transforma en algo siniestro, cuando con una proyección ficcional, tiempo y espacio se vuelven un futuro de desastre. El agua desbordada, símbolo tal vez del desborde las pasiones humanas, el hielo que crece: “La tierra se congeló cerca de los mares”, es un medio a la vez de muerte y de liberación. El huir de las dos mujeres a través de la correntada del río, llevando una en su vientre un niño, fruto del amor por un hombre al que ambas amaron, es la promesa de que la vida continuará más allá de sus propias vidas amenazadas. La polaca Uk y la gringa bataraza no son amigas, son el despojo de unos amores frustrados en un contexto de desgracia:

¿Anda o no anda la brújula? Mirá si estamos volviendo. No quiero volver, Polaca, no quiero que nos metan donde lo metieron al Santo…Calzate bien las botas que ayer me dio mala espina esa brea azul que sale de los cráteres… Nos vamos a morir…Nos vamos a morir… (100)

A través del diálogo de las dos mujeres, y de los soliloquios que llevan adelante cada una de ellas nos vamos interiorizando de una historia y de su entramado. Al igual que en La que besó y la que no besó con el personaje de Tránsito, esas secuencias establecen una pausa en las acciones para aportar a las mismas una causalidad que de otra manera resultaría horadada en el texto. En esta pieza el contexto de violencia es mucho más palpable, no está en la ironía de las palabras, ni en el ocultamiento de lo no dicho, sino que expresamente visible se hace cargo de los personajes y los involucra todo el tiempo. Estos sujetos femeninos saben de su debilidad pero también de la soledad que las envuelve y el paisaje hostil es un acicate para un coraje que de otra manera estaría ausente, refugiado en la figura del hombre, Santo.

Gringa: LLorá tranquila…Ese hijo de puta nos jodió a las dos…Ahora ya no está y por culpa de su arrogancia estamos acá…Si no se hubiese hecho el loco con esos mierdas, no se hubiera muerto tampoco…Y estaría para cuidarnos… (120)

Mujeres, personajes femeninos “de armas tomar” que las nubla sólo el amor y el deseo, pero que siempre encuentran el punto en común para establecer una complicidad, una forma genérica de defensa. Mujeres que establecen en la ley del más fuerte, una herida narcisista en una sociedad machista y por momentos misógina.
Las dos siguientes obras son breves, en especial Nació en primavera (2010) donde el único personaje, Walter, lleva adelante una especia de diatriba en contra de su hija mayor, “Gordillo”, a la cual quisiera acercarse pero no puede porque ella “se armó con una coraza de hidratos y grasas saturadas…” (131). En concordancia con ésta, Hija boba (2011) la actitud del padre es agresiva y descalificadora para el resto personajes, en particular para Eugenia. Un almuerzo dominguero “en familia” en donde se cruzan las ironías paternas con los comentarios sobre fotografía, danza jazz y teatro. Una clara forma de violencia psicológica naturalizada por las mujeres de la historia:

Gustavo: Ahora no te largues a llorar… ¡Dora! ¡Vení! Mirá cómo domina la tragedia y la comedia… Lástima que me salió tan gorda, si no me llenaba de oro con ésta… Pero en la televisión no quieren gordas… Y menos gordas viejas. (140)

La última pieza, Dios tenga algo guardado para nosotros (2014), se estrenó en el Club Cultural Matienzo [2] y este año se reestrenará en el Centro Cultura Rojas a partir del 14 de febrero. A diferencia de las anteriores tienen una textura diferente porque los tres personajes están a medio camino entre lo onírico y la “realidad”. Cristal Acevedo y Mateo Simón intentan construir una relación afectiva más allá de lo cotidiano y con cierta inocencia infantil. Aunque en los intersticios de la particular escritura de Maruja podemos encontrar una mirada crítica a determinadas situaciones diarias y amorosas. El otro personaje femenino, Floriana Rossi, aunque ausente pareciera ser también quien con su escritura poética va comentando sobre el amor. Es interesante como el personaje paterno, Dios, “tenía planeada” esta historia y deja a sus criaturas el poder de actuar, amar y jugar con libre albedrío. Ya no es esa figura masculina opresiva y violenta sino, por el contrario, alguien o algo que permite a estos jóvenes poder bucear en sus propias inseguridades, sueños y fantasmas. Un historia por momentos lineal, que pareciera ser simplemente como la de dos jóvenes atravesados también por lo artístico – Cristal escribe a veces hasta quedarse dormida, Mateo pinta y su “trazo es penetrante, diría erótico”- pero en realidad es mucho más:

Cristal: (escribiendo) Estoy acá en una pieza encerrada con él. No. Elegí estar acá con él en una pieza. Cuando saló de mi casa me hice algunas preguntas: ¿Estará? ¿Hará alguna de las cosas que dice en los sms? ¿Me pondré mal al intentar besarlo? ¿Intentaré besarlo? ¿Qué siento por él? ¿Estoy enamorada de él? ¿Es esto amor? (172)

A lo largo de estas obras dramáticas podríamos pensar como la escritura de Bustamante se ha ido modificando a partir de sus propias vivencias, adquiriendo determinados elementos que profundizan su particular mirada y modificando de esta forma nuestra actitud pasiva de lector / espectador. Como también como va construyendo otro sujeto masculino, el padre, personaje que ha ido mutando de la violencia casera a una mirada contemplativa con sus criaturas en la última pieza que cierra el texto. De una lectura que se bifurca: por un lado, podría ser para los más jóvenes simple y dinámica y, por otro, para los no tan jóvenes con una perspectiva distinta, obviamente, de una profusión en lo no dicho poco habitual.

[1] Adela esta cazando patos, suerte de relectura de Hamlet atravesada a la vez por el punk de los 90’s y el folklore del nordeste argentino. Un adelanto de la obra se presentó en agosto de 2007 en el Ciclo Panorama Work in Progress del Centro Cultural Ricardo Rojas. Adela esta cazando patos es un texto escrito por Maruja Bustamante en el taller de Mauricio Kartun, con supervisión de Ariel Barchilón durante el año 2006. Su autora partió de la imagen de una joven nueva rica que busca al culpable de la muerte de su padre, un importante funcionario formoseño. Conviven en la obra el folklore del nordeste argentino -los duendes de la siesta, los ríos sedimentosos y las ciénagas- y el rescate emotivo del punk de los 90’s. Formó parte también de Buenos Aires Sala Abierta. (Así la presentaba Alternativa Teatral)

[2] https://lunateatral2.wordpress.com/2014/08/15/dios-tenia-algo-guardado-para-nosotros/

Temporada Alta 2015 del 27/01 al 08/02

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Temporada Alta 2015
en Timbre 4
Una mirada teatral diferente

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

timbUn nuevo ciclo de intercambio teatral se produce en el espacio de Timbre 4 entre el 27 de enero y el 8 de febrero de 2015 [1] . Una nueva oportunidad de acceder, a aquellos que el viajar no es lo habitual, a poder ser espectadores de un teatro catalán que expone sus inquietudes, interrogantes, y necesidades con talento y trabajo. El cruce de experiencias entre la dramaturgia argentina y su problemática y la catalana aporta a la disciplina teatral una lectura polifónica que nos ayuda al crecimiento a unos y a otros. El debate final del torneo de dramaturgia donde el público decide por un trabajo u otro, es otra de las instancias que ofrecen un espacio abierto a la diversidad y la posibilidad de enriquecer la mirada.

Non Solum de Sergi López
Todos somos iguales…pero no tanto.

timbreEn la Semana del Festival Temporada Alta de dramaturgia catalana, Cataluña en Buenos Aires, en la sala Timbre 4 se presentó inaugurando el ciclo la pieza Non Solum; una comedia hilarante, de comicidad que roza el absurdo y con un solo actor en escena, que compromete tanto al intérprete como al espectador a una intensidad sostenida para lograr la atención propuesta. La textualidad que construye el monólogo de Sergi López habla de la igualdad a partir de las diferencias; de sexo, de raza, de religión en un unipersonal donde el humor cruza la metafísica y trastorna los sentidos del espectador, que siente la multitud en una sola persona. Con un trabajo impresionante en cuanto a recursos y posibilidades de una actuación que se transforma a sí misma, ofrece al público, desde la soledad de una pequeña tarima roja, donde el vacío es su contexto, un relato que envuelve el nacimiento de la humanidad, y la relación que cada individuo tiene con el otro, tan igual y tan diferente. Focos de iluminación producen los climas requeridos por el relato, y conforman a la vez una frontera un límite, que hacia la platea es anulado, cruzado por la palabra y la corporidad del personaje. La escenografía y los posibles interlocutores que van apareciendo tras la palabra del único ser en escena, son una construcción que la imaginación propone y deja en libre albedrío a cada uno de los integrantes del ritual. Los temas se suceden, desde el deseo de portar una igualdad de posibilidades al ser todos humanos, y la necesidad al mismo tiempo de señalar alguna diferencia que construya una identidad que nos separe y nos distinga de los demás; como el acceso al amor de pareja, la amistad, el trabajo, el sexo, y la soledad polifónica que todos encerramos en un cuerpo continente. La evidencia de un universo contradictorio creado a partir de los interrogantes y las paradojas humanas, que son finalmente las que tejen el sin fin de problemáticas que no parecen tener solución, o que siguen atormentándonos como un signo de interrogación en la frente. En una estructura que hábilmente Sergi López divide en tres y luego unifica hacia el final, expone con una excelente actuación un cúmulo de situaciones que podrían muy bien conformar dos rutinas, dos espectáculos. Pero, ¿quién es Sergi López? Es un reconocido actor de teatro y cine, que tiene en su haber una ya extensa trayectoria. En España ha participado en películas como Pan negro o El laberinto del fauno, también compartió elenco en Entre las piernas junto a Federico Luppi. En teatro ha obtenido por su trabajo Non Solum el premio Max en 2010.

Constructivo de Piero Steiner y Ernesto Collado
Construyendo a un espectador

Fue la segunda obra y se presentó en la Sala Boedo, con la actuación de Luiggi Maestrini y Rafael Lanza. timbre 4Una propuesta interesante que pone en cuestión la poca funcionalidad de muchos edificios modernos. La invitación que los actores realizaron al público fue que no ubicaran en un lugar fijo en la Sala, para tener la posibilidad de recorrer el espacio lúdico como si visitaran cualquier edificación, pero pocos espectadores aceptaron el desafío y se animaron a desplazarse. Mientras los dos personajes van creando distintos espacios para dar cuenta de temas privados y de otros públicos. Los primeros – el miedo, la soledad, la necesidad, la fragilidad,…- son como la poca resistencia de los ladrillos huecos, con esa cierta vulnerabilidad constitutiva de todo ser humano. Mientras que los segundos – Edificio Metálico, Vaticano,…- no son capaces de cobijar y de contener al individuo, pues ponen solo el acento en la percepción de lo visual adormeciendo los otros sentidos. Desde este punto de vista, toda esta arquitectura provocaría un daño irreparable provocando la despersonalización y el anonimato de la sociedad actual. Un cuestionamiento ético más que estético que necesitaría un debate posterior con sus mentores y la posibilidad de poder ofrecerles una pequeña aclaración en cuanto a qué representan para nosotros esas mujeres cuyos nombres están en las calles de Puerto Madero [3] . La ductilidad de Maestrini y Lanza, el humor por momentos irónico y el ritmo sostenido de la puesta nos permitieron disfrutar un hecho teatral distinto, con la oportunidad de retiramos con un pequeño trozo de ladrillo a modo de souvenir.

Con la claridad aumenta el frío de Pep Tosar
Europa está enferma porque ya no cree en los cuentos de Hadas.

Foto prensa con la Claridad aumenta el fríoLa pieza que construye Pep Tosar [3] a partir de los testimonios autobiográficos de Thomas Bernhard va mucho más allá que la reconstrucción en escena de momentos de la vida del personaje. La dramaturgia que apela sobre todo a la palabra y al discurso para la construcción de un experiencia teatral diferente, expone un punto de vista donde la liviandad de una sociedad hueca e hipócrita queda al descubierto en la memoria del personaje, y su periplo de obstáculos con ella. En una disposición espacial que produce un efecto tridimensional en el espectador: un living austero, un holograma de un pianista que interpreta diferentes compositores, y un revés de la trama donde los personajes circulan, entran y salen de escena; Tosar va relatando a veces con humor, siempre con ironía, sus relaciones con el mundillo de la literatura y el teatro, la falsedad de sus premios, el horror de la diferencia en la figura de su amigo Pau. El personaje del amigo es la metáfora de una Europa que el describe como muerta; ambos son para el presente de la narración, el hombre y el continente obsoletos en un mundo que apuesta a la claridad de lo concreto, y deja la metafísico, el sueño, la imaginación en manos de los científicos para que los desbrocen, para que ejecuten la autopsia de la rosa. No puede haber arte ni cultura que se digne de ser, nos dice, que pueda crecer sin trascendencia. Ya no existen los cuentos de hadas, ya no se cree en los grandes relatos, el mundo está desangelado, muerto. La claridad es la conciencia de lo real como lo palpable y posible de ser definido, que es lo mismo que lo posible de ser poseído. Todo los diálogos que se sostienen, entre el autor, y su tía, que no lo es, -nada es en definitiva lo que parece-, y el entrevistador, van de a poco en el caudal de anécdotas que se despliegan sugiriendo un sentido que se terminará de profundizar en el monólogo final, que no tiene ya ningún grado de cinismo ni de humor, sino que está poniendo al personaje al borde de una verdad que sólo produce un dolor del que difícilmente se pueda volver. La apariencia en el recuerdo del traje, o la falsa biografía, en el homenaje a quien no se conoce ni se pretende conocer, deja al descubierto, esa tres dimensiones de lo humano: lo que se deja ver, lo que se oculta y lo que se siente. Por eso, entre lo evidente en primer plano, y lo que sucede en la extraescena, está la música, concepto de lo bello y de aquello que expresa cabalmente las emociones. La actuación de Pep Tosar es brillante ya que sobre él descansa toda la intriga, y sus dos parteneires responden con eficacia al desafío de apuntalar una estructura que se basa más en el monólogo que en el retruécano. La gestualidad que desafía las afirmaciones de su sobrino, son de una firme sutileza de la mano de Imma Colomer, y Oscar Intente juega con eficacia su necesario rol de crítico interesado en la persona del autor. La propuesta aporta un interrogante existencial a una dramaturgia que se resiste a discutir sobre sí misma, y sobre la vida conceptos que pueden para el espectador común resultar demasiado abstractos, pero que en los tiempos que corren, nos atrevemos a decir, son de una urgencia necesaria.

La cabeza en las nubes
Teatro visual y de objetos con Xavier Bobés

Fue la última de las obras que se presentaron durante la tercera edición de Temporada Alta [4]. 4 t Al ingresar a la Sala Boedo algo infantil y onírico nos envuelve, pues están suspendidos pequeños objetos cotidianos y un cartel con la palabra playground. Como en una pequeña área de juegos se van desarrollando las breves historias, historias privadas, fragmentadas que dan cuenta de los distintos estados de ánimos por los que va atravesando el pequeño personaje. Un relato laberíntico e íntimo, que va construyendo distintos espacios a través de una perfecta combinación de objetos, juego de luces y sombras, de imágenes digitales y de la música. Como un presdigitador, Xavier, con profesionalismo manipula cada miniatura y genera en cada espectador una ilusión según sus propias vivencias. Es interesante pensar cuál es la percepción o qué provoca en la imaginación del receptor según la edad del mismo. Una propuesta visual con pocos momentos de humor, quizá por eso pareciera que en algunos instantes el ritmo del relato declinara. Como un regalo, a modo de un encore musical, después del merecido aplauso y por unos breves minutos aceptamos el artificio – una mini secuencia – y nos retiramos, necesariamente, con la sonrisa de niños.

Torneo de Dramaturgia

Con el objetivo, por un lado, de motivar la escritura teatral y, por otro, de lograr la interacción entre diferentes dramaturgos, asistieron en esta oportunidad a la interesante competencia autores de tres países: Sofía Wilhelmi y Nacho Ciatti por Argentina, Jorge Castro, Jano Clavier, Mariana Silva y Claudia Tangoa por Perú y Daniela Feixas y Roger Peña por Cataluña.torneo

Las propuestas de esta Temporada Alta del Teatro Catalán apelan sobre todo a la interrogación sobre un mundo cotidiano pero tan desconocido como si fuera ajeno e ignorado. Un mundo que parece sobrepasar a cada uno de los individuos que lo pueblan ya que no permite detenerse a un momento necesario de reflexión filosófica y mucho menos ética. Un mundo que exige que demos por cierto e irrevocable su propia estructura deforme y que el intento de modificarlo cada vez nos parezca más una utopía negativa. Un mundo frágil que se sostiene sobre verdades que impiden el uso de la imaginación para la construcción de otra posibilidad. Y un hombre desesperado que a través del arte insiste en la construcción de una identidad que pueda ser por fin otra alternativa.

Hemeroteca:
Santillán, Juan José, 2011. “Pep Tosar” en Clarín.com (Espectáculos) 3/2.

[1] Un dato a tener en cuenta es que todas las obras tuvieron que agregaron funciones pues se agotaron las entradas ante la respuesta del público

[2] “La Ordenanza N° 49.668 dictada en el año 1995 por el ex Concejo Deliberante le puso nombres de mujeres a las calles que surcan el nuevo barrio de la ciudad. En todos los casos se trata de heroínas de carne y hueso, que lucharon con valentía contra los prejuicios de su época. Provenientes de distintos orígenes sociales, con distintas profesiones, a todas ellas las une un objetivo común: la defensa de la igualdad, la libertad y la independencia. Revolucionarias en el cabal significado de la palabra, abrieron el camino para el logro de derechos civiles y políticos que hoy nos parecen naturales. Precursoras y combativas, muchas de ellas fueron burladas y despreciadas por la sociedad de su época.”

http://www.nuevopuertomadero.com/?page=Vivir::Calles&pagina=1&_s=

[3] El actor se formó en Barcelona, donde actualmente brinda clases de actuación y tiene un espacio propio, el Círculo de Maldá, en el corazón del barrio Gótico. “Mi carrera como actor tiene dos partes -dice-. Por un lado, la etapa que precede al estreno a La historia del Señor Sommer, donde he trabajado como actor con una buena parte de los directores de Catalunya, como Calixto Bieito, entre otros. Pero cuando estrené La historia…, empecé una variante en solitario, impulsada por mí y por Xicu Masó, el director. Me di cuenta de que las cosas que yo quería contar en un escenario quizá nunca llegarían de la mano de otro director, y tomé la decisión de concretarlas por mi cuenta. Desde ese momento, trabajé sólo en las propuestas que me interesan a mí.” El actor presentó la pieza en 2011 en la sala del teatro Belisario. (3/2/2011)

[4] Prensa: Marisol Cambre

La tercera posición de Carla Maliandi / Pablo García

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La tercera posición de Carla Maliandi / Pablo García
Arte y Política, Arte o Política

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

la terceraEn la puesta de La tercera posición se conjugan dos miradas diferentes sobre el mismo punto de referencia. Una conferencia es el medio del que se valen los autores para llevarnos al mundo de la década del ’50 en la cultura argentina, dentro de lo que fuera el segundo gobierno de Juan Domingo Perón. Allí entre el conferencista y su secretaria se establece un duelo dialógico donde el compromiso con la clase y el compromiso con el arte juegan un partido metaforizado en el tenis. Irene construye con su idea sobre el arte y su absolutismo estético una tercera posición donde el artista sólo establece contacto con la obra y donde todo el contexto es superfluo, innecesario, contraproducente. Irene busca la construcción de un artista autónomo, que viva para la perfección y el virtuosismo de su disciplina, y que no se deje seducir por los cantos de sirena de la realidad, aunque ésta incluya el amor. Mientras que el personaje que lleva adelante Pablo García tiene en ese espacio de figuración puesto su destino y la sólo mención a una frase célebre del gobierno en el texto escrito por Irene, lo pone en contradicción con aquellos a los que quiere agradar y sobre todo pertenecer. “La tercera posición”1, un concepto enunciado por el peronismo para conformarse como un movimiento diferente entre la derecha y la izquierda nacional, es dentro del círculo áulico donde transitan, lo menos una mala expresión de la barbarie, dentro de un cortejo de personajes que como el mismo reconoce: informados pero brutos. Con una escenografía funcional, y el pasaje de diapositivas de época que ofrecen una secuencia de transición entre la primera y la segunda parte, las acciones se desarrollan desde el peso de la palabra, y su tejido de emociones y sentidos. Las actuaciones crecen a medida que el relato toma consistencia, sobre todo en la figura de Anahí Pankomin, que ofrece por momentos a la estructura de su rol matices en su voz y su gestualidad de gran intensidad. A pesar de que la dirección prefirió mantener siempre un semi tono que nunca se tradujo en tensión dramática. Quizá para que los personajes no se construyeran desde una postura política, sino en un ir y venir como en un partido de tenis. Focalizando así la atención del espectador en un juego que necesariamente los enfrenta, un partido en que utilizan distintos tipos de golpes y, a la vez, donde cada criatura se complementa con el otro para protegerse de un ambiente que les es hostil. La red que divide el espacio escénico pareciera ser el punto de encuentro donde estas dos almas intentan encontrar las reglas en común. Por otro lado, el vestuario nos ancla en esa época precisa, a principio de la década, en una sociedad que todavía no imaginaba el Bombardeo o mejor dicho la Masacre de Plaza de Mayo del 55. Arte y Política, y una mirada que autonomiza los términos de la ecuación en un diálogo que mantiene una dialéctica de poder en permanente desequilibrio.38_la_tercera_posicion

Ficha técnica: La tercera posición de Carla Maliandi y Pablo García. Actúan: Anahí Pankonin, Eduardo Iacono. Voz en off: Rafael Spregelburd. Espacio Escénico: Fernanda Heras. Piano: Patricia Pankonin. Diseño y Realización de Vestuario: Fresco Estudio de Vestuario. Audiovisual y Gráfica Publicitaria: Pablo García. Diseño de Luces: Miguel Madrid. Asistencia de Dirección: Pablo Spigardi. Prensa: Simkin & Franco. Dirección: Carla Maliandi. Teatro El Camarín de las Musas.

1 En materia de política internacional, la Doctrina Justicialista ha proclamado la Tercera Posición; es decir, una posición independiente de los dictados de las dos grandes potencias, que se han repartido según sus conveniencias estratégicas el mundo de posguerra. La Tercera Posición es una concepción filosófica y política. El General Perón percibió claramente la falacia ideológica de presentar la opción entre capitalismo y comunismo como ineludibles. Los dos grandes sistemas de pensamiento anteriores al justicialismo, el Individualismo Liberal Capitalista y el Socialismo “científico” clasista y estatista, estaban encarnados en el mundo de la posguerra (a partir de 1945), en dos grandes bloques geopolíticos e ideológicos antagónicos, que se mantuvieron Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, frente a las potencias del Eje (la Alemania del Tercer Reich, la Italia Fascista y el Imperio del Japón).