Hija boba y otras obras de Maruja Bustamante

Estándar

Hija boba y otras obras
Maruja Bustamante
Buenos Aires
Editorial Blatt y Ríos, 2014.
Páginas 180

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

hija bobaLos personajes que construye la textualidad dramática de Maruja Bustamante son en su mayoría figuras femeninas que encierran en sí mismas la debilidad y la fuerza, y una manera particular de mirar y ser miradas por ese otro, el hombre, el permanente objeto de deseo y de enfrentamiento. La mirada masculina se vuelve insuficiente, es entonces, que la Bustamante bucea en su propia experiencia y deseo, para dar cuenta de ese mundo complejo, el mundo de la mujer, y su relación con el amor, la soledad, el sexo, las ilusiones, las esperanzas, y con la infinidad de encrucijadas que se construyen como una red territorial a partir de la búsqueda de relacionarse con los demás: hombres, mujeres, amigos, enemigos, parientes y otras yerbas. Todo atravesado por una muy buena cuota de amor irónico, por momentos cínico, otras veces tierno y fundamental para los fluidos diálogos que conforman cada una de las piezas. El cuerpo y el alma de la mujer disociados en los relatos, dan cuenta de las necesidades de ambos, donde el problema reside en que no encuentran un en común que conforme la armonía de sentimientos. El cuerpo desea, el alma duda, tiene miedo, retrocede o se escuda en una maldad pueblerina. En La que besó y la que no besó (2002) la historia familiar es narrada por una voz masculina en off, la de Tránsito, que evoca con una memoria tangencial, momentos, fogonazos de recuerdos en la vida de los tres sujetos de la acción que llevan adelante la intriga: Rosalba, Concordia; las primas casi olvidadas de Tránsito y Virginia, la prometida de Tomás; y de su propia historia.

Tránsito: (…) Me enteré de algunas cosas de ellas. Se dice que se dedican hacer magia negra y que nunca salen. También se dice que Rosalba se fue a trabajar a París de prostituta. Pero nadie se encargó de averiguar bien. (9)

Tránsito: Tenemos un tío, el hermano de nuestro padre que es muy de la farra y que hace unos años tuvo un hijo de casi mi misma edad. Ellos son de Corrientes, pero mi viejo vino para Entre Ríos porque podía trabajar mejor. Mi abuelo se llamaba Tránsito y por eso así me llamo, pero resulta que tanto mi padre como su hermano querían ponerle Tránsito a su primer hijo mayor y, bueno… (11)

Las tres mujeres en busca de una vida compartida que las aleje de la soledad y la mirada intencionada de una sociedad en celo, tienen en Tomás un punto de encuentro, ya que es para todas el objeto amoroso, como pasatiempo que pueda volverse realidad, o como una realidad a futuro que no sea sólo un pasatiempo. El sexo para esas primas casi olvidadas, atrapadas en la red de la maledicencia familiar y social, es una manera de atravesar las horas y los días con un condimento distinto que no sea el apetito culinario. La comida es otra temática recurrente en el universo Bustamante que está presente también en esta pieza, las tortas fritas, el mate, el chimichurri, la invitación a comer, las naranjas, su olor, su sabor, su presencia como marca de identidad. Los cuerpos en la geografía litoraleña tienen una consistencia y un peso específico que se defiende de las figuras estereotipadas de la estética marcada por las revistas y la moda: “Rosalba: No es horrible…es flaca.” (24) Virginia es el enemigo, joven, delgada, universitaria, comparte la carrera con Tomás, la contracara de las dos primas que han establecido su casa como un bunker a defender donde esperar y provocar la llegada del otro es un juego de manipulación cotidiano. Cierra la narración la voz de Tránsito que vuelve a ese presente continuum del recuerdo, de la memoria del personaje, para dar cuenta de por qué esa rama de la familia sigue perdida, atropellada por el olvido:

Tránsito: Con Concordia planeábamos huir de casa. Nos íbamos a tomar el ómnibus de la madrugada que iba a Rosario, ahí me esperaba un amigo que me guardaba un trabajo. Rosalba lo descubrió y lo dijo. Mi madre decidió mandarlas a ellas a Buenos Aires con una tía de la que no sé la dirección. Concordia no me escribió ni trató de contactarme, me dijeron que la tía murió. Mamá hace años que no las visita, a veces les habla por teléfono. Y yo nunca más la volví a ver. (42)

De 2006 es el texto que sigue, Adela está cazando patos (Tragedia rural a la hora de la siesta) [1] textualidad que bajo su dirección tuvo tres años después una puesta en el Teatro del Pueblo. La siesta es el ritual impostergable de ciertas zonas del país que están acostumbradas a un ritmo menos intenso que la capital porteña. La siesta es también un horario que desde niños es el momento ideal para la fantasía, los juegos prohibidos, las escapadas, la desobediencia. Tiempo guardado en el recuerdo, quien no tiene alguna anécdota perdida en la somnolienta memoria de una siesta. En la intriga que teje la dramaturga es también el tiempo de la construcción de una venganza. El sabor amargo de la década del ’90 es el disparador confiesa Bustamante para la concreción de la pieza; la sensación de un tiempo diletante, en el que todo parece haber sido un mal sueño, una fantasmal aparición a la hora en que todos o casi, duermen. Un texto que la memoria emocional está cruzada por la lectura de un clásico shakesperiano. Un Hamlet femenino, las mujeres siempre son sujetos de la acción, que busca un resarcimiento por la muerte de su padre, una venganza que también recuerda a la que Ema Zunz perpetró bajo la pluma de Jorge Luis Borges. La figura del padre va más allá de un recuerdo feliz.

Padre: Me morí…
Adela: ¡Qué notición! ¿No querés dedicarte a la videncia?
Padre: Adela, escuchá, fui a una fiesta…una de esas…
Adela: No hace falta que la describas con detalles…
Padre: Llena de gatos…Tomé como siempre pero en un momento me sentí mal y me fui a un sillón a recostar…no sé que me pasó. (53)

Un Hamlet de tragedia costumbrista, pedestre, sin el marco de la supuesta dignidad que rodea un reino, sino un padre que clama justicia en el contexto de una fiesta descontrolada. Una pieza que desacraliza la tragedia y la convierte en grotesco, conformando personajes desbordados que relativizan la muerte, la vida, y cuyo norte es el dinero. Una familia ejemplar, de una década que dio por terminada la historia, muertos los grandes discursos, y puso a la verdad en el banquillo de los acusados. Por otra parte, como en la pieza anterior una geografía no habitual en la dramaturgia, con la incorporación de la leyenda y la magia, de aquello que no se puede explicar desde la razón. Dos culturas relativizadas, puestas al mismo nivel para ser cuestionadas ambas.

Adela: El Yasy Yateré… ¿habla?
Francisco: (se ríe) Por supuesto. A veces los duendes avisan cuando habrá sequía o si vendrá un mal al pueblo… Dejan los mensajes en los cuerpos o sobre pasto quemado… A veces marcan la tierra, como cuando se hacen figuras con una ramita, ¿las ha visto?
Adela: Y… ¿aciertan?
Francisco: Sí, señorita… Los duendes no hablan por hablar (60)

El uso de los puntos suspensivos en su escritura refuerza semánticamente el punto de vista de la incertidumbre que envuelve a Adela, todo queda suspendido en una posibilidad incierta. Los lineamientos de la intriga siguen el curso folklórico de la tragedia isabelina, pero Adela será hacia el final cuidada y protegida luego de atravesar una verdad que niega la necesidad de justicia. En su locura, se cruzan las figuras de Hamlet y Ofelia, y el espacio geográfico del litoral.
Ese espacio se renueva en Paraná Porá (2009), se transforma en algo siniestro, cuando con una proyección ficcional, tiempo y espacio se vuelven un futuro de desastre. El agua desbordada, símbolo tal vez del desborde las pasiones humanas, el hielo que crece: “La tierra se congeló cerca de los mares”, es un medio a la vez de muerte y de liberación. El huir de las dos mujeres a través de la correntada del río, llevando una en su vientre un niño, fruto del amor por un hombre al que ambas amaron, es la promesa de que la vida continuará más allá de sus propias vidas amenazadas. La polaca Uk y la gringa bataraza no son amigas, son el despojo de unos amores frustrados en un contexto de desgracia:

¿Anda o no anda la brújula? Mirá si estamos volviendo. No quiero volver, Polaca, no quiero que nos metan donde lo metieron al Santo…Calzate bien las botas que ayer me dio mala espina esa brea azul que sale de los cráteres… Nos vamos a morir…Nos vamos a morir… (100)

A través del diálogo de las dos mujeres, y de los soliloquios que llevan adelante cada una de ellas nos vamos interiorizando de una historia y de su entramado. Al igual que en La que besó y la que no besó con el personaje de Tránsito, esas secuencias establecen una pausa en las acciones para aportar a las mismas una causalidad que de otra manera resultaría horadada en el texto. En esta pieza el contexto de violencia es mucho más palpable, no está en la ironía de las palabras, ni en el ocultamiento de lo no dicho, sino que expresamente visible se hace cargo de los personajes y los involucra todo el tiempo. Estos sujetos femeninos saben de su debilidad pero también de la soledad que las envuelve y el paisaje hostil es un acicate para un coraje que de otra manera estaría ausente, refugiado en la figura del hombre, Santo.

Gringa: LLorá tranquila…Ese hijo de puta nos jodió a las dos…Ahora ya no está y por culpa de su arrogancia estamos acá…Si no se hubiese hecho el loco con esos mierdas, no se hubiera muerto tampoco…Y estaría para cuidarnos… (120)

Mujeres, personajes femeninos “de armas tomar” que las nubla sólo el amor y el deseo, pero que siempre encuentran el punto en común para establecer una complicidad, una forma genérica de defensa. Mujeres que establecen en la ley del más fuerte, una herida narcisista en una sociedad machista y por momentos misógina.
Las dos siguientes obras son breves, en especial Nació en primavera (2010) donde el único personaje, Walter, lleva adelante una especia de diatriba en contra de su hija mayor, “Gordillo”, a la cual quisiera acercarse pero no puede porque ella “se armó con una coraza de hidratos y grasas saturadas…” (131). En concordancia con ésta, Hija boba (2011) la actitud del padre es agresiva y descalificadora para el resto personajes, en particular para Eugenia. Un almuerzo dominguero “en familia” en donde se cruzan las ironías paternas con los comentarios sobre fotografía, danza jazz y teatro. Una clara forma de violencia psicológica naturalizada por las mujeres de la historia:

Gustavo: Ahora no te largues a llorar… ¡Dora! ¡Vení! Mirá cómo domina la tragedia y la comedia… Lástima que me salió tan gorda, si no me llenaba de oro con ésta… Pero en la televisión no quieren gordas… Y menos gordas viejas. (140)

La última pieza, Dios tenga algo guardado para nosotros (2014), se estrenó en el Club Cultural Matienzo [2] y este año se reestrenará en el Centro Cultura Rojas a partir del 14 de febrero. A diferencia de las anteriores tienen una textura diferente porque los tres personajes están a medio camino entre lo onírico y la “realidad”. Cristal Acevedo y Mateo Simón intentan construir una relación afectiva más allá de lo cotidiano y con cierta inocencia infantil. Aunque en los intersticios de la particular escritura de Maruja podemos encontrar una mirada crítica a determinadas situaciones diarias y amorosas. El otro personaje femenino, Floriana Rossi, aunque ausente pareciera ser también quien con su escritura poética va comentando sobre el amor. Es interesante como el personaje paterno, Dios, “tenía planeada” esta historia y deja a sus criaturas el poder de actuar, amar y jugar con libre albedrío. Ya no es esa figura masculina opresiva y violenta sino, por el contrario, alguien o algo que permite a estos jóvenes poder bucear en sus propias inseguridades, sueños y fantasmas. Un historia por momentos lineal, que pareciera ser simplemente como la de dos jóvenes atravesados también por lo artístico – Cristal escribe a veces hasta quedarse dormida, Mateo pinta y su “trazo es penetrante, diría erótico”- pero en realidad es mucho más:

Cristal: (escribiendo) Estoy acá en una pieza encerrada con él. No. Elegí estar acá con él en una pieza. Cuando saló de mi casa me hice algunas preguntas: ¿Estará? ¿Hará alguna de las cosas que dice en los sms? ¿Me pondré mal al intentar besarlo? ¿Intentaré besarlo? ¿Qué siento por él? ¿Estoy enamorada de él? ¿Es esto amor? (172)

A lo largo de estas obras dramáticas podríamos pensar como la escritura de Bustamante se ha ido modificando a partir de sus propias vivencias, adquiriendo determinados elementos que profundizan su particular mirada y modificando de esta forma nuestra actitud pasiva de lector / espectador. Como también como va construyendo otro sujeto masculino, el padre, personaje que ha ido mutando de la violencia casera a una mirada contemplativa con sus criaturas en la última pieza que cierra el texto. De una lectura que se bifurca: por un lado, podría ser para los más jóvenes simple y dinámica y, por otro, para los no tan jóvenes con una perspectiva distinta, obviamente, de una profusión en lo no dicho poco habitual.

[1] Adela esta cazando patos, suerte de relectura de Hamlet atravesada a la vez por el punk de los 90’s y el folklore del nordeste argentino. Un adelanto de la obra se presentó en agosto de 2007 en el Ciclo Panorama Work in Progress del Centro Cultural Ricardo Rojas. Adela esta cazando patos es un texto escrito por Maruja Bustamante en el taller de Mauricio Kartun, con supervisión de Ariel Barchilón durante el año 2006. Su autora partió de la imagen de una joven nueva rica que busca al culpable de la muerte de su padre, un importante funcionario formoseño. Conviven en la obra el folklore del nordeste argentino -los duendes de la siesta, los ríos sedimentosos y las ciénagas- y el rescate emotivo del punk de los 90’s. Formó parte también de Buenos Aires Sala Abierta. (Así la presentaba Alternativa Teatral)

[2] https://lunateatral2.wordpress.com/2014/08/15/dios-tenia-algo-guardado-para-nosotros/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s