Tamorto. Creación de Julia Muzio, María Elena López, Jorge Costa.

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Tamorto
Una creación de Julia Muzio, María Elena López, Jorge Costa.

Arlequín, el eterno Arlequín

Pero una creación formidable contra la comedia de los señores literatos se inició de parte de aquellos que, gracias a un fenómeno nuevo, viven del teatro y por eso necesitan el éxito de público y de taquilla: los actores…fue entonces cuando, ante la vacuidad del espectáculo erudito, los actores italianos dijeron si: ya no hay poesía, habrá espectáculo. E inventaron la Comedia del Arte. (Silvio D’Amico)

María de los Ángeles Sanz

tamorto 1La fiesta de la Comedia del Arte está presente en la sala del Teatro Belisario en reunión ritual entre un público predispuesto al juego y los actores que llevan adelante a través de su trabajo una perfomance cargada del humor voluptuoso que el género requiere y su tratamiento irreverente con los temas sagrados: la vida, el amor, el sexo, la muerte. Su seudo improvisación, su música murguera, popular y bullanguera, su lenguaje escatológico, sus máscaras identificatorias de los personajes, reconocidos en su tipificación, el trabajo acrobático con el cuerpo, el juego de miradas hacia un espectador cómplice con el relato que involucra, además de la historia, la realidad del momento al discurso; son todos elementos que conforman un género que fue una reacción a la solemnidad del teatro tradicional. La muerte de Arlequín, sus amores con Colombina, la venganza, plato que se come frío, de Pierrot, es el centro disparador de una comedia que se nutre en el espejo del público, en su risa necesaria. Los actores que conforman la puesta de Tamorto demuestran que saben cuál es el género que desarrollan y como llevarlo adelante con talentoso ingenio. Diestros en cada uno de los procedimientos que construyen su poética, en la hora y media que dura el espectáculo provocan y son provocados por la reacción del espectador al que increpan en más de una oportunidad estableciendo un diálogo de ligero fluir. La actualidad y nuestra historia reciente se filtran en el medio de gags y situaciones formando un todo con el tema central, la muerte del personaje. Situaciones y no acciones porque:

La Comedia del Arte estaba hecha de personajes y no de acciones: la acción de las cualidades o de los defectos de cada personalidad, de la contradicción de una figura con otra y de sus mutuas relaciones que podían producir armonía o discordancia. (Uribe, María de la Luz, en Perinelli, 472)18112014_09-obra

Arlequino a morto, pero el tiempo puede volver sobre sus pasos para dar cuenta de cuál fue el motivo de tal acontecimiento. El pícaro, astuto, buscavida de Arlequino, bergamasco bajo, de lengua procaz y dialecto incomprensible, siempre vestido con su traje de parches, amante del sexo y la comida, representante de todas las pasiones que surgen de la partes bajas del cuerpo, ha traicionado una vez más. Jorge Costa le da a su tipo una fuerza y un histrionismo que lo presenta con el descaro necesario para enfrentarse a su partenaire, que en este caso no será Brighella1, sino Pierrot; joven cándido y enamorado de la veleidosa Colombina, que con astucias conseguirá culparlo de su engaño y dar vuelta la situación. Con su cara sin máscara, enharinada, como marca la tradición del personaje, y sus movimientos coreográficos, Emiliano Larea construye un Pierrot que decide finalmente hacerle pagar a Arlequino su osadía, mientras se muestra temeroso, humilde y víctima del atropello de los amantes. Su trabajo logra con ingenio mostrar el contraste entre uno y otro, de la grosería a la sutileza, y es el que abre con su relato e inicia al público en el recorrido de la historia a contar. Julia Muzio toma para sí el personaje del Il Dottore2, y luego será la muerte, para establecer con Arlequino un duelo de ingenio antes del viaje final. Mientras Romina Mónaco es la casquivana y seductora Colombina3, irreverente y traidora, que exhibe sus encantos sin pudor; todos y cada uno de los integrantes del grupo conocen y ponen en acto con talento los rasgos de los tipos que la comedia del arte legó a la tradición teatral. La puesta nos introduce en el ámbito abierto de una plaza, y con escasos elementos va desarrollando su estructura. Por eso la figura del prologuista4 es necesaria. El trabajo es realzado por la música, los efectos sonoros y un juego de luces que permite establecer matices y exponer en primer plano toda una gestualidad que muestra y oculta el rostro por debajo de la máscara. La exageración, lo grotesco, la intencionalidad sexual desprejuiciada, y la parodia como tributo a los capocómicos argentinos: Alberto Olmedo, José Marrone, son la materia prima con que se nutre la puesta en un claro homenaje a la comicidad de aquellos personajes que se constituyeron y constituyeron una forma teatral que no discriminó públicos, sino que sumó clases sociales a pesar de sufrir persecuciones y censuras.unnamed

Bibliografía:
Perinelli, Roberto, 2011. Apuntes sobre la historia del teatro occidental. Buenos Aires: Instituto Nacional del Teatro. Colección Historia Teatral. Páginas 466 / 497.

Ficha técnica: Tamorto creación de Julia Muzio, María Elena López, Jorge Costa. Actúan: Emiliano Larea, Jorge Costa, Julia Muzio, Romina Mónaco. Fernando Hugo Pérez Hernández. Ejecución y Dirección Musical: Fernando Pérez. Vestuario: Almendra vestuarios. Máscaras: Alfredo Máscaras Iriarte (www.mascarasiriarte.com.ar) Puesta de luces: Fer Raíces. Puesta: Julia Muzio, María Elena López y Jorge Costa. Prensa: Tehagolaprensa. Diseño gráfico: Diego Feijoó. Supervisión Dramática y Actoral: Paéz Gaby. Dirección: Jorge Costa y Roberto Sánchez. Teatro Belisario.

1 Brighella es de Bérgamo alto, de un lenguaje y una postura más refinada que Arlequín, más inteligente y desenvuelto, hábil en intrigas y cruel con los débiles.

2 Il Dottore era un sabio fatuo, pedante, que fingía tener un título de la Universidad de Bolonia, pero que esgrimía sentencias vacuas sobre la salud. Avaro y egoísta, su debilidad era el dinero y el gusto oculto por el buen vino.

3 Colombina era la criada del personaje de la Enamorada, se vestía humildemente y por calidad de mujer no llevaba máscara.

4 “El prologuista era infaltable, sobre todo cuando se representaba en una plaza. El prólogo, género dentro del género, memorizado por el presentador, tenía, al igual que los modelos latinos, la función de pedir silencio al público, indicar el lugar donde se desarrollaría la acción o contar la prehistoria del asunto, lo que había sucedido antes y anunciar, de manera seductora, lo que vendrá de inmediato”. (Perinelli, 477)

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