Ensayo sobre La Gaviota de Marcelo Savignone

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Ensayo sobre La Gaviota
de Marcelo Savignone

(…) A veces hay imágenes que se nos imponen a la fuerza, como ocurre con el hombre que piensa siempre, día y noche, por ejemplo, en la luna; también yo tengo una de esas lunas. (A. Chejov)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

unnamedMarcelo Savignone ha construido a lo largo de una fecunda trayectoria una poética con sello propio que se expande a través de sus trabajos y que ratifica una manera de pensar y sentir el teatro. Su puesta sobre la obra de Chejov, La Gaviota, y sobre textos de Tennessee Williams sobre el personaje de Trigorín, conforma una estructura donde aparece una de sus principales características: una disociación entre el valor de la palabra enunciada, su valor, su registro, sus tensiones y las emociones que atraviesan el cuerpo de los personajes. La palabra en el tono del discurso narra, describe situaciones, pero la verdadera tensión dramática pasa por los cuerpos trabajados en el límite de la expresión, buscando con sus movimientos y la concentración de los mismos dar cuenta del inconsciente de lo sentido, de la verdad de lo horadado, de lo no dicho. En un espacio dividido entre una especie de tablado, y una pequeña casa de madera donde algunos personajes entran y salen, mientras otros esperan u observan se van coreográficamente sucediendo las acciones, siguiendo un hilo conductor con la escritura del autor ruso pero en forma de puzzle, y un punto de vista que pasa por la realidad del escritor / personaje que siente como su métier es a la vez el cielo y el infierno. En la elección del punto de vista que aporta la lectura de Williams, Savignone se interroga sobre su propio oficio, y el de todos aquellos que lo acompañan. Un micrófono que nos aleja del tiempo histórico de la pieza, -así como la mixtura del vestuario-, es funcional a los monólogos necesarios para explicitar que aún hoy La Gaviota tiene mucho que decir a quien pueda leer en el texto los matices que propone; el registro de un subtexto rico en posibilidades para proponer experiencias teatrales que se aparten de una puesta naturalista. La fragmentación del texto escénico, hace que por momentos se pierda el hilo conductor de la trama original, pero sin embargo, todo retoma su cauce cuando la reflexión sobre el arte y su creatividad, el papel del artista se hace presente de la enunciación. Las imágenes en movimiento como aquellas que detienen la acción son estéticamente bellas, las reiteraciones refuerzan la temática propuesta por la dirección de Savignone. Arte: éxito y marginación, Trigorín y Trepliov, dos caras de la misma moneda, la necesidad de conquistar una identidad que produzca el milagro de ser, del estar sintiendo eso que definimos como personalidad. Este puzzle artístico comienza a encastrase cuando estamos ingresando a la Sala: un “ensayo” con sus inevitables repeticiones, tanto en el discurso verbal como en el corporal, y que, a su vez, une un tiempo preciso en la historia del teatro con nuestro actual campo teatral. 000109876

Como un demiurgo, Trigorin / Savignone, va uniendo los distintos espacios escénicos donde los límites son precisos, en un tiempo que pareciera no pertenecernos. Quizá por la multiplicidad de sentidos que se generan en el espacio lúdico, a partir de las buenas actuaciones y del ritmo sostenido de la obra. Es interesante el desafío estético que, para nosotras, apunta a demostrar que un determinado teatro está más vivo que nunca. Una puesta en escena donde todos los sistemas significantes tienen un importante valor y una particular textura en sí mismo. Las impactantes imágenes visuales y auditivas permiten crear los distintos climas según requiera la situación dramática. Los precisos movimientos / coreografías, el contraste en los tonos del juego lumínico y la elección de la música es el resultado de la investigación constante y de la exploración en las distintas expresiones artísticas, especialmente en el cuerpo y en su inagotable posibilidad de ser lenguaje escénico. Una puesta que como la anterior Un vania transita el mundo chejoviano para establecer con él un diálogo que establezca con el espectador un hilo conductor entre una mirada de ver el mundo del autor ruso y las posibles respuestas a los interrogantes que éste planteaba en cuanto al arte y a la creación artística en el presente de la enunciación.PRENSA Ensayo sobre La gaviota 009

Ficha técnica: Ensayo sobre La Gaviota de Marcelo Savignone. Actúan: María Florencia Álvarez, Mercedes Carbonella, Luciano Cohen, Merceditas Elordi, Pedro Risi, Belén Santos y Marcelo Savignone. Colaboración artística: Alberto Castrillo- Ferrer. Asistencia y colaboración artística: Andrea Guerrieri y Juan Pablo Méndez. Escenografía: Lina Boselli. Realización gaviota: Flavio Pagola. Vestuario: Mercedes Colombo. Iluminación: Ignacio Riveros. Asistente de iluminación: Luciano Cohen. Gráfico y diseño: Ed. Fotografía: Cristian Holzmann. Video: Juan Cruz Bergondi. Producción ejecutiva: Silvia Barona. Dirección coreográfica: Marcelo Savignone. Prensa: Marisol Cambre. Teatro: La Carpintería.

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