Las tres hermanas Deconstrucción de Chéjov de Alejandro Genes

Estándar

Las tres hermanas
Deconstrucción de Chéjov de Alejandro Genes
Un texto atravesado por el tiempo

María de los Ángeles Sanz

tres hermanasDe la Rusia de principios del siglo XX a la década del ’70, Genes traslada un conflicto que le debía en Chéjov mucho a un contexto histórico de asfixia en el sentido de la no acción. La burguesía rusa en la época del dramaturgo vivía sin ver ni oír más que lo que sucedía en ese pequeño mundo que habitaba y dónde todo se concentraba en las relaciones familiares y éstas con su entorno; el mundo de la negación y de la no comunicación era una constante, mientras por debajo de la literalidad de las palabras un universo en convulsión estallaría finalmente. Los personajes chejovianos son seres livianos en apariencia, encerrados en una nube que los protege del afuera siempre amenazante. En la puesta, la figura de la cuñada Noelia, Laura Calderón, que poco a poco va constituyéndose en la dueña de la situación, de la casa y sus ocupantes, es una extraña en esa sociedad que ve a las personas como a los objetos que compra y vende en las subastas con la que se gana la vida. Lo material por sobre la falsa espiritualidad, un maridaje que no puede más que llevar a la catástrofe. Dice Chejov:

Ha llegado la hora: una enorme mole avanza hacia nosotros, se está preparando una fuerte y saludable tempestad, ya está en marcha, ya se acerca, y pronto barrerá de nuestra sociedad la pereza, la indiferencia, la repugnancia por el trabajo, el podrido aburrimiento. Yo trabajaré, y dentro de unos veinticinco y treinta años, trabajarán todos los hombres. ¡Todos! (86)

Es en ese no hacer, en ese deleite en el diletantismo, en esa eterna edad de una juventud que se resiste a madurar que Chéjov construye la denuncia de su desencanto; y anuncia tiempos nuevos que inunden los campos helados y produzcan una revolución de conciencias. Eludiendo el contexto socio – político de los setenta, la guerra fría, Genes traslada el conflicto a una etapa de cambios profundos donde la idea de revolución toma otro tenor y construye otro sentido. 10353509_780435995367624_8077525666898349794_o

La ciudad como hito simbólico de la liberación es Moscú para una burguesía de provincias que vive de los laureles perdidos en el tiempo. Genes deconstruye en la medida que fragmenta los conflictos, se detiene en los procesos y produce una síntesis en los personajes y en la relación que se teje entre ellos. Las tres hermanas, Mara, Ligüen Pires, Elena, María Florencia Horak, e Inés, Camila del Río, tienen bajo la dirección de Roberto Lachivita, un solo objetivo que encierra la idea de una libertad posible, vender la casa paterna e irse a la ciudad, propósito que guarda la desidia de un presente y la utopía de un futuro que se piensa otro sólo con cambiar de escenario. Dentro de una escenografía buscadamente minimalista y funcional, algunos objetos van señalando la pérdida de territorio de las dueñas de casa y el avance de Noelia: una carroza junto al teléfono, una compotera en la mesa, antesala de la posesión de los cuartos, como en Casa Tomada de Cortázar. El propósito de Noelia puede cumplirse porque el deseo se oculta tras la máscara de la buena educación y el amor; Elena siente hacia su cuñada un sentimiento que develará sin logro, y su marido, Lucas, Francisco Ramallal, no puede alejarse de su tela de araña a pesar que se reconoce infeliz. El avance sobre nuestros derechos parece decir el autor, Chéjov /Genes, hoy como ayer es posible gracias a nuestro renunciamiento a su defensa, al abandono del espíritu de lucha, a dejar que el tiempo decida sobre nosotros. Lachivita utiliza el procedimiento de un actor para tres personajes, que Ramallal resuelve a pesar de las dificultades de la propuesta con gestos sencillos: una corbata, un gesto, una expresión del cuerpo y de la voz diferente. La tensión se sostiene en una medianía y sólo por momentos se traduce en un clima de violencia largamente reprimida. Tanto el vestuario y algunos de los objetos de la escenografía responden a la época y nos sitúan en un tiempo, único bien que deberíamos resguardar, único valor que no se debe perder porque no se puede recuperar. Traerla a los setenta, tiempo convulsionado a nivel social y político, tiempo de utopías y de sueños de cambios profundos y de deseo de justicia, es tal vez una metáfora para un presente que se quiera protagonista de los hechos, constructor de la historia, que comprenda la denuncia del dramaturgo ruso como concepto universal en tiempo y espacio, y nos permita ser dueños de nuestro destino.tres_hermanas

Ficha técnica: Las tres hermanas. Deconstrucción de Chejov. Elenco: Laura Calderón, Ligüen Pires, María Florencia Horak, Camila del Río, Francisco Ramallal. Música original y diseño sonoro: Mirko Mescia. Asistente de diseño sonoro: Julián Pineda. Diseño de iluminación: Claudio del Bianco. Diseño escenográfico: Gina Michenzi. Realizador escenográfico: Pablo Calmet. Diseño de vestuario: María Laura Voskian. Producción ejecutiva: Julieta Fajardo. Asistente de dirección I: Melany Mosquera. Asistente de dirección II: Lucas Marenco. Dirección: Roberto Lachivita. Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia. Fotografía: Gonzalo Cortés. Prensa: Andrea Feiguin (Tehagolaprensa) Sala Teatro: El Tinglado. Duración: 90’. Estreno 22/03/2015.

Anuncios

Un comentario »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s