Síntoma de Guillermo Salz

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Síntoma
de Guillermo Salz

María de los Ángeles Sanz

000116841El consultorio de un psicólogo, una silla, un paciente, música que atruena el espacio, otros ruidos que se suspenden para que el silencio dé paso a la palabra. La palabra necesaria que vaya armando el discurso que construya por fin una historia interrumpida, quebrada, que a pesar de estar horadada insiste en reunir sus fragmentos y lo hace a partir de la sensación insoportable sobre el cuerpo, las vibraciones que dan como síntoma cuenta de una verdad que asoma por los poros de la piel de Leonardo. Cinco años ya, cinco Leonardos, cinco números de un juego de azar, que como la vida nos sorprende con su acierto o su fracaso, una verdad que el paciente prefiere no saber, como no quiere saber cuál es la identidad que aparece en un examen que también lleva consigo por cinco largos, sufridos e insoportables años. La vida de Leonardo está rota, su familia también, nada es igual para ellos desde que el jefe de familia está preso y su “hijo” duda de una identidad que los sostenía desde sus pies de barro. Como círculos infernales de agua del Río de la Plata, el crimen cometido se expande en sus consecuencias a través de las generaciones, y continúa haciendo daño. En el sostenimiento de la mentira, asesina nuevamente a los padres en el cuerpo del hijo que anticipa el dolor de un nieto que seguramente de no cortarse la cadena deberá cargar esa pesada mochila. Pero la pieza alerta aún de algo peor, que esa mentira se sostiene a partir del miedo que sobre las víctimas se ejerce aún cuando el victimario esté descubierto y detenido. El miedo atraviesa los cuerpos de los personajes, de Eva y Leonardo, y los lleva a sostener hasta el paroxismo aquello que late pidiendo salir de una vez por todas para la purificación de las almas. Aún fuerte, sin arrepentimiento y con la firme voluntad de sostener el terror, infringe en los protagonistas del dolor un nuevo cerco para neutralizar su accionar. Sin embargo, la verdad finalmente verá la luz a pesar de todo, y necesariamente para una estructura dramática que debe dejar en el escenario hacia la platea una posibilidad esperanzadora de triunfo. Si el miedo destruye, el amor construirá con los pedazos una nueva realidad, una nueva opción de vida, donde la pulsión de muerte quede totalmente abolida. La dirección de Daniel Zaballa construye dos momentos en la intriga, unidos por el puente de una espera por parte del psicólogo que se permite un toque de humor con las llamadas del contestador, y el absurdo de sus discursos. Si bien podría acortarse ese momento, es necesario para el cambio de clima entre la primera parte, entre el paciente y el profesional, dura y violenta; y la segunda entre su esposa Eva con el psicólogo. La segunda sostiene en un principio la convención de un diálogo que parece no ir a ninguna parte, hasta que el síntoma hace su presencia y en duelo con el miedo abre la puerta necesaria para expulsar el horror. Las actuaciones son convincentes, y logran crear con habilidad tanto en el uso de la voz como del cuerpo una tensión que el espectador siente en el centro del estómago aunque no lo note hasta el aplauso final, cuando la barrera sobre el pasado caiga y todos podamos sentir en el cuerpo no ya el síntoma sino la liberación de un relato unívoco. La iluminación es eficaz en la producción de climas, y en la construcción de límites, la música expresa la tormenta que encierra el cuerpo del personaje, y el vestuario de Leonardo es también parte de ese síntoma que lo acerca hasta el abismo del suicidio. La emoción entonces se abre paso a través de la racionalidad de lo visto y oído, y el llanto fluye como el agua de ese río que Leonardo quisiera abarcar en un trago. sintomaTeatro x la identidad lleva ya quince largos años produciendo textualidades reunidas en su movimiento para desde la teatralidad en acción poder dar libertad a la denuncia de una realidad que no todos quieren o pueden aceptar. Largos años que han permitido la reflexión y la conciencia de muchos jóvenes que ante la duda se acercaron a Abuelas para comprobar si su identidad estaba ligada a un pasado histórico asolado por la violencia de Estado. Un trabajo que no cesa porque todavía queda mucho camino por recorrer en la búsqueda de las identidades falsificadas, en las apropiaciones de aquellos bebés que nacieron en el horror; cuyos ejecutores quisieron prolongar el crimen en sus cuerpos al obligarlos a vivir en una mentira, o en una verdad oculta en los pliegues de lo cotidiano que es un arma de doble filo en sus vidas.

Ficha técnica: Síntoma de Guillermo Salz. Elenco: Hugo Dezillio, Gustavo Oliver, Viviana Suraniti. Asistente de dirección: Maite Salz. Diseño de iluminación: Fabián Molina Candela. Foto: Ariana Caruso. Producción Ejecutiva: Guillermo Salz. Dirección: Daniel Zaballa. Espacio El Crisol. Estreno abril 2015.

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