Enfermedad de Juventud de Ferdinand Bruckner

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Enfermedad de Juventud
de Ferdinand Bruckner

No hay futuro, y es que el presente está tan duro…
No hay futuro, no hay esperanza
para toda la gente que vive en un sistema en el que,
No hay futuro, no hay esperanza
en una sociedad en la que te pisan media vida.
No hay futuro, no hay esperanza
reglas y prohibiciones siempre están en tu camino.
No hay futuro, no hay esperanza
lo único que quiero es verlo todo destruido [1]

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

edjfbsinmuchainfoHay en las pantallas de televisión, en estos momentos, una publicidad de una marca de cerveza que se dirige a un potencial consumidor, joven, entre 30 y 40 años, de clase media y media alta, que lleva una vida desprejuicida y sin compromiso real, porque la sociedad le impide madurar, o no lo prepara para eso. En general nuestra publicidad va dirigida a ese núcleo duro de la población que es la que tiene más alto nivel de consumo, y que vive sin mayores preocupaciones económicas, pero que sufre desde más de 20 años un fuerte deterioro en la construcción de una subjetividad que se sienta con proyectos hacia el futuro, una línea de jóvenes que siente que el presente es la única realidad posible, que reniegan del pasado y que no siente ninguna inquietud por un futuro que no están dispuestos a construir. Pero la publicidad quiere vender y por eso no toma en cuenta otro sector mayoritario, que tiene otras inquietudes, y alguna que otra utopía. Las últimas obras de autores europeos que se están exhibiendo en la cartelera de Buenos Aires, nos traen como una constante ese estado de desasosiego de una juventud, o de una población que siente que mientras los viejos perduran enterramos a los jóvenes, –Hamlet ha muerto sin fuerza de gravedad– de Ewald Palmetshofer, –La ciudad– de Martín Crimp, que nos habla de la incomunicación y la flexibilización laboral –Al mundo– de Jöel Pommeratt, que nos pone como espectadores ante el duro tema de la familia y las ausencias que produce las guerras a nivel global; por nombrar algunas. En este caso Bruckner, dibuja siete personajes en estado de confusión, con carreras que podrían darles un sentido a sus vidas, pero que no lo hacen porque lo que en realidad lo haría, sería encontrar en el otro una razón suficiente para seguir viviendo. Punto de vista del dramaturgo que atraviesa desde una mirada misógina al personaje que termina prostituyéndose por amor, pero que de todos ellos, es la única que logra un trozo de felicidad posible. El resto es la desazón, la droga, la violencia, la muerte. Marcados por una fuerte dependencia emocional, con algunos problemas resueltos a nivel económico estos personajes jóvenes, futuros médicos, se enfrentan a la posibilidad de otro mundo, el de la calle, o el de la lucha por lograr el deseo de ser alguien en un mundo hostil. Los actores y las actrices de la mano de la dirección de Carlos Kaspar no logran llegar a interiorizar una problemática naturalizada por la dramaturgia, pero que tal vez requiera un grado de comprensión mayor para ellos. En una escenografía aséptica de un blanco hospitalario, que se convierte en lugar de estudio o de falsa alegría, se mueven mientras un médico testigo, toma notas como si las criaturas ante sus ojos fueron ratas de laboratorio.

Cuando no hay futuro ¿cómo puede haber pecado
Somos las flores en la basura
Nosotros somos el veneno en su máquina humana
Nosotros somo el futuro de su futuro. (No Future)image002

Dicen en una Inglaterra conflictiva los Sex Pistols, y anuncian un mundo encerrado, globalizado, auto referente, que vive casi en un grado de autismo e impide encontrar caminos nuevos para la creación, para la vida. Afirma Marc Augé:

Las formas del arte contemporáneo, al proponernos lo que vemos todos los días, nos perturban; transforman los objetos usuales y familiares en objetos de reflexión y, al mismo tiempo, lejos de sublimar lo real, lo subvierten. Su pretensión va al choque con los esfuerzos desplegados por la sociedad de consumo para persuadirnos de que es como debe ser, y de pronto exista la tentación, sostenida por los mensajes tranquilizadores de los medidos masivos de comunicación, de reducirlas a simples variaciones sobre lo existente, a simples redundancias, o incluso de subvertirlas desde el comienzo y recuperarlas sometiéndolas a la lógica especulativa del mercado. (Augé, 2014,125)

Hay una propuesta desde la dramaturgia de explicitar un conflicto real, que involucra a la sociedad y que tiene su punta de iceberg en los más jóvenes, pero en escena esa fuerza subversiva no queda del todo configurada.

Ficha técnica: Enfermedad de Juventud de Ferdinand Bruckner. Elenco: Naiara Awada, Vanina Balena, Romina Fernandes (Marisol Barberis 22/05), Nicolás Furtado, Sabrina Macchi, Manuel Novoa, Agustín Oberto. Diseño de vestuario: Silvia Zavaglia. Asistente de vestuario: Natasha Nicotra. Realización escenografía: Eduardo Kaspar. Diseño de escenografía y de luces: Pablo Calmet. Diseño gráfico: Martín Bayne. Fotografía: Nacho Lunadei. Video: Facundo Cuomo. Prensa: Agustín Oberto / Sol Vannelli, Duche&Zarate, Asistente de dirección: Natalia Sosa. Producción: Agustín Oberto / Sol Vannelli. Música original: Nacho Medina. Traducción, adaptación y dirección: Carlos Kaspar. Teatro El Método Kairós. Duración:… Estreno: 10/04/2015.

Hemeroteca:
[1] Los fragmentos de las canciones están tomados de una página web: No hay futuro, no hay esperanza de Oi! The arrase

Bibliografía:
Augé, Marc, 2014. El antropólogo y el mundo global. Buenos Aires: Editorial Siglo XXI.

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