Ignacio y María de Nara Mansur Cao

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Ignacio y María
de Nara Mansur Cao
El amor en tiempos de crisis. Si tú te vas, si tú te vas…

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

IGNACIOUn hombre y una mujer, a puro ritmo musical, ella narra y el acota, ingresa el pasado de a poco, mientras ella canta, rie, silba, y se expresa para relatarnos una historia de amor en tiempos de crisis, más puntualmente el 2001 y nuestra miseria cotidiana. Pocas veces el teatro se hizo cargo de aquél infausto año, de aquellos acontecimientos que parecían salidos del libro del apocalipsis, donde todo parecía terminado, imposible de remontar, un país sin futuro, con largas colas en los consulados europeos para muchos que se fueron tratando de buscar una mejor oportunidad para sus vidas. Con los que se quedaron viendo el dolor de los que se iban, y sufriendo la soledad del desencuentro, de miles de desencuentros, de impotencia y derrota. Mientras nos acercamos a nuestro espacio como espectadores ellos están ya escena creando un clima que pronto se romperá con la palabra y la canción. Un referente cargado de teatralidad, de representación de una realidad íntima, individual, pequeña pero que encarna la metáfora de un territorio, de un tiempo específico. La ruptura de la cuarta pared comienza cuando la frase de Bernard Marie Koltès:

A priori, habría que considerar que cualquier lenguaje es irónico y cualquier acción trascendente; lo que evitaría tomar en serio cosas que no lo son, teñir de tristeza escenas que deberían ser divertidas y eliminar lo trágico de la historia. [1]

El dramaturgo, nos anuncia que la dramaticidad debe ser dejada de lado para que la narración tome espesor. La cita 1IgnacioPol (4)es procedimiento dentro de la estructura dramática, y todo tiene un medio tono que nunca llega a la tragedia, atravesados los encuentros personales por la ironía, y la comicidad de María, o la desesperación, los silencios, o la música de Ignacio; a pesar de la ausencia del final feliz deseado. Un espacio escénico que trabaja con las tres puertas que les permiten a los personajes la huída hacia una extraescena que de respiro al recuerdo. Una escalera que conforma un espacio otro, una mesita que se cargara de las manos de todos los que no están, la ropa que se transforma y transforma el cuerpo de la actriz, imagen en movimiento [2], que logra que su personaje sea siempre la misma y a la vez otra. La dirección de Corina Fiorillo pasa en el duelo de amor entre Ignacio y María, la mirada sobre una subjetividad en permanente construcción, la femenina. Subjetividad que la sociedad se empeña en inmovilizar y que la mujer concreta necesita deconstruir para ser finalmente un sujeto único, con un pasado constituyente y un futuro en vías de realización. El Espacio El Ópalo tiene mucho de intimidad y nuestra imaginación puede viajar a cualquier sitio – desde el Caribe hacia el Sur – mientras escuchamos la música en vivo desde la Sala y saboreamos limonada. Un claro indicio de lo que será una puesta en escena musicalizada a partir de estas dos criaturas, con particular cadencia irán armonizando las diferentes escenas a partir de los tonos, la gestualidad y los desplazamientos – Obsesiones, Malestar de los personajes, Decepciones,….- en un encadenamiento auditivo, visual y también olfativo – cuando María come naranjas. Cada una de las situaciones dramáticas son fragmentos de la memoria en espacios y tiempos distantes o cercanos – La Habana / Argentina / Chile. Por un lado, memoria histórica – El Che, Fidel, Camilo,… / Allende, Victor Jara,…- y, por otro, memoria individual – los padres, los amigos, los compañeros de militancias,… La ignacio &escritura poética de Mansur Cao [3] y la precisa dirección de Fiorillo se materializan en el espacio lúdico intimista, con sus paredes negras, a partir de las muy buenas actuaciones. Un trabajo actoral orgánico que hacen estallar a ese espacio y que, a su vez, está atravesado por distintas perspectivas – lo artístico, lo social, lo político, lo económico, miradas que confluyen en la esencia de estos personajes que se mimetizan, se quiebran y renacen. Por la profusión del texto primero se podría pensar que es un relato confuso y oscuro pero, al contrario, tienen la pregnancia de Violeta Zorrilla y Camilo Parodi que irradian poesía y música. La iluminación y el vestuario también contribuyen en la construcción de posibles sentidos –la pollera de María tienen una funcionalidad distinta a lo largo de la obra. Así con la jaula vacía en que la joven va guardando o sacando diversos elementos, así nuestra experiencia espectatorial queda suspendida desde el inicio, un recorrido sinuoso y atrapante por los recovecos de los recuerdos, entre el artificio y la realidad, donde el saber nos es negado – tanto a los personajes como al público – en ritual de sensaciones que nos arrebata de nuestra cotidianidad.

MARÍA: Me besas y siento miedo, incertidumbre, vacío. Las noticias del diario hablan de la humedad, del euro y de la guerra. Nada me conduce a ti, ni siquiera un autobús. ¿Entonces ya decidiste?

IGNACIO: Creo en ella, la toco. No es como yo la soñé. La huelo, le beso los pies, ella rima mi nombre con objetos diferentes que encuentra a su paso… como las vallas de la ciudad.

La diferencia no impide el amor, pero si abre un abismo entre los amantes cuando se pierde el sentido de un proyecto de vida en común. Cuando el pasado es una línea infranqueable y el futuro un camino imposible de concretar de a dos, a pesar del deseo. Una puesta que aúna una textualidad dramática y una dirección que pasa el punto de vista sobre la figura femenina, y la suma de los cuerpos, los de los actores, que hacen de sus personajes seres entrañables para sí mismos y para los espectadores que somos testigos silenciosos de un momento trascendental en el cruce de sus vidas.maria

Ficha técnica: Ignacio y María de Nara Mansur Cao . Elenco: Violeta Zorrilla y Camilo Parodi. Diseño de escenografía y vestuario: Corina Fiorillo. Realización de vestuario: Mariana Pérez Cigoj. Asistencia en vestuario Sofía La Bella. Realización de escenografía: Eliana Sánchez. Diseño de iluminación: Soledad Ianni. Asistencia de iluminación: Carolina Rabestein. Diseño gráfico: Fuentes2Fernandez. Fotografía: Fabián Pol. Coordinación de producción: Pablo Silva / Carolina Nogueira. Asistencia: Eliana Sánchez. Prensa: Carolina Alonso. Dirección: Corina Fiorillo. Espacio Teatral El Ópalo. Duración: 60’. Estreno: 14/03/2015.

Bibliografía:

Deleuze, Gilles, 1983. La imagen tiempo. Buenos Aires: Editorial: Pre – textos.

[1] CELCIT. Dramática Latinoamericana 257. http://www.celcit.org.ar/ [05/06/2015]

[2] Dice Deleuze: “Las cosas mismas son imágenes, porque las imágenes no están en la mente o en el cerebro. Al contrario, el cerebro es una imagen entre otras y las imágenes no dejan de actuar y reaccionar unas entre otras, de producir y de consumir. No hay diferencia entre la imagen y el movimiento.” (Deleuze, Imagen tiempo)

[3] Según gacetilla de Prensa: Nara Mansur Cao es poeta, dramaturga y crítico teatral cubana egresada del Instituto Superior de Arte. Sus textos teatrales han sido llevados a escena en su país, Estados Unidos y Puerto Rico. Desdramatizándome. Cuatro poemas para el teatro reúne cuatro de sus textos teatrales y obtuvo el Premio de la Crítica Literaria en Cuba en 2011. Integró el Departamento de Teatro de Casa de las Américas entre 1994 y 2007 y se desempeñó como redactora y posteriormente como editora de la revista Conjunto, dedicada al teatro latinoamericano. Impartió el Seminario de Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte. En 2013 obtuvo el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar por su relato “¿Por qué hablamos de amor siempre?”. Ha publicado además los libros de poemas Mañana es cuando estoy despierta, 2000; Un ejercicio al aire libre, 2004; y Manualidades, 2011, Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén y Premio de la Crítica Literaria 2012. Reside en Buenos Aires desde 2007. Es investigadora del Centro Cultural de la Cooperación, institución en la que coordina el ciclo Dramaturgias posibles desde 2013 e integra el Comité organizador del Festival de Poesía. Preparó para Ediciones Colihue la selección y el estudio crítico del teatro de Virgilio Piñera (2014) y los estudios críticos al teatro completo de Iván Turguéniev y Antón Chéjov, recientemente presentados en la Feria del Libro de Buenos Aires.

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