Semen en los ojitos de Gonzalo Senestrari

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Semen en los ojitos
de Gonzalo Senestrari
Una obra autoficciográfica

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

semen enMás allá de la definición de género que aparece en el programa de mano, “autoficciográfica”, lo que la puesta pone en evidencia es la doble temática o la imbricación de una en otra que propone el punto de vista del dramaturgo / director Senestrari. Como en Tiernas Criaturas el joven autor, Gonzalo Senestrari pone en escena la fragilidad de estos personajes. Individualidades que ante la falta de la sociedad y la familia que los contenga, donde desaparece el límite difuso entre lo público y lo privado, y con cierto temor al fracaso pareciera que ante este desamparo necesitan la dependencia a determinados estímulos / sustancias. El tema de las adicciones: droga, sexo; y por otra parte, el trabajo ficcional que el personaje de Tyrone, alter ego del autor, lleva adelante cuando construye personajes que a la vez son los productores de los discursos, de los relatos, pequeñas historias, que conforman una narración mayor. Desde la escena vemos la descripción de una manera de someterse, o de someter la voluntad a una acción determinada, y la forma de dar cuenta de esa victimización a partir de la escritura; paradoja de la creación artística, como construir el objeto, desde el relato que ubica al autor por fuera o desde el discurso que lo constituye y lo involucra como testigo y protagonista de los acontecimientos. Todo un tema a la hora de producir la escritura, se trate IMG_7434del género que se trate. Con una feroz individualidad en cada uno de los personajes, con la soledad que implica desconocer al otro, y sólo entablar un diálogo con la propia necesidad, la obra atraviesa en los cuerpos de los actores la doble significación de decir y ser dicho. En un espacio que simula la disposición de un grupo haciendo terapia, sobre su adicción o compulsión al sexo, en cualquier forma y con cualquier interlocutor posible; y donde los objetos en escena afirman las identidades, el libro Demián de Herman Hesse, los globos de colores que cuelgan del cielorraso, la máquina de escribir, el tetrabrik de leche de Amanda; todos y cada uno encierran una IMG_7428segunda lectura, más allá de su literalidad. Sin temor a un lenguaje sin tapujos, que raya lo bizarro [1] y escatológico, que a su vez es trabajado desde el orden de la ciencia psicológica, desde el lugar de la palabra Waldo pone cuando puede, los límites necesarios para controlar el desborde de los cuerpos, y de las acciones. Hasta el momento que el curso de lo onírico, del orden de lo imaginario, del límite entre la ficción y la realidad, hace que el personaje abandone su territorio y este definitivamente sea tomado por la escritura, es decir por la voluntad creativa de Tyrone. En un espacio lúdico con muy pocos elementos, los espectadores estamos ubicados en sus cuatro lados y necesariamente somos parte del personaje que tenemos muy cerca de nosotros y de espalda. Somos IMG_7409un partícipe más de la situación dramática aunque se mantiene el limite ficcional de la cuarta pared. Solo una puerta, que también nos resulta frágil, para comunicar a estos seres con el mundo exterior, mientras la presencia de la música funciona como contrapunto ante el humor y la tensión constante. Los muy buenos logrados momentos de comicidad permite tratar temas que aún son tabú para muchos. Cada integrante del elenco le da una particular y perfecta textura a su criatura desde el discurso verbal y del corporal, que por momentos es ingenua y por otros es siniestra, ¿Quizá estos acabados seres son parte de “lo real” en la historia? O bien, solo son fantasmas, construcciones imaginarias de un escritor que bucea, primero, en la complejidad de la mente para lograr su acto creador: su hecho escénico. semenFicha técnica: Semen en los ojitos de Gonzalo Senestrari. Elenco: Nicolás Albamonte, Demián Bello, Martín Crespo, Manuela Fernández Vivian, Claudio Garófalo. Asistente de dirección: El Fiero. Vestuario y arte: Patricia Iglesias. Iluminación: Ricardo Sica. Fotografía: Nacho Lunadei. Ilustración: Flor Huerga. Colaboración musical: Blackk. Prensa: Silvina Pizarro. Dirección: Gonzalo Senestrari. Sala No Avestruz. Duración: 55’. Estreno: 11/06/2015

[1] Bizarro en sus dos acepciones, la traducción del inglés que propone lo bizarro como sinónimo de extraño, y como se entiende en el idioma castellano, bizarro como valiente.

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