Futuro de Mariano Tenconi Blanco

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Futuro
de Mariano Tenconi Blanco
El futuro desde la discusión sobre arte de los noventa,
Futuro y lo post post de la modernidad.

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

futuroUn tiempo a futuro que es el presente de la enunciación, del hoy; un presente de la puesta que es el pasado de nuestro presente; entre los intersticios de tiempo, una mixtura de concierto de una banda musical, y un relato casi lineal, con grandes elipsis temporales que se explicitan en una pantalla de fondo, donde aparece la fecha de grabación de cada uno de los temas musicales que se incorporan a la intriga, a la historia, discurso que se construye entre los cuatro personajes femeninos, sus sueños, sus deseos, literalmente hablando con relación al sexo, y a la libertad, sus dudas sobre el amor, y sobre todo su pensamiento sobre la creación artística. Casi una clase de teoría, una suma de procedimientos, la discusión por una poética, que de cuenta de un tiempo la posmodernidad, y su extraña manera de ser original, a partir de la mezcla de todas las disciplinas, de todas las formas que alguna vez fueron la vanguardia, la ruptura de los cánones, y que ahora suman a un resultado que no siempre se sabe hacia donde va. Un derecho de apropiación, y una manera de entender lo político a través del cambio de paradigma que cambie la percepción del espectador para desde allí proponer un paradigma nuevo, un nuevo imaginario, una mitología urbana o no que nos atraviese y pueda construir y aunar los relatos fragmentados con que se cerró un siglo y se comenzó otro. Desde los noventa, el XXI como síntesis de esa búsqueda, como potencialidad y logró, una utopía que se realizará con el cambio de era. Las cuatro actrices se mueven y hablan con los códigos de referencia de nuestros jóvenes de los noventa, aunque no sea Buenos Aires sino New York el escenario; una ciudad mítica para algunos para la creación del arte, para encontrarse con los genios de la pantalla grande como Woody Allen; pero también la ciudad del Bronx y de los apagones, del frío, y la distancia entre sus habitantes, una proxemia cuidada y temida, que guarda más de un peligro, o una gran carga de inocencia. La bebida como droga dura, para mantener la calma, para acallar los demonios que preguntan y se preguntan, y no tienen por supuesto, todas las respuestas, porque la respuesta es el interrogante, y la identidad, la subjetividad está escindida. Discurso sobre la poética del arte, mixtura entre teatro y concierto de música, creación que innova o que busca encontrar una textura, una estructura que sea de alguna manera diferente al relato clásico del teatro más convencional, el realismo y el absurdo, con sus códigos estratificados, que no apuestan ya a la ruptura. Un teatro que cruce la palabra y el pentagrama como forma, no desde el relato que incluye musicalidad, sino como en el cine donde no se sabe si la música es la excusa para la historia o al revés. Pero en una conjunción distinta, donde los hilos se tejan como una discursividad deleuziana, no como agregado o pastiche, sino como fluir del acontecimiento. La Cía Teatro Futuro afirma en el programa de mano su búsqueda [1]:

Con propuestas centradas en la literatura, la música, y el trabajo sobre la actuación, la compañía busca crear nuevos mundos basándose en la potencia revolucionaria de la imaginación y en la ficción como modo de hacer política.10411022_1659467554274103_55160161689409934_n

De ese modo, las cuatro actrices / músicas construyen con solvencia a las jóvenes rockeras – Rita, Liz, Lorraine y Peggy – poniendo en escena una corporalidad espontánea atravesada por cuestionamientos estéticos y la reflexión sobre el arte. Así, desde un espacio y tiempo preciso, Nueva York, a un tema por demás universal y atemporal, el acto de crear y la actividad artística. El hecho escénico ha sido construido de tal modo que cada sistema significante está en completa armonía siendo su soporte formal: la música. En la yuxtaposición de estilos la banda de rock en vivo involucra al espectador a partir de dos soportes distintos que se complementan en in crescendo con una fuerza centrífuga que necesariamente nos involucra. Importante también es, por un lado, la utilización del espacio edilicio de la Sala Alberdi y, por otro, la iluminación precisa según requiera el relato – o bien un recital o un ensayo o bien la intimidad de un departamento neoyorquino… Una historia simple y una puesta en escena que excede cualquier intento de categorización

Ficha técnica: Futuro de Mariano Tenconi Blanco. Elenco: María Canale, Martina Juncadella, Violeta Castillo, Manuela Vecino. Música original: Ian Shifres. Espacio: Carolina Castro, Mariano Tenconi Blanco. Iluminación: Matías Sendón. Vestuario: Pía Rey. Coreografía y Diseño de movimientos: Carolina Borca. Video Proyecciones: Santiago Brunati. Videos: Martín Cámpora, Micaela Freire. Fotografía: Sebastián Arpesella. Diseño gráfico: Gabriel Jofré. Comunicación y Prensa: Carolina Castro y Malena Schnitzer. Entrenamiento Musical: Martín Bekerman, Tomás Shifres Ulrich. Asistente de escena y Técnico de sonido: Ariel Lippo. Asistente de dirección: Tomás Vío. Compañía Teatro Futuro. Productor: Carolina Castro. Director musical: Ian Shifres. Director: Mariano Tenconi Blanco. Sala Alberdi. Centro Cultural San Martín.

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