Trescientos millones de Roberto Arlt

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Trescientos millones (1932/ 2015)
de Roberto Arlt
Durante meses y meses caminé teniendo ante los ojos el espectáculo de una pobre muchacha triste, que sentada a la orilla de un baúl, en un cuartucho de paredes encaladas, piensa en su destino sin esperanza, al amarillo resplandor de una lamparita de veinticinco bujías. (300 Millones, Roberto Arlt)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

300 Millones 111Una habitación. Una sirvienta. Una patrona y su hijo. Una historia que termina cuando la noche acaba. Un periodista que narra pero no quiere describir lo evidente. Un dramaturgo que elige la subjetividad de su personaje, el imaginario que lo anima antes de la decisión final. Un texto teatralista en la búsqueda de dar cuenta de lo ominoso a través del relato que alguien construye como evasión a una dura realidad. Un interrogante sobre como la escritura representa lo real, o si lo real es construido por la materialidad de la escritura. Roberto Arlt escribe la dramaturgia que estrenará en el incipiente Teatro del Pueblo de Leónidas Barletta1, luego de ser el cronista del suicidio de la sirvienta. Podría fiel al realismo que estaba en el centro del campo teatral, haber construido una textualidad que describiera objetivamente los hechos, conformando un sistema de personajes entre positivos y negativos, de acuerdo a la clase social; pero su escritura iba más allá. Lector incansable, de escritores de muy diferentes procedencias, conocía el 000123454expresionismo alemán, por la literatura y el cine; y sus personajes están conformados por las contradicciones sociales pero también por un estado de conciencia que los convierte en seres mucho más complejos, que se mueven entre el  bien y el mal, entre el deseo y el goce, entre la superación y un materialismo que promete la felicidad. Esto da cuenta de una estructura donde los personajes de humo, aquellos que conforman el sueño que teje Sofía tienen una presencia mucho más contundente que los dos personajes reales que la acompañan: la señora de la casa y su hijo. La buena lectura de Martín Althaparro hace que el punto de vista de la puesta pase por el carácter lúdico de la textura dramática; que resalte la complejidad de un vocabulario provocador, cargado de ironía, cinismo y sarcasmo, y desde allí proponga un tipo de actuación exterior que propone su desarrollo a partir de las acciones físicas. La escenografía, logra con pocos elementos: Un baúl, una estructura de metal, una cortina de tiras, unas falsas bolsas de carbón, ir construyendo los espacios necesarios para el desarrollo de las secuencias. La 000123455aparición del personaje de la muerte, tiene en Alicia Anaya una muy buena performance que lo hace cerrar con su mirada final una historia que en la textualidad arltiana tiene otra conclusión. El uso del grotesco tan afín en su límite al expresionismo subjetivo, aparece en el trabajo de Eduardo Avendaño, en su aparición que provoca la decisión final, y sobre todo en las composiciones de María Cruz Carot y Verónica Josefina Parreño, en la formulación de sus personajes, aunque sobrevuela en general todo el trabajo en mayor o menor medida. La discusión entre el galán, Cristián Cimminelli, y la sirvienta, Laura Ledesma, logra los dos sentidos con los cuales Roberto Arlt jugaba; por un lado, el tema del uso de la imaginación en un ser victimizado que se quiere protagonista de su vida, y por otro lado, una forma indirecta de expresar su convicción sobre el proceso de las relaciones amorosas en la construcción del imaginario literario y el social. ¿Cómo juega la literatura en la manera que se maneja el deseo femenino? ¿A partir de cuál imaginario, de que discurso generalizado la mujer gobierna el deseo masculino? ¿Cuál es el lugar que la sociedad le tiene reservado a la mujer? Preguntas que el autor se hacía ante una relación de fuerzas que la sociedad potenciaba para que la mujer en su grado de debilidad en lo público, utilizara como afirma Ludmer las tretas del débil. Sofía, una mujer que como tantas 000123456vende su fuerza de trabajo, sufre pero sueña que puede a partir del dinero, convertirse en una burguesa, lugar pensado de mayor poder y disfrute. No puede en el mundo de lo real controlar su vida y dejar de ser la víctima de una situación humillante, pero puede desde la imaginación controlar y conducir un relato que le permita ser otra; y actuar en su fantasía como aquella que le indica al galán como debe comportarse, ante el fastidio de éste que siente como lo convierte en un objeto de su deseo, autora como es del destino de su vida. Desde allí, Roberto Arlt como Miguel de Unamuno, como Pirandello, no deja de preguntarse por el lugar del creador y sus criaturas como luego desarrollaría en otra pieza suya, El fabricante de fantasmas (1937). La música en escena enriquece el conjunto que desde el muy buen vestuario y las situaciones respeta el texto del dramaturgo aunque se permite algunas libertades que le dan aún un grado más de ese humor oscuro que posee el texto; así la frase que hasta el final repite el personaje de la muerte, “esto no te hubiera pasado, si comieras jamón del diablo”. Si hubieras vendido, como todas, tu cuerpo y no tu voluntad de pertenecer al sistema desde el lugar más bajo de la pirámide. Es la manera que tuvo el dramaturgo de hablar de lo social sin recurrir a los recursos del teatro de tesis social. Elenco y dirección conjugan un muy buen trabajo pensado desde el universo arltiano, desde una lectura que potencializa los procedimientos que innovaron una poética teatral que en los años treinta no había dado ingreso con asiduidad a las vanguardias europeas, y que él desde su escritura iba a introducir para hablar de los personajes, de sus temores y deseos, para hablar de sí mismo.000123453

Ficha técnica: Trescientos millones de Roberto Arlt. Elenco: Eduardo Avendaño, Marcelo Beltrán Simó, José Cardozo, María Cruz Carot, Cristian Cimminelli, Ricardo Echezuri, Nora Gut, Laura Ledesma, Nicolás Mascialino, Alicia Naya, Josefina Parreño, Rubén Ramírez, Cecilia Rodríguez, Guillermo María Rosasco, Aixa Vegezzi. Voz en off: Osmar Nuñez. Dirección de arte, escenografía y vestuario: Alejandro Guiggi. Realización de escenografía: Silvio Molina, Graciela Balazini. Realización de vestuario y accesorios: Graciela Balazini, Alejandro Guiggi. Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco. Composición musical e interpretación en vivo: Sonia Kovalivker. Realización y grabación de efectos y sonidos: Adrián Carretero. Diseño y realización audiovisual: Eclipse Films, Facundo Vanoli, Felipe Castro. Diseño gráfico: Mariano Santalices. Operación técnica: Gastón Calvi. Coaching de movimiento y construcción de personajes: Eduardo Avendaño. Diseño y desarrollo de proyectos (coaching /trabajo en equipo): Tania Sardellla. Producción general y ejecutiva: Cooperativa “Trescientos millones”. Prensa: Duche&Zárate Asistente de dirección: Lorena Lemos. Dirección: Martín Althaparro. Teatro del Pueblo. Duración: 80’. Estreno: 17/07/2015.

Bibliografía:
Arlt, Roberto, 2005. Trescientos millones. Buenos Aires: Editorial Losada.
Borré, Omar, 1996. Arlt y la Crítica (1926- 1990). Buenos Aires: Edita América Libre.

[1] “El 17 de junio de 1932, el Teatro del Pueblo estrena la obra dramática de Roberto Arlt 300 millones. Este drama, el argumento, acompañó a Arlt durante cinco años, a partir de un hecho policial que escribió en Crítica en 1927, luego lo retomó en un aguafuerte “Usura transatlántica” en El Mundo (6/7/29)… (Borré, 51)

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