El amor es un bien de Francisco Lumerman

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El amor es un bien
de Francisco Lumerman
A partir de Tío Vania de Chéjov

Que las generaciones futuras alcancen la felicidad: pero, eso si, sin dejar de preguntarse que ideales tuvieron sus antepasados, en nombre de que sufrían. (Cuadernos de notas) [1]

el amorAzucena Ester Joffe

Antón Chéjov define a Tío Vania (1899) como “escenas de vida de campo” y es interesante como Francisco Lumernan le otorga a su obra un claro color local manteniendo el núcleo duro y la atmósfera chejoviana. Siguiendo a Ettore Lo Gatto:

[…] el autor venía el fondo de la comedia en la resignación del Tío Vania y de Sonia y en el retorno de la vida de la hacienda a los carriles por los que había andando, antes de la interrumpieran con su llegada el profesor Serebriakóv y su bellísima mujer, que habían trastornado no sólo las costumbres sino también los ánimos de los habitantes […] A pesar de la devastación espiritual que había significado el paso del profesor […] la esperanza no estaba perdida, sino que más bien iba más allá de la propia felicidad personal. (1972: 421-422)

La obra que nos ocupa, El amor es un bien, se desarrolla en un pequeño hostel en Carmen de Patagones (la ciudad más austral de la Pcia de Buenos Aires) con un clima templado semiárido y, en verano, con tardes calurosas. Así se 11701204_1609953572611034_6913775664561723696_npresenta el conflicto exterior: el calor provoca la putrefacción del cajón de frutas y los pocos turistas del lugar prefieren la comodidad de habitaciones mejor acondicionadas. Entretanto, las moscas terminan por alejar cualquier intento de preparar dulce casero y su posterior comercialización artesanal. Pero en la continuidad de los conflictos interiores se materializa la atmósfera densa que como una bruma envuelve a cada personaje, afectándolos de tal forma que en lo no dicho, en los silencios y en lo que pareciera ser tiempos muertos el relato se desarrolla con una intensidad que no es fácil alcanzar. Mientras Sonia y su tío Iván se preparan para el Festival de música, llegan de visita y con claras intenciones no muy generosas, su padre (Alejandro) y su nueva mujer (Elena). El único huésped en el empobrecido albergue es Pablo, el joven médico quien enredará más las ya engañosas relaciones familiares. Al inicio, asistimos a uno de esos ensayos de Sonia acompañada por la guitarra de Iván. En el reducido espacio escénico el alto volumen de la música parece funcionar como un indicio de la tensión existente entre todos los personajes. Con 000121670economía de elementos en el centro del espacio, un practicable de líneas rectas – madera/hierro – que bien puede ser una gran estantería o bien una grada, que es funcional al desarrollo de la trama y en cierto modo funciona como los límites rígidos entre el grupo familiar y la relación de fuerza que ejercen. Por otro lado, lienzos de color claro marcan la división con las otras habitaciones del hostel y anticipan, quizá, la frágil soledad de dos de los protagonistas, la sobrina y su tío, envueltos en ese clima existencial, atormentados, y detrás de una máscara que oculta el odio hacia Alejandro, que a pesar de estar enfermo sigue sometiendo a su hija y a su cuñado a sus crueles caprichos. La música en vivo es un alivio para estos agobiados seres chejovianos y también para el espectador atento que necesariamente se involucra en la historia, como también las breves escenas, “apartes”, en que los personajes relatan algo así como un sueño, por fuera de la historia. Sin olvidar, por un lado, la precisa iluminación y, por otro, el vestuario actual y cotidiano que marca la diferencia entre dos modos de vida, como también la disparidad entre la monotonía del 000121667Interior y el consumismo de la Capital. Si el clásico dramaturgo, en su búsqueda de una nueva forma de comedia, le dio a sus personajes la capacidad de expresar su conflicto interior más allá del discurso verbal, el joven Francisco Lumerman, con su escritura dramática y escénica, también le otorga al elenco la posibilidad de darle textura a estos complejos personajes. Con solvencia y compromiso cada integrante supo encontrarle el alma justa a su personaje. Aunque se destaca el trabajo actoral de Rosario Varela y José Escobar pues sus criaturas, aunque carentes de afectos, tiene una particular complicidad de mirada tierna y esperanzadora hacia un futuro que no les pertenece, apostando a seguir con los ensayos para el Festival y a la preparación de los dulces caseros.

Ficha técnica: El amor es un bien de Francisco Lumerman. Actúan: Manuela Amosa, José Escobar, Diego Faturos, José María Marcos, Rosario Varela. Diseño escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez. Diseño de luces: Ricardo Sica. Diseño gráfico: Martín Speroni. Prensa: Luciana Zylberberg. Fotografía: Omar Oporto. Producción ejecutiva: Zoilo Garcés. Asistencia de dirección: Ignacio Gracia. Dirección: Francisco Lumerman. Moscú Teatro Escuela. Duración: 80’. Estreno: 04/07/2015

Lo Gatto, Ettore, [1968] 1972. “Antón Pavlovich Chéjov” en La literatura rusa moderna. Buenos Aires: Losada: 404-426.

[1] Según el programa de mano de Antón Chéjov

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