Yo no duermo la siesta de Paula Marull

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Yo no duermo la siesta
de Paula Marull

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

image003La pieza de Paula Marull es en apariencia de una estructura sencilla. Cercana al costumbrismo, pareciera ser sólo mimesis de una situación, familiar para más de uno de los espectadores, en algunas de las acciones, en algunos de los personajes. Sin embargo, tiene una construcción espiralada que le permite a su autora desarrollar varios relatos en uno. Hay en él, tres historias que se cruzan, tres entre las cientos no dichas, que se esconden en el entramado silencioso de un pueblo; donde la siesta es un espacio / temporal ritual en sus vidas, una pausa, salvo para los niños, aquellos que aprovechan las ausencias adultas para llevar adelante el producto de una imaginación feroz. Allí donde el ritual del silencio se convierte en fiesta, donde el orden del cosmos hogareño es atravesado por el caos. De ese fondo de posibilidades, Marull elige la de Hilda y su familia, y su casa como centro de operaciones, la de Natalí y su mamá ausente, y la de Dorita y el hijo de Cacho. A las tres las reúne la necesidad y el azar, la proximidad y el amor, en un espacio trampa que más allá de la algarabía del juego, de lo lúdico y lo siniestro, nos pone en la disyuntiva de elegir, como en la vida, por donde, como espectador, hacer pasar nuestro punto de vista. En una escenografía horizontal, los lugares se suceden: el fondo y su ropa tendida, el dormitorio de Dorita, la cocina comedor, que comunica con la extraescena, el living, y su necesario y funcional diván, el frente, aquel que une lo interior con el exterior, que permite la comunicación entre lo público y lo privado. Cada espacio está abordado por las acciones, como en una casa típica donde todos sus integrantes se desplazan por ellos sin censura, invadidos por los personajes, que los transitan con la libertad de la falta de límites. Con el registro coloquial y con tonada, la dramaturga, hace un recorte en la memoria de la infancia para rescatarla y ofrecerla Yo no duermo la siesta, foto de Sebastián Arpesella 2como materia de representación. Cada secuencia transita entre el drama cotidiano y su posibilidad de cambio, con una carga de humor a veces ingenuo, a veces oscuro, que hace que la platea disfrute de las ocurrencias, tal vez recordando su propios tiempos siesteros. La música popular, refuerza la idea de evasión, de escape necesario para llevar adelante esa cotidianidad que a veces tiene un peso específico imposible de sostener de otra manera que no sea la imaginación, como en Natalí, cargada de perversa ingenuidad, o el dibujo en Aníbal que lo distraiga de sus ganas de salir del encierro que representa ser él mismo. El personaje de Natalí, en una performance excelente de Micaela Vilanova, es el que lleva adelante la intriga con sus dichos y con las acciones que su desbocada imaginación provoca. Una puesta realista donde todo encastra perfectamente en esa estructura espiralada, donde el calor condiciona a todas estas criaturas y cada una tiene cierto grado de comicidad intrínseca. El elenco logró una perfecta caracterización de su personaje, tanto interior como exterior, y en cada detalle hay un sentido. Un estilo de vida diferente al de las grandes ciudades pero no exento de dramas personales, por eso entre las sábanas tendidas al sol o la posibilidad de tomar un matecito en la vereda, estos seres deberán atreverse con sus propias decisiones: cruzar la calle, aceptar la propuesta de matrimonio,… Otro acierto es poner en escena a un personaje, Aníbal, con cierta discapacidad, un tema difícil pero construido a partir de la simple cotidianidad y de la ternura. Por último, la precisa iluminación focaliza nuestra atenta mirada por las distintas habitaciones o bien recortando o ampliando el espacio lúdico. Imágenes visuales sencillas, quizá a través de la perspectiva de las niñas, pero conmovedoras y siempre atravesadas por el humor.Yo no duermo la siesta, foto de Sebastián Arpesella2

Ficha técnica: Yo no duermo la siesta de Paula Marull. Elenco: Agustina Cabo, Sandra Grandinetti, María Marull, Marcelo Pozzi, William Prociuk, Micaela Vilanova. Escenografía: Alicia Leloutre y José Escobar. Iluminación: Matías Sendón. Vestuario: Jam Monti. Foto y Diseño Gráfico: Natalia Milazzo. Prensa: Caro Alfonso. Asistentes Generales: Lara Todeschini y Javier Torres Dowdall. Coreografía y Colaboración Creativa: Silvia Gómez Giusto. Supervisión Dramatúrgica: Javier Daulte. Dirección: Paula Marull. Espacio Callejón. Duración: 70’. Estreno: 24/06/2015.

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