Etiopía de Mariana Mazover

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Etiopía
de Mariana Mazover
El espíritu de una época

000123254Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Las palabras de Arístides Vargas en Nuestra Señora de las nubes y la relación y la voz de la niña que narra desde su mirada entre asombrada e ingenua sobre acontecimientos dramáticos, en La casa de los conejos de Laura Alcoba, conforman en gran parte la textualidad de Etiopía. Lugar del límite geográfico en un mapa olvidado, pero también confundido con la utopía, lugar de la esperanza. La cosificación de los cuerpos desaparecidos produce por ausencia la subjetividad de los objetos que intentan decir aquello que ya no se podrá recuperar. Son ellos, los rastros que nos llevan a recuperar las voces, los deseos, la utopía, mudos testigos de una verdad dolorosa y de una manera de ver el mundo muchas veces luminosa y esperanzada. Los cuerpos que no están son esperados por las muñecas, Germinal y Brumaria, que tratan de entender que fue lo que pasó. Sus nombres, llevan en sí una forma de pensamiento, nombres que responden al anarquismo, y al marxismo, índicedenominadas por aquello que forma parte de la ideología de la casa y sus habitantes de paso, que tienen que parecer ser quienes no son, que viven en mascarados para los demás, pero se muestran tal cual son, aún en el nombre que dan a sus objetos más próximos. La mirada de las muñecas, son las de la infancia que por aquellos años vivía y jugaba en la clandestinidad. Ellas se hacen las preguntas que se hacía la niña que las tenía por compañeras cotidianas, a ellas les confiaba sus temores y sus dudas: el incipiente amor por el vecino, la mirada a veces cruel de los adultos, su doble vida, su nombre oculto, la felicidad y el dolor. Ellas, entonces, solas en ese espacio del que no pueden escapar, detenido en un tiempo mítico, quieren recuperar una memoria fragmentada que guarda pequeños momentos del pasado: la voz, la música, los amigos, los enemigos, la revolución. El límite de las formas y sus movimientos dan cuenta de un espacio de encierro, el mismo 000123253que tienen por otra parte, aquellos que ya no pueden salir de su contexto histórico detenidos en un tiempo eterno. Las actuaciones son muy buenas en el manejo mecánico del cuerpo, en la mirada perdida en un horizonte desconocido, en el vestuario que las ubica sin dudas, temporal y espacialmente, y en ese discurso cortado que busca las palabras perdidas, pero sobre todo, su significado; como también el preciso maquillaje. Al ingresar a la Sala nos llama la atención el colorido espacio escénico con sus rayas de tonos intensos y los dos pequeños cubículos que tendrán distintas utilidades. La pregunta nos invade: ¿una casa de muñecas? Sí, como contrapunto por la dureza del tema y con una mirada distinta y no menos profunda. Por otro lado, lograr poner en escena la particular textura de Etiopía requiere de un total compromiso por parte de las tres jóvenes artistas – Mariana Mazover, Gabriela Julis y Carolina Setton. El hecho escénico funciona como en dos niveles, en primer lugar: ante el horror el lenguaje es insuficiente y no puede dar cuenta de los hechos:

Germinal: ¿Exilio, era un lugar?
Brumaria: ¿Una vez no dijeron que exilio no era de ningún modo una posibilidad? (Germinal no responde) Federico lo dijo. Y Alicia se puso a llorar. Y después cocinó una torre de torta frita.
Germinal: Fíjate si está.
Brumaria: No figura…
(Brumaria sigue leyendo. Apoya el dedo en un punto del mapa)
Brumaria: ¿Etiopía? ¿Etiopía a veces no lo decían….? [1]etiopia 3

Etiopía por utopía, la confusión entre dos palabras que para ellas no tienen connotación alguna. Para nosotros, el sentido de utopía es un lugar que no es ningún lugar. Sí, en aquellos duros años el ideal de la utopía fue fundamental para poder ver y afrontar esa realidad que nos diezmaba. Sí, era necesario edificar ese no lugar para reconocer la diferencia y construir modelos alternativos. Este es el gran acierto de la puesta, entre otros: el texto escénico es una “metáfora viva” [2], porque es un texto ficcional que nos liga a esa época de referencia pero en ese no lugar de la utopía. Es una “metáfora viva” porque en el entramado discursivo complejo – tanto verbal como corporal – en que se desarrolla cada escena, es una estrategia creativa y que, a su vez, tiende una clara relación o nos dicen algo más, corriéndose de los modos de representación habituales. Estas dos criaturas intentan, imaginan, realizar su propia revolución y lo que pareciera ser un sin sentido, por el contrario, agudiza todos nuestros sentidos y nos sensibiliza a pesar del máxima artificio. Un hecho teatral por la memoria y por el NO olvido, y un homenaje a todos aquellos que creyeron en la utopía de tener un mundo mejor para todos nosotros. Por lo tanto, dejamos el cierre de esta nota en las palabras de Mariana Mazover:

Etiopía está escrita con la exasperada conciencia de que miles de hombres murieron por mí, nombrándome a mí cuando decían Mañana. Nunca sabremos qué habría pasado si se hubiera ganado esa Revolución. Qué presente habría producido su utopía. Brumaria y Germinal arriesgan una respuesta cargada de ilusión. Pero también ponen en entredicho sus consignas fundantes. No pude resolver esa encrucijada que me habita mientras la escribía. Aun así, tengo una certeza: a ellos, a los que murieron por mí, en manos del feroz dispositivo del Terrorismo de Estado, a veces arrastrados por una Conducción Nacional infantilizada y caprichosa, y a todos los que esperan la aparición de los cuerpos, o de sus nietos, está dedicada Etiopía. [3]etiopia 2Ficha técnica: Etiopía de Mariana Mazover. Actúan: Gabriela Julis y Carolina Setton. Diseño y de Vestuario: Pía Drugueri. Diseño de escenografía e iluminación: Félix Padrón. Diseño de Maquillaje: Ana Pepe. Fotografía: Gustavo Pascaner. Voz en Off: Laura Lértora y Hernán Lewkowicz. Asistencia de dirección y producción: Carolina Mazzaferro. Prensa: Malena Schnitzer, Carolina Castro. Dirección: Mariana Mazover. Duración: 70’. Estreno: 26/07/2015.

[1] http://www.puestaenescena.com.ar/teatro/2055_mariana-mazover-presenta-etiopia-o-las-lenguas-dentro-de-la-lengua.php

[2] Utilizamos el concepto de “metáfora viva” siguiendo al filósofo Paul Ricoeur

[3] Fragmento tomado de la gacetilla de Prensa.

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