59/60 de Diego Manso y Los Artistas de Paula Acuña

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59/60 de Diego Manso y Los Artistas de Paula Acuña

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La Casona Iluminada es un lugar de encuentro que ha adquirido identidad propia, como ya lo hemos destacado en notas anteriores, que convoca a un público variado y de diferentes gustos estéticos. Sus mentores – Monina Bonelli, Maruja Bustamente y Cristian Scotton – saben como utilizar las características edilicias en función de las producciones escénicas, propias o no. De la interesante programación es llamativa la cantidad de obras que se presentan los domingos, quizá para capitalizar la “melancolía dominguera” innata de los porteños.

59/60 de Diego Manso

000119863Un tiempo en tránsito entre un año y otro, que cambia además una década, la del ’50 por otra que va a traer aires nuevos, identidades en movimiento, la idea de la revolución en lo político / social, que ya se está viviendo en otra parte del mundo. Los años sesenta, el inicio de una manera distinta de ver la vida, un paradigma nuevo de sociedad. En ese espacio, en ese entretiempo, tres mujeres, dialogan con su pasado mientras tratan de modificar como pueden su presente. En una Sala despojada, sólo habitada por una máquina de coser en el centro, y por la presencia de la mujer que trabaja de modista, Reneé, las palabras se suceden en discursos monológicos, pero es la gestualidad y son los silencios, los que van a tener una dimensión específica que intentara suturar las heridas evocadas por una memoria que se niega al olvido. Dos hermanas, una clienta “amiga”, historias que cruza el azar, y un festejo, la Navidad y el Año Nuevo, que de acto gozoso, pase a ser un símbolo de la soledad y el desamor que las rodea. Un árbol de Navidad feo, armado con desgano, hartazgo y costumbre vieja, sin fe y sin esperanza. En ese texto escrito en los cuerpos femeninos hay también los fantasmas de tres cuerpos masculinos que constituyen un continente de opresión: “la figura paterna para Reneé, el marido militar de Edith, el amante judío de Julia”. Tres hombres que marcaron sus vidas, y que sostienen con su fuerza centrípeta a sus personalidades confundidas en la mirada de ese otro que las constituye. Tiempo también de resistencia política, la figura de Perón sobrevuela las conversaciones, así 59 y 60como también los hechos de la Revolución Libertadora. El adentro y el afuera, lo privado de esas vidas, y lo público que se cuela como un intruso en la conversación de las tres. La sutileza en señalar la violencia de género, no sólo en los golpes que aparecen en la espalda de Edith, sino en la forma engaño que se produce para obtener sexo, como la forma de control sobre el otro cuando se lo singulariza ocultando el gesto de posesión. Una generación que va dejando los deber ser de una época para inaugurar otros que arrebataran a toda una nueva forma de subjetividad. En la pequeña Sala de La Casona el clima íntimo, confesional, nos incluye ante la cercanía de las actrices, quienes con solvencia construyen a estos personajes de manera orgánica, pero sin desmesura. La caracterización, tanto interna como externa, da cuenta del clima de época cuando la mayoría de las mujeres por mandato familiar debían aprender corte y confección. Otro acierto es la perfecta utilización del reducido espacio, en el centro del mismo la maquina de coser a pedal, con entradas y salidas constantes y con un ritmo tenso que se mantiene desde el inicio. Tres féminas atravesadas por recuerdos, ancladas en el pasado que intentan de alguna forma hilvanar un futuro incierto, inestable y poco prometedor.59 60

Ficha técnica: 59/60 de Diego Manso. Elenco: Carina Conti, Roxana Del Greco, María Marta Guitart. Asistencia artística y de producción: Francisco Cerbino. Dirección: Javier Rodríguez Cano. Fotografía: Nacho Rocca. Prensa: Octavia Comunicación. Diseño de producción, escenografía y vestuario. Colegiala Estrábica, Cía. Dirección: Javier Rodríguez Cano. La Casona Iluminada. Duración: 50’. Reestreno:…

Los artistas de Paula Acuña

los artistasEn uno de los espacio de cámara que ofrece La Casona Iluminada, una escenografía simula un trailer, donde dos mujeres que se ganan la vida cantando en fiestas de todo tipo, y su manager nos llevan en un recorrido singular por el camino de los artistas de varieté, seres trashumantes, y sus dificultades entre el mundo como continente y su propio mundo, a partir del humor y la música. Con actuaciones más que convincentes las actrices dan cuenta de sus herramientas y de la búsqueda de la efectividad en la construcción de una poética que traslade a la platea ese imaginario, el de un tipo de rutina que se ejerce desde la necesidad de subsistir y de darle rienda suelta al deseo de expresión. Con un público que las contrata para festejos familiares, que sólo espera de ellas la diversión sin problemas, ellas ven como corre el tiempo de una vida que se pensó desde otra ilusión. El ritmo no siempre parejo de la puesta, tiene algunas mesetas que deberían ser subsanadas tal vez disminuyendo el tiempo de algunos cuadros; ya que en aquellos donde el enfrentamiento es entre ambas mujeres y sus desdichas tiene un registro distinto y de mayor tensión dramática. Las actrices son muy eficaces por su desarrollo de humor en la parodia, casi caricatura, donde aparecen como las cantantes latinas de la década del 50, con sus boleros, y su vestuario tropical. El tercer personaje, que seduce con descaro a las dos mujeres, es tal vez el que desarrolla el mayor grado de patetismo, entre su personaje, que no se da en el escenario, sino en la vida misma, cuando quiere llevar adelante un rol que le queda grande. Los tres componen un grupo de nivel que desde la bizarría con que trabajan sus personajes, nos ofrecen una puesta que nos lleva desde el grotesco de lo cotidiano a la reflexión sobre la sobrevivencia a través de la 11836864_960815293960555_839586712138939375_ncreación artística. Es interesante de que modo el dispositivo escénico contiene a estas criaturas a la deriva y sin que algún afecto los espere en algún lugar. Por elección propia o por el destino / el azar ellas son amigas desde hace un tiempo y él intentará dar un salto económico de una vez y para siempre. Aunque el eje en la superficie que va hilvanando cada escena pareciera ser el baño químico que está tapado, mientras en el entramado confluyen las carencias de cariño y un hogar sólido como también las dificultades financieras. El acertado vestuario y el colorido de los accesorios terminan por darle la textura particular a la obra: el show debe continuar:

The show must go on
The show must go on
Inside my heart is breaking
My make-up may be flaking
But my smile still stays on [1]

Una propuesta interesante donde el límite entre lo privado y lo público se diluye al ritmo de las canciones.11825937_979622895414250_4777889771925576592_n

Ficha técnica: Los Artistas de Paula Acuña. Actores: Leonardo Martínez, Mariana De la Mata, Marina Carrasco. Asistente de Dirección: Ana Laura García. Operador de Luces: Nicolas Moneta. Iluminadora: Brenda Bianco. Escenógrafo: Santiago Badillo. Realizador: Alfredo Palomeque. Música: María Cottet. Letras: María Cottet, Paula Acuña. Vestuarista: Paola Delgado. Fotografía: Agustín Bruzzese. Prensa: Correydile. Dirección: Paula Acuña. La Casona Iluminada. Duración: 75’. Estreno: Julio 2015.

[1] Fragmento de The show must go on de Queen

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