Partir de hoy de Walter Rosenzwit

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Partir de hoy
de Walter Rosenzwit con la colaboración de Pablo Bontá
La oscuridad y el silencio

000123939María de los Ángeles Sanz

Un espacio recortado por las bambalinas y el frente de un picadero; algunos elementos sueltos que nos recuerdan a aquél que alguna vez compartimos en nuestra infancia, el del circo; por detrás del cortinado una figura se recorta, ensaya su rutina, en el entre dos del afuera y el adentro del espacio escénico, un hombre, un actor, un payaso, cruza los límites e ingresa en ese mundo compartido con un espectador ansioso de que algo ocurra, que su aparición transforme el aire, y un imaginario se despliegue ante sus ojos. Pero el actor no está en vena, siente pánico escénico, está como enmudecido por un grito que no se atreve a salir de su garganta y mucho menos de su recuerdo. Un grito que es a la vez la denuncia de una memoria que no se expande pero que se niega a morir. Porque el hoy atragantado de una realidad enmudecida tiene un tiempo histórico, una situación específica, un protagonista, un victimario y un testigo casual, el adolescente que devino actor. Como todo buen relato el primero envuelve el que no se narra, y lo contado sirve para atisbar lo que queda fuera de las palabras. Así el actor que no actúa, lo hace en ese dolor de representar la nada, de Partir de hoy (1)1dar cuenta de la inmovilidad de un cuerpo que se niega a la expresión porque está detenido en una imagen que lo suspende en un hoy que necesita su catarsis. Por eso, para que el grito sanador se produzca es necesario volver hacia atrás y encontrar la cita con ese momento que nos produjo la tristeza, el dolor, la muerte en vida. Pablo Bontá ejerce en el escenario la doble tarea de contar aquello que no se puede contar sin que el cuerpo se resista, oponga una resistencia que es casi como un medio de escape, de salvación o también su contrario, una forma de síntoma perfecto para que todos nos hagamos cargo de las inquietantes marcas, las señales que como sociedad también nos tienen presos de una vieja herida. Con un vestuario en gris, blanco y rojo, con un sombrero que va a cumplir más de una función; con su traje de parches y botones que recuerda a otros, igual que el maquillaje blanco que cubre su rostro y nos hace pensar en morisquetas y risas fáciles; el actor va 000123934sacando de sus bolsillos repletos de plumas y gorriones, las instantáneas de una vida que se fue preparando para el acontecimiento no deseado, y luego para sobrevivir con aquel secreto que quema aún hoy, como si todavía estuviera ocurriendo en la vieja Galería Santa Fé. El contexto nos aparece así fragmentado en la textualidad de Rosenzwit, ingresando por los pliegues de la tela de carpa, o por las costuras del traje del hombre que no puede en escena ser del todo otro, salir de su trampa y volar hacia un territorio donde se pueda empezar de nuevo sin una mochila tan pesada; porque el grito se ahoga y no sale, y porque es necesaria la confesión para expurgar los demonios y saldar la deuda del silencio. La pregunta es inevitable, ¿Cómo se puede ser otro, muchos, varios en el escenario, cuando todavía no podemos ser nosotros mismos? La máscara no cubre la máscara, y ambas deben caer en escena. Bontá nos hace sentir el desasosiego que vive en la arena de ese circo, que se inicia con una música de caja y luego se transforma en sonidos que van in crescendo acompañando al personaje en el itinerario de una vida. La tela como pantalla nos 000123936muestra su vida familiar, padre, madre y hermanas, y un pequeño que rompe la convención para llevar adelante un trabajo que no respeta los cánones, pero que es el único que le va a permitir, por fin, salvar el alma. Pablo Bontá [1] es un referente del teatro físico, y la Comedia del Arte, fundó en 1996 la Compañía Buster Keaton con la cual lleva adelante un interesante trabajo en la experimentación y de nuevas formas de expresión con el cuerpo como nueva forma de lenguaje. La conjunción entre la textualidad de Walter Rosenzwit y el trabajo de Pablo Bontá propone una puesta diferente para reflexionar sobre el arte y la vida, a través del cuerpo del artista como instrumento de un sentido que necesita encontrar su canal de expresividad.

Ficha técnica: Partir de hoy de Walter Rosenzwit con la colaboración de Pablo Bontá. Intérprete: Pablo Bontá. Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo. Iluminación: Magalí Acha. Acompañamiento sonoro: Hernán Dadamo. Realización de escenografía: Cinthia Chomski. Realización de vestuario: Manuela Mateo. Fotografía y video: Carlos Restrepo. Diseño gráfico: Ingrid Hedrich. Producción ejecutiva: Bontá / Rosenzwit. Prensa y difusión: Duche & Zárate. Asistencia de dirección: Josefina Mac Loughlin. Dirección: Walter Rosenzwit. Estreno: 30/ 7. Teatro del Pueblo: Sala Teatro Abierto.

[1] Docente de la materia Teatro Físico en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires y referencia obligada de esta disciplina teatral a nivel nacional por su actividad artística y docente. Como director de sus propios espectáculos obtuvo numerosos subsidios, premios y distinciones de Proteatro, Fondo Nacional de las Artes, Secretaría de Cultura de la Nación, Fundación Antorchas, etc. Fue invitado con sus producciones a festivales nacionales e internacionales (España, Alemania, Bélgica y Colombia)

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