Voces de papel. Literatura dramática y escritura escénica

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Voces de papel
Literatura dramática y escritura escénica
Textos críticos de:
Mónica Berman/Verónica Escalante /
Pablo Gorlero /Julia Laurent / Ana Seoane
Prólogo de Daniel Gaguine
Editorial: Escénicas Sociales
Páginas: 139.

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

11235050_461558337336948_5247899019758601697_nVoces de papel, es un texto que recoge algunas de las últimas puestas teatrales en Buenos Aires, con directores que guardan con relación al texto el uso de los procedimientos que afirman sus individualidades, y que además ofrece acompañando los textos los trabajos de investigadores y críticos en referencia a los mismos, buscando explorar en aquellas poéticas que a partir de lo que llamamos postmodernidad, ponen en juego mucho más que la palabra, la suma de teatralidades necesarias para producir en el espectador un efecto de sorpresa y admiración. Teatristas como Alberto Ajaka, Mariana Mazover, Paula Rasenberg, Magdalena Yomha, y el grupo que desarrolla el teatro musical desde su peculiar forma de integración, Random Creativos; son los integrantes del campo que publican sus obras. Estas textualidades presentan para la crítica especializada el desafío de una lectura que no sólo parte de la palabra escrita sino que está atravesada por la percepción de la puesta en escena, segunda lectura que acompaña ya no sólo el punto de vista de la creación sino aquél que surge de una mirada otra, ajena al hecho constituido, pero que con su perspicacia logra junto al público en general enriquecer un sentido, o los sentidos varios que todas y cada una de las piezas contienen. Cada una de las cosas iguales textualidad y dirección de Alberto Ajaka, presenta una historia coral donde la relatividad de una verdad única es puesta en riesgo a partir de la posibilidad de encontrar desde su provocativa estructura una cadena de significantes que vuelve inestable lo conocido:

Sobre el fondo, contra la pared, nueve colchones apilados en posición vertical. Los colchones tienen el mismo estampado de una cara, mientras que del reverso son distintos entre sí. Adelante en proscenio una marquesina sostenida por dos columnas a ambos lados, todo forrado con el mismo estampado común a los colchones. A la derecha del público y sobre la mitad de escena, una puerta. Luz de sala, con el público ubicado la luz cambia. Los colchones con el estampado uniforme avanzan hacia la platea empujados cada uno por un actor. (11)

La cadena se va uniendo con nombres de políticos conocidos y hacia atrás con aquellos de quienes tenemos una versión histórica: de Cafiero al Chacho Peñaloza, la propuesta busca una revisión de lo convencionalmente aceptado para modificar la visión de los hechos a partir de la deconstrucción de los cuerpos en escena, como al mismo tiempo sucede con el discurso, que atravesado por la lengua extranjera, largos parlamentos en inglés, se ve extrañado, aunque su sentido nos pertenezca. Julia Laurent hace el análisis de la puesta, conjunción de texto y teatralidad:

En Cada una de las cosas iguales el dispositivo escenográfico evidencia el funcionamiento de la estandarización y la norma. Colchones y cajas unifican las particularidades y múltiples voces que se presentan a lo largo de la obra. El colchón estandariza opiniones, prejuicios e ideas diferentes acerca de la esencia argentina. (31)

Mariana Mazover es la dramaturga y directora de Esquinas en el cielo, una teatralidad absurda desde el modo, concepto que el análisis contrapone al de género, desde la lectura que Verónica Escalante hace de la terminología empleada por Rosemary Jackson en su libro Fantasy, Literatura y Subversión. Textualidad y puesta, desde la mirada femenina, provoca la inquietante realidad del abuso de menores y la violencia de género, en un mundo que no tiene la convención de lo real, sino que se maneja con la coherencia interna que presupone un pacto entre la puesta y el espectador. La crítica que lleva adelante Escalante en el análisis del trabajo de texto y puesta afirma:

Ahora bien, y en virtud de la tensión entre texto y puesta, cabe preguntar cómo se escenifica lo fantástico. La respuesta parece dada por Adela que, ante el reclamo del padre porque no han estudiado, aduce que Lucrecia no se deja instruir porque “habla o juega”. En esas dos acciones de la protagonista radica una manera posible de manifestación de lo fantástico. (59)

El grupo Random Creativos propone desde el musical llevar al espectador un tema tabú para todos: la muerte. La Parka…el musical propone bajar al mundo de los muertos, el inframundo, y desde allí, con procedimientos que abarcan diferentes lenguajes, como la televisión, el teatro, la música y las plataformas digitales, llegar a un espectador joven como los integrantes de la propuesta. La vida con sus innumerables giros se ve atravesada por la figura de la Parka, quien con una hoz en su mano derecha, y su fiel ayudante Gladiolo, se aproxima a realizar su trabajo:

Vemos ingresar a Gladiolo. Es un ser desaliñado, jorobado y de aspecto repulsivo. Es el fiel y torpe asistente de La Parka. Se presta a comenzar el día en el Inframundo haciendo actividades particularmente ridículas en su oficina escritorio. Los Muertinis durante toda la escena estarán realizando diversas actividades relacionadas con lo lúdico y lo delirante. (66)

La mirada de Pablo Gorlero da con la definición más clara de este trabajo: “Lo más destacable de La Parka fue el trabajo conjunto en libro, letras y música. Se logró una unidad que difícilmente se ve en forma tan unívoca en un musical argentino.” (97)

La dramaturgia e interpretación de Para mí sos hermosa de Paula Ransenberg construye el unipersonal atravesado por siete personajes femeninos que se desdoblan en las pequeñas historias privadas. Entre lo “real” y lo mágico el hilo conductos son las siamesas (Trixie y Lizzi) cuyas personalidades son diferentes mientras el mago Harry, el magnífico, ha desaparecido después del acto de ilusionismo:

Trixie: (a su hermana) Se nos fue, hermanita (le toma la mano a su hermana) Pero lo vamos a llevar con nosotras siempre, siempre…
Lizzi: (irritada) se fue. No se murió. El baúl está vacío.
Trixie: ¿Vacío?
Lizzi: ¡Vació imbécil, como tu cerebro!
Trixie: Y ¿Harry muerto?
Lizzi: No hay Harry muerto ¿Vos lo viste muerto? (102)

Un diálogo que es difícil imaginar si tenemos en cuenta que cada hermana ocupa una mitad del cuerpo y del rostro de la actriz. El artículo de Ana Seoane da cuenta de la trayectoria de la joven creadora y también de la puesta en escena:

Hay una notable y evidente conciencia escénica en esta escritura dramática de Ransenberg que está signada por la multiplicación de criaturas escénicas. Si la actriz y dramaturga llevo al escenario este despliegue de profesionalismo e imaginación mucho se debió a que director, Marcelo Nacci, la supo guiar,… (115/116)

Por último, Luba de Magdalena Yomha es la pieza que cierre el presente libro. Desde su escritura dramática los protagonistas se enfrentan a un orden social que los oprime y no por azar ella es prostituta y él es aficionado al boxeo, como poniendo el cuerpo cuando las palabras no son escuchadas. Es interesante el clima que se genera en la habitación de Luba pues como si fuera Alicia que puede atravesar el espejo y encontrar un mundo mejor:

Correa: (Casi sin escucharla) Una habitación cuadrangular a la que se llega por una escalera, ésta debe tener una ventana y mirar hacia oriente. ¿Jamás escucho hablar de los sueños de la misteriosa mujer llamada Luba? Esos sueños dicen que se materializan en algún recoveco de esta habitación y que el alba señala el lugar exacto donde esto ocurre. Yo necesito que usted pueda soñar.
Luba: Eso es imposible, nunca volví a soñar desde que llegué de Polonia. (131)

Con elementos de comicidad, del policial y del drama la escritura poética genera una puesta en escena que “se hace poesía”. Pues con asegura Mónica Berman: “Lo que sucede en la escena excede la funcionalidad de contar un relato. Un mapa sobre un cuerpo se resignifica. Un paso de sueños proyectados sobre un antigua armario deviene en otra cosa.” (139)

En Voces de papel se entrecruzan y dialogan de manera amena la escritura dramática y la escritura escénica, una conjunción perfecta para los amantes del teatro y para sus hacedores. Por lo tanto, nos unimos al brindis que propone Daniel Gaguine en el prólogo de la presente edición: “por los artistas y la visibilidad de quienes engalanan esa palabra tan maravillosa y mágica como es ‘teatro.”(8). Un ritual entre lo onírico y lo mítico que se renueva constantemente en cada representación.

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