Intervención Florencio Sánchez. Cincuenta artistas, un autor

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Intervención Florencio Sánchez
Cincuenta artistas, un autor
Un interesante trabajo con el imaginario dramático de un autor fundamental para nuestra manera de ver el teatro

10922491_868722006526141_1328072177921003815_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una noche cálida, aunque sin estrellas, nos permitió disfrutar de tres trabajos teatrales diferentes pero de excelencia en el espacio Querida Elena [1]. La vieja casona, de casi 100 años de historia en el barrio de La Boca, es el punto de encuentro perfecto y un tanto onírico entre praxis y actividad artística, pues no solo está dedicado al teatro experimental sino que sabe utilizar sus límites edilicios en constante armonía con el hecho escénico. Pues es un espacio que ofrece sus salas y sus jardines para disfrutar de la presencia siempre viva de los personajes, y que en esta ocasión nos ofrece aquellos que construyó la imaginación del escritor Florencio Sánchez, incluida su propia persona. Él, en un mundo entre el fin del siglo XIX y los comienzos de los convulsionados años del siglo XX, en Buenos Aires, se movió entre los principios del anarquismo, al que nunca abandonó querida elenadel todo, y los pliegues de los cantos de sirena de una élite que lo veía como el autor que podía desarrollar una poética realista naturalista a la manera de los dramaturgos europeos. Una élite cultural que miraba con buenos ojos la desmoreización que su escritura proponía, que lo alentó a pesar de sus furiosos críticas a una sociedad a las que ellos mismos contribuían, conformando una realidad no siempre justa, no siempre angelada. Sánchez persona, Florencio personaje desfila ante la mirada atenta de un espectador que no quiere perderse palabra ni gesto de los actores y a los que sigue en su recorrido por los lugares que estos van habilitando para el relato con su presencia. Entre el público se pasean, llevando al extremo la famosa cuarta pared, y haciéndonos sentir que los fantasmas somos nosotros y no las voces que toman cuerpo a partir de las palabras. Desde el lugar que se nos ofrece en la intervención, ellos, los personajes, se nos ocurren más reales, más vivos que nosotros mismos. En tres días consecutivos: lunes, martes y miércoles; la entrega nos ofrece una introducción a su vida y a su complejo y a la vez claro pensamiento, para luego dar paso a las secuencias elegidas de dos de sus obras por día. El primero: En Familia (1905) y El pasado (1906); el martes: 3Puertas adentro (1909) y Los derechos de la salud (1906); y el miércoles: La gente honesta (1902) y Nuestros hijos (1906). Este medio pudo asistir el martes, y pudimos acercarnos al universo Sánchez, desde su voz multiplicada en otras, con un exacto acompañamiento musical, que además de crear climas producía los sonidos necesarios para la expansión del sentido; para luego disfrutar del diálogo de las criadas de Puertas adentro, y conmovernos con el dolor físico y moral de los personajes de Los derechos de la salud. La recreación comienza desde el vestuario, que respeta la época y nos ubica en un pasado que era el presente inmediato para los seres que habitan sus obras, a quienes quería grabar con sus palabras, y discutir desde el discurso, un orden que debía ser al menos pensado desde otra perspectiva. La inmoralidad de clase aparece en la picardía de los dos personajes de Puertas adentro, con la dirección de Mónica Benavidez, que contraponen 1su libertad y honestidad ante los sentimientos y el amor, a la hipocresía de sus patrones, que por guardar las apariencias viven en la clandestinidad lo que sienten. Mientras que la performance Desbarrancos, dramaturgia y dirección Silvia Goldstein, nos sumerge en el mundo intimo del autor, pues a través del registro visual y auditivo -sus cartas y fotos- realizamos una travesía cargada de sentimientos como acompañando sus sueños, sus fantasmas y miedos, también nos embarcamos con su alma en ese barco que lo alejó para siempre de las dos orillas del Río de La Plata. El tema de Los derechos de la salud tiene una doble lectura, la propia enfermedad del autor, llevada al teatro para problematizar una encrucijada entre unos y otros, sanos y enfermos y la responsabilidad ante el amor. La versión de Alfredo Martín, cierra el 4punto de vista sobre la problemática ética, que lleva a los personajes a una encrucijada donde la muerte es a la vez un castigo y una salvación. Cada actor / actriz de los tres elencos con solvencia construye a su criatura de manera acabada; una tarea nada fácil si se tiene en cuenta los continuos desplazamientos y la cercanía con el público ávido de seguir cada escena y de no perder ningún detalle. Otro acierto es el ritmo sostenido del espectáculo en su totalidad, todo es un continuum y no hay ruptura y/o corte entre las tres breves obras, todo fluye con naturalidad en un devenir creativo y cada espectador queda suspendido entre la escritura escénica y lo real de la experiencia, a pesar de haber perdido su cómodo sitio en la oscuridad de la platea. Una experiencia distinta, que problematiza los lugares convencionales entre el público y los actores, que les permite a unos sentirse dentro de la escena, y a los otros les exige un grado de concentración superior para expandirse en el ojo que los mira sin involucrarse en esa mirada. Los responsables de Querida Elena ha puesto en escena un evento teatral que excede cualquier categorización previa y solo nos resta decir que quedamos a la espera de la tercer propuesta del Ciclo de Intervenciones.

florencio sanchezFicha técnica: Desbarrancos / Performance,Concepto y dramaturgia: Silvia Goldstein. Basada en: “Cartas de un flojo” y otras cartas de Florencio Sánchez. Actúan: Julia Azar, Nélida Barber, Alberto Carmona, Nara Carreira, Lucía Castro. Cantantes: Nara Carreira, Adriana Karababikian, Myriam López Palacios. Músicos (flauta traversa): Adriana Karababikian. Voz en Off: Silvia Baylé, Marcelo Bucossi, Osmar Nuñez. Video: Silvia Goldstein, Sergio Klanfer. Asistencia artística: Tamara Victoria Varela. Asistencia de dirección: Marina Fredes. Dirección musical: Sergio Klanfer. Dirección Silvia Goldstein.

Puertas adentro de Florencio Sánchez. Actúan: María Viau, Sandra Villani. Dirección: Mónica Benavidez.

Los derechos de la salud de Florencio Sánchez. Actúan: Marcelo Bucossi, Mercedes Fraile, Daniel Goglino, Élida Schinocca, Lorena Székely. Violinista: Cecilia Sanjurjo. Vestuario: Mercedes Piñero. Asistente de Dirección: Dana Olivieri. Versión y Dirección: Alfredo Martín.

Equipo de Querida Elena en Realización Integral: Dirección de Arte: Eduardo Spindola. Dirección Técnica: Rodrigo Mujico. Vestuario: Paula Molina. Asesoramiento: María Mensi. Producción Ejecutiva: Paola Gómez. Coordinación de Producción: Claudia Díaz. Producción General: Querida Elena. Idea y Dirección General: Mónica Benavides.

[1] El Ciclo de Intervenciones sobre grandes dramaturgos comenzó en el mes de mayo del presente año y estuvo dedicado al autor sueco August Strindberg con el auspicio de la Embajada de Suecia en Buenos Aires. En esta oportunidad cuenta con el Auspicio de la Embajada de Uruguay en Argentina al estar dedicado a Florencio Sánchez

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