Un Hombre sin Suerte de Samanta Schweblin

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Un Hombre sin Suerte
de Samanta Schweblin y adaptación de Osmar Nuñez

un hombAzucena Ester Joffe, Leticia V. Coseani

Osmar Nuñez ya tiene una amplia trayectoria en el quehacer teatral, y en esta oportunidad su adaptación teatral del cuento homónimo de Samanta Schweblin, da cuenta de su profesionalismo y de su especial sensibilidad. Este breve cuento forma parte de la reciente publicación de Siete casas vacías, y fue el ganador del Premio Internacional del Cuento Juan Rulfo 2012. Dicha historia comienza con un inquietante párrafo: “El día que cumplí ocho años, mi hermana –que no soportaba que dejaran de mirarla un solo segundo- , se tomó de un saque una taza entera de lavandina. Abi tenía tres años…”, planteada esta situación, desafía nuestra curiosidad por conocer algo más de estos recuerdos infantiles. La obra nos propone adentrarnos más allá de la anécdota traumática del comienzo ante la pregunta de cómo sería la vida adulta de quien ha pasado por una mala experiencia a tan temprana edad. Así nos introduce en el mundo de una mujer que, no obstante el paso de los años, ha quedado emocionalmente detenida en aquélla vivencia que, sin embargo, la ha transformado para siempre. Entonces ¿cómo poder cambiar de soporte a esta temática íntima y doliente, de una narrativa breve y difícil de abordar a la puesta en escena? El centro del drama se mantiene y el discurso verbal de la protagonista, en sus dobleces, da cuenta que nada humillante le ha sucedido de pequeña y que el episodio posterior fue el resultado de la confusa mirada de los adultos. Salvo la actitud egoísta de su hermana pequeña en el intento de ser siempre el centro de hombreatención de sus padres mientras que éstos desesperados suponían que ella, por ser la mayor, sabría comprender el descontrol. El hombre sin suerte y sin nombre es algún ser especial que, por el azar o por el destino, presenció lo ocurrido y tan sólo quiso darle un pequeño regalo por su cumpleaños y tratar de aliviar la difícil situación de la indefensa niña que le había contado que ella no tiene puesta su blanca bombacha. Cuando, en realidad, el abuso es domestico y realizado por el entorno familiar. En el espacio escénico, en la parte superior de una casona con vestigios de un antiguo esplendor, una mujer en el día de su cumpleaños espera con la mesa dispuesta a su hermana menor. Una espera que amenaza con prolongarse mientras desde la calle, los hijos ajenos, molestan y se divierten con el viejo automóvil de su padre estacionado en la puerta, mientras ella se sumerge en una pasividad resignada, en una cotidiana soledad que ya no duele. Las líneas rectas y delgadas de la acertada escenografía construyen un hábitat cerrado por los límites físicos y psiquicos, que sugiere más una gran jaula que una confortable vivienda. Desde donde la protagonista utilizando sus prismáticos puede observar lo que sucede en el afuera algo violento. También la iluminación contribuye a crear ese clima íntimo y confesional en el cual la un hombremujer pone su cuerpo pero, a su vez, es la niña quien lleva adelante el relato atravesado por los celos de su hermana y su temor al no ser correspondida emocionalmente por sus progenitores. Incluso desde el vestuario, en colores pastel, y sus accesorios está subrayada esta ambigüedad de un ser que a pesar de ser adulta ha quedado anclada en sus 8 añitos. Con ductilidad María Nydia Ursi-Ducó le da textura a esta corporalidad femenina difícil de asir, atravesada por la inocencia y la sensibilidad de los niños pero también por la soledad y el no poder comprender el desamor familiar. En la actriz con sus pausados gestos, los matices de sus tonos y las miradas cómplices, se hace carne la historia y nos sensibiliza ante la niña que no olvida y la mujer que sólo espera. Una puesta en escena con elementos expresionistas pues es la subjetividad de la protagonista la que marca el ritmo interno del relato. Quizá si los primeros momentos fueran algo más breves, el hecho escénico ganaría al materializar la intensidad e interioridad propia del personaje en las primeras escenas. Una temática compleja que se plantea desde el texto primero y un texto teatral que va más allá, pues no sólo mantiene el núcleo duro de la historia sino que, además, en esta adaptación, Nuñez nos ubica en la fragilidad constitutiva de una mujer que espera en vano poder festejar su cumpleaños. Un estado subjetivo en un tiempo cíclico y siniestro donde el saber sólo está en manos del azar con algún posible encuentro o del destino que la atormenta desde la tierna edad.sin suerte

Ficha técnica: Un Hombre sin Suerte de Samanta Schweblin . Adaptación teatral de Osmar Nuñez. Actuación: María Nydia Ursi-Ducó. Dirección: Osmar Nuñez. Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo. Diseño de luces: Cristina Lahet. Voz, Producción sonora y musical: Julieta Milea. Músicos: Marcelo Andino -Jorge Blues Guerrero. Fotografía: Andrés Eraso. Diseño gráfico: Gustavo Reverdito. Prensa: Carolina Alfonso. Realización de escenografía: Los Escuderos. Realización de vestuario: César Taibo. Realización de pastelería: Ana Nuñez. Producción ejecutiva: Mónica Benavides. Asistencia de dirección: Paloma Santos. Espacio Teatral El Kafka. Duración: 55’. Estreno: 12/09/2015.

1] Según gacetilla de Prensa: Nació en Buenos Aires, 1978. Es egresada de la carrera de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires. Su libro de cuentos El núcleo del disturbio (2002) ganó el primer premio del Fondo Nacional de las Artes, y su cuento Hacia la alegre civilización de la capital, el primer premio en el Concurso Nacional Haroldo Conti. Participó en las antologías publicadas por la Editorial Siruela, Cuentos argentinos (España, 2004); la Editorial Norma, La joven guardia (Argentina, 2005) y Una terraza propia (Argentina, 2006); y varias antologías de centros culturales como el General San Martín y el Ricardo Rojas. Su segundo libro de cuentos, Pájaros en la boca (2009), obtuvo el Premio Casa de las Américas 2008 y traducido a trece idiomas. En 2010 publicó La pesada valija de Benavides en la editorial uruguaya La Propia Cartonera y fue elegida por la prestigiosa revista británica Granta como una de los “veintidós mejores narradores en español menores de 35 años”. Muchos de sus cuentos han sido traducidos al alemán, al inglés, al holandés, al húngaro, al italiano, al francés, al portugués, al sueco y al servio, para su publicación en numerosas antologías, revistas y medios culturales. En el año 2012 ganó el Premio Juan Rulfo por el cuento Un hombre sin suerte, en el que narra un encuentro entre una niña y un desconocido. Becada por distintas instituciones, vivió temporalmente en México, Italia, China  y Alemania (Berlín), donde reside desde hace dos años. En 2014 obtuvo el Premio Konex,  Diploma al Mérito por su trayectoria como cuentista durante el período 2009-2013. En 2015 ganó el IV Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero con su libro Siete casas vacías.

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