Cuando vuelva a casa voy a ser otro de Mariano Pensotti

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Cuando vuelva a casa voy a ser otro
de Mariano Pensotti
Los setenta y su inquietante presencia.

CUANDOAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un fondo de pantalla que luego se mueve como un travelling, o como una cinta de moebius nos recibe a los espectadores, en una singular puesta en escena donde todo se desarrolla en ese espacio rectangular, acotado, y nos lleva desde un mundo donde se cruza Grecia antigua y los dinosaurios, para luego llevarnos hasta la etapa de los mamíferos con un león que nos mira desafiante en su quietud, hasta llegar al blanco de un presente que tiene a sus personajes sobre la cinta desplazándose con sendos equipos de medición territorial en el campo de la arqueología, hasta llevarnos de nuevo hacia atrás a la historia de los setenta y como en un museo mostrarnos los objetos, libros y cassettes, que identifican la época, en sendos atriles, que circulan como todo porque el tiempo no se detiene, y nadie es el mismo en ese constante movimiento que es la vida en el planeta, o la rotación del planeta en el universo. Los setenta como ojo ciego de un pasado siempre en vísperas de ser resignificado, como una mochila que es difícil de dejar en cualquier parte, como un cúmulo de situaciones y objetos, que aún sepultados siguen marcando las acciones de nuestro presente que no se resigna al olvido, porque no perder la memoria es necesario, para que los que no están reaparezcan en un legado vivo. Palabras encerradas en bolsas, voces escondidas en los versos de una canción, y la sensación de Manuel que la vida puede tener otro peso específico que el presente, para él que vive buscando un sentido, aquél que parecía logrado hace años en una puesta teatral: El río. Dos generaciones, dos paradigmas, dos formas de encarar los acontecimientos, o una consecuencia de la otra. Partiendo como figura en el programa de mano de un hecho real:

…a fines de los años ‘70 un militante revolucionario decide esconder una serie de objetos comprometedores que tiene por si los militares allanan la casa donde vive y los entierra en el jardín de la casa de sus padres; cuando termina la dictadura intenta recuperarlos pero no lo consigue porque no recuerda exactamente donde los enterró…cuando vuelva

Los acontecimientos que se suceden como correlato de ese episodio son el encuentro con su pasado de manera azarosa, y un misterio encerrado en la figura de un objeto, el viejo casette, que no reconoce como propio ni sabe de quien pueda ser. En esas capas arqueológicas la historia de Manuel que como todo lo que sucede en la vida termina relacionando una generación con otra, para ver las diferencias entre una generación que se movía en un mundo de fuertes certezas, aunque pudiesen ser erradas, y la contemporaneidad que transita un mundo donde la incertidumbre y el cambio es la única certeza posible. Las actuaciones en una puesta no realista, sin embargo, son verosímiles y producen empatía en el espectador que se siente identificado con una u otra línea que plantea la historia. La música en escena, no como clima sino como acontecimiento le da también junto con los carteles que señala la estructura de la obra, la posibilidad de tener diferentes puntos de fuga que provocan una mirada diferenciada. Si el hilo conductor tiene que ver con un viejo cassette y la voz de alguien desconocido, las delirantes escenas se van sucediendo casi de manera cinematográfica, en un continuum como un largo travelling que recorre varios tiempos sin corte. Y un espacio en donde cada persona u objeto parece seguir su propia línea de fuerza, sin gravitación, sin contradicción. Una escritura cuando vuelva aescénica que se desdobla y se pliega constantemente, y que permite distintas lectura según la mirada de cada espectador. Según su director, de amplia trayectoria internacional [1], “Todos nos armamos ficciones de nosotros mismos” [2] y este es el principio constructivo del hecho teatral, pues es una ficción que permite otras ficciones, todas perfectamente encastradas. Unión artificial, pues las imágenes visuales tienen una plasticidad especial y, por momentos, construyen un mundo de alucinaciones en un relato que tiene algo de suspenso y mucho de fantástico, mientras que el discurso verbal tiene otro contenido que es preciso, en algunas secuencias, y busca la complicidad de nuestra memoria individual y social.

Ficha técnica: Cuando vuelva a casa voy a ser otro de Mariano Pensotti. Elenco: Agustín Rittano, Mauricio Minetti, Santiago Gobernori, Julieta Vallina, Andrea Nussembaum. Escenografía y Vestuario: Mariana Tirantte. Música: Diego Vainer. Luces: Alejandro Le Roux. Producción: Florencia Wasser / Grupo Marea. Asistencia de escenario: Manuel Grirao, Carlos Etchevers. Dirección: Mariana Pensotti. Sala AB de El Cultural San Martín. Duración: 80’. Estreno 11/09/2015.

[1] Mariano Pensotti (Buenos Aires – 1973) se formó en cine, artes visuales y teatro. Sus obras han sido presentadas en la Argentina y en festivales y teatros de Bélgica, Alemania, Francia, Irlanda, Letonia, Brasil, Canadá, Japón, Austria, España, Chile, Inglaterra, Dinamarca y Suiza. http://marianopensotti.com/ [04/10/2015]

[2]http://www.clarin.com/extrashow/teatro/Mariano_Pensotti-teatro-Cuando_vuelva_a_casa_voy_a_ser_otro-festival_de_Avignon_0_1429657355.html

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