La Dificultad de Patricia Suárez

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La Dificultad
de Patricia Suárez
Un síntoma físico del vacío del alma
No te des por vencido ni aún vencido… (Almafuerte)

dificultAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La Sala 3 del Teatro La Comedia ya sea por sus particularidades edilicias, en cada friso y/o moldura básicamente de madera deja filtrar los años pasados, a la vez que genera como un cierto clima cálido. Es el hábitat perfecto para el desarrollo dramático de La Dificultad, pues lo que se respira es el aire de ese tiempo pasado que ha puesto a los tres niños en una gran jaula y sin que ya adultos pudieran visualizar que la puerta siempre estuvo abierta. Como todo buen relato, la dramaturgia de Patricia Suárez construye una historia que en verdad esconde una segunda o una tercera que complejizan el territorio de la escritura. Un dueto poético con Almafuerte como el poeta en cuestión inicia metafóricamente, la apuesta a salto mortal que los hermanos van a llevar adelante ante los obstáculos que les presenta la vida. Una familia en un espacio de pueblo, tres hermanos, los padres, historias y una dificultad que a lo largo de la intriga va abriendo sus pliegues, y de lo evidente, el defecto del habla, la tartamudez, aquello que se denomina dificultad se expande hacia otros territorios no tan claros pero sila d consistentes y de una violencia inusitada. La puesta realista – naturalista, incluye el sonido de los pájaros que encerrados en una jaula simbólica, primero uno, luego en casal, son la metáfora del encierro silencioso que los integrantes de la casa soportan para no dar cuenta de una verdad tan dolorosa como desencadenante de la tragedia. Los relatos se suman en diálogos fragmentados que sin embargo guardan para ellos una lógica causal, y una lógica temporal que va y viene en los andariveles de la memoria, aquella que selecciona qué y cuándo mantener en primer plano en la conciencia de cada uno de los participantes de la familia. Un tiempo que es pasado en el presente de la enunciación, pareciera la década del ‘50 por el vestuario de la hermana, y el teléfono de la sala de estar, nos lleva hacia atrás, hacia el inicio de una dificultad otra, la de la falta de amor, la de considerar los cuerpos como objetos que se compran y se venden, en una la dicsociedad acuciada por la necesidad, y que posibilita así la constitución de un hogar no como la consecuencia del deseo amoroso, sino como un marco a la moral de la época, y la consideración social de los individuos. En ese “deber ser”, la dramaturga, propone la mirada hacia un futuro donde los pecados del pasado traerán el dolor en el presente, y son la causa de una falta de cobijo para hijos y nietos. Agujero negro en el origen que se expande hacia un futuro que involucra a todos y cada uno de sus protagonistas. La media penumbra de algunas de las secuencias, acompaña a la central iluminada, como un caledoscopio, que girando va dejando en primer plano lo que nuestra mirada fija, mientras el resto queda suspendido por la falta de atención. Las muy buenas actuaciones, en especial ante la construcción de un personaje con tartamudez permanente o bien con tartamudez pasajera, y un humor difícil pero eficaz mantienen el buen ritmo de la escena. Mientras el afuera penetra a través de una voz en off, que es también causa y efecto de los reveses de la fortuna. la difilcEse espacio virtual representado desde el cual la amenaza de tormenta pareciera ocultar la tragedia familiar. En las tonalidades presentes en la puesta en escena – vestuario y escenografía – no hay contrastes y predominan los matices del marrón, como si Febo (Guillermo Tassara), Lyda (Josefina Vitón) y Victorio (Hernán Vázquez) intentaran seguir mimetizados con ese entorno intimo sin la oportunidad comunicación, contexto familiar que los oprimió y les quitó toda posibilidad de ser libres, de cantar y de volar con un simple canario. Un hecho escénico que tiene como marco de fondo lo rural, lo campestre, pero el núcleo duro de la historia es universal y actual.

Ficha técnica: La Dificultad de Patricia Suárez. Elenco: Guillermo Tassara, Josefina Vitón, Hernán Vázquez. Voz en off: Silvia Fernández. Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni. Música Original: Martina Vior. Diseño de Luces: Javier Colongo. Asistencia de Dirección / Fotos: Oscar Mauricio Cabezas. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia Escenográfica y Vestuario: Florencia Romero. Voz de canción final: Bárbara Gilles. Dirección: Gustavo Pardi. Postal: Stella Maris Santiago. Teatro: La Comedia. Duración: ‘50. Estreno:…

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