Mujer hermosa se ve por allá de Diego Brienza

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Mujer hermosa se ve por allá
de Diego Brienza
La construcción de la realidad a través del relato fragmentado.

image003Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el espacio Anfitrión Diego Brienza presenta otra de sus textualidades dramáticas, siempre desde la relatividad de un discurso que se basa en la memoria de los testigos y participantes, y que puede guardar más de una variable, más cercana o más alejada de la verdad objetiva. Un hecho real, un abuso infame, una crónica policial, y una búsqueda desesperada de alguien que no tiene porque recorrer el mismo camino. Una construcción de relato a partir de un espacio despojado y el cuerpo de los actores que devienen siempre en otro, trabajo con la duplicación y con la imagen en el espejo: dos son los cuerpos de los ex –detectives, dos son los hermanos Fulci, y también las Ángelas, una muerta otra viva; las dos víctimas de la violencia de género. Desde el policial negro, Brienza da cuenta de un thriller que comienza con una búsqueda casi dentro de lo esperado, para luego en su discurrir, entre el espectador y la escena se presenta el encuentro con una temática difícil y dura: la trata de personas y el abuso infantil. Con procedimientos del comic, y no exenta de humor negro, sarcasmo y mucha ironía, el dramaturgo logra un espacio para la denuncia, en contra del olvido, cuando aporta en pantalla para reafirmar el relato, la historia que registra la prensa sobre la desaparición de Mara, una de las máscaras de Ángela. Todos los personajes están trabajados desde la desestabilización que implica la desaparición y la búsqueda. Todo como en un buen policial negro está constituido en el borde, en el margen, y los riesgos acompañan la 10696386_1698191570396873_5569350448481354787_nfigura de un ex – detective que como debe ser, está en el límite entre lo legal y lo fuera de la ley, por sus contactos, y sus relaciones con los bajos fondos del hampa. Cuerpos femeninos, cuerpos masculinos, en una coreografía que va indicando con su presencia y sus formas de movimiento la condición y la función que los personajes van desarrollando en la historia que inicia la trama y las otras que están escondidas en ese relato de origen. Ésta su segunda dramaturgia, desde otro género, es una continuidad en la semántica de El niño con los pies pintados (2014) Niños, niñas, abusados, llevados al no lugar de cuerpos objetos de consumo, o de un deseo que encuentra su satisfacción en el camino de la violencia. Es impactante la secuencia que la actriz Malala González, relata mientras el personaje acciona sobre su cuerpo, dibujando sin palabras el abuso, lo sucedido hace muchos años, cuando ella apenas era una niña despreocupada. El ritmo interno de la obra es, en general, acompasado, regular, vital como es el ritmo del corazón. Un ritmo donde cada silencio o pausa tiene el valor de la palabra y permite, a su vez, a pesar de su núcleo duro no caer en “golpes bajos” sino que, por el contrario, lo subjetivo y lo íntimo surgen de manera sensible y con naturalidad, más allá de la cruel temática. Desde este recurso escénico junto a la económica de elementos en el espacio lúdico permiten que los diversos personajes fluyan con normalidad, en un desplazamiento casi coreográfico, porque en el relato todo encastra perfectamente manteniendo la tensión de la historia. Las actuaciones tampoco son realistas y sí se han borrado las diferencias de técnica o estilo que pudiesen tener los integrantes del elenco. Pues, hay una dramaturgia que sabe construir a sus personajes, a mitad de camino entre el policial y el comic, y que además en la dirección también sabe que pedirle a sus actores / actrices, que modelen a los mismos. Estos profesionales han construido de manera acabada y poco habitual a cada una de sus criaturas. En este clima difuso estos seres casi inorgánicos están acompañados por la precisa iluminación, el cuidado vestuario y las imágenes proyectas en la pantalla. La intensidad y dureza del discurso verbal también se desdobla en otro discurso, dependiendo de la escena, y esto genera en el sujeto espectador, necesariamente activo, fuertes imágenes mentales que oscilan entre la tensión y el suspenso, entre el humor oscuro y el humor gráfico de la historieta. Mujer hermosa se ve por allá es un hecho teatral que excede la instancia de creación.11755797_1701384523410911_2545255022372777341_n

Ficha técnica: Mujer hermosa se ve por allá de Diego Brienza. Elenco: Marcelino Bonilla, Mauro Tellextea, Horacio Marassi, Malala González, Claudia Mac Auliffe, Daniel Alzicovich, Analía Sánchez, Fernanda Bercovich, Guillermo Piermattei, Sofía Ciravegna, Lucila Madeo, Mai Menajovsky. Diseño gráfico: Claudia Soto. Iluminación: Braian Brown. Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. Coreografía: Maia Menajovsky. Fotografía: María Horton – Sofía Castellano. Asistencia de dirección: María Horton. Prensa: Carolina Alfonso. Dirección: Diego Brienza. Espacio Anfitrión. Duración: 60’. Estreno: 07/08/2015.

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Un comentario »

  1. Vi la obra, si el centro es la trata de blancas y demás, ¿da para el tono de comedia light que le meten? Los personajes de Félix y las Fulci, ¿entran en este universo de denuncia? Yo no sé, los que ven esta obra como una flor de acusación contra el tráfico de personas me parece que le erran por todos lados. Por lo menos, así lo veo yo.

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