El hambre de los artistas de Alberto Ajaka

Estándar

El hambre de los artistas
de Alberto Ajaka
“Venga a ver un espectáculo único”

hambre8Azucena Ester Joffe, Leticia V. Coseani

El Colectivo Escalada que conduce Alberto Ajaka, desde el 2008, plantea un nuevo desafío completando de cierto modo un tríptico, y al respecto comentó su creador:

Como eje temático se puede ver claro, una especie terapéutica respecto del arte que incluye a “Llegó la música”, “El director, la obra, los actores y el amor” y “El hambre de los artistas” que es una especie de tríptico. En términos de búsqueda del lenguaje, también lo hay. [1]

Es la historia de un grupo de artistas trashumantes – la joven mujer barbuda y su tío, actor “de carácter”; el payaso que busca incansablemente morirse de algún modo, por ejemplo de cirrosis; la cantante enamorada de un integrante que ha hambre1desaparecido y que tenía el arte de pasar días de hambre; el mago, quien tiene a su cargo el cuidado de que en la tolva siempre se deposite la sustancia que funciona como catalizador – sumidos en la pobreza y a la espera de un público que ya no llegará. Pero sí pueden concretar el esperado viaje en el tiempo, por las entrañas o mejor dicho por las vísceras de la tierra, utilizando como único y económico combustible los excrementos de ellos mismos. Un viaje que los trasladará a un “no” lugar pero que será el futuro de ellos, donde jóvenes artistas buscan la creación de “la cosa”, algo distinto, una forma de expresión artística que renueve la mirada remanente, encapsulada, del momento histórico de los segundos. Así, inesperadamente llegan Los Antiguos para complicarles un poco más el panorama a Los Nuevos – Barat, Don, Fleb, Trixi, Nira, Core y Leta. Entonces, ambos grupos intentarán sobrevivir a hambre7la confusa situación de enfrentamiento entre artistas de dos coordenadas espacio-temporales diferentes. Es interesante como en este profuso entramado artesanal, cada personaje en sí mismo tiene una parte esencial dentro del todo, teniendo en cuenta que son doce las criaturas en el limbo escénico. Pero cuál es el tipo de “hambre”, no física, al que hace referencia la obra si encontramos, por un lado, las citas a figuras universales como Shakespeare, Kafka, Picasso, La Gioconda,… y, por otro, la constante metateatralidad desde el discurso verbal, por ejemplo: “deseos mimético, el conflicto es inevitable, él que sabe sabe y si no da clases” o “un engaño, una avivada, teatro”,… Tal vez sea necesario realizar el camino por el desecho fecal, por el excremento, la caca o la mierda, no es ni soez ni escatológico, sino que es una forma totalmente válida de romper con los clichés, con los lugares comunes. En hambre6ese sentido, podemos remitir aunque sin la intención de profundizar en el concepto de lo que afirma Gilles Deleuze en tanto hay sobre las instancias importantes en el acto de creación en la pintura: “un primer momento del caos o abismo del que salen “las bases” o “el armazón. Y luego un segundo momento: la catástrofe que arrastra las bases y el armazón” (2012: 33). Mientras que desde lo visual, al ingresar en la Sala del Teatro Sarmiento en el espacio escénico vemos un gran carromato con restos de varios colores, que en algún tiempo fueron intensos pero que se han ido “lavando” con las lluvias y el polvo de los caminos. Arriba de éste, los numerosos trastos y único bien material de cada uno de los miembros de la compañía, y entretanto nos vamos ubicando en nuestras butacas una a una se abrirá hambre4las ventanas e iremos ingresando a la ficción cuando con humor los personajes, de esta primera parte del recorrido, repiten junto a la solicitud ya grabada que “apaguemos los celulares”. Un complejo dispositivo escénico que se transforma con rapidez en los dos espacio y tiempo ya mencionados, como también en el último y tercer evento a toda fiesta. Una historia que pareciera ser simple y un relato que deja claro cuál es el núcleo duro de la ficción, con un ritmo sostenido aunque tal vez siendo un poco más breve ganaría en intensidad y dinamismo. Cada integrante del elenco construye a su criatura de manera acabada, desde la gestualidad, los tonos, los precisos desplazamientos, otorgándole una textura que lo diferencia del resto de los personajes. Otro acierto, es la forma en que la iluminación y el vestuario construyen el clima específico de cada momento de la ficción. Una obra que como sostiene Ajaka: hambre5El hambre de los artistas no tiene solución. Al igual que el teatro, los problemas teatrales no tienen solución” [2]; por lo tanto las preguntas quedarán sin respuesta: ¿se puede saciar el hambre artístico? ¿el artista comprometido con su realidad pierde la sensación de urgencia en buscar nuevas formas de expresión? Más allá de que pueda existir distancia estética entre la instancia de creación y la instancia de recepción, sin duda, es un texto teatral provocador y dependiendo del lugar desde donde se mire encontrará adeptos o no. Quizá, pueda incomodar a alguna persona del público pero cada sujeto espectador podrá darle un sentido distinto según su propia experiencia, pues es una propuesta que nos atrapa y nos rechaza a la vez, como única forma de construcción de un hecho artístico que avanza en esa búsqueda constante y con deseo pulsional.hambre2

Ficha técnica: El hambre de los artistas de Alberto Ajaka. Elenco: LOS ANTIGUOS: Alberto Suárez, Karina Frau, Leonel Elizondo, Rodrigo González Garillo, Sol Fernández López; LOS NUEVOS: Andrés Rossi, Gabriel Lima, Georgina Hirsch, Julia Martínez Rubio, Luciana Mastromauro, Luciano Kaczer, María Villar. Coordinación de producción: Mariana Mitre. Asistencia de dirección: Silvia Sacco, Tamara Gutiérrez. Asesoramiento de casting: Norma Angeleri. Asistencia artística: Hernán Ghioni. Música y Diseño de sonido: José Ajaka, Alberto Ajaka. Iluminación: Adrián Grimozzi. Vestuario: Betiana Temkin. Escenografía: Rodrigo González Garillo. Dirección: Alberto Ajaka. Teatro Sarmiento. Duración: 100’. Estreno:…

Bibliografía

Deleuze, Gilles, 2012. “Germen y catástrofe. Introducción al diagrama pictórico” en Pintura. El concepto de diagrama. Buenos Aires: Cactus: 21-47

[1] http://elcaleidoscopiodelucy.blogspot.com.ar/2015/08/alberto-ajaka-soy-un-hacedor-de-objetos.html [11/10/2015]

[2] Idem.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s