Errante en la sombra de Adrián Blanco

Estándar

Errante en la sombra de

Adrián Blanco sobre la novela de Federico Andahazi

Esas historias, y esos sentires tan pasionales contados y cantados en tres minutos, que en los comienzos del siglo pasado en nuestro teatro se entrelazaban con géneros como el sainete y el grotesco. (Adrián Blanco)

(…)

Sentir, que es un soplo la vida,

Que veinte años no es nada

Que febril la mirada

Errante en las sombras

Te busca y te nombra…

( Volver de Gardel y Lepera, 1935)

María de los Ángeles Sanz

Errante en la sombra  (22)El tango y su melodrama de tres minutos es el protagonista de la puesta en la voz de su personaje central, Juan Molina, un cantante de una excelencia vocal que podría competir con la del zorzal porteño, Carlos Gardel, y que también por esas cosas del destino, o de la tragedia que se empeña en reunir a los términos de su ecuación, van a amar a la misma mujer. En un espacio que constituye varios en sí mismo: el patio del conventillo, con su característica ropa colgada, el Royal Pigall1 con su vaivén de hombres bien y mujeres fáciles, la pieza de pensión a donde el sino llevará al hombre para que se encuentre con su herramienta, aquél chanta que lo introducirá en el submundo del espectáculo y de la noche, el departamento de Gardel donde se desarrollará la tragedia, el juzgado y luego la cárcel donde finalmente el personaje logrará una fama que la vida en libertad le negó. Desde un comienzo y ya desde el excelente vestuario, todos esos mundos,Errante en la sombra  (34) que se cruzarán en la historia, están presentes en el cuerpo de los personajes, que irán ante la mirada de los espectadores cambiando de piel y de lugar, moviendo coreográficamente una escenografía pesada de madera y ganando territorio hacia la extraescena sobre los palcos del teatro. El Royal Pigall y su negocio de prostitutas caras, continente de Ivonne2, que como tantas otras ha sido engañada y traída al país para la explotación de mujeres. Fina y distinta a las demás, vende no sólo su cuerpo sino también entrega falsamente una ilusión, la del amor. Dardo aún más venenoso que los favores carnales. El triángulo cierra su vértice en ese lugar, y Adrián Blanco elige dar cuenta del relato de Andahazi a través de las palabras de la novela, en la presencia y la palabra de un personaje narrador, pero sobre todo, en la constitución de un Errante en la sombra  (99) (1)musical, que interpreta en las letras de tango, todo el referente y la subjetividad de los personajes centrales. La niñez de Juan, su vida desamparada, su juventud difícil y un don el de la voz que no alcanza a conformar una salida, son los pasos que devienen en el desarrollo de la intriga, para luego acelerar los tiempos en el encuentro con la mujer que marcará su vida para siempre. Las profundas voces de los actores seleccionados por la dirección de Blanco inundan el espacio teatral, y atraviesan la historia que con palabras componen las letras, mientras que la música en escena desde uno de los palcos superiores, acompaña con justeza su desempeño. De un grotesco feroz, podríamos calificar la puesta, de un melodrama que cumple con todos y cada uno de los requisitos que el género reclama, con un cuidado en las formas y en los detalles, que nos hace situarnos como público en una época no tan distante, y en una encrucijada que con algunas variantes podría estar sucediendo. Porque la cosificación del cuerpo que sufre Ivonne luego del fracaso de sus ilusiones como cantante, el arte siempre como utopía, no es un tema anacrónico que ha quedado reducido al espacio del tango y sus epopeyas pasadas. Otros son los escenarios, otros los protagonistas, pero el mismo sentimiento y fracaso, y el mismo desprecio por el otro, a quien la muerte espera más certera y más cercana. La mujer considerada como una pieza de una maquinaria económica, sin decisión ni libertad posible, a la que le está negado todo, incluso el deseo de amar, y ser la dueña de elegir a quien. Una puesta potente, que utiliza con acierto los recursos expuestos en el escenario, con una muy buena selección del elenco, que lleva adelante sus personajes, algunos estereotipados, como la gallega que maneja la pensión, pero con talento, respetando la macchietta que el género requiere. Un grotesco, oscuro, con rasgos expresionistas, con un corazón melodramático, que traspone de la narración al musical con acierto, una historia que forma parte de la mitología porteña, que habla de la amistad y la lealtad entre hombres, y de la mujer como la piedra de toque para ponerlas a prueba, cuando el amor entra a tallar.

Ficha técnica: Errante en la sombra de Federico Andahazi. Dirección y puesta en escena: Adrián Blanco. Producción ejecutiva: Milena Lainez. Dirección musical: Daniel Iacavino. Música original: Daniel Iacavino. Intérpretes: Daniel Iacovino, Pablo Germán Sensottera y Leandro Angeli. Iluminación: Alejandro Cayrus. Fotografía: Sol Janik. Asistente de dirección: Leonardo Porfiri. Dramaturgia: Adrián Blanco, Pablo Goldberg y Carlos Ledrag. Sala 25 de Mayo del Complejo Cultural Teatro San Martín. Estreno: 11 de octubre- 2015.

1El Royal Pigall se hallaba ubicado en Corrientes al 800, en la planta baja, ocupando el foyer de un teatro de género libre llamado Royal, que funcionaba en los altos…Se trataba de un gran vestíbulo sin decoración alguna, que funcionaba de 7 de la tarde a 9 de la noche solamente, denominándose sección vermú. Un sexteto formado por Francisco Canaro animaba estas veladas vespertinas. Tiempo después se suprimió el teatro y el Roya Pigalle de la plata baja pasó a ocupar la planta alta. Esta nueva sala había sido alfombrada y decorada con lujosos detalles, como boudoir de una cortesana…Después de la medianoche, la consumición de champagne era obligatoria. El fragor del Cordon Rouge, Beuve de Cliquot o del seco y ardiente Roederer llenaban de cordialidad y a veces de espectaculares riñas el mundano ambiente de la ostentosa sala, concurrida tan sólo por jóvenes dandies, distinguidos calaveras, hermosas franchutas consteladas de alhajas, que con sus presencias de reinas del cabaret acomplejaban un tanto a las modestas ‘milonguitas.

2 Madame Ivonne es un tango de 1933 de Cadícamo que en su letra cuenta la historia de un francesita engañada por un argentino.: (…) Ya no es la papusa del barrio latino / Ya no es la mistonga florcita de lys, / ya nada le queda ni aquél argentino/ que entre tango y mate la alzó de París.

Anuncios

Acerca de lunateatral2

Este es un espacio que administramos Azucena Ester Joffe y María de los Ángeles Sanz donde los artículos sobre la creación teatral en Buenos Aires es el centro de la temática. Buscamos una relación fluida con el campo teatral de todo el continente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s