Serenata para un país sin serenos de Lluïsa Cunillé y Paco Zarzoso

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Serenata para un país sin serenos

de Lluïsa Cunillé y Paco Zarzoso

Companyia Hongaresa de Teatre (España)

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Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La Companyia Hongaresa de Teatre trabaja con un núcleo duro como procedimiento que es el lenguaje. No sólo con el discurso que se construye a partir de la palabra, sino con el relato que se constituye a través de la música, y la imagen. En esta elección quedan en un segundo plano las acciones físicas, que son mínimas, algunas sólo sugeridas, sutiles, regidas por la impronta de la interpretación del espectador. Las actuaciones entonces que nos van fragmentariamente introduciendo en su historia personal, lo hacen desde una presencia que busca desesperadamente a través de un diálogo entrecortado exponer no sólo hechos, sino sentimientos y sensaciones. Atravesado el discurso por el lenguaje musical, es quizás el mejor elemento que conforma la idea de cómo hacer en pleno siglo XXI una puesta teatral cuya importancia no esté tanto en el tema a tratar, sino en la forma como es expuesto en escena. Los personajes que dialogan a través de la interpretación del chelo, tienen una riqueza semántica diferente, y aportan oxígeno a los diálogos tradicionales que nos llevan siempre al lugar común. 12439502_10153985633993578_5480550079650184165_nEl tercer elemento de esa variable es la imagen, un gran diseño a fondo de escenario, que muestra los símbolos del club de football del que la víctima era presidente, y que va con el correr del relato tomando otras características acorde al desarrollo de los acontecimientos. Hablamos de víctima, porque más allá de la subjetividad de ese padre / marido / amante; su muerte tiene que ver con una venganza, un ajuste de cuentas, o un hecho de violencia callejera que da cuenta de la otra, de la violencia social como continente de una Europa atravesada por grados diferentes de horror. Paralela a esa realidad contingente, a ese presente tejido en los bordes de la historia general, está el concepto sobre el teatro. Cuál es su función, como debe recoger una realidad tan compleja, a partir de complejizar sus recursos, o volviendo como sugiere el personaje del hijo, actor devenido en director, al origen. Eslovenia, como espacio no contaminado, pareciera ser la posibilidad de producir un teatro que tampoco lo esté, un teatro que no gire en torno a la espiral de lo mismo, sino que busque y buceé en sus propias posibilidades hasta encontrarse desde la simplicidad, a sí mismo. Esa simplicidad buscada aparece en un escenario cuasi –vacío, sólo habitado por sillas y un atril como objetos necesarios y funcionales, que dan de alguna manera textura a la posibilidad de cambio de los cuerpos, y de que la música ingrese y asiente sus reales en ese duelo de lenguajes que se establece como medida semántica entre los personajes. Un tanto reiterativa en las acciones, situación que lentifica el progreso de la intriga que se extiende más allá de lo conveniente haciendo perder tensión dramática, la puesta que dura 75 minutos podría acotar algunas situaciones, y acrecentar el ritmo.emotionheader Una tragicomedia para actores y violoncelo, así la denomina la Compañía, donde el instrumento musical les da la voz a cuatro personajes que se materializan en ese espacio escénico despojado ante nuestra atenta mirada. Los textos de las réplicas de estas criaturas fueron escritos también por Cunillé y Zarzoso, y a partir de los mismo se ha compuesto la música1, La Companyia Hongaresa de Teatre con una trayectoria de más de 20 años, de varios premios y giras internacionales, en el 2005, “publicaban en los Documents de Teatre del Lliure de Barcelona un manifiesto en verso libre sobre la tristeza. Unas letras que, de alguna manera, contravienen cualquier hipótesis de género o perspectiva teatral, en plan comedia, drama, tragedia, farsa… para adentrarnos en la cuerda híbrida de la poesía escénica dibujada entre palabras y silencios. Musicalidad dramática más que drama musical.

Hay una tristeza esencial
La tristeza húngara
Tristeza por encima
De todas las tristezas
Cada cuál que elija su tristeza
Yo me quedo con la húngara
No es la tristeza del metal
Del enjambre
O la noche dilatada
No es la tristeza de la catástrofe
O las montañas descoloridas
No no hay tristeza que se le parezca
Sólo en las fronteras magníficas del vino
En la ausencia verdadera
Atracan en el duermevela
Las tribus tristes de los húngaros
Y el problema no es haber nacido
No ésa es otra tristeza
Y haré con tu sangre
Tintes para velas
El fuego húngaro
Que inventa abrazos
El fuego más triste
Lujuria en el túnel
Donde el mar a veces llega.
2

Por esa musicalidad, por la cadencia de la palabra como por los pausados movimientos de los personajes, pareciera que la dimensión espacio-temporal gravitara más allá de los límites edilicios del Regio.569d84b953db0

Ficha técnica: Serenata para un país sin serenos de Lluïsa Cunillé, Paco Zarzoso, Companyia Hongaresa de Teatre (España). Elenco: Viuda- Lola López, Hijo- Miguel Seguí, Ex presidente, Secretaria, Sereno, Espectro- Diana Griot (violonchelo). Coordinación de producción (CTBA): Federico Lucini, María La Greca. Asistencia de dirección (CTBA): Daniela Sitnisky, Adrián Andrada. Compositores: Jesús Salvador Chapi, José Alamá Gil. Ayudante de dirección: Víctor Sánchez Rodríguez. Espacio escénico: Damian Gonçalves. Vestuario y caracterización: Josán Carbonell. Dirección técnica e iluminación: Leandra Rodríguez. Dirección: Paco Zarzoso. Teatro Regio. Duración: 75′. Estreno: 22/01/2016.

2 Idem

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