Festival Temporada Alta en Timbre 4

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Festival Temporada Alta en Timbre 4

IV Edición

Muestra Internacional de Teatro

México y Cataluñaindex

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Está escrita en sus campos de Francisco Barreiro

La realidad mexicana que atraviesa y duele

¿Sólo una realidad mexicana?

La guerra no tiene por objetivo ser ganada, su objetivo es continuar

(Big Brother, George Orwell, 1984)

1unnamedEl teatro mexicano nos atraviesa esta vez con una realidad cotidiana, la realidad de su historia con el narcotráfico en ese país escindido que muestra para el turismo y para el afuera una cara de glamour y oculta su rostro más oscuro. De esa manera se presenta el grupo de actores que nos inicia en el camino hacia la puesta a través de un conjunto de cuerpos: masculinos y femeninos, cuidados, trabajados para exhibirse en las playas, que nos recuerdan a las series americanas de Miami Beach, y que una vez que nos ubica en nuestros asientos, esa imagen de color se diluye y nos encontramos con lo real concreto de una verdad tan dolorosa como nuestra no sólo por solidaridad sino por la posible oportunidad de sufrirla. De lo micro de la historia del Tigre un personaje que se desdobla entre la pantalla y la función del personaje en el escenario, y en la voz del narrador hacia, como en una red espiralada, la macro historia de un país que deja poco espacio a la ilusión y al progreso de sus habitantes, copado por el narcotráfico con la complicidad de la política y el ejercito, su brazo ejecutor. Un ejército1 que también se opone a sí mismo al ser parte y juez de la cuestión, soldado de la patria y soldado de los dueños de la cosa. En buen mexicano, una chingada de aquellas. La región de Guerrero y el mapa de México se construyen en esa pantalla mientras el narrador nos va constituyendo en testigos de nombres, hechos, crímenes horribles, mercados de millones de dólares, y el dolor de la gente que sólo quiere sobrevivir. El actor logra conmovernos desde el lugar del Tigre, y hacernos contener el aliento durante las dos horas que dura la puesta a medida que su relato crece y se prolonga en las pantallas: la de fondo que por momentos triplica la imagen, y las dos de los televisores a los costados que agregan material documental a su voz. Porque si hubiera la necesidad de definir lo presenciado, podríamos hablar de teatro documental, performática puesta, donde todo está en función de un sentido que no tiene fisuras, y es que nos demos cuenta y nos hagamos cargo de lo que sucede en su país. Nos pasa esto dice México, y lo dice con una verdad y un coraje que nos duele y nos provoca escalofríos. El procedimiento del uso de las máscaras, también tiene su doble funcionalidad, por un lado, en la figura del personaje del Tigre es resguardo, protección, necesidad de ocultar el rostro para salvaguardar la vida. En el caso del resto, es mascarada, fraude, mentira, una forma de demostrar como desde los falsos rostros, el pueblo es engañado, estafado y masacrado. El protagonista cuando relata y nos va dando los datos -nombres y cifras ciertas- por momentos oculta su rostro y en otros no como desafiando a aquellos que denuncia (el técnico en su consola a un costado también cubre su rostro). Todo tiene en el relato su luz y su sombra, pero de las imágenes casi bucólicas al principio, cuando se habla de El Paraíso, Guerrero, la tierra del Tigre y su familia, pasamos en un viaje sin retorno a sumergirnos en el camino hacia el horror, de un pueblo que tiene en el hijo del personaje un futuro incierto. Una puesta en escena que nos coloca en el límite de la ficcionalización de la realidad, un relato que nos aborda y nos devora sin darnos cuentas. Pues nuestro tiempo presente se contrae de tal forma que no percibimos la duración real de la obra, imposible tomar distancia estética. Al ritmo de rap, de los diferentes testimonios -en primera persona, fotos, videos,…- Francisco Barreiro da cuenta de un sólido trabajo actoral, orgánico y sin dobleces, y de una investigación escénica basada en un poco más de los últimos 100 años de historia que forjó la coyuntura actual de México. Una propuesta artística comprometida con esa cotidianidad mexicana donde la vida humana ya no tiene ningún valor, imposible aplaudir pues la experiencia nos dejó paralizados.

Ficha técnica: Está escrita en sus campos de Francisco Barreiro. Interpretación: Francisco Barreiro. Iluminación: Juan Pablo Avendaño, Marcela Flores. Máscaras: Gabriela Sánchez. Diseño de Sonido: Mauricio Villalba. Video: Carlos Gamboa. Colaboración en Video: Esteban Azuela. Letras de canciones: El Tigre. Asesoramiento: David Gaitán, Luisa Pardo, Gabino Rodríguez. Asistencia de dirección: Mariana Villegas. Producción: Lagartijas tiradas al sol. Coreografía: Anabella Pareja. Dirección: Francisco Barreiro. Teatro Timbre 4: Sala México.

Informe para una Academia de Franz Kafka

De Cataluña con talento

El animal arrebata el látigo al amo y se azota a sí mismo para ser a su vez amo, sin saber que todo es una fantasía engendrado por un nuevo nudo en el látigo de su señor. Consideraciones, Kafka

unnamedFranz Kafka es sin duda el escritor que más trabajó en sus textos la sombra Junguiana que a todos nos atrapa y que nos convierte, según las circunstancias, de hombre a animal, o muestra el grado de instinto sin control que todos llevamos dentro nuestro. El texto escogido por el actor catalán Ivan Benet, Informe para una Academia, texto que Kafka escribe en 1917, nos interpela desde una puesta que rompe con la cuarta pared, y cuyo disposición espacial busca hacernos partícipes necesarios de la encerrona cruel del personaje que narra una etapa de su vida, donde la transformación de su naturaleza en copia de su captor, es la única forma de libertad posible. Si no puedes vencerlos únete a ellos, parece decirnos el autor. El surrealismo de sus obras, sin definición como tal, pero que nos lleva de lo real cotidiano a otra realidad donde todo es posible en el universo del imaginario dentro de su escritura. Cuando alguien quiere definir lo sinuoso y siniestro, aquello que no se puede explicar sólo desde una racionalidad común, habla de un mundo kafkiano, un mundo que tiene muchos más pliegues de aquellos que se nos aparecen a primera vista, o en una visión panorámica sobre los hechos. Esa complejidad de construcción es comprendida por el actor desde el planteo de su vocalización, como desde el lenguaje que va construyendo con su cuerpo, que aclara los sucesos pero a la vez los vuelve opacos para que podamos al final de la historia contarnos una propia sobre lo visto y oído. Sesenta minutos de muy buen teatro, de la mano de un texto interesante que se plantea desde hace casi un siglo una problemática de asfixia que hoy todavía nos atraviesa y por eso lo vuelve de una vigencia imprescindible. La sociedad nos trata como a simios dentro de una jaula, y espera de nosotros que no tengamos una voz y un pensamiento propio y diferente, sino que imitemos la voces de la comunidad, nos aferremos a sus gestos aprehendidos, y nos volvamos uno más del montón. El teatro tiene y lo hace la obligación de romper con esa clausura de pensamiento, y la puesta catalana es no sólo una muestra de lo bueno que se nos puede ofrecer desde un escenario, sino también un límite a nuestra propia adaptabilidad, una forma de decirnos que la imitación es sólo la salida que acompaña a la dominación, y que hay que pensar otros mecanismos de escape. La tragedia del autor checo, en pleno avance del fascismo, habla de su dolor y sentimiento de ahogo, pero también nos da cuenta que desde el lugar de sumarse al coro no se logra lo imposible. La transformación del personaje nunca es perfecta y su esencia real está presente en cada gesto, en cada paso y en cada silencio que se suma a la palabra conquistada y conquistadora. Ivan Benet nos ofreció una noche de calidad artística y de reflexión sobre nosotros mismos, desde la fuerza de su presencia escénica.

Ficha técnica: Informe para una Academia de Franz Kafka. Traducción e interpretación: Ivan Benet. Vestuario: María Armengol. Escenografía: Jordi Queralt. Diseño de luces: Jaume Ventura. Diseño de Sonido: Damien Bazin, Ramon Ciércoles. Música original: Silvia Pérez Cruz. Fotografía: Sergi Panisello, Alex Rademakers. Asistencia de dirección y regidora: María De Frutos. Producción ejecutiva: Albert Sorribes. Dirección: Ivan Benet, Xavier Ricart. Teatro Timbre 4: Sala México.


1 Ricardo Ravelo Paradoja que lastima al Ejército Mexicano, su guerra contra Los Zetas es en esencia una confrontación consigo mismo; en decir, contra los orígenes de este grupo criminal, pues se formó precisamente con desertores del instituto armado; una afrenta que irrita todavía más al alto mando castrense porque si bien ha logrado causarle importantes bajas, éstos no sólo se han fortalecido, sino que se convirtieron en uno de los cárteles más poderosos del país Primero los entrenó el Ejército Mexicano. Después, fundaron el grupo armado al servicio del cártel del Golfo. Y ahora, convertidos en una de las más poderosas organizaciones delictivas del país, con ramificaciones en varios países, ni el mismo Ejército del que surgieron ha podido derrotarlos. Aunque su líder actual, Heriberto Lazcano Lazcano, ha sido perseguido por todo el territorio nacional, permanece intocado. Jefe de Los Zetas, El Lazca lo mismo se refugia en su natal Hidalgo que en Zacatecas o San Luis Potosí, donde opera bajo la protección de autoridades estatales. En los dos últimos años en varias ocasiones se le ha dado por muerto. El más reciente rumor sobre su fallecimiento trascendió hace tres semanas, luego de un enfrentamiento en Reynosa, Tamaulipas, entre zetas y sicarios del cártel del Golfo, pero ninguna autoridad confirmó su muerte. ¿En qué radica el misterio de una organización cuyos fundadores fueron aniquilados originalmente por Ejército y, sin embargo, resurgen con un poderío multiplicado? “En el caso de Los Zetas hay muchas preguntas que aún no tienen respuesta”, afirma Erubiel Tirado, experto en temas castrenses, titular del posgrado sobre seguridad nacional de la Universidad Iberoamericana y maestro en derecho por la London School of Economics. (Extracto del reportaje que aparece en la edición 1811 de la revista Proceso, ya en circulación) 16/11/2011

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