Festival Temporada Alta en Timbre 4

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Festival Temporada Alta en Timbre 4

IV Edición

Muestra Internacional de Teatro

Cataluña y México cierran el Encuentro

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Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

A lo mejor te encuentro de Manuel Barragán

Malena está aquí, Malena somos muchas, Malena somos muchos, somos la esperanza, somos el corazón roto, somos las ganas de que salga el sol,…

unnamed1Al ingresar a la Sala Boedo, en el reducido espacio escénico ya está ella, Malena, de espaldas y como única escenografía doce cajones de frutas que irá acomodando según lo requiera la situación dramática -una pared, una cama, un altar,.. Porque así de frágil y de simple parece ser la vida en el campo, como cajones que quedan a un costado sin que nadie se preocupe por su escaso valor económico. Pues, como dirá el personaje, nadie quiere buscar, a nadie le importa si el desaparecido es uno, si son dos o si cuarenta y tres,… Imposible no involucrarse en una historia que necesita exorcizar sus fantasmas, sus demonios, los internos, pero más aun los reales del día a día. La violencia pública y la privada que azota a México parece a nadie preocuparle, salvo a aquellas personas como Malena que ama a pesar de todo y busca a su marido para abrazarlo mucho cuando lo encuentre, o bien como Ramiro que sueña o soñaba con ofrecerle a su mujer una vida mejor. Un relato breve que condensa más de un año de la vida de la protagonista. Cuando podía disfrutar del olor a la tierra húmeda, de la huerta y su humilde casa en lo alto donde el cartero no llega, de ver a su hombre cortando leña con el torso desnudo, cuando eran muy pobres pero felices. El espectro de que apareciera alguna camioneta y que se llevara a su esposo ya nublaba aquellos días, ahora Malena comienza su difícil peregrinar buscándolo. Lucía Diaz le da espesor a su criatura desde distintas aristas, a veces como una niña que juega con la lluvia, en otras como la mujer que desea tener un hijo y cuando alcanza ese sueño ya está sola, y es como la fiera dolida y en celo que busca, a pesar de la violencia e inseguridad y contra todo, a su hombre. Desde la gestualidad de su rostro, la mirada directa y los tonos de voz, desde sus desplazamientos, …, la actriz de manera orgánica nos sumerge en la ternura, en el amor, en el dolor y en la desesperación. El ritmo de la obra es sostenido y las canciones que unen algunas escena terminan por crear el color local y la particular coyuntura que viven los mexicanos, en especial, también necesariamente nos interpela a nosotros mismos pues somos parte de esa cruel realidad. Después de finalizada la obra, aún nos resuena “Adoro las cosas que me dices / Nuestros ratos felices / Los adoro, vida mía”. Hay muchos hijos de la “chingada”, por un lado, y hay muchos artistas y profesionales, por otro, así lo demuestran las dos obras mexicanas que se presentaron en la 4ta edición del Festival, con un fuerte compromiso en visibilizar una realidad que los devora mientras que al poder de turno, nacional e internacional, no le interesa solucionar.

Ficha técnica: A lo mejor te encuentro de Manuel Barragán. Actúan: Lucía Díaz. Vestuario: Venus Solorio. Video: Aldo García. Fotografía: Bruno Molina. Producción ejecutiva: Jorge Luis Alejo. Producción: Vaso Teatro. Dirección: Manuel Barragán. Timbre 4: Sala Boedo.

 

El Vacío del otro de La Compañía Baro d’Evel Cirk (Franco – Catalana)1

Cataluña presente

Una mujer, un hombre, un baile sinuoso para el encuentro, y en el medio el vacío.

unnamedAcrobacia, baile, mímica, música, luz y acción, una conjunción que diestramente llevan adelante los intérpretes desde un cuerpo instrumento, donde cada una de sus partes cumplen una función y está a disposición del sentido. Un tango suena desde un instrumento caja que sobre una mesa es manipulado por ambos indistintamente, la danza invita al encuentro, sin embargo, desde el lugar de la no palabra la gestualidad se enfrenta con la difícil tarea, donde no está ausente el humor, de una lucha de los cuerpos que se escabullen de la presencia del otro hasta que finalmente se produce la unión y su fusión. El sonido gutural algunas veces, la voz clara y bella de la mujer que entona una canción antigua, el cuerpo de él en primer plano, haz de luz mediante, que en una febril danza flamenca, con el cante jondo de continente, hace de su presencia una expresión en sinfónico a través de los sonidos y movimientos que arranca de ese cuerpo, que ha servido en el juego de a dos, de escalera, de pirámide humana, de marioneta y tio vivo, en un giro que promete un camino y una llegada y es sólo una manera de transitar el espacio. Tanto la actriz, Camille Decourtye, una voz excelente, como el actor, Blai Mateu, juegan con talento la búsqueda de una armonía desde el desequilibrio de las situaciones; las sillas, el recorrido del espacio, son la metáfora de las dificultades que atravesamos en el momento de relacionarnos con el otro, el vacío a veces infranqueable entre los cuerpos que se atraen y se desean y al mismo tiempo se alejan y se rechazan, con la misma fuerza y pasión. El espacio cruzado por distintos cuadros, que algunos construye la música, va refiriendo con las acciones, su mensaje, y como en los sketchs del cine mudo, lo más sencillo se complica, se enreda en la torpeza de los participantes de la acción, y nos provoca hilaridad. Como entonces parecen decirnos: la vida es sencilla, pero nosotros hacemos de lo fácil con nuestras dudas un mundo de complicaciones donde nos perdemos, como la mosca se queda atrapada en la telaraña. Miedo, incertidumbre, duda, desconfianza, y deseo son los ingredientes que hacen que las relaciones no fluyan con naturalidad, y tengan la consistencia de una encrucijada o el desafío de un salto mortal. Una experiencia diferente, para un espectador que esperaba ver una lógica causal tejida desde la palabra, pero que se disfruta precisamente en la complejidad de signos que presenta, y en la eficacia de su desarrollo por los artistas.

Ficha técnica: El vacío del otro de la Compañía Baro d’Evel Cirk. Idea, dirección y realización: Blai Mateu, Camille Decourtye. Operación técnica: Pep Arumí. Timbre 4: Sala México.

Temporada Alta en Timbre 4 es una experiencia que cada año nos sitúa en el teatro que se desarrolla entre nosotros, y en el contacto con otras realidades dramáticas tanto de Europa como del resto de Latinoamérica. Es un feliz lugar de encuentro, donde público avezado y comprometido con la actuación, la crítica o la investigación en el mundo teatral se dan cita para un evento que produce un choque productivo y señala un camino hacia delante, en nuestros maneras de ver y realizar teatro: conjunción de cuerpos en un espacio o dos, el de México o el de Boedo, bar de cita obligada antes o después de la presencia en una puesta, mesas de discusión y competencia, donde el espectador es protagonista –juez de lo exhibido en escena. Este año las puestas a las que pudimos asistir dejaron más allá de la visión de técnicas actorales y virtuosismos escénicos, el acercarnos a realidades duras y conflictivas que nos involucran por formar parte del mismo continente y de una historia que nos atraviesa, y también de darnos cuenta cuáles son las problemáticas que acechan al teatro que viene del otro lado del mar. Un acto de comunión, que nos hace esperar con ansiedad el próximo.

1 La Compañía fue creada en 2001, y habitualmente presenta sus espectáculos en el espacio de la carpa de un circo como el Mercat en Barcelona.

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