¿Cómo vuelvo?

Estándar

¿Cómo vuelvo?

Una mirada peculiar en el alma femenina

Como vuelvo (1)1

Susana Llahí

Con la presentación de la última pieza de María Merlino y Diego Lerman casi podríamos hablar de una trilogía que abarca la conflictividad del deseo femenino y la sutileza que guarda el corazón de la mujer. Comenzando con Nada del amor me produce envidia (2009) de Santiago Loza donde tangencialmente surge el pensamiento de dos mujeres emblemáticas, como Libertad Lamarque y Eva Duarte. Luego, con Qué me has hecho vida mía (2012), con dramaturgia de Marcelo Pitrola, que descubre los sentimientos y sufrimientos de Fanny Navarro hasta llegar a ¿Cómo vuelvo? (2016), sobre cuentos de Hebe Uhart, que toma la interioridad de una oscura maestra rural, tan anodina como la costurera pero quizás, por ese sentir y luchar en silencio, sea tan importante como lo fueron las tres mujeres que brillaron en la historia.

El impecable asesoramiento pedagógico que tiene la pieza nos permite pensar, inevitablemente, en otro aspecto de la intencionalidad estética, el de una fuerte crítica al sistema educativo argentino. Un sistema donde lo que prima es “la disciplina”, en el sentido más conservador del término. Donde la enseñanza ocasional, en el patio donde los chicos analizan en detalles la naturaleza, es desorden. Donde la docente “creativa”, debe encerrarse en su salón para desarrollar sus clases con disfraces y tener un recreo diferido, única manera de que la conducción de la escuela no frustre su tarea, actividad que sin socialización, hace que sus alumnos sean tan dependientes de su mirada que ni aún “entrando un elefante al aula” lograrían salir de su ensimismamiento. Sistema que considera débiles e inadecuados a los sensibles, a los que tienen la ilusión de enseñar y de transformar el universo de los chicos, a los que no traen consigo el don de imponer la “disciplina” idealizada por el sistema. Sistema, que como dice esta maestra, responde al reino de la necesidad y no al de la libertad.Como vuelvo (5)5

La actitud corporal de María Merlino, la búsqueda de opacidad, ese deseo de empequeñecerse, de contar desde el anonimato, nos habla de la marginalidad, del espacio que ocupan aquellos que no pueden o no saben hacerse oír ni adecuarse al ritmo y al “tono” que exige la sociedad. La voz de la actriz, los matices que logra, sumergen al espectador en un mundo interior donde sólo anida la desazón, el abatimiento y un constante reclamo para ser comprendida. Cuerpo y voz son un todo armónico que en Merlino adquieren un lenguaje múltiple, que dice más allá de lo verbalizado. Cuando la docente cuenta lo que le sucede, provoca la risa que lograría la ironía pero ¿por qué? si no ironiza, porque no reacciona frente al obstáculo, y la risa, precisamente, castiga la rigidez del cuerpo, del carácter y de las costumbres.

¿Cuándo se genera el conflicto mayor en esta mujer que se resigna a todo?, al igual que a la modista de Nada del amor … le sucede algo, un acontecimiento que actúa como detonante, que la despierta de ese resignarse a vivir al margen de todo acontecimiento distinto y movilizante. Un viaje, un lugar turístico común, chiquito que a nadie llamaría la atención y un hombre del que nada puede esperar, significan el mejor momento de su vida, tan fuerte, tan distinto que no sabe cómo hará para volver al estado de vida anterior.

Como en las puestas anteriores María Merlino canta, con un impecable registro de soprano. Canta folklore, rescata la cueca “Las dos puntas” y “Caballo viejo” de Antonio Tormo y además, “Juana Azurduy”, una balada de Leda Valladares y “Un día en tu vida”, la dulce voz de la actriz y sonido ambiental impregnan la escena de una quietud que intensifica la soledad del personaje, su lento devenir y su incertidumbre final … ¿cómo vuelvo?. La voz de María Merlino acompaña a Ramón Ayala en ese clamor: “Soy nada más que un granito de arena/ nada más que una ola en el mar /nada más que una hoja caída del árbol de la eternidad (…) soy sólo un día de luz en tu vida /he venido a quemarme en tu sangre y a perderme en la noche total (…) víveme ahora que por fin me tienes antes que la sombra llegue (…)”Como vuelvo (7)7

¿Cómo vuelvo?, adaptación teatral de María Merlino basada en cuentos de Hebe Uhart. Teatro: Santos. Santos Dumont 4040. Actriz: María Merlino. Producción ejecutiva: Débora Staiff. Co productores: Nicolás Avruj y Diego Lerman. Banda sonora: Carmen Baliero. Iluminación: Iván Gierasinchuk y Miranda Sa Souza. Vestuario: Valentina Bari. Asistente de vestuario: Lili Piekar. Realización de vestuario: Carmen Montecalvo. Maquillaje y peinado: Jorge Palacios. Escenografía: Diego Lerman. Realización escenográfica: Duilio Della Pittima. Asistente de sala: Julián Gómez y Julia Riobo. Cosch boleadoras: Leonardo Santander. Asistente de producción: Josefina Galeano. Ayudante de producción: Federico Quintana. Video: Diego Lerman e Iván Gierasinchuk. Post producción de video: Josefina Castillo Corrillo y Alejo Saravia. Coordinación de post producción: Carolina Juskoff. Dibujos: Milo y Renata Lerman Merlino. Diseño gráfico: Malena Castañón Cortari. Prensa: Walter Duche y Alejandro Zárate.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s