Biblioclastas de Jorge Gómez y María Victoria Ramos

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Biblioclastas

de Jorge Gómez y María Victoria Ramos

Todos los fuegos el fuego

10697427_1460340440921180_8309105353615298654_oAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Desde el título la dramaturgia de Jorge Gómez y M. Victoria Ramos nos enuncia una herejía. Iconoclastas eran los herejes que nos respetaban las sagradas escrituras, que negaba el culto a las sagradas imágenes, los personajes de Biblioclastas, son herejes del siglo XX, la historia narra los años de la última dictadura cívico – militar; como los funcionarios de Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, no respetan la libertad de la palabra escrita, la cultura de una época y un pueblo y tienen la función de quemar libros, porque de esa manera, incineran la memoria y le permiten al gobierno dictatorial la ilusión de empezar una nación de cero, es decir, sin historia. La novela del autor norteamericano del género de ciencia ficción, presumía una hipotética situación en un espacio temporal otro, no estaba anclado en una geografía determinada; la puesta si lo está necesariamente, porque nos advierte de tiempos que pueden, de no ser recordados, volver tal vez con mayor ímpetu, con la fuerza de los años de libertad que quieren abolir. En un espacio sórdido, como todo mueble, un escritorio con una máquina de escribir portátil y una de calcular, adornado con banderitas argentinas, en desorden parecido al que se encuentra en el piso de esa oficina gubernamental, piso alfombrado de libros en diferentes estados de deterioro, allí Gorosito establece como un dios pagano, los que van a la chimenea, objeto vivo de ese continente, a quemarse como se debe. Torquemada de cabotaje, que sigue las directivas de los que ven en el conocimiento democratizado un peligro en ciernes para el control de una población que debe ser acallada.

delatorDeber un verbo que junto a obedecer formaban una dupla incesante por aquellos años de oscuro recorrido, y siniestro recuerdo. El correntino, el otro personaje que obedece las órdenes que recibe del poder horizontal que el primero ejerce sobre su persona, y éste que a la vez se dobla ante el que desde la voz del teléfono, verticalmente, le manda las consignas a seguir. Los dramaturgos estructuran el texto desde la relación desigual de poder que se manifiesta a través de un sistema institucional, una estructura que recuerda a la establecida por Pavlovsky en El Sr. Galíndez (1973). Los libros asimilados a ratas que deben ser combatidas y desaparecidas en la boca humeante de la chimenea, y el pájaro, Carlitos, que se lo mantiene vivo pero encarcelado entre los barrotes de la jaula, siempre de la mano de su guardián – protector. La pregunta por el compañero que no aparece hace meses, los signos de que le puede a ver sucedido, el halo de suciedad y delación, de complicidad en oposición al compañerismo, van constituyendo un locus asfixiante. IMG_8206

El espacio de la Sala nos involucra necesariamente, pues la disposición del publico “encierra” a estos personajes y cada espectador tendrá una perspectiva distinta del juego actoral, según su ubicación. Una acertada disposición teniendo en cuenta lo dicho anteriormente. Con solvencia Gabriel Virtuoso y Jorge “Pelé” Gómez les da textura a sus dos criaturas. Desde el discurso verbal y corporal construyen de forma perfecta el espacio privado donde el espacio público impone sus reglas de manera arbitraria. Una triste historia, por todos conocida, y un contundente relato que no sólo construye nuestra memoria colectiva sino que da cuenta que nuestra identidad nacional la forjamos entre todos. El ritmo intenso de la obra crea, para los que hemos pasado ese período oscuro de nuestra memoria colectiva, una tensión especial que no quisiéramos recordar. Por otro lado, es una propuesta teatral didáctica necesaria para nuestros adolescentes y jóvenes porque “un pueblo con memoria es democracia para siempre”1. discurso

Una puesta que se resignifica a partir de los últimos acontecimientos en el campo de la cultura. Los últimos despidos en la Biblioteca Nacional2 , el desmantelamiento del Complejo Cultural San Martín, con el cierre del Teatro Alvear, San Martín y De la Rivera, el cierre hace dos años de la Sala Alberdi, anticipación del gobierno de la ciudad, a lo que luego sucedería con el triunfo de Cambiemos a nivel Nacional, la derogación de la Ley de Medios, hacen prever una censura a través de la reestructuración del Estado, es decir, de su achicamiento, con el fin de lograr una forma de romper la resistencia que puede lograrse desde la cultura a las medidas antipopulares que desde el 10 de diciembre viene tomando el gobierno de Mauricio Macri. El relato de los empleados de la forma en que fueron efectuados los despidos, dan cuenta de una arbitrariedad que la puesta pone en acto llevando nuestro presente a un pasado que no puede escapar de nuestra memoria, para tener de los acontecimientos recientes una lectura adecuada.

Ficha técnica: Biblioclastas de Jorge Gómez y María Victoria Ramos. Actúan: Gabriel Virtuoso y Jorge “Pelé” Gómez. Voz en off: Diego Capusotto. Diseño gráfico: Fabio Ares. Diseño de iluminación: Sebastián Bahamonde. Diseño escenográfico: Alejandro Mateo. Asistente de dirección: Lucía Gómez Ramírez. Productor: Nicolás Sabatini. Dirección general: Jorge “Pelé” Gómez. Sala: El Desguace. Reestreno.

2 Echaron a 240 compañeros. Tengo el alma desgarrada, arrasada. Me he quedado seca de tanto llorar. Martes y miércoles fueron la noche negra de la Biblioteca Nacional. Los primeros telegramas comenzaron a llegar el lunes a la noche y los compañeros empezaron a fotografiarlos y a postearlos en un grupo whatsapp que tenemos del gremio. El martes a la mañana a medida que íbamos llegando, fichábamos y nos juntábamos en el playón de estacionamiento mientras nos íbamos enterando quienes habían recibido telegramas hasta ese momento. La angustia y la desesperación eran enormes. Nos organizamos en asamblea con los gremios. Se decidió que una comisión con representantes de los tres gremios (ATE, UPCN y SOEME) subieran a hablar con la directora interina Elsa Barber y con Padilla (el interventor macrista), para que dieran a conocer la lista de despedidos. (…) Más libros, más libres (Alejandra Vallespir, Crónica de un despido anunciado)

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