Lágrimas de pez de Nicolás Blandi

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Lágrimas de pez

de Nicolás Blandi

PORTADA

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pieza de Nicolás Blandi construye a partir de procedimientos del realismo y del absurdo referencial una poética no exenta de humor, irónico e ingenuo a la vez, sobre la relación de una pareja en los tiempos que habitamos de la incertidumbre posmoderna, en un medio tono, sin aires de tragedia. Desde el título ya nos ingresa en un mundo que juega con elementos conocidos pero en una sintaxis surrealista, y nos pone en acto en cuál es la poética que se va a desarrollar en escena. La puesta da cuenta del grado de situaciones absurdas que conforma nuestra cotidianidad en una tonalidad gris donde la sangre nunca llega al río. La violencia es verbal, pero sin que funcione la conocida relación víctima – victimario sino que lo que está en juego es la dependencia emocional; que como en la ecuación anterior también son lugares que varían según las situaciones. Foto prensa 20 PG Del aire

En un diseño atemporal de situación dada, con diálogos en simultáneo que nos ilustran la falta de comunicación a través del cuasi diálogo, el solipsismo de no poder escuchar el reclamo del otro, los personajes de que conocemos su presente inmediato, pero de los que no tenemos información que nos permita inferir causas posibles, o sólo levemente, la intriga se va desarrollando con eficacia sobre el espectador que se mantiene atento al despliegue de recursos actorales necesarios para la tensión que aparece en la escena. Un amor sin romanticismo, donde hay demasiada reflexión y raciocinio dejan a los seres del relato en una soledad que puede encontrar su marco en la amistad. Los objetos que pueblan esa pequeña casa donde aparece el comedor y el baño, están duplicados: la calesita, los hermosos caballitos de madera pintada; son la metáfora de una identidad también dividida en los dos personajes que encarnan la pareja central, y de la simbiosis que su vida cotidiana sostenía hasta ese momento. Lo material representativo de una relación a punto de quebrarse en el acto simbólico de entregarle el colchón de ambos a ella que se va porque hay otro hombre en su vida. La textualidad dramática es de una estructura sólida, que tiene en sus diálogos la fluidez y el grado de cinismo, ironía, ternura y humor, necesario para constituir una escenificación de tempo mantenido, sin baches. 11216575_1672612932967075_4314676087926809735_nLas actuaciones son excelentes y los actores y las actrices se perciben cómodos en sus personajes. Le otorgan un dinamismo especial como si fueran fuerzas en sentido opuesto. Pues el trabajo actoral oscila entre una actuación orgánica, comprometida, y otra más artificial, distante, del núcleo de la historia. Por momentos, el discurso verbal es intenso pero la gestualidad del rostro es como una mueca, como absurda a veces es la vida. Esta ductilidad expresiva y solidez focaliza nuestra atenta mirada e ingresamos en la ficción sin resistencia. La perfecta escenografía de fuertes líneas rectas contiene a estos seres y a cada elemento, hasta el más mínimo objeto y delimita cada habitación. Quizá con algo de la saturación formal, barroca, o bien como una gran “casita de muñecas” donde el absurdo de mantener una relación por solo convivir, por no estar solo, es tan importante como dejar de fumar o fumar a escondidas en el baño. También la acertada iluminación encierra a estos personajes en un “mientras tanto” construyendo imágenes visuales muy plásticas y destacando los colores del espacio escénico y del preciso vestuario. Con ritmo sostenido desde su inicio desarrolla una lectura inteligente, a través de cierto humor y de la teatralidad da cuenta de una situación tan cotidiana -una pareja en crisis y dos personas cercanas afectivamente- y de los límites impuestos en el espacio privado y de los límites por la irrupción del espacio público. Un hecho escénico sin fisuras para disfrutar que plantea una mirada sobre nuestras relaciones amorosas desde otro lugar.12119058_1717160541845647_2532525854365752040_n

Ficha técnica: Lágrimas de pez de Nicolás Blandi. Elenco: Sol Busnelli, Federico Negri, Débora Palladito, Emiliano Dátola. Música original: Ber Chese. Escenografía y Diseño de luces: Tobías Cortés y Gabriel Raso. Realización escenográfica: Roberto Cortés. Fotografía: Yerimén Wolf, Emiliano Politano. Diseño gráfico: Diseño Chango. Asistencia de dirección: Damián Trotta y Clara Parodi. Asistencia de producción: Camile Fourcaud. Prensa y difusión: Marisol Cambre. Producción general: Ceta Teatro. La forma Producciones. Producción ejecutiva: Tobías Cortés y Gabriel Raso. Dirección general: Nicolás Blandi. Teatro Anfitrión. Reestreno: 01/04/2016. Duración: 70′.

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