Todas las cosas del mundo de Diego Manso

Estándar

Todas las cosas del mundo

de Diego Manso

index0Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio campero que abarca de forma envolvente toda la escena, un escenario en desniveles necesarios para el desarrollo de la intriga, una profundidad que le agrega peso específico a las palabras y a las acciones. En ese marco, los personajes se mueven en cuadros que tras la penumbra van construyéndose a partir de los elementos funcionales para una escenografía ilustradora. La historia por el humor entre cínico y negro que guarda y las risas que va arrancando del espectador nos puede confundir, pero de su comicidad aparente surge el drama de un estado de cosas donde la inmoralidad es el centro de la discusión. El dinero ese dios que todo lo puede, lleva a algunos de los personajes a cometer las más profundas obscenidades, y a otros por amor a enfrentarse a ellos con las mismas armas de muerte y triunfo. Un circo de monstruosidades, una feria de raros, que necesita aliento nuevo para sobrevivir, una religión en decadencia que recurre a ella para sobrevivir en un relato que aparece cada vez más lejano e incierto, cuando lo dicho no se cuadra con los hechos. index3

Secuencia tras secuencia los diálogos ágiles y potentes en las voces de los personajes, nos van arrastrando hasta el final de un relato indigno pero que podríamos resumir como la metáfora de quienes son los que tienen la sartén por el mango para construir la realidad a su antojo, y como se sirven de la necesidad ajena y del rencor para lograr sus objetivos. La vida y la muerte dos instancias reales que se ven salpicadas por los deseos ajenos y propios. Las actuaciones construyen personajes carnales, verosímiles aún en el despropósito de su locura, en lo afectado de su amor torcido. Ingrid Pelicori es una Iberia fuerte y decidida que lleva años atravesada por un sentimiento ambiguo y cuando cree que puede soltarse del mismo se encuentra con la cruda realidad, de que ya no es quien cree ser. Con la responsabilidad de ser el sujeto que lleva adelante los acontecimientos, cumple con talento la tarea, y nos deja siempre la sorpresa de su versatilidad en el juego escénico. index

Los otros personajes –en especial el Padre Garzone, Iván Moschner, quien parece concentrar el desprecio por la vida de los otros, el sarcasmo y el humor negro, como la otra cara del poder- la acompañan con la habilidad desplegada de su teatralidad constituyendo a través de una firme dirección un grupo impecable. Los sonidos, que nos acompañan a la entrada a la sala y nos despiden de ella, aportan su función naturalista a un locus que sin embargo como en los viejos tinglados se presenta con paneles pintados. El preciso vestuario es funcional al desarrollo dramático. Entradas y salidas se suceden como en una comedia de enredos, pero donde nada se soluciona al final sino que si la madeja se desata y nos pone en frente de lo concreto real es para dejarnos un interrogante en un final falsamente abierto. El espacio escénico cuenta con muy pocos elementos, pues los distintos espacios dramáticos están construidos a partir de los diferentes planos y por el “decorado” en las paredes que nos ubica a cielo abierto en pleno campo. index4

Esto le otorga al espacio actoral la profundidad de campo necesaria para encerrar a estas criaturas como objetos escénicos. La escritura dramática del joven Diego Manso tiene distintos registros y es de una profundidad estilística particular. Pero la escritura escénica de Rubén Szuchmacher -después de unos años alejado de la dirección- refuerza ese punto de partida y requiere de un elenco “todo terreno”, al mismo tiempo que desafía al espectador por el tiempo real de la obra. Ese tiempo escénico, tiempo del acontecimiento teatral, en un continunun que se desvanece o se renueva según la subjetividad y la expectación de cada receptor. Por lo tanto, es un desafío para nuestra focalización y atención del desarrollo ficcional, pues cada vez más sufrimos de una percepción intermitente, fragmentaria, gracias a los avatares de la tecnología en la sociedad actual. Sin miedo a equivocarnos, podemos decir que en esta puesta en escena no tuvimos que tolerar la dispersión sino que, por el contrario, nuestro presente se contrajo de tal forma que el tiempo de la historia nos atrapó en un presente lúdico y magistral.index1

Ficha técnica: Todas las cosas del mundo de Diego Manso. Dirigida por Rubén Szuchmacher. Con: Ingrid Pelicori. Horacio Acosta, Iván Moschner, Paloma Contreras, Fabiana Falcón, Juan Santiago. Diseño de escenografía y vestuario: Jorge Ferrari. Diseño de iluminación: Gonzalo Córdova. Diseño sonoro: Bárbara Togander. Producción ejecutiva: Gabriel Cabrera. Asistencia de dirección: Pehuén Gutiérrez. Diseño gráfico: Agustín Ceretti. Fotografía: Kenny Lemes. Jefe técnico y operador de luces: Gabriel Haenni. Asistencia de producción: Daniela Muñiz. Asistencia de escenografía: Luciana Uzal y Andrea Mercado. Asistencia de vestuario: Andrea Mercado. Realización de escenografía: Jorge Mondello. Realización vestuario: Patricia Terán. Meritoria de escenografía: Julieta Kompel. Teatro Payró. Estreno 08/04/2016. Duración: 130′

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s